11 de septiembre de 2016

S.L.B.: EL DIA DEL MAESTRO - HUMILLACIÓN A LOS JUBILADOS PROVINCIALES - PELIGROSA AGITACIÓN CON PARO INCLUIDO - 58 AÑOS DE PERIODISMO - LA MEGACAUSA DEL REGISTRO Y UNA OPERETA - DEL POTRO, TODO UN EJEMPLO - CONDUCTAS E INCONDUCTAS URBANAS, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 11/09/16 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.

MI ORACIÓN A LA MAESTRA 
 
   Me atropella una desbandada de recuerdos que no vienen en fila sino desordenados y caóticos como son estos tiempos, cada vez que busco en los rincones de la memoria aquellas aulas en donde ahora es un shopping y la solemnidad salesiana del Pio Décimo.
   Por entonces nuestra maestra era la segunda mamá, al menos hasta primero superior y de tercero a quinto grado pasaba a ser la totalidad de la ciencia y el conocimiento, que se espantaba con los horrores de ortografía y la ignorancia que al menos en mi caso lucía -y aún conservo- para los números, odiados por no aportar sorpresas y ser tan insobornablemente exactos.
   Los intrincados tiempos de los verbos eran causantes tanto de cefaleas como de posteriores reprimendas, penitencias o el temible y doloroso reinado de la chancleta.
   Ya en sexto, no era la segunda mamá, pero sí la peor de nuestras censoras, la que nos convencía que el Everest era más alto que el Cerro de las Rosas, y que San Martín con su ejército había cruzado los Andes.
   Y la maestra, frente a nuestro preadolescente explosión hormonal, se transformaba y no me avergüenzo en confesarlo, en un precoz objeto de deseo.
   Por eso no olvido mis primeros viajes imaginarios a  geográficas lejanías, la importancia del Pi 3,1416 o aquella utopía de las frases que según la edulcorada historia, habían pronunciado nuestros próceres al morir.
   Pero tampoco olvido las esculturales piernas de Marta Ceballos, la ternura y los ojazos de Perla Grimaut de Milich, siempre lúcida, que nos dejó unos meses atrás pisando el umbral de la centuria.
   También es gracioso evocar el fervor etílico de un par de maestros que tenía en los salesianos.
   Y ahora valoro más allá del obvio ejemplo sarmientino, el sacrificio y el compromiso de la vocación por enseñar, al menos en aquellos tiempos que la maestra era modelo de autoridad a seguir y respetar, más que compinche para las diabluras o las inconductas de sus alumnos.
   Que educaba, formaba y se llevaba tareas a su casa.
   Que nos instruía para el aula y para la vida en sociedad,  y no como ahora que por imposición de circunstancias son cocineras, confidentes, enfermeras, asesoras de sexo y administradoras.
   Por eso mi homenaje en el cálido recuerdo, no tan solo a quienes con su sentido de la generosa entrega tuvieron la dura tarea de intentar desburrarme, sino a las que me marcaron un camino de decencia, de honestidad, de respeto, de la cultura del trabajo y de compromiso con el prójimo.
   Aquellas lejanas maestras, mis maestras, siguen siendo iguales a las maestras de hoy, con los cambios que sobrevinieron con la avasallante llegada del progreso en las comunicaciones.
   Si hablamos de vocación, cada maestra sabe a conciencia y con saldo positivo cuál es la cuota de sabiduría y amor que ha puesto al servicio de sus alumnos.
   Parece una tontera que después de tantos años, sienta de ellas una maravillosa sensación de presencia; de entrar al aula, de pasar al frente, de borrar el pizarrón y aspirar lo que más se extraña, la bocanada de esa etérea y transparente nube de tiza.
   Mi admiración, mi respeto y mi enorme cariño por ellas.
   Por las maestras de ahora y por las otras, las que quedaron allá, almanaques atrás pero muy presentes en la nostalgia, atesoradas en un rincón de mi alma de alumno.

JUBILADOS PROVINCIALES TOMADOS EN JODA
   Si en el ambiente político cordobés flota la aureola de algunos engaños y mentiras, seguramente el tema de las jubilaciones provinciales se destaca por lejos y sin esfuerzo como la más sólida, por la simple razón que los números, desde que se inventaron, son infalibles.
   Pero parece no entenderlo así uno de los más altos funcionarios de la administración provincial en manos de ¿Unión? por Córdoba y si no me equivoco -no hay que descartar esa posibilidad- es el presidente provisorio de la Unicameral y según tengo entendido, el tercero en la línea sucesoria del Gobernador.
   Lo escuché como al voleo cuando muy suelto de cuerpo y seguramente sin arrugar la frente, el Dr. Oscar Félix González -histórico “todoterreno”- quien una vez sostuvo que la droga encontrada en la policía era para entrenar a los perros, asegurarle a un periodista de Radio Universidad que todos los jubilados provinciales percibían alrededor del 85 por ciento -no el 82- de lo que cobraba “de bolsillo” un activo con el mismo cargo.
   Ejemplos como para ilustrar esa patraña sobran más allá de los casos que involucran a bancarios, pero la realidad matemática muestra fehaciente e inequívocamente que con el perverso modo instaurado para las liquidaciones, con las quitas que se aplican ese porcentaje se adelgaza hasta el 74 y pico por ciento.
   Echar mano a los fondos que debieran ser administrados por los jubilados y no por ocasionales interventores cultores y practicantes de la obediencia debida, arroja estos resultados sumados a la repartija indiscriminada de beneficios que se hizo en la mayoría de las gestiones de cualquier color para premiar y favorecer a los amigos y amigas, activistas y conmilitones.
   No es para pensar en un arranque de ignorancia de tan encumbrado funcionario, pero en honor a la verdad y al respeto que se debe a los más ancianos y vulnerables con escaso poder de protesta, bueno sería que aunque fuera una sola vez, reemplazara su demagogia por la sinceridad.
   No son pobres, comparándolas con el nivel nacional, las mensualidades que reciben los jubilados del cordobesismo, pero para eso aportaron durante 30 años más que cualquier otro pasivo del país.
   Pero si desde el poder esos dineros fueron botín de guerra y afectados a otras aplicaciones, la culpa es de los gobernantes y no de los viejos. Son ellos, los más débiles, los que deben penar en la búsqueda de una justicia que sistemática y caprichosamente se les demora o lisa y llanamente se les niega.
   Y para colmo de males, la charlatanería política se la quiere vender cambiada.
   El gobierno provincial confiscador se adjudica triunfos cuando fue el sacrificio de los jubilados lo que les equilibró la Caja. Así, con el injusto esfuerzo ajeno, cualquiera juega a ser prócer
   Porque si como anunciaron, la Caja de Jubilaciones está saneada y eso es  cierto, ¿podrían  empezar entonces  y  antes  de  volver  a dilapidarlo, a devolver todo lo escamoteado?

PELIGROSA AGITACIÓN NACIONAL Y POPULAR


  La historia nos enseña que más que una apreciación del sempiterno gorilismo, el movimiento obrero argentino fue desde antes de mediados del siglo pasado, la columna vertebral del movimiento peronista.
   Hasta tal punto lo fue y en este sentido desafío a quienes lo nieguen a que conversen con quienes vivimos esos tiempos, que por entonces desde las cúpulas sindicales y desde la conducción partidaria y en los hechos, no se consideraba trabajador a quien no comulgara con la doctrina y los postulados de Juan Domingo Perón, su segunda esposa y los dirigentes partidarios.
   Poco ha cambiado en ese aspecto, alimentado por el desmedido interés, que algunos llaman angurria, de quienes pelean, insultan y llegan a trenzarse a tiros por un cachito así de poder en las organizaciones sindicales, la mayoría alineadas con el actualmente atomizado justicialismo.
   Así fue y quiero consignarlo como un solo ejemplo de barbarie al estilo de Ubaldini, el poseedor de cientos de camperas que regalaba al final de cada mitin, quien instrumentó una serie de paralizaciones del país para socavar los cimientos de la democracia recién recuperada de la mano de Alfonsín.
   Después vinieron los gordos y los flacos, pero siempre todos con vocación de eternidad en sus cargos para lo que se hacían y se hacen reelegir a través de la billetera que engrosan con su poder apretando al Estado, a empresas y al empresariado.
   Y ahora la mayoría de ellos son eso: prósperos empresarios que se solazan de sus propiedades, de los “ahorros”, sinónimo de rapiña que les permiten recorrer el mundo ellos, sus familias y sus queridas con toda la impunidad que vemos a diario.
   Y muchos se valieron de los idiotas útiles para llegar a  bancas del Congreso Nacional o de las legislaturas provinciales donde consagraron su complicidad y su vagancia.
   Ahora motorizan un paro nacional con el pretexto de la inflación, de los tarifazos, de la desocupación y de otros males que ellos observan, olvidándose del mayor de todos que es la corrupción que muchos de ellos encarnaron.
   ¿Por qué no generan un movimiento que aporte trabajo y no que lo espante? ¿Por qué nadie se anima a decretar que el mandato de esos capitostes tenga límite? ¿Por qué son intocables los libros contables de los sindicatos?
   No vengan a joder ahora cuando durante más de una década fueron cómplices de la inflación, de la desocupación, de la desindustrialización del país y mucho también de la corrupción estructural de la que formaron parte.
   La realidad vista desde el equilibrio, muestra que en su momento y a lo largo de doce años no supieron ser bomberos y después de perder el poder político y partidario estudiaron para incendiarios, reviviendo el setentismo.
   Está en la gente amante de la paz, de la cultura del trabajo y del esfuerzo y de la concordia, que los diplomen o los aplacen y los repudien.


58 AÑOS DE PERIODISMO SIN PAUSAS

   En mis lejanos comienzos entraba a la redacción de La Voz del Interior en el viejo y señorial edificio de Av. Colón 37 en puntas de pie, sufriendo con cada crujido del piso de parquet que pudiera molestar a los próceres -eran entonces unos viejos como de 40 años- quienes con gesto mentirosamente solemne miraban por encima de sus lentes lo que estaban escribiendo en las ya vetustas Olivetti o Remington.
   Allí varios años, más de dos décadas felices, intensas e inolvidables.
   La buena suerte hizo que cumpliera importantes misiones tanto en el país como en el exterior, recordando con especial cariño las coberturas de los disturbios en México y los Juegos Olímpicos en tierra azteca, en octubre de 1968.
   Los años duros del desgobierno militar me tuvieron como uno de los protagonistas de las páginas diarias y pude vivir momentos tanto de gloria como de miedo que ahora atesoro y que prefiero algún día volcar en un amplio homenaje a la memoria íntegra y no parcial.
   Finalizando los ‘60 debuté en TV con reportajes en  “Meridiano 64” que producía Cine Press, de Julio Serbali para Canal 12, en cuya productora también elaboraba guiones del Semanario Latinoamericano, para cines de todo el país.
   Hice periodismo radial en L.V.3 y en la emisora Municipal.
   Tuve años felices en la corresponsalía de La Razón, de donde surgió mi incorporación al Canal 11 de Buenos Aires (hoy Telefé) y un paso fugaz por los diarios locales Córdoba y Tiempo de Córdoba y la conducción de  espacios periodísticos en Canal 8.
   Me confiaron la dirección del diario Los Principios, decano de la prensa mediterránea por casi dos años y durante el conflicto del Atlántico Sur.
    Fui uno de los fundadores y columnista de Hortensia, la revista de humor cordobés que invadió el país como ninguna otra publicación gráfica lo había logrado.
   Más adelante por mi tarea en la cobertura de la guerra entre Irak y Kuwait que realicé para “Muy buenas noches”, entrega diaria que producía Audiovisión y difundía Canal 10, fui premiado con el Martín Fierro en 1992 y recibí otras varias distinciones anuales que entregaba ACORCA, por mi desempeño en el intimista programa “Conmigo” que emitía la TV por cable, ciclo que duró una década.
   Después trasladé “Conmigo” a la TV abierta con dos ciclos anuales por Canal 10 y desde nueve o diez años hasta ahora produzco y conduzco “Síganme los buenos”.
   El vicio del periodismo ha sido generoso conmigo, al brindarme la posibilidad de conocer buena parte del mundo; sus culturas, su vida y costumbres, al recorrer alrededor de 70 países en estos 58 años de actividad.
   Soy un agradecido al Destino que me ha regalado un premio demasiado valioso, desde aquellos tiempos en que fue necesario trabajar por imperio de circunstancias, siendo casi niño en lugar de estudiar y buscar la graduación, la que no pude concretar porque tampoco había dónde.
    Tengo la suficiente fuerza para levantar la copa del brindis, coincidiendo en lo que comentara Sófocles: “Los dados del Destino siempre caen bien de la mano de Dios”.
   Aunque ese Dios se llame Cristo, Alah, Visnú, Brahama, Jehová o como se te antoje, porque será siempre el mismo Ser, dueño de los relojes, del viento, la calma y las distancias.
    Si me pidieran unas pocas palabras que me definieran, no dudaría en jurar que siempre he sido respetuosamente luchador y salvajemente libre, lo que llevado a simplificar me permite asegurar que soy nada más que un periodista independiente no por imposición de nada ni de nadie, sino por simple e íntima convicción.
   Ver pasar los años y hacer un apasionado repaso de lo vivido, es casi como dar las hurras y empezar a despedirse.
   Sólo puedo asegurar que para eso no tengo ninguna prisa…

ALGO SOBRE LA MEGACAUSA
   Hace algún tiempo, familiares de imputados en la causa del Registro de la Propiedad protagonizaron frente a Tribunales una obra de teatro en la que personificaban a una Justicia enferma, que tras ser atendida por un médico, recibía para curarse la indicación de comprimidos de Constitucionex Forte.
   La fórmula del medicamento incluía  libertad,  racionalidad, legalidad, igualdad,  sinceridad,  honestidad,  imparcialidad,  objetividad e independencia,  en dosis adecuadas para restablecerle la salud logrando que sus acciones patológicas se ajustaran a derecho.
   Dejando de lado la parte cómica, el mensaje es claro y contundente, la Justicia, (o quienes le dan vida) ha mostrado en esta causa y lo dijimos la semana pasada, síntomas de  manía, confusión,  amnesia, desorientación y distorsion de la realidad.
   Y vaya que estará confundida y dislocada  cuando la Constitución desde 1853 impone absoluto respeto por la libertad,  y desde 1994 adhiere a la consigna mundial de juzgar primero y condenar después, mientras  en la rutina de esta causa se encarcela a todos y el juicio sella la condena ya cumplida.
   El combo se completa con la eterna y única comisión especial y su particular convicción para reemplazar cualquier prueba necesaria.
   Es indiscutible entonces  que la solución debe ser urgente y que cada componente del medicamento es indispensable para conseguir la sana justicia  que necesitamos. Lo que desafía la más  avezada imaginación es descubrir cómo administramos a la Justicia esta mágica pildorita.
   Y entrando al pantanoso terreno de los trascendidos, en esta semana o en pocos días más, tomará estado público una situación propia de película, que relaciona a la autoridad con nombre y apellido y ciertas maniobras dolosas perpetradas en el Registro de la Propiedad.


PARA ABOGADOS Y PROCURADORES JUBILADOS

   La conversación con el recientemente electo vocal por los pasivos en la Caja de Jubilaciones de Abogados y Procuradores de la Provincia de Córdoba, Dr. Carlos Ruiz Palacios, se puede encontrar en la segunda parte de los audios, en el costado derecho de este blog.

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EL EJEMPLO DE DEL POTRO

   No llegó a donde quería llegar venciendo no tan solo a sus rivales sino a la mala suerte, que lo llevó al quirófano en varias oportunidades y no fueron pocos los que ya daban por sentado el triunfo del bisturí sobre el espíritu de lucha del tandilense.
   Su desempeño en el abierto de los Estados Unidos fue un ejemplo de constancia con un elevado sentido del desafío que le imponían las circunstancias adversas, dejando de lado los aspectos monetarios porque Del Potro ya hizo una buena diferencia como para vivir solo pendiente de ese detalle.
   Jugó contra su muñeca en rehabilitación, contra el cansancio de jugar casi bestialmente sin el reposo necesario, de tener que vendarse los pies porque se le caían las uñas…
   Es demasiado para un grandote con cara bonachona y casi inocente que se metió al público yanky en el bolsillo con su espíritu de entrega deportiva y sacrificio físico.
   Llegó mucho más allá de lo que agoraban los optimistas e impuso silencio a los que le vaticinaban un fracaso y su ingreso a la inactividad de colgar la vincha y la raqueta.
   Todo un ejemplo para que lo valoren especialmente las nuevas generaciones de tenistas, que seguramente han incorporado a “la torre de Tandil” al privilegiado espacio de sus modelos a seguir.
   Allí llegó a los cuartos de final, pero es como si hubiera iniciado una positiva carrera para regresar al casi exclusivo y apetecible círculo de los 10 mejores tenistas del mundo.
   Se me hace que en la Copa Davis, Del Potro será una sensación mayor, y bien que se lo merece.

CONDUCTAS E INCONDUCTAS URBANAS

   A veces ni nos damos cuenta cuando se entrecruzan la solidaridad, el cariño y la sensibilidad con la mala onda y el casi desprecio por aquellos que por su edad no están en las mejores condiciones físicas y requieren una mayor consideración por parte de la sociedad.
   Un chofer de ómnibus de nuestro transporte urbano de pasajeros de la línea 10, empresa Coniferal, Julio González, estuvo un tiempo tratando lentamente de quebrar la timidez de un niño peruano, cerrado y con vocación de silencio, que era habitual pasajero de su coche.
   Esa tarea de acercamiento en base a simples conversaciones derivó en amistad genuina y sincera pese al bache generacional, aunque los unía -se me antoja pensar- una íntima certeza por su respeto al prójimo.
   Deben haber sucedido algunas otras instancias previas que no conozco, hasta que un día Julio Gonzalez, el chofer de ómnibus, sorprendió la humildad de Gian Carlos, el niño peruano, regalándole un flamante par de las zapatillas que por una confesión anterior, con lo que el muchachito soñaba.
   Y los dos terminaron felices, abrazados, sintiendo la enorme satisfacción de la buena obra en sus dos extremos: el que la genera y quien la recibe jubiloso, hasta el punto que el caso llegó a ser noticia nacional.
   Pero como en la vida no todo es color de rosa, otro episodio simple, casi intrascendente, ocurrió en Alta Córdoba más precisamente en la calle Urquiza por donde pasa el trole “A” en dirección al centro.
   Uno de esos coches, sin patente y solo identificable por el número 30 se detuvo en una de las paradas, ascendieron algunas pasajeras y una señora de edad y con problemas para desplazarse, pidió si alguien podía facilitarle el boleto que ella lo pagaría.
   Varios asintieron menos la operadora del trole, de esas damas que por lo general son un canto a la dulzura y la buena educación con su saludo a cada pasajero.
   No quiso esperar, dejó plantada a la mujer de humilde aspecto  ayudada por un bastón, y prosiguió su marcha sin atender al airado reclamo de otras pasajeras solidarias con la desplazada pasajera.
   Una pena, porque cuando la situación en general impone consolidar la solidaridad, nunca falta algún odioso o desubicada que derrumba esa valiosa obligación.
   Esto no es una botoneada para que echen o sancionen a la operadora porque la UTA se encargará de defenderla con sus abogados, sino para que en la empresa le enseñen a ser gente y le recuerden que también ella, algún día, llegará a ser mayor, tan afectada como para merecer la ayuda del prójimo.