7 de diciembre de 2016

Ganancias -----------------------------------------------

LA IMPROCEDENCIA DE UN IMPUESTO, EL
DEBATE, LA MEMORIA  Y  LA HIPOCRESÍA 

    Hay veces que la política nos muestra el costado más lamentable de su ejercicio, cuando la hipocresía reemplaza a los mandatos de la realidad. Ya tiene sanción de Diputados la ley impulsada por Sergio Massa con el apoyo del kirchnerismo, que buscó aplicarle al actual gobierno nacional uno de los tantos golpes que viene propinándole incluso antes de que asumiera el poder.
   Falta el paso por el Senado que con su aprobación sería ley la eliminación del pago del impuesto a las ganancias para un considerable número de argentinos que lo vienen tributando desde que el propio kirchnerismo lo aplicara impiadosamente incluyendo a los jubilados, siendo gobierno y con mayoría propia allá por el 2013.
   Precisamente ese año, la recaudación representó el 19,5 por ciento de lo que recibía la AFIP y no es cuestión ni momento de evaluar los destinos de tamaña masa de dinero, a la luz de lo que se va conociendo casi diariamente al descorrerse los velos que ocultaban a la corrupción.
   Pese a protestas gremiales, el cristinismo defendía la imposición del tributo que ni siquiera tuvo clemencia con los pasivos, aduciendo que lo recaudado retornaba a los trabajadores en forma de subsidios y asignaciones entre otros rubros, refirmando su negada práctica del asistencialismo en lugar de generar genuinas fuentes de trabajo más allá del empleo público y la vigencia del “ñoquiato”.
   Así como Cicerón sostenía que “lo mal ganado, mal y pronto se gasta”, Eurípides pensaba en voz alta al decir que “las ganancias mal logradas reportan pérdidas”. Y al amparo y hechizo de las asignaciones sin contraprestación laboral y los subsidios a la vagancia, entre otros quebrantos se diluyó la cultura del trabajo sacrificando la dignidad de su práctica, sumado al derroche de fondos cuyo destino aún permanece en las penumbras.
   En suma, lo que el modelo nacional y popular aplicó a rajatabla y sin miramientos, ahora es un inmerecido y confiscatorio pecado mortal que se abate sobre el pueblo argentino y hay que eliminarlo por dañino a la sociedad… que ellos mismos empobrecieron.
   De última y en homenaje a la Democracia, el pueblo se ha manifestado a través de sus representantes, lo que es absolutamente lícito aunque para muchos sea incomprensible la sinuosa actitud asumida en tan corto tiempo entre una situación -la de 2013- y la actualidad.
   Con el ejercicio y la vigencia de la trenza, el acuerdo, la convergencia, el pacto, la componenda o el título que le quieran poner, se pretende superar un largo tiempo de hipocresía en que el gobierno se negó a reconocer la improcedencia de hacer pagar un impuesto que ahora siendo oposición descubren que es injusto.
   Y como los mecanismos de esta misma Democracia contemplan también la posibilidad del veto presidencial, desde ahora los nostálgicos del que creían sería el poder eterno, recuerden quién vetó la medida que le imponía al Estado pagar a los jubilados el 82 por ciento móvil que les siguieron confiscando.
Gonio Ferrari