9 de febrero de 2017

¿Hasta cuándo la mugre interna? ------------

LOS MALOS POLICÍAS LE REGALARON
AL VIOLADOR 144 DÍAS DE IMPUNIDAD
   Es un tema recurrente por la cantidad de casos de policías corruptos que se ha venido conociendo en los últimos días, lo que contrasta muy sensiblemente en la sociedad con el reciente sacrificio de dos fieles exponentes del uniforme azul, como parte de su deber y compromiso que es proteger vidas y bienes de la comunidad como brazo armado de la Justicia.
   El tema de Leandro Castañares, acusado de múltiples casos de violación, ya pasó de la categoría de estrépito mediático para inscribirse en la memoria como uno de los escándalos más resonantes, por lo que hasta ahora se sabe -solo la punta del iceberg- de la participación o la omisión policial en el asunto, lo que le permitió al futbolista amateur de La Calera gozar de la enorme ventaja de 144 días de impunidad.
   Durante esos días es que se conocían las actividades del sexópata, desde el hecho inicial en perjuicio de una joven de 17 años que en su momento ¡el 30 de julio de 2016! lo denunciara con nombre y apellido aportando la fotografía, el número telefónico, su perfil en redes sociales de internet, el domicilio y por poco el grupo sanguíneo, el talle y su número de calzado.
   Y como desde aquel momento nada se hizo en materia de eso que tanto y tanto aburren desde la conducción policial que le llaman prevención, teniendo todos los datos que hubieran permitido actuar en consecuencia y evitar la seguidilla de hechos similares, es que la propia policía le regaló a Castañares por amiguismo, conveniencia o por lo que corno fuera, un escandaloso tiempo de indemnidad como para reincidir en cinco o más ocasiones con otras víctimas.
   Quienes con el encubrimiento y la complicidad de su silencio enterraron los otros hechos buscando el olvido, debieran estar tan presos como el acusado porque se valieron de su condición de autoridad para esconder hechos incalificables que avergüenzan a la fuerza y a quienes se desempeñan allí con sacrificio y honestidad.
   Hurgar hasta el hueso es lo único que hará que la sociedad recobre el respeto hacia una policía que por lo que se aprecia, tiene “nichos” estructuralmente corruptos que se le pasan inexplicablemente por alto a sus autoridades y a la conducción política ministerial, donde al respecto estalla un ominoso silencio, a veces tímidamente quebrado por alguna promesa marketinera o anuncios de limpieza que luego no se practica.
   No hay caso y vale repetirlo hasta el cansancio, en procura que quienes mandan lo tomen como una consigna, un clamor que parte desde la sociedad cordobesa: si no saben, no pueden o no quieren terminar con la mugre interior, jamás podrán limpiar la mugre de afuera.
Gonio Ferrari