27 de enero de 2017

Inseguridad en Córdoba --------------------

EL GOBIERNO LLEGA A DESTIEMPO
PARA LIMPIAR LA MUGRE INTERIOR
DE SU POLICÍA LLENA DE PARCHES


   Tienen que metérselo en esas duras cabezas que por momentos muestran una alarmante carencia cerebral, porque de lo contrario no se entiende que se cansen de tropezar con la misma piedra, cuando ni siquiera los orangutanes incurren en esa actitud.
   La delincuencia les viene ganando “por afane” y siguen en la soberbia de sostener dos absurdos que de nada sirven: “que la tienen controlada” y que “en otros lugares del mundo la inseguridad es igual o mayor que en Córdoba”, lo que a los cordobeses nos importa medio bledo porque nosotros vivimos aquí y poco nos afecta o beneficia lo que ocurre en Rio de Janeiro, Brisbane, San Petersburgo, Buenos Aires, Caracas o allá en las mentadas pudendeces de la lora.
   Esa perversa maniobra de vender tranquilidad escondiendo importantes hechos delictivos nunca dio resultados, porque el “boca a boca” y las redes sociales con su vértigo son más creíbles y positivos que los silencios policiales que pretenden apoyar la estúpida creencia que los hechos, al no divulgarse, es como si no existieran y lo que consiguen es aumentar en la gente un sentimiento de desamparo y desprotección, basados en mentiras y en ocultamientos de la realidad.
   Todo esto es consecuencia y resultado de una certeza absoluta demostrada palmariamente: no existe una política integral de seguridad que parta desde la prevención, porque en Córdoba solo se aplican remiendos a los remiendos con que parcharon los parches anteriores. Parece un galimatías pero esa es nuestra diaria vivencia rodeados de sospechas.
   La policía dice esmerarse en la lucha contra el hampa y durante mucho tiempo le restó importancia o no quiso ver la mugre interna, esa que carcome los cimientos de la credibilidad del ciudadano y lleva al descubrimiento de casi diarios escándalos en los que están involucrados efectivos policiales.
   ¿Los están sancionando y separando? ¿No sabían acaso toda la porquería que había en desmedro de los sacrificados hombres y mujeres de azul que obligadamente deben reemplazar con la vergüenza el íntimo orgullo de vestir ese uniforme? ¿Creyeron acaso que la improvisación, el apresuramiento, el pago de favores políticos y la estudiada ceguera eran buenos elementos para aplicar en el reclutamiento de efectivos?
   ¡Allí tienen -tenemos- los resultados!
   ¿Ahora qué vendrá? ¡Ya lo sabemos!
   La indignación oficial, la promesa de severidad ante los casos de corrupción interna, bla, bla, bla …
   Mientras tanto los cordobeses nos debatimos en la angustia de sospechar si quien nos está asaltando, arrebatando, cagando a tiros, robando el auto o allanando es un “caco” o un policía de malos pasos y peores compañías.
   Señores del Gobierno: el mismo signo político lleva un montón de años al frente de la Provincia y la seguridad jamás fue controlada. Los funcionarios se limitaron a comprar y comprar (alguien alguna vez debiera auditar cada precio real) vehículos de todo tipo (recuerden el papelón de las motos con sidecar) armamento, comunicaciones, tecnología y todo eso que se fue deteriorando lastimosamente (o que lo robaron) no sirvió para nada. Nunca se informó sobre el estado real y no disfrazado de la flota y del equipamiento policial, por ejemplo …
   ¿Hasta cuándo los cordobeses debemos tolerar esa ineptitud que nos abruma?
   Unos días antes de las próximas elecciones harán un desfile, mostrarán 100 autos nuevos y presentarán ooootros mil efectivos y el tontaje los volverá a votar cayendo nuevamente en la trampa de su mediático y costoso marketing.
   Y la rueda sigue girando y no se detendrá hasta que la decencia triunfe sobre la deshonestidad interior.
   Porque vale reiterarlo hasta el hartazgo: si la Policía no sabe, no puede o no quiere limpiar su mugre interior, será difícil que pueda terminar con la mugre de afuera.

Gonio Ferrari