25 de abril de 2016

Fallo inédito y ejemplar ------------------

CUANDO EL PERRO ES UN ARMA
QUE SU AMO NO SABE MANEJAR

   Un tribunal de la provincia de Buenos Aires acaba de imponer 8 años de prisión, condenando por homicidio simple, al dueño de un pitbull que mató a un nene de dos años.
   Alguna vez tenía que aparecer un magistrado que interpretara cabalmente que un perro con las peligrosas características de esa raza, puede que no sea tan malo pero la responsabilidad de sus conductas debe caer lógicamente en la persona de su amo.
   No es malo el perro, me dijo cierta vez un criador, sino la persona que es el “macho alfa” e influye en los comportamientos del animal.
   Suena lógico entonces que si el propietario de un arma no domina su manejo, la responsabilidad de lo que pudiera ocasionar con ella queda a su cargo, porque en este caso el perro se transformó en un arma letal que su amo no supo manejar.
 
 Es por eso que alarma ver en cualquier plaza o espacio público de nuestra ciudad y ahora con mayor asiduidad que nunca, a orondos amos de perros cuya peligrosidad se ha manifestado decenas de veces, paseando con ellos sin bozal (el perro), haciéndose admirar por la gente que los esquiva con espanto y busca resguardo, lo que pareciera divertir a los imbéciles que a sabiendas llevan sin resguardo e imprudentemente a un animal de reacciones impredecibles.
   Alguna vez también, las autoridades municipales deben controlar esos peligrosos excesos y actuar en consecuencia de manera preventiva, haciendo cumplir las disposiciones vigentes en esa materia.
   Nada de lo que se haga devolverá la vida al pequeño bonaerense ni brindará consuelo a la desesperación de su familia -del partido de Alejandro Korn- ni a todas las otras víctimas inocentes -niños o mayores- que sucumbieron a los ataques de perros feroces por raza, cuyos dueños a veces los hacen participar en peleas clandestinas, pero llegan a sostener que “son un encanto, hasta el punto que juegan con mis niños que son pequeños”.
   No hay que matar al perro homicida, que es todo instinto.
   Hay que educar a su dueño, que es consciente pero irresponsable.
Gonio Ferrari