21 de abril de 2016

Festival provincial del parche -----

EL CAMINO MÁS SEGURO QUE
CONDUCE HACIA EL ABSURDO

   Si desde 2015 sólo fue posible utilizarlo menos del 50 por ciento de los días, equivale a suponer que el camino es una porquería, que fue construido de apuro frente a la inminencia de elecciones o se utilizaron materiales de cuarta para una planificación vial de quinta categoría. En suma, no debiera haberse concretado porque a la Provincia le ha salido más caro que la Ruta Panamericana o el bello Camino de las Altas Cumbres.
   La obra visual y paisajísticamente atractiva puede darse la mano con la Nueva Terminal de Ómnibus, orgullo para Venecia y agravio a los cordobeses porque las reparaciones que se le debieron hacer resultaron casi más onerosas que su construcción y a esos caprichos mal resueltos los pagamos todos, porque el dinero sale del presupuesto al que contribuimos con la enorme presión tributaria y el incremento casi constante de los impuestos.
   Para colmo y como lógica y penosa consecuencia, se afectan partidas destinadas a otros rubros y es allí donde la pérdida ciudadana se duplica porque no alcanzan los dineros para seguridad, educación, salud pública, distintas obras de infraestructura y atención de demandas prioritarias.
   El camino de El Cuadrado es un himno a la improvisación y a las exigencias marketineras
preelectorales por una parte, y un canto a la ineptitud técnica de quienes aprobaron una obra a sabiendas de que la prisa está contraindicada con la calidad y el sentido de la oportunidad. No se puede ni se debe ir a contrapelo de la lógica y la previsión porque son los caminos que llevan al papelón del fracaso y los gastos inútiles, inapropiados e imprudentes.
   Los desaciertos en materia de obras públicas, cuando se reiteran sin que se los cuestione formalmente, corren el riesgo de su repetición y eso ha ocurrido, cuando pocos se preocupan por controlar la calidad de lo que se proyecta y la utilización o no del material oportunamente consignado. Una casa erigida en base a un proyecto chapucero y con ladrillos de cuarta se derrumbará pese a que su costo, manejado por el Estado, será más elevado que si fuera edificada con materiales nobles y cálculos serios.
   Para muchos de nuestros gobernantes es más importante colocar piedras fundamentales, organizar actos inaugurales cada cinco kilómetros que construyen y gastar en promocionarlos mediáticamente sumas absurdas con relación al costo de la obra. Esa es una costumbre que ha tomado vuelo multiplicándose, porque la oposición en la mayoría de los casos ha mirado en otra dirección y no hacia el previsible escándalo que desnudaría ineptitudes ajenas y propias.
   Los desmoronamientos, los cortes y los “arreglos” casi permanentes en el camino de El Cuadrado vienen coincidiendo con ciertas inclemencias con las que el cambiante clima nos viene sorprendiendo. Y como los políticos están acostumbrados más a buscar excusas que soluciones porque son más baratas, han recibido la ayuda de tener a qué o a quién echarle la culpa.
   Pero asumir las propias, jamás.
Gonio Ferrari