23 de octubre de 2016

S.L.B.: LA JODA DELIBERANTE - LÁZARO BAEZ TIENE "BUBA" Y SE QUIERE IR - URGENTE LIMPIEZA EN LA POLICÍA CORDOBESA - UN MILAGRO MÁS SE LE PIDE AL SAN CURA BROCHERO - LA MEGACAUSA SIEMPRE VIGENTE - EL CÉNTRICO ACAMPE POLICIAL Y PENITENCIARIO - LOS EMPRESARIOS Y EL BONO DE $ 2.000 - FEMINISMO DAÑINO Y AGRESIVO, etc.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 23/10/16 emitido por AM580 Radio Universidad Nacional de Córdoba. 
LA JODA DELIBERANTE 

   Presten atención que les voy a leer la información oficial que aparece en el portal del Concejo Deliberante de nuestra ciudad, donde textualmente se expresa:
   “El Concejo Deliberante declaró asueto administrativo para mañana jueves y el viernes (20 y 21 del corriente), con motivo de la realización de trabajos de mantenimiento del sistema eléctrico, red de gas y WIFI de la sede de Pasaje Comercio.
En los considerandos de la nota enviada por la Secretaría Administrativa a la Presidencia Provisoria, se evalúa que las tareas de mantenimiento mencionadas ‘no solo traerá aparejado el movimiento de obreros, y traslado de materiales sino también el corte del servicio eléctrico y de gas de todo el edificio, se hace hincapié también, en que no solo se verá afectada la circulación y tránsito sino que esas tareas podrían resultar peligrosas para la seguridad de las personas’.
Debido a esta medida el cuerpo legislativo comunal retomará sus funciones normales el próximo lunes 24, o sea mañana reprogramando la sesión ordinaria del período legislativo en curso”.
   Es casi, casi como para creerlo, sobre todo por los sesudos fundamentos que pretenden justificar una tarea que bien se puede hacer durante un fin de semana, sin resentir el funcionamiento -de alguna manera hay que llamarlo- del cuerpo legislativo municipal que tiene en carpeta varios asuntos importantes para considerar.
   Sin embargo y como nunca falta algún comedido que cometa la torpeza de levantar la tapa de la olla mientras se cocina, se supo que la verdad es muy distinta y tiene que ver con la ausencia de seis ediles de la mayoría que no andaban recorriendo los barrios, interiorizándose de los problemas y carencias, sino de viaje por el exterior, vaya Dios a saber en cumplimiento de qué trascendente y secreta misión.

  Y como no estaban en la ciudad, seguramente desde la cúpula partidaria se pensó que la oposición era capaz de cometer alguna travesura, al gozar de una momentánea y obsequiada mayoría en el Concejo, que de su condición de “deliberante” pasó a la muy distinta de “deliviajante”.
   El intendente municipal que es joven pero no tonto, deslindó responsabilidad en el asunto sosteniendo, con razón, que el departamento ejecutivo no manda sobre los fabricantes de ordenanzas ni vulnera su autonomía.
   Al menos en eso de justificar lo injustificable e imperdonable, porque esos señores que han sido elegidos por el pueblo pero son servidores de los vecinos, no tienen derecho a tamaña falta de respeto, sobre todo en una ciudad que día a día y pese a lo que se hace, incrementa su deuda con los cordobeses.
   Ahora es sólo cuestión de verlos pasar de regreso por el Aeropuerto Taravella y ver si lucen cansados.
   O bronceados …

LAZARO BAEZ, ALÉRGICO A LAS REJAS

   Al fin y al cabo con enorme respeto por los derechos humanos, es que cualquier argentino pudo suponer que en ciertos casos la indulgencia y una postura humanitaria, imponían un tratamiento preferencial hacia esa “nave insignia” del kirchnerismo saqueador, responsable -en lo que por ahora se sabe- de uno de los despojos más alucinantes que registran las páginas de nuestra rica historia.
   El dueño de las bóvedas, variedad de escondrijos y “canutos”, al amparo de lo que pensó y en ese sentido especularon sus encumbrados mandantes, que gozarían la eternidad y la indemnidad del poder, concretó multimillonarias compras como testaferro por sumas siderales, y pasaron a su compartido y societario patrimonio empresas, inversiones, cuantioso efectivo y otras adquisiciones.
   Pero las cosas no se dieron como lo apetecían los dignatarios del modelo nacional y popular, pero ya era demasiado tarde para los súbitos arrepentimientos y arranques de honestidad, más aún cuando al igual que la autocrítica el mea culpa jamás existió, hasta el punto que muchos funcionarios pensaban que eso -el “mea culpa”-  era “tomar diuréticos” y luego confesar haberse hecho encima.
   Y como si a los números de los malestares físicos a Lázaro Baez se los hubiera manejado el Indec de sus buenos tiempos, había bajado en realidad 4 kilos pero el preso -alojado en el penal de Ezeiza donde hace gala de su proverbial generosidad y le paga la comida a varios reclusos- acusaba, enjuto y dolorido, una pérdida de 16 kilos.
   Uno de sus abogados, solicitó días atrás a través de un escrito, que “de manera urgente le otorguen la prisión domiciliaria” porque según su apreciación, “padece un estado depresivo ansioso”.
   El empresario presenta un trastorno de adaptación con un estado de “ánimo depresivo” y está “angustiado por su situación judicial”.
   Le recomendaron tratamiento sicológico, algo que ya está haciendo en el penal”, indicaron las fuentes judiciales agregando los peritos oficiales que “el lugar donde cumple su detención es adecuado para su tratamiento”.
   Sin embargo, en un nuevo escrito, el abogado del gran preso, Maximiliano Rusconi, insistió con que "Báez padece de sobrepeso, sedentarismo y dislipemia, con diabetes tipo II de 7 años de evolución, además de hipertensión arterial y adicionalmente, asma bronquial leve persistente y gastritis crónica en tratamiento", sumando a todo esto que su defendido presenta una "alta morbimortalidad de acuerdo con su edad" (60 años), y añade que a esto se suma "el estrés constante al que está expuesto producto de su detención" lo que le genera "un aumento de sus niveles de adrenalina y cortisol, con el desequilibrio metabólico".
   Resumiendo, solo le falta la caspa.
   Y si es por el estrés y la ansiedad que agobia a los reclusos, abramos todas las celdas, viva la joda y clausuremos las cárceles.
   Como respuesta, el cuerpo forense le informó al Fiscal Casanello -aún vivo y sin vocación suicida- que el bueno de Lázaro "se presenta lúcido, afebril, hemodinámicamente compensado, orientado en tiempo y espacio" y destacaron: "Sin signo de enfermedad física aguda en evolución".
   Y con 60 pirulos encima, bien alimentado, robusto, risueño y saludable como luce, es para pensar que Lázaro Baez tiene la obligación de empezar a pagarle a la sociedad todo el daño que hizo; todos los infartos que seguramente provocó, todas las carencias en hospitales por su vocación de rapiña; todas las indignaciones de verlo rodeado de dinero malhabido; todas las penurias ocasionadas a tantos argentinos que vieron y todavía miran con espanto la impúdica manera de robar que exhibieron.
   Tiene al menos una década para purgar sus delitos que ya dejaron de ser sospechas.   
   Aunque en verdad con el tiempo veremos que sucede lo de siempre en cuanto a la consagración de la impunidad: las trenzas políticas y la debilidad de la justicia llevan a la liberación por los oscuros vericuetos de las negociaciones, las complicidades y los silencios compartidos.
   Y seguramente cuando salga, después de los abrazos con sus cómplices, abrirá sus escondites y podrá gozar de nuestro  dinero.
   No es una mirada sesgada ni un pronóstico apocalíptico, sino la más pura interpretación del futuro con base en la memoria y en la historia.
   Los argentinos humillados, ofendidos, menoscabados y despojados, tenemos la obligación de exigir, más allá del rigor, el simple respeto por lo que dice la ley.
   Y eso para todos … y todas, debe ser innegociable.

URGENTE LIMPIEZA EN LA POLICÍA



   Si se le busca una explicación emparentada con la lógica estadística, es cierto que si aumenta el número de integrantes de cualquier concentración humana, aumentará también en proporción el número de gordos, de flacos, de pelados, de lindos y de feos, de honestos y de indecentes.
   La fuerza policial no puede ser la excepción aunque en cuanto a la honestidad, si se cumplieran todos los requisitos de estudiar antecedentes, opiniones vecinales y otras formas de expulgación, sería menor el riesgo de darle arma y uniforme a una menor cantidad de indeseables.
   Pero como a veces el amiguismo y los compromisos políticos están por encima de los currículum y los prontuarios, vemos con asombro que con demasiada frecuencia se descubren ovejas negras con rango policial, integrando bandas dedicadas a quedarse con lo ajeno, estafar o en cualquiera de las otras formas que adquiere la costumbre de militar en las filas de la delincuencia.
   Es probable que desde el poder se pretenda buscarle alguna explicación a este fenómeno que no es de ninguna manera privativo de los cordobeses, sino que esos malos ejemplos se pueden encontrar en las policías de cualquier provincia, en la Federal o en instituciones del exterior, esas que suelen gozar de una fama y notoriedad que a veces, al confundirla con la calidad de la gestión, podemos llegar a envidiar.
   Duele en el alma enterarnos de casos resonantes en los que están implicados quienes debieran garantizarnos integridad absoluta, tanto en la vida como en los bienes de la sociedad y que por alguna razón militan en el campo adversario.
   Esas son las razones que el Estado tiene la obligación de estudiar, evaluar, investigar y obrar preventivamente en consecuencia para que la ciudadanía recobre la confianza en una institución que por culpa de esos descarriados, ha venido perdiendo con el tiempo y con la lectura de diarios o siguiendo las noticias de radio y televisión.
   Es bueno para la gente que la policía limpie de la ciudad a los elementos que la hacen peligrosa e invivible.
   Pero los tiempos y las circunstancias actuales imponen la limpieza hacia adentro, que adquiere mayor trascendencia porque es donde se apoyan la credibilidad y la certeza de sentirnos protegidos.
   No olvidemos de cuando nos mentían que la inseguridad era sólo una sensación.
   La realidad nos impulsa a sentir que hemos caído al abismo de llegar a pensar que la decencia de la policía también lo es.

¿PEDIMOS OTRO MILAGRO A SAN BROCHERO?

   Dos comprobados milagros hicieron que el Cura Brochero ya en condición de primer santo genuinamente argentino, pasara a figurar seguramente en los próximos almanaques y se incrementara la veneración que se le tiene, de manera especial en la zona de Traslasierra.
   El sacerdote que no conoció de remisses ni de celulares o las facilidades que otorga internet, se sacrificó en vida devorando kilómetros en su mula y en lugar de esperar los reclamos de su feligresía, prefería visitarlos así estuvieran separados por el macizo montañoso donde reina el Champaquí y la altiplanicie de Achala es un gigantesco mirador que con generosidad regala una maravillosa vista de los valles.
   José Gabriel Brochero desde el pasado domingo ya es santo, ungido en condición de tal por su compatriota Francisco, y para deleite de los argentinos que tuvieron la dicha de presenciar la ceremonia, emocionarse con el anuncio formal y seguir todas las alternativas de la santificación a través de los enviados especiales que destacaron todos los canales y algunas radios cordobesas.
Fue todo impactantemente emotivo, memorable e irrepetible, como son los grandes acontecimientos de la historia, aunque sea de nuestra acotada y sencilla historia de cabotaje.
   José Gabriel Brochero, el de la mula, ya es santo y vale repetirlo.
   Roguemos entonces que desde donde esté, el flamante santo interceda para que se produzca el milagro de que cada funcionario compatriota que viajó a Europa, solo o acompañado, en clase turista o en “first class” tenga la grandeza moral y cívica de pagar de su bolsillo los pasajes, estadías y suculentos viáticos, porque nuestros jerarcas, aunque sea con una mínima cuota de poder, resaltan por una propensión a las comitivas numerosas en que la mayoría se desvive por aparecer en la foto y que las cámaras de la tevé los enfoquen.
   En lugar de trabajar por el país y buscar las soluciones esenciales sin irse al exterior, es como si buscaran que la historia los recuerde más por haber estado en el Vaticano para ligar algo de ansiada y necesaria santidad, que por haber sido útiles a la recuperación de los argentinos.

LA MEGACAUSA SIEMPRE ACTUAL


Las recientes novedades de la Justicia Penal desnudan enfrentamientos entre abogados y funcionarios judiciales, involucrando a los vecinos en una especie de culebrón más apto para la televisión que para los Tribunales.
Sin pretender dictaminar en la situación, es una realidad que el derecho de cualquier imputado a elegir el abogado que se le antoje, es tan legal como el que desde el otro lado esgrimen cuando encarcelan sistemáticamente en prisión preventiva a quien quieren, con ninguna esmerada justificación.
Poco importa a la población si un fiscal y un defensor son parientes, si sus padres son hermanos a medias o completos y quién debe reemplazarlos en cada caso.
Las particularidades internas de cada oficio no son para los diarios y mientras, no parece generar inquietud que en la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba la prisión preventiva haya superado largamente cualquier cifra establecida, que muchas condenas se edifiquen sobre una frágil íntima convicción y que, para muchos, los juicios en cuotas continúen, por los mismos supuestos delitos, y esperando interminablemente en prisión.
Infinidad de pedidos de las defensas demoran meses en ser respondidos y muchas apelaciones permanecen durante años guardadas en las instancias superiores de la Justicia Provincial.
Y de esto, nada se dice.
El Poder Judicial no es una víctima si una oficina se titula de Delitos Complejos, y hasta un preescolar razonaría que un sólo fiscal no puede ocuparse de todos los casos.
El celo por descubrir la verdad no está reñido con la cantidad de operadores judiciales intervinientes; todo lo contrario, siempre y cuando lo que se quiera encontrar y “publicar” no se pretenda “acomodar”.

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EL ACAMPE POLICIAL Y PENITENCIARIO

   La conversación con uno de los principales referentes del acampe de policías y penitenciarios retirados, en la plaza San Martín, Dn. Darío Almada, se puede escuchar en los audios que aparecen en la columna derecha de este blog.
 

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LOS EMPRESARIOS Y EL BONO 

   Suponer que la mayoría del empresariado argentino, plañidero y quejoso de toda la vida, aceptaría de manera unánime eso de pagarle a cada empleado dos mil pesos para fin de año, es como volver a creer en los Reyes Magos.
   Es la situación la que impone de alguna manera no perder tanto frente a una inflación que supiéramos conseguir, por obra y gracia del gobierno anterior y que resulta complicado dominar, con lo que la culpabilidad de la herencia pasa a segundo plano, reemplazada por medidas demasiado severas para ser asumidas de un solo impacto.
   Por otra parte el temprano cierre de las paritarias deparó con el paso de los meses una mayúscula sorpresa ante el crecimiento sincero de los índices, muy alejados de la realidad y dibujados desde tiempo atrás por organismos dependientes del gobierno nacional y de sus políticas de engaño y ocultamiento malintencionado.
   Al manejarnos ya con números reales, caímos en cuenta que el poder adquisitivo del salario se había deteriorado muy por encima de los reajustes operados a duras penas en los sueldos de cualquier actividad productiva, porque se reiteró aquello que los precios subían por el ascensor y los salarios por la escalera.
   Mucha de la responsabilidad que esto ocurriera hay que cargársela a parte del empresariado argentino, acostumbrado por demasiado tiempo a obtener utilidades salvajes, con abusivos incrementos sobre los costos de producción.
   Y ahora, cuando la realidad reclama dignificar la mensualidad del trabajador para lo cual es imprescindible sacrificar una mínima parte de las ganancias, los llorones de siempre elevan su protesta y su negativa, pregonando que no están dispuestos a perder dinero cuando en realidad lo que puede ocurrir es que ganen lo correcto y se terminen las especulaciones y los abusos.
   No están en condiciones, se lamentan, de asumir  el pago de dos mil pesos a sus dependientes, con lo que presionan al Estado para seguir siendo beneficiarios de subsidios inmerecidos, agorando una explosión social que ellos mismos alientan con su actitud mezquina, pijotera y miserable.
   Existen también muchos empresarios, comerciantes y emprendedores conscientes de la realidad que vivimos y que están dispuestos al patriótico aporte de una parte de la solución -porque dos mil pesos no lo es- con tal de contribuir a un principio de salida a la situación que a todos nos aqueja.
   Poner en marcha al país desde los escombros no es tarea fácil para nadie, pero son los trabajadores los más vulnerables a la hora de las carencias y las postergaciones.
   Lo malo del caso es que la situación de malaria, vulgarmente hablando, es aprovechada precisamente por los responsables de habernos sumergido en un abismo del que ahora, los mismos que cavaron el pozo, quieren enseñar a salir.
   Y los laburantes no están en condiciones de esperar.
   De cualquier manera, aunque genere algo de inflación, el bono de 2000 pesos tiene que ser para todos, salvo para funcionarios y legisladores y los miembros del poder judicial que no tributan ganancias
   La indigencia y la desocupación son primos demasiado cercanos como para permitir que vuelvan a reinar en la familia argentina.

FEMINISMO DAÑINO Y POLITIZADO

   Al final de cuentas y viendo las pancartas, las banderas y otros elementos de expresión como estribillos y cantos, era para pensar que la marcha se hizo, más que para repudiar la violencia de género, contra el gobierno nacional en lo que hace a muchos de sus participantes.

   Hay que entender a todos los nostálgicos que nunca estuvieron preparados para perder, asumir la derrota y dejar los puestos y los privilegios que fueron acumulando a lo largo de más de una década que consideraban ganada, otros perdida y muchos, a la luz de lo que se está ventilando, saqueada.
   Por allí no se entienden las motivaciones de ciertas manifestaciones populares motorizadas a lo mejor con una buena y positiva intención, que se desvirtúa cuando los oportunistas de siempre bastardean la protesta, desvían el eje de atención ciudadana y transforman ese clamor de la gente en algo que al final resulta tan reprobable como patético.
   Es cierto que en los últimos tiempos las agresiones contra las mujeres se han multiplicado de manera espantosa y pareciera que las autoridades no encuentran la manera de neutralizar esa tendencia.
   Una de las causas es por supuesto la inseguridad, otra el componente de droga, odios, celos y despechos, pero se me ocurre pensar que la actuación, o la omisión de la justicia hace que no ceda esta oleada de crímenes de los que resultan víctimas mujeres de cualquier edad.
   Volviendo a la marcha, que alguien por favor me explique por qué, en ese marco de temática definida, tamaña e imprudente exaltación de la homosexualidad y el lesbianismo como si fueran los motivos convocantes, y otras manifestaciones del más exagerado feminismo con agresiones incalificables hacia la condición del macho.
   Y otro detalle: pintarrajear iglesias más que una demostración de incultura y vocación por el daño, está el ataque a las creencias, todas las cuales merecen respeto o al menos tolerancia dentro de un escenario de convivencia ciudadana.
   La iglesia católica ni ningún otro credo tienen la culpa que las mujeres sean ultrajadas, torturadas o asesinadas por sus maridos, parejas, novios, ex convivientes o extraños a sus vidas.
   Pero tampoco es saludable para la sociedad esa corriente antimasculina que por poco, transforma en un monstruo de lascivia a todo aquel que mire un par de piernas apenas cubierto por una minifalda, descerraje un piropo aunque sea respetuoso, le llame la atención un escote audaz o tenga la pésima suerte de rozar a una mujer a bordo de cualquiera de los ómnibus que circulan atestados en la ciudad.
   Porque entre otras cosas, ese cartelito que proclama la prohibición de rozarse entre pasajeros, que podemos leer en el transporte urbano, está dando a entender que hasta ahora estaba permitido hacerlo, pero que ahora se terminó la joda.
   Roguemos que a ninguna feminista a ultranza se le ocurra que tengamos que andar por las calles con la mirada fija en el piso o dirigida hacia el cielo.
   Y que para apoyar ese delirio organice una marcha, en la que los desplazados del kirchnerismo se zampen para insultar al presidente, las lesbianas inviten a plegarse a su movimiento y los homosexuales a predicar que lo de ellos es lo mejor que nos puede ocurrir.

   Todo esto, simplemente porque desde el poder no se han aportado soluciones coherentes, como para poner fin a una sucesión de muertes que no tiene precedentes al menos aquí en Córdoba.