13 de abril de 2016

Nuestra dura realidad -----------------------------------

SERIA DEMASIADO APRESURADO EVALUAR
CIERTAS ACTITUDES, NO SIN ANTES HABER
LEIDO QUÉ ES ESO  DE  LA ESQUIZOFRENIA


   La inteligencia primaria a través de cualquier diccionario que cueste 50 pesos nos desburra que la esquizofrenia se trata de algo así como demencia precoz que aporta ideas delirantes, incoherencia mental, todo esto como producto de la falta de ajuste de quien la padece, al medio ambiente en el que vive o se desempeña.
   Cometería el pecado de la irrespetuosidad si calificara de esa condición a una compatriota que llegó a la máxima magistratura del país, porque allí nadie llega por casualidad salvo alguna poco honrosa excepción de cierta y olvidable bailarina afortunada.
   Lo de la Sra. y su mundo irreal, que sea tarea de profundos analistas políticos o especialistas en conductas humanas.
   Lo importante en este momento -lo demás está donde debe ser, en manos de la Justicia- es considerar esa tolerada pésima costumbre de agredir a todo aquel que osa pensar distinto, y peor cuando el ataque viene de un sector que tuvo la suma del poder, lo dilapidó, perdió frente al dictamen popular y hasta ahora no asumió el fracaso, simplemente porque en su cerrado universo de negación vigente y soberbia, jamás pensó que perdería y en consecuencia no se preparó para la derrota que lo volvió a depositar en el impensado llano.
   Todo lo de Comodoro Py y sus alrededores, el folklore, los cánticos amenazantes, las incitaciones a venganzas y otras lindezas a las que nos habíamos acostumbrado, serán parte del anecdotario y las charlas de café o las discusiones familiares.
   Pero lo que más hondo cala en el sentimiento y la memoria de la gente de bien, es el impune y cobarde ejercicio de la violencia como en este caso, centrada en los comunicadores cuyas empresas no comulgaron con el desteñido modelo nacional & popular, alimentado desde la izquierda paqueta y nostálgica enraizada en Puerto Madero y con propiedades e intereses en el exterior.
   La peor víctima fue una mujer, cordobesa ella, y los memoriosos que nunca faltan pero son necesarios, dirán que es una derechosa, sobrina de Eduardo Angeloz y para colmo de males, movilera de Radio Mitre y panelista en un programa de Canal 13, y no faltó algún comentario -obviamente "K"- que la consideraba una provocadora.
   El periodista de ley y más el de calle sabe -sabemos- que no son pocos los riesgos que se corren en las manifestaciones callejeras y       Mercedes Ninci no lo ignora y profesionalmente lo asume, pero eso no habilita ni justifica a los cobardes que aprovechan esos regalos de indemnidad para aparecer como vengadores de las posturas políticas ajenas.
   Los trasnochados y llovidos camporistas y sus seguidores pueden oponer cualquier explicación o tardías e hipócritas disculpas, pero jamás se les debió permitir el control absoluto y discrecional de una zona que merecía ofrecer las máximas garantías a todos sus concurrentes y especialmente a quienes les tocó en suerte trabajar allí.
   Lo más penoso y repudiable fue que maltrataron y le pegaron a una mujer y cuando se llega a ese extremo, es porque se acabaron los argumentos y se perdió la dignidad.
   A Juan Perón ¡cuánta verguenza le hubiera dado ver eso!
   Quisieron disfrazar de 17 de octubre a un 13 de abril y pasarán a la historia en las indelebles páginas del ridículo.
Gonio Ferrari