17 de octubre de 2016

¡Otro milagro! ---------------

UN TRABAJO PARA EL
SAN CURA BROCHERO 

   Dos comprobados milagros hicieron que el Cura Brochero ya en condición de primer santo genuinamente argentino, pasara a figurar seguramente en los próximos almanaques y se incrementara la veneración que se le tiene, de manera especial en la zona de Traslasierra.
   El sacerdote que no conoció de remisses ni de celulares o las facilidades que otorga internet, se sacrificó en vida devorando kilómetros en su mula y en lugar de esperar los reclamos de su feligresía, prefería visitarlos así estuvieran separados por el macizo montañoso donde reina el Champaquí y la altiplanicie de Achala es un gigantesco mirador que con generosidad regala una maravillosa vista de los valles.
   José Gabriel Brochero ya es santo, ungido en condición de tal por su compatriota Francisco, y para deleite de los argentinos que tuvieron la dicha de presenciar la ceremonia, emocionarse con el anuncio formal y seguir todas las alternativas de la santificación a través de los enviados especiales que destacaron todos los canales y algunas radios cordobesas.
   Fue todo impactantemente emotivo, memorable e irrepetible, como son los grandes acontecimientos de la historia, aunque sea de nuestra acotada y sencilla historia de cabotaje.
   José Gabriel Brochero, el de la mula, ya es santo y vale repetirlo.
   Roguemos entonces que desde donde esté, el flamante santo interceda para que se produzca el milagro de que cada funcionario compatriota que viajó a Europa, solo o acompañado, en clase turista o en “first class” tenga la grandeza moral y cívica de pagar de su bolsillo sus pasajes y estadías y suculentos viáticos, porque nuestros jerarcas, aunque sea con una mínima cuota de poder, resaltan por una propensión a las comitivas numerosas en que la mayoría se desvive por aparecer en la foto y que las cámaras de la tevé los enfoquen.
   En lugar de trabajar por el país y buscar las soluciones esenciales sin irse al exterior, es como si buscaran que la historia los recuerde más por haber estado en el Vaticano para ligar algo de ansiada y necesaria santidad, que por haber sido útiles a la recuperación de los argentinos.

Gonio Ferrari