24 de agosto de 2016

Está el circo, falta el pan ---------------------------------

EL  SUBDESARROLLO  MENTAL QUE DANZA
CON EL RODAR DE UNA PELOTA DE FÚTBOL


   Parece que la prioridad fuera entretener a medida que la realidad viene diluyendo la legítima y penosa excusa de la herencia recibida y frente a una situación social que se agrava por aquella razón sumada a la inacción y el desconcierto en las filas del poder.
   Sintéticamente hablando si la intención es alimentar esa caja boba que muchos le llaman "el chicle del ojo", el buen sentido y el respeto por las carencias del prójimo indica que en la búsqueda del regreso del fútbol, es una impudicia que el Estado ponga aunque fuera un mísero peso, porque solo sirve para alimentar la angurria de los malos dirigentes “deportivos”, de los intermediarios que siempre se llevan la parte del león y de los jugadores, todos con lógica vocación de millonarios.
   Los patrocinantes de espacios -"sponsors"- y los poderosos empresarios de la televisión debieran solventar ese enorme negocio del fútbol para todos, que proporcionalmente es riqueza con escaso esfuerzo para pocos y dolorosa postergación social para muchos.  
   Alguna vez el sentido común y el compromiso con los más desposeídos debieran ganar por goleada.

   En este caso, la solidaridad viene perdiendo por escándalo.
Gonio Ferrari