11 de diciembre de 2016

S.L.B.: PRIMER AÑO DE “CAMBIEMOS” EN EL PODER - LA PAZ SOCIAL QUE PAGAMOS LOS CORDOBESES - MOVIMIENTOS BARRIALES ALTERADOS - ARBOLITOS Y ARBOLAZOS - LA MEGACAUSA Y LOS APRIETES - SCHIARETTI Y SU PELEA POR EL PRESUPUESTO Y EL FUTURO - LA SINUOSIDAD DE MASSA - EN EDUCACION NOS MANDARON A MARZO, ETC.

 Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 11/12/16 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.

UN AÑO DE GOBIERNO MACRISTA

   Parece mentira que ya pasó un año desde aquel día en que la mayoría de los argentinos se preguntaba si esa actitud de desprecio de quien se iba desde su trono de la Casa Rosada y de la Residencia de Olivos, era fruto de la histeria, una muestra de desprecio o la raíz de un odio visceral que se acumuló en un lustro o algo más.
   Aquello de la ausencia, del bastón de mando y de todo el folklore que quedó para la historia de los desencuentros ya es pasado y tengo la convicción que debemos enfrentar otras situaciones más allá de lo ridículo o de lo francamente olvidable.
   Ha transcurrido un año y las cosas no están del todo bien, aunque tampoco se puede calificar a la situación como catastrófica porque eso está reservado a la actual oposición y su actitud de embrollar el panorama, recordando que cuando estaban en la otra vereda, acusaban de destituyente al actual oficialismo por salir a la calle a golpear cacerolas.
   Pandora quedó equiparada a condición de aprendiz si de sorpresas se trataba, cuando comenzaron a descorrerse los velos que escondían a la corrupción más descarada y estructural que recuerden los argentinos, amparada en una percepción equivocada de la realidad, al creer desde el poder de entonces que se mantendrían a perpetuidad, consagrando de paso su propia indemnidad.
   Día a día se fueron descubriendo hechos de saqueos a las arcas del pueblo, de sumas multimillonarias que aparecían en manos de ex funcionarios o embolsadas, iban a parar a algún inocente convento.  
   Sociedades fantasmas en cuyos capitales mucho tenían y tienen que ver altos dignatarios del ex gobierno o sus familiares y amigos; empresas otrora florecientes vinculadas estrechamente con la obra pública, hoteles fastuosos donde pocos se alojaban pero las facturaciones al Estado eran cuantiosas y una interminable cantidad de hechos al margen de la ley.
   Paralelamente y en lugar de justificarse esos abusos y tanta rapiña, el contraataque fue apelar a dudosas maniobras financieras en las que habrían incurrido el actual presidente, miembros de su familia y empresarios vinculados con Mauricio Macri, pero vale agregar que esas cuestiones deben ser manejadas por la Justicia en su momento, sin que se usen ahora para diluir todo lo que se robó, malgastó y ocultó a lo largo de más de una década.
  Se habla de ajuste, cuando los argentinos los venimos padeciendo desde el comienzo del siglo; se denuncia pobreza, una pobreza que el kirchnerismo prolijamente se encargó de hacer crecer cuando reemplazó con asistencialismo y dádivas a la dignidad del trabajo y pobló exageradamente de ñoquis a los organismos del Estado, pagando favores a sus militantes y aplaudidores, miles de los cuales aún pasean su falta de resignación, por sus lugares de revista llorando frente a la posibilidad que siga la limpieza de zánganos.
   La economía argentina no está en estado floreciente ni mucho menos, ahora ubicada demasiado cerca del vencimiento de la paciencia popular, aunque bueno resulta entender que los milagros no existen, que en un año es complicado remontar una década de corrupción y que nadie, en la historia, pudo edificar la grandeza de ningún país, si antes de encarar su reconstrucción no quitó los escombros.
   Parte del peronismo virtualmente atomizado en los últimos años, divorciado de la
conducción “K” y diseminado en corrientes dispersas, entró en su repetida actitud de lamerse las heridas y buscar apoyos en los que antes habían estado enfrentados, por lo que así se entiende que Sergio Massa haya sido de origen ucedeista, devenido menemista, luego duhaldista, ex kirchnerista y por imperio de circunstancias, ahora disfrazado de “K” paladar negro, de la primera hora.
   Por eso fue que negoció con las otrora primeras espadas Máximo Kirchner y Axel Kicillof para oponerse al proyecto oficialista sobre el impuesto a las ganancias y otros temas conexos, imponiendo por negociación su propia versión antagónica, que ahora será considerada en el Senado.
   El macrismo no tuvo grandes logros porque el empresariado siempre volátil juega hacia adentro de sus apetencias, el campo mantiene su actitud veleta, todo esto mientras la ciudadanía padece males que llevará un tiempo curar como lo son el abuso en los precios, la inseguridad, el estancamiento salarial y otros dramas cotidianos…
   ¿Qué antes estábamos mejor? Es probable, viviendo un espejismo que ahora vemos era tal pero que el gobierno de entonces se negó a eliminar, huyendo de la autocrítica y evitando una patriótica postura de sinceridad ante el pueblo.
   Esa es la diferencia, que ahora notamos que no estamos bien, pero sería imposible que pretendan hacernos creer lo contrario.
   No hay robos ni saqueos de las arcas públicas y lentamente la decencia viene ganando terreno.
   Con saber que ya no estamos a merced de tantos oscuros personajes, eso sólo ya sirve para sostener que en un año, aunque no mucho, algo se hizo.
   Falta ver a esos desalmados que se decían argentinos y patriotas, en el lugar que les corresponde, a la sombra de la Justicia.
   Y que vean la luz entre los barrotes.
  
LA PAZ SOCIAL QUE PAGAMOS LOS CORDOBESES 

   La electricidad, el transporte y los demás servicios por los cuales la ciudadanía tributa exageradamente por exigencia y presión estatal pese a sus cíclicas deficiencias, hacen lógicamente a la calidad de vida que merecemos los cordobeses.
   Pero si nos atenemos a la memoria más o menos reciente nos encontraremos con que la mayoría de los motivos que llevaron a la inquietud social y sus explosiones, estuvieron basados precisamente en las carencias o irregularidades de esos tres factores a los que hacemos referencia. Porque caen cuatro gotas y la energía se corta selectivamente en ciertos sectores, el transporte urbano de pasajeros muestra sus grietas sempiternas y colapsan cloacas y desagues; los taxis desaparecen de la escena, la policía no patrulla y las calles se transforman en ríos ni siquiera navegables.
   Ya con la consagración del caos, los cordobeses tenemos esa curiosa y lamentable costumbre de aceptar la prepotencia vertical como una actitud normal de los malos políticos, de los ávidos empresarios y de los angurrientos dirigentes sindicales que nos tienen de rehenes para presionar por sus demandas y sus caprichos.
   El último de los golpes arteros fue el aumento en el precio del boleto urbano para una prestación pedorra, que los dueños del sistema manejan a su conveniencia: reducen frecuencias, esconden unidades y lloran, lloran y lloran mientras con la sartén por el mango, operan a su antojo al amparo de una deplorable impunidad que les otorga el poder concedente que es la Municipalidad, apoyada por la mayoría numérica de ese organismo de ediles levantadores de brazos, cuyos integrantes jamás esperan ni suben a un ómnibus o a un trolebús.
   Con el servicio eléctrico seguimos penando frente a la obsolescencia tecnológica que con su mera realidad cotidiana, desmiente todos los discursos y los versos con los que se desgañitan los candidatos en las vísperas comiciales, para después aplicar y sostener una tarifa -la más elevada del país- cuya mayor parte se aplica a sueldos y una bochornosa “bonificación por eficiencia” con sumas de seis dígitos para sus directivos, como si ser eficientes no fuera un compromiso.
   Ese es el panorama que enfrentamos los cordobeses dejándonos esquilmar en nombre de una paz social mentirosa, porque en el interior de la gente se oculta una rebeldía alimentada por la sinrazón y algo parecido al desprecio por el prójimo, en una actitud que ha minado aquello tan sano que estaba vinculado con el sentido solidario entre los vecinos y sus autoridades para enfrentar y superar las crisis.
   El poder cree que haciéndonos pagar a todos, evita asumir un costo político que en realidad se multiplica.
   En pocas palabras, el poder no quiere líos, manifestaciones populares, paros de transporte, cortes de calles, ruidos de bombas y batucadas ni quema de cubiertas. Tampoco quiere que la policía proteste como supiera hacerlo ni que mágicamente aparezcan colchones en las bocas de tormenta o que de golpe y porrazo la Municipalidad se quede sin vehículos operativos, que los semáforos dejen de funcionar o que se termine el combustible de los patrulleros.
   Quiere la paz social, el amor y la inexistencia de conflictos.
   Lo único y a la vez peligroso es que descuida a la gente, que le roba bienestar y le reduce su agredida y ya devaluada calidad de vida.
   Y deja en el ambiente una latente y acumulada pesadez que es para rogar no le estén apurando su despertar.

MOVIMIENTOS BARRIALES ALTERADOS

   La fiesta estaba preparada en las cercanías del faro del Parque Sarmiento, en los predios que antes ocupaba la Casa de las Tejas, sede del gobierno provincial.
   El arbolazo de Navidad, de un centenar de metros de altura estaba listo y apenas se acentuaran las sombras del atardecer, el gobernador accionaría la llave que inundaría de luz al sector, como homenaje a la Navidad al dejar inaugurado el arbolito alegórico más alto del país.
   Coherente con la tarifa eléctrica también más alta de Argentina, el prolijo tendido de cables y luces leed fue como un estallido de magnesio.
   Estallidos, pero de balazos de goma, fueron los escuchados a pocas cuadras de allí, cuando varios activistas de Barrios de Pie escudados con mujeres y niños, quisieron llegar por la avenida Irigoyen hasta el predio donde estaba Schiaretti para hacerle escuchar su descontento con la situación, y solicitarle mayores asignaciones a sus planes y subsidios.
   La policía lo impidió, hubo forcejeos, insultos, algunas piñas, una decena de detenidos, un par de policías lesionados y allí terminó todo.
   Aunque en realidad y según opiniones de entendidos en acciones de agitación, fue solo un movimiento para medir el poder de reacción oficial frente a una contingencia de desórden.
   Más o menos, como si estuvieran preparando algo más grosso y bien organizado para los próximos días, por encargo de los sectores más izquierdosos y nostálgicos de la oposición a Cambiemos.
   Rogamos, en verdad, que solo se trate de un rumor.
   O de un delirio.

ARBOLITO Y ARBOLAZO
Ya sé. No me digás. Tenés razón, recita el tango y es cierto: ¡que vertiginosa manera de
pasarse volando el año! Peor aún, algunos ya se están preparando para el Carnaval…
Con la memoria todavía fija en el momento que debimos desarmarlo en el último enero nos encontramos con que hay que volverlo a resucitar y dentro de lo posible con algún cambio que haga menos aburrida la rutina del arbolito navideño, la reposición de los adornos (años atrás eran tan frágiles) y probar la línea de luces.
 Por eso hace menos de un lustro se me ocurrió hacer cada diciembre algo fuera de lo habitual, dejar las guirnaldas invernales, los falsos copos de nieve y con perdón de la palabra, las bolas siempre iguales, redondas, brillantes u opacas porque todo ese paisaje de otro hemisferio ya no entusiasmaba a nadie.
 Y entonces me dije: si el gobierno gasta tanto dinero haciendo un arbolazo en la Plaza España e iluminándolo a despecho y ofensa de las impenetrables oscuridades barriales, ¿qué me impide hacer algo más económico y utilizando material gozado y usado?
 Además y sin egoísmos, me pareció que no debía encerrar el fruto de mi original creatividad en la reducida geografía de mi casa, sino mostrarlo a quien quisiera ver algo curioso como alegoría a la Navidad, sin tener que costearse hasta el Parque Sarmiento de noche con todos los riesgos que ello implica en la Nueva Córdoba casi liberada a los pirañas, arrebatadores, asaltantes y ladrones de autos.
Mis vecinos y amigos del “Café de la Plaza” permitieron que el arbolito, mi arbolito, luciera en su interior mostrando lo que es posible realizar con dos pinzas, un alicate, infinita paciencia y mucho de amor: nada menos que 117 adornos distintos elaborados con los casquillos y alambres de botellas de champán -importados, y espumantes nacionales-  para ubicarlos en las ramas disfrazadas de blanco.
Así de simple, en la esquina de Fragueiro y Baigorrí, frente a la Plaza Rivadavia de Alta Córdoba en el bar más bonito de la ciudad, podrán advertir que es mentira, eso que ya todo estaba inventado: allí verán un arbolito de Navidad único, que no será enorme como el que montaron en el inútil faro para un mar ausente, pero que encierra en su simpleza el espíritu de una fiesta tan tradicional.


LA MEGACAUSA Y CIERTOS APRIETES 

   Sumado al inentendible absurdo de la prisión preventiva sistemática utilizada en la causa del Registro de la Propiedad, es revelador dar a conocer algunas declaraciones vertidas por  los imputados en sus respectivos juicios: Una mujer de 50 años, que trabajaba realizando tareas en el campo como empleada doméstica, declaró que “el primer día del juicio, después que se le leyó el hecho del que se la acusaba,  el Asesor  (en este caso oficial) le  dijo que tenía que mentir y hacerse  cargo de todo lo que se le había leído, porque si no, la iban a meter presa”. 
   Otro imputado, empleado del Registro,  declaró que  “a los 9 meses de estar preso le ofrecieron la libertad a cambio de hacerse cargo de los hechos”, lo que no aceptó ya que no había cometido delito.
   Un escribano afirmó que “en sus más de cuarenta años de ejercicio profesional  no había  sido pasible ni siquiera de un apercibimiento de las autoridades correspondientes y menos aún de la sociedad misma. En su caso, había solicitado un informe al Registro con la documentación correspondiente, sin haber cometido ningún delito.
   Por ello no entendía semejante proceso, ni  por qué debía terminar su  vida profesional  tratado como un delincuente”.       Aunque no caben más en este espacio, es importante saber que hay muchísimos testimonios similares, y que están  al alcance del periodismo, aunque esto no sea lo que se publica.
   Pocos conocen  que éste es el perfil de muchos de los condenados como partícipes de grandes bandas de delincuentes, lo que genera que  muchos familiares continúen reclamando un proceso limpio, serio y justo,  a manos de jueces independientes.
   Es imposible concebir la vida dependiendo de una mentira a la hora en que el ser humano se siente íntimamente libre.

SCHIARETTI, DE LA SOTA Y EL FUTURO
   Es claro y evidente que nuestro Gobernador busca quedarse por otro período, y viene dibujando un panorama ideal tanto para la ciudad como para la provincia, y lo vemos en los dineros que le aporta al empobrecido Mestre, las obras que encara en la capital y las sumas que afecta al interior.
   Y como todo indica que en la continuación de aquel estilo del “tomala vos, dámela a mí”, el bueno y viajero de De la Sota quedaría en posición fuera de juego, porque no es para pensar que pueda llegar a contentarse con una banca en el Congreso Nacional.
   Entonces han empezado a mirarse con recelo y algo de desconfianza: ellos sabrán por qué, ya que tanto se conocen hasta el punto que juegan de memoria.
   Y como en nuestra sociedad nunca falta alguien que piensa con maldad pretendiendo fumar abajo del agua, esa versión que ahora circula, echa por tierra con los motivos que ambos tendrían para no pelearse jamás, pasare lo que pasare.
   Si ellos se enemistaran, decía un viejito que ya se cansó de tomar café en las veredas de los bares cercanos a la Unicameral, perderían los dos, porque dejarían de cubrirse altrernativamente sus espaldas, porque también en esas circunstancias, aquel “tomala vos, dámela a mí” adquiere una trascendencia vinculada con el conocimiento de uno sobre el otro, del otro sobre el uno y entre ellos, al medio, la libertad.
   Schiaretti coquetea con Macri para no caer en la indigencia provincial y De la Sota se hace miraditas con Massa que curiosamente y pese a su sinuosidad política ha pasado a ser algo así como el abanderado de la oposición.
   Así pinta el panorama y lo que ocurra en los próximos días con los dos gobernadores alternos que tenemos, nos darán una pauta de lo que puede llegar a ser el futuro.
   Al menos, el futuro de Córdoba.

EL NO DE DIPUTADOS Y LA SINUOSIDAD MASSISTA

   Hay veces que la política nos muestra el costado más lamentable de su ejercicio, cuando la hipocresía reemplaza a los mandatos de la realidad. Ya tiene sanción de Diputados la ley impulsada por Sergio Massa con el apoyo del kirchnerismo, que buscó aplicarle al actual gobierno nacional uno de los tantos golpes que viene propinándole incluso antes de que asumiera el poder.
Falta el paso por el Senado que con su aprobación sería ley la eliminación del pago del impuesto a las ganancias para un considerable número de argentinos que lo vienen tributando desde que el propio kirchnerismo lo aplicara impiadosamente incluyendo a los jubilados, siendo gobierno y con mayoría propia allá por el 2013.
Precisamente ese año, la recaudación representó el 19,5 por ciento de lo que recibía la AFIP y no es cuestión ni momento de evaluar los destinos de tamaña masa de dinero, a la luz de lo que se va conociendo casi diariamente al descorrerse los velos que ocultaban a la corrupción.
   Pese a protestas gremiales, el cristinismo defendía la imposición del tributo que ni siquiera tuvo clemencia con los pasivos, aduciendo que lo recaudado retornaba a los trabajadores en forma de subsidios y asignaciones entre otros rubros, refirmando su negada práctica del asistencialismo en lugar de generar genuinas fuentes de trabajo más allá del empleo público y la vigencia del “ñoquiato”.
   Así como Cicerón sostenía que “lo mal ganado, mal y pronto se gasta”, Eurípides pensaba en voz alta al decir que “las ganancias mal logradas reportan pérdidas”. Y al amparo y hechizo de las asignaciones sin contraprestación laboral y los subsidios a la vagancia, entre otros quebrantos se diluyó la cultura del trabajo sacrificando la dignidad de su práctica, sumado al derroche de fondos cuyo destino aún permanece en las penumbras.
   En suma, lo que el modelo nacional y popular aplicó a rajatabla y sin miramientos, ahora es un inmerecido y confiscatorio pecado mortal que se abate sobre el pueblo argentino y hay que eliminarlo por dañino a la sociedad… que ellos mismos empobrecieron.
   De última y en homenaje a la Democracia, el pueblo se ha manifestado a través de sus representantes, lo que es absolutamente lícito aunque para muchos sea incomprensible la sinuosa actitud asumida en tan corto tiempo entre una situación -la de 2013- y la actualidad.
   Con el ejercicio y la vigencia de la trenza, el acuerdo, la convergencia, el pacto, la componenda o el título que le quieran poner, se pretende superar un largo tiempo de hipocresía en que el gobierno se negó a reconocer la improcedencia de hacer pagar un impuesto que ahora siendo oposición descubren que es injusto.
   Y como los mecanismos de esta misma Democracia contemplan también la posibilidad del veto presidencial, desde ahora los nostálgicos del que creían sería el poder eterno, recuerden quién vetó la medida que le imponía al Estado pagar a los jubilados el 82 por ciento móvil que les siguieron confiscando

NUESTRA EDUCACIÓN SE FUE A MARZO

   Un estudio realizado a través de test al alumnado de un cierto nivel, determinó que la educación en Argentina ha venido perdiendo terreno con relación a cifras de otros lugares del mundo, colocándonos lejos de las posiciones que supieron mostrarnos en la cúspide.
   No se sabe bien si la crisis es de entendimiento por parte del alumnado o por deficiencias en la enseñanza, sus planes o la calidad de la tarea docente.
   Lo peor de todo es que esta caída se conoce ahora porque en años anteriores el gobierno nacional de entonces se encargó prolijamente de falsear las estadísticas o de esconder las consultas. O ambas carencias a la vez.
   La cuestión es que si falta la sinceridad a la hora de la autocrítica, ningún informe se ajustará a la verdad y en consecuencia, los remedios no tendrán las efectividad que alcanzarían si el diagnóstico fuera honesto.
   Una lástima, porque la reputación de Argentina en el campo universal de la formación estaba bien posicionada y reconocida, lo que no dejaba de ser un orgullo para nosotros y una ventaja para las generaciones en formación.
   Roguemos que al desenmascararse la patraña, las autoridades enmienden el error, actúen en consecuencia y estructuren la formación de nuestros niños de acuerdo con las pautas de modernidad y actualización docente que se requieren.
   Y que no descuiden un aspecto fundamental que supera a los educandos: el respeto por la tarea docente, en estos últimos tiempos venida a menos como consecuencia de la elevada politización de esa actividad, que dejó de privilegiar la formación intelectual, buscando reemplazarla por el adoctrinamiento.
   Por fortuna, vemos que de poco sirvió, salvo para engañarnos por unos pocos años.