28 de febrero de 2017

Todo lo demás no importa ------------------------

LIZY TAGLIANI, UN CAMINO QUE BUSCA
LLEVARNOS A LA CHOLULA ESTUPIDEZ

   Como si los argentinos no tuviéramos de qué preocuparnos, ahora nos enteramos que el imbécil farandulismo enquistado en la TV portuaria nos abruma con un episodio intrascendente que pretende llegar a ser la noticia del mes que se está despidiendo, por encima de todo lo demás que absorbe nuestra atención.
   Resulta que Lucas, “el” pareja con pretensión de casamiento, le habría robado a su novia/o transexual -Lisy- varios miles de dólares, algunas joyas y otros objetos, cuando estaban ya muy cerca de zambullirse ambos en el disfrazado “himeneo” que les aportaría -lógicamente en un país cholulo- la fama necesaria para continuar luciendo plumas, conchero mentiroso, depilación definitiva que no existe y voz con timbre de camionero trasnochado, todo lo cual conforma la imagen deplorable de la decadencia artística.
   Esto no es de ninguna manera un segregacionista acto de discriminación, sino que intenta ser la pintura de una realidad que busca colocarnos un velo de oscuridad sobre las situaciones críticas que están viviendo algunos sectores, atribuibles innegablemente a la famosa y malhadada herencia sumada a los errores irredimibles que está cometiendo el gobierno nacional en su gestión.
   ¿Es tan importante que un flaco macilento con pretensiones de marquesina le haya afanado a su “prometida/o” aprovechando la confianza que la estrella le brindara?. ¿Es válido derrochar tantos espacios en la pantalla de la TV de todos los canales para divulgar una conventillera pavada de tales características?
   Si las respuestas a estas dos elementales preguntas son afirmativas, deberemos volver a pisar la tierra y asumir que estamos enfermos de algo que nos afecta el raciocinio y que no es nuevo: sería la manera de confirmar ese diagnóstico, si le sumamos el hecho que por mucho tiempo, el mismo cholulismo mediático transformó en símbolo de la femineidad a un disfrazado y no operado muchacho chaqueño quien exige que lo traten como “señora” porque “se casó”.
   No se trata de homofobia si o de homofobia no, porque el correcto y objetivo sentido, si usamos el cerebro desapasionadamente, nos indica aquello tan viejo de que los límites en el mundo artístico aparte de la calidad, están en el buen gusto.
   Y en la TV también.

Gonio Ferrari