11 de julio de 2016

Hurgando en el archivo ---------------

CURIOSA AFINIDAD ENTRE
DIPLOMACIA E HIPOCRESÍA

   No han sido pocas las voces que en distintos tonos se alzaron cuando se conoció la presencia de los reyes de España en los actos centrales por el Bicentenario que tuvieron lugar en Tucumán, con repercusiones lógicas a lo largo y a lo ancho del país con proyección internacional.
   La más curiosa de las reacciones provino de los sectores más comprometidos del kirchnerismo que censuraban la determinación presidencial de invitar precisamente a los personeros de aquellos “colonizadores” que nos sojuzgaron, restándoles el derecho a participar de una fiesta cívica en la que se festejaban dos siglos de haber roto la antigua dependencia del reino de España.
   Es corta la memoria si como por arte de magia o encanto nos olvidamos de los negociados con Repsol-YPF, su posterior renacionalización y otros detalles afirmados en la historia reciente cuando el justicialismo -otra de sus vertientes- operó con la convicción de estar haciendo un beneficioso negocio para los argentinos.
   Dejando de lado esos detalles ya viejos por el vértigo de los tiempos, bueno sería memorar que en los primeros días de noviembre del 2003 el entonces presidente Néstor Kirchner y su esposa fueron anfitriones de quienes por entonces reinaban en España, don Juan Carlos de Borbón y Doña Sofía.
   Los pasearon por sus terrenos de El Calafate -que según dicen, por esos días eran predios fiscales- y después fueron agasajados con una comilona en el porteño Palacio San Martín donde las damas intercambiaron regalos y como al descuido y de paso sus esposos trataron el tema de las tarifas y el incondicional apoyo español a la Argentina.
   Pero no hay caso: los archivos a veces representan la mejor vacuna contra los olvidos, porque hurgando y hurgando, aparece una nota del diario “El País” de Madrid, cronicando el anuncio de la Sra. Cristina allá por el 2012 cuando retomaba la mayoría accionaria de Y.P.F. expropiándola a los españoles.
   Vale la pena -y en homenaje a la memoria-  transcribir uno de los párrafos de ese comentario: “La presidenta dijo que echaba en falta a su marido, Néstor, porque le habría gustado presenciar esa decisión. Las decenas de invitados que aplaudieron y corearon el nombre de Néstor recordarían seguramente que el matrimonio Kirchner fue uno de los más firmes partidarios a la compra de YPF por parte de Repsol en 1998”.
   Como se advierte, es de una imbecilidad absoluta e imperdonable cuestionar ahora la presencia de los monarcas actuales en nuestro festejo, cuando es la diplomacia la que manda y rige muchos de los actos de los gobernantes.
   Por más que a veces, esa diplomacia y la hipocresía hayan estado tan íntimamente emparentadas.
Gonio Ferrari