2 de noviembre de 2016

El ojo de tiempos eternos --

EL LARGO E INFLEXIBLE
BRAZO DE LA JUSTICIA

 Fue notable la repercusión, al menos en las redes sociales, del comentario acerca de la fotografía en la que aparecen ataviados en un sarao de disfraces, dos personajes que en los últimos días polarizaron a la opinión pública nacional y también a la nostalgiosa nacional & popular.
   Naturalmente una imagen de Moria Casán y el Diputado Nacional del FPV José Ottavis juntos y en pose coloridamente sugestiva, despertó en muchos argentinos opuestas interpretaciones y sentimientos, lo que permite sin entrar al terreno de las respetables posturas personales evaluar a quienes manifestaron su rechazo, su odio, su aceptación o la indiferencia que es como votar en blanco.
   ¡Con qué fervor los derrotados no asumidos defendieron y defienden lo indefendible! Están en la trinchera de una oposición destructiva, ciega, mañosa y selectivamente amnésica porque fieles a su estilo reforzado a lo largo de más de una década, siguen esquivando la necesaria autocrítica y se escudan en el “los de ahora también roban”.
   Se quejan al sentirse ofendidos y atacados por el cúmulo de sospechas, denuncias, acusaciones, allanamientos, citaciones, comparescencias y otros mecanismos que ha puesto en marcha la Justicia, sin reconocer que fueron los impunes generadores de esa desagradable situación que ahora agobia a los argentinos sin distinción de inclinaciones políticas o ideológicas.
   Le restan trascendencia al penoso episodio de Moria y Ottavis -que no deja de ser “puterío”, Mole Molli dixit- y acusan al oficialismo de utilizarlo como cortina de humo, sin caer en cuenta que tal distracción diluye los efectos de muchas presencias en Comodoro Py, lugar emblemático al que tienen la obligación de acostumbrarse por imperio de circunstancias y de buena memoria popular.
   La no resignada a ser oposición habla de Calcaterra, de los parientes del actual presidente, de sus amistades, de los depósitos en Panamá, de favoritismos en las adjudicaciones, de añejas operaciones internacionales y con esa actitud, se erigen en vendedores de humo pretendiendo que al instalar esos temas en la gente, quedan marginadas las conductas de Baez, de Jaime, de De Vido, de D’Elia, de Hebe, de Boudou, de Lopez, de Recalde, de Kiciloff, de Máximo, de Capitanich, de Moreno, de Milani, de Insfrán, de la Sra. Que Quiere Volver y de muchos otros implicados en hechos censurables.
   Lo más importante de todo, es que nadie olvide que la Justicia es dueña de los tiempos y su largo brazo cuenta con instrumentos como para derrotar a los olvidos, así sea de cuestiones que se consideran archivadas como de las más recientes.
   Porque la sociedad, verdadera patrona de la Justicia y de las otras instituciones de la República, tiene su ojo que siempre estará mirando.
   A la izquierda, al centro y a la derecha, cerca o lejos.
   Antes o ahora.
   Por los años de los años, amén.
Gonio Ferrari