11 de mayo de 2016

Boleto urbano -------------------------------------

PREVISIBLE: LA UTA SE ENOJÓ, FETAP
TAMBIÉN Y LA GENTE PADECIÓ. TODO
SE ARREGLÓ Y SE VIENE EL AUMENTO

En un nuevo “acuerdo operativo” el capital y el trabajo se
asociaron en procura del beneficio que dejara satisfechos
a los dos. Lo lamentable y penoso -y que alguna vez debe
terminarse- es que involuntariamente el sostenedor de un
sistema perverso es el único que sufre y más se perjudica.

Lo más probable es que desde algunos sectores se tome como reduccionista un análisis del problema del transporte urbano de Córdoba con relación a su precio, cuando le agregamos ingredientes tales como violencia, angurria, lucrativa componenda, vistagordismo oficial, insensibilidad social y prepotencia.
Ejemplificando dentro de tal sospechado reduccionismo, incursionemos en el simplismo de sostener que si alguien tiene -por ejemplo- una mercería y advierte que la rentabilidad no es la esperada o calculada con sentido comercial, el único camino que le queda es cerrar las puertas del local y buscar nuevos horizontes en otros rubros.
Y si los faraones del transporte urbano de Córdoba cuyos capitales -me parece- ni siquiera son cordobeses siguen con su permanente actitud lacrimógena, es para sugerirles que si lo de ellos dejó de ser negocio, que metan violín en bolsa y dejen de saquear a los usuarios en nombre de un ciclotímico servicio cuya rentabilidad manejan junto con el gremio burlando a los pasajeros y al poder concedente que es la Municipalidad.
Los cordobeses hemos llegado al límite de la tolerancia que lamentablemente siempre se estira un poquito más, porque la necesidad se ubica por encima de cualquier indignación o sentimiento de rechazo a una situación de la que debiera hacerse cargo el Estado y que al final aunque aparezca a veces tímidamente y tarde, es el gran ausente.
Es tan evidente el acuerdo entre los empresarios y la conducción sindical que a esta película ya la vimos hasta el agotamiento, pese a lo cual se reitera con el mismo argumento e idéntico final: la UTA genera un incidente, alguna de las empresas de FETAP reacciona, sobreviene el paro sorpresivo, dañino, salvaje y repudiable; el poder concedente se amodorra, la secretaría de Trabajo de la Provincia se desentiende e inmediatamente, antes del “the end” los ávidos empresarios exigen un aumento en el precio del boleto, la Municipalidad anuncia que no lo concederá, los dueños de los bondis regulan las prestaciones haciéndolas más rentables, la gente se indigna y protesta y finalmente el incremento es un hecho consumado “para evitar desbordes sociales”.
Toda una patraña.
La Justicia no se molesta en sancionar la consumación de tantos delitos flagrantes, la autoridad del Trabajo deja que el gremio esquive la intervención, los choferes son destinatarios de la repulsa de quienes suben a las unidades y les reclaman por su falta de solidaridad, algunos resultan agredidos, el gremio decreta un paro “por falta de garantías”, la FETAP ni se calienta, vienen dirigentes de la UTA nacional, se alojan en el Sheraton, sus pares cordobeses buscan esconderse poniéndose en la vidriera tomando café, suavizan la situación entre ellos, se encienden las luces, la película ha terminado y la gente sigue padeciendo.
El precio del boleto se fijaría en alrededor de 12 pesos sobre los 13,50 que pretende la FETAP y al resto lo reciben con inmerecidos subsidios que a la postre pagamos todos por vía de los impuestos.
Hay tantos puntos oscuros en esta relación, que en lugar de una montaña de secretos, algunos conocedores de la intimidad del problema estiman que es un secreto en la montaña.
Gonio Ferrari