26 de marzo de 2017

S.L.B.: ES OBLIGACIÓN HACERSE CARGO DE ALGO - ¿PIENSAN "ENQUILOMBAR" LA CIUDAD? - ELLA Y ALGUNOS OTROS, A JUICIO ORAL - MEGACAUSA Y EL "SIEMPRE MÁS" - A 41 AÑOS DEL ESPANTO - LA MARCHA FEDERAL, DESVIRTUADA POR PARTIDISTA - DOÑA HEBE, ÉMULO DE HERMINIO IGLESIAS, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos”                              del 26-03-17 que difunde AM580 Radio Universidad de Córdoba.

HORA DE HACERSE CARGO DE ALGO
 
   Una escena patética, la de ese muchacho Kicillof, el que alquiló un avión por miles de dólares que pagamos todos, para hacer con algunos compinches un viaje a Europa en misión oficial, en vez de utilizar esa empresa aérea, de bandera, que el mismo ministro dijo haber rescatado.
   En el Congreso donde se supone que las bancas están ocupadas por la flor y nata de la política nacional, reclamaba como desde el tablón de una cancha de fútbol porque un ministro actual, le exigía a Kicillof y a su bancada, que se hicieran cargo de algo de todo lo desastroso que hicieron mientras eran dueños del poder.
   Ese reclamo de autocrítica no es nuevo, porque si tenemos algo de memoria, debemos recordar que esa actitud venía alimentada desde arriba, plasmada en los silencios por la ausencia de conferencias de prensa y en las reiteradas negativas, imponiendo su número, de permitir la concurrencia de funcionarios a dar explicaciones en el Congreso cuando la oposición y las propias circunstancias así lo requerían.
   La salida que se buscó para preservar al modelo y ampararlo de críticas y cuestionamientos, fue el abuso de las cadenas nacionales, verdaderas expresiones de onanismo funcional porque solo se daban a conocer números de estadísticas dibujadas, que pretendían confundir a una ciudadanía que tiempo atrás y por cansancio, eliminó el vidrio como componente de su alimentación.
   Dejando de lado la herencia porque no hay poder de Dios que haga entender que doce años son más que 18 meses, numerosos indicadores muestran que es imposible llegar a situaciones en tan poco tiempo, si no traen un arrastre histórico como son los casos de la inflación, la consecuente desocupación y la emergente pobreza.
   Toda la culpa de la crisis es para cargarla en las espaldas de la actual gestión, jaqueda como era de esperarse por la complicidad de la dirigencia sindical angustiada e inquieta frente a la posibilidad de ver menguado su poder, con la conducción justicialista que frente a la amenaza de su desaparición por atomización, se aliaron para recrear entre otras acciones “la gran Ubaldini” que los uniera en reclamos salvajes, aunque las motivaciones tuvieran un asidero que está a la vista, porque la crisis existe pero no es nueva.
   Pero no. Kicillof y sus compañeros miraron como antes para otro lado, porque no perdieron esa costumbre de victimizarse y cargar siempre, siempre e invariablemente, las culpas sobre el prójimo.
   Las culpas nunca fueron asumidas como propias.
   Toda la culpa es de Macri.
   Ellos son inocentes y fueron progresistas.
   Así estamos …
   La Justicia, si Dios así lo quiere, pondrá las cosas en orden.

¿QUIÉN “ENQUILOMBA” LA CIUDAD?
   La malsana costumbre de meter miedo y zozobra solía ser aprovechada por los dictadores décadas atrás, o por quienes manejaban los discursos fascistas y del otro extremo, que les posibilitaba plantear caprichos y demandas a las que los gobiernos débiles cedían por mero instinto de conservación.
   Esa debe ser la marca registrada de Rubén Daniele, un profesional diplomado, inteligente y peleador -no es lo mismo que luchador- rara especie de agitador profesional a quien siguen por aquello del amor al bolsillo con el menor esfuerzo, en cuyo sentido quiero dejar a salvo la merecida excepción de los municipales sacrificados, cumplidores y respetuosos.
   Y los funcionarios, cada vez que truenan sus arengas, encendidas y amenazantes, comienzan a aflojarse los cinturones de sus lienzos porque saben que a la corta, la media o la larga, los tendrán cubriéndoles sus zapatos.
   Enquilombar la ciudad parece ser el objetivo inmediato, en apoyo a la incorporación en la planta permanente de un centenar de contratados, a quienes con seguridad la ley y los convenios amparan, pero hay maneras y maneras de exigir su cumplimiento.
   Porque los vecinos no tienen la culpa de lo que sucede, y siguen pagando y tributando enormidades de impuestos para servicios que no reciben, para oficinas que no atienden, para ver a la ciudad cada vez más descuidada, víctima de la desidia y la vagancia.
   De todas maneras es tan lamentable el estado de nuestra Córdoba en cuestiones tales como el tránsito, las peatonales, las plazas, los parques, el transporte urbano, la iluminación y otros rubros, que el quilombazo que propone realizar Daniele casi ni se notaría.
   Por eso, se me ocurre que sería bueno aconsejarle a este personaje que buscara otros métodos de protesta en procura de tener más cotizantes a las arcas de su sindicato, que holgadamente ha superado los doce mil, como por ejemplo hacer cumplir -sin su presión- el servicio de recolección de residuos, el barrido de calles, el funcionamiento permanente y a pleno de los CPC y todo aquello que viene demostrando falencias insalvables, que para colmo de acentúan cuando la gente piensa en lo que cobran los municipales.
   De esa manera, viéndolos trabajar y dedicarse a la ciudad y sus vecinos, sería un llamado de atención que superaría con creces las puteadas que se ligan cuando, cosa de locos, se enfrentan precisamente con quienes pagan para ser atendidos y son injuriados.
   A lo mejor, es la solución para el drama cotidiano que no merecemos estar padeciendo los cordobeses.

ELLA Y VARIOS MÁS, A JUICIO ORAL
   Es curioso y llamativo que aquella exigencia de memoria, verdad y justicia, tenga ribetes de aceptación o de rechazo, según sea a quienes pueden alcanzar esos tres elementos fundamentales de la vida en convivencia y armonía.
   Le reclamamos memoria, verdad y justicia al poder, cuando cayó el telón sobre una de las situaciones más dramáticas que debimos padecer los argentinos, sojuzgados por la milicia arrebatadora de nuestros derechos que teníamos amparados en el ejercicio de la libertad.
   Pero ahora, cuando las circunstancias nos llevan del mismo modo a exigir memoria, verdad

y justicia, los mismos que vociferaban en su reclamo, pretenden huirles cuando son ellos los que deben responder a la República por los hechos de los que resultan sospechosos y acusados.
   ¿En qué país vivimos?
   ¿Es posible tamaña ignorancia de la ley y de los principios básicos del respeto?
   La Justicia se está moviendo al amparo de la ley, con las garantías consagradas por nuestra Constitución, pero eso no les basta, porque acostumbrados a la escandalosa impunidad pretenden eludir lo traumático de un juicio y de una eventual condena, aunque si se sienten libres de culpas, ¿por qué no pensar en una absolución?
   No llevan a nadie ante un pelotón de fusilamiento, patíbulo ni a ningún cadalso: simplemente deben comparecer ante esa señora de la balanza y de los ojos vendados, pese a que algunas veces mira de reojo, para responder por el daño a nuestra economía a través de maniobras con el dólar futuro, que según la fiscalía alcanza a los 54 mil 921 millones, 788 mil, 702 pesos con cuarenta centavos.
   ¿Por qué ese rencor que alimenta amenazas, instaura el miedo y nos lleva a los tiempos en que todo se resolvía por la vía de la violencia?
   Quienes deben enfrentar a un tribunal, se supone que cuentan con argumentos para defenderse y buscar una declaración de inocencia de la que están seguros, al menos cuando los escuchamos formular declaraciones que más que para defenderse, son para atacar a sus adversarios políticos.
   Vemos que otras culturas en el mundo toman como natural enjuiciar a sus ex, porque existe un respeto ancestral por la majestad de la justicia, lo que aquí se ha venido deteriorando con el paso de los tiempos y de los gobiernos, que tuvieron en la mayoría de los casos la maldita costumbre de anexarla al poder.
   Roguemos que la Justicia triunfe por encima de los intereses, las impunidades y algunas exageradas pasiones.

LA MEGACAUSA DEL REGISTRO
   Definido por el uso del terror como metodología para lograr sus objetivos, el terrorismo puede presentarse bajo diferentes caras, a veces, inclusive, perversamente disfrazado de justicia.  
   En la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba, la acusación indiscriminada a cualquiera por ser conocido, la prisión preventiva sistemática, las investigaciones parciales y arbitrarias, las condenas anticipadas, los juicios repetidos a los mismos, las sentencias fundamentadas en la íntima convicción de una única comisión especial, los procesos reiterados con ensañamiento contra quienes se defienden, y la duración indefinida del proceso desde hace más de una década, fuera de lo que marca la ley, son actos más ligados al terrorismo que a la buena administración de justicia.  
   Es indudable que, en realidad, esconden mecanismos de violencia, despojo, extorsión, tortura y amedrentamiento contra los imputados, presiones destinadas a doblegar voluntades, quebrantar integridades, aniquilar enterezas y pulverizar hasta la vida, sirviendo al armado de una gigantesca pantalla mediática que no sabemos bien qué ni a quiénes protege.  
   Mucho daño y varias víctimas han quedado en el camino.    
   Por ello, para esta causa es actual y legítimo el reclamo de Memoria, Verdad y Justicia:  memoria, para que el paso de los años no borre  los injustos acontecimientos; verdad, para que el Poder Judicial busque y encuentre a los “verdaderos” culpables, y justicia para todos los que fueron acusados y condenados injustamente.  
   Para que el nunca más sea una realidad que acalle al actual y doloroso siempre más.

A 41 AÑOS DEL ESPANTO  
 

   Contar con los dedos o con la memoria el resultado es el mismo: parece mentira, pero han pasado 41 años…
   Y ha transcurrido tanto tiempo -o un instante, para muchos- desde aquella noche en que un grupo de pretendidos iluminados, con la mortal prepotencia de las armas, interrumpió la legitimidad de un gobierno que, pese a sus carencias y errores, era el resultado de un alicaído proceso democrático.
   Fue el día inaugural de aquellos años de miedo y de plomo; de terror a dos puntas, como a dos puntas fueron el secuestro, la tortura y la muerte, sin que esto de ninguna manera sea plantear o sustentar una estúpida reivindicación de la teoría de los dos demonios, sino la honesta y sincera enunciación de una realidad que nos tocara padecer. Las enormes ventajas de impunidad aprovechadas por el terrorismo de estado terminaron con una o dos generaciones de argentinos, románticos e ilusos patriotas para unos, y guerrilleros o subversivos para otros.
   La masacre es la masacre.
   Los muertos y asesinados son asesinados y muertos cualquiera haya sido su forma de pensar.
   Fue un precio demasiado elevado, para darnos cuenta que aquello de la purificación por la sangre es una irremediable forma de violencia que a nada conduce, salvo a la desintegración social y la destrucción del país. Y es cierto eso de no perder la memoria, porque es lo que teóricamente impide reiterar los errores del pasado, siempre y cuando se la aproveche honestamente como memoria total, sin negaciones, escondrijos ni manipulaciones de la historia.
   Hace tiempo y al paso de varios gobiernos se dijo que había llegado la hora de la recuperación y del reencuentro nacional, y sin embargo subsisten los viejos odios y aquellas sangrantes heridas que muchos se empeñan en no dejar que cicatricen.
   Los argentinos que amamos a esta Patria, estamos convencidos que la justicia es necesaria, tan necesaria como inútiles son la revancha o la venganza. Nadie pretende el olvido, siempre y cuando aquel ejercicio de la memoria, sirva para unirnos y no para ahondar el odio, la grieta y el desencuentro.
   A mí no me la contaron.
   Han pasado tantos años y sinceramente me parece que merecemos ser felices incluso nosotros, los que hemos vivido el espanto, aquel espanto que hoy muchos improvisados tocadores de oído, imberbes ahora y espermatozoides en el ’76, pretenden reflejar a su manera y sin ponerse colorados.
   Han sido 41 años en la búsqueda de la verdad, una lucha que se hizo, y aún se hace, con el enorme componente político de las ideologías, tan enfrentadas ahora como en aquellos tiempos del desprecio.
   No digo que sea necesario aquietar las pasiones, porque sería pretender un arco iris en blanco y negro. Pero si, dentro de lo posible y para alcanzar la paz integral que tanto necesitamos, es imperioso recuperar el camino del respeto y de la grandeza de pensamiento, sin mezquindades ni autoritarismos.
   Pero sobre todo, dejando que la justicia haga lo suyo y la memoria no circule en una sola dirección.
   Porque la memoria parcial, bien lo sabemos, es una manera perversa y despreciable de encubrir mentiras.
   Y jamás dejemos de recordar que el terrorismo de estado no se inició en 1976, sino que los argentinos lo vimos recrudecer durante los gobiernos de Perón y de su tercera esposa, en la primera parte de la década del 70.
   Es una porción de nuestro drama.
   Y es parte de la historia.
   Procuremos honrarla sin olvidos y no permitamos que una gavilla de loquitos, derrotados y nostálgicos, nos vuelvan a poner en la cornisa, demasiado cerca del abismo.
   Ayer repudiaron a los milicos y hoy son golpistas…

LA MARCHA FEDERAL Y SU VERDADERO ROSTRO
   El abierto enfrentamiento entre la máxima dirigencia docente y la gobernadora de Buenos Aires adquirió trascendencia nacional, al extenderse el problema a la mayoría de las provincias argentinas.
   Detalles que algunos consideran secundarios pero que son parte esencial del conflicto, es el ingreso de las ideologías y el partidismo en este enojoso diferendo que tiene como rehenes a miles de niños en casi todo el país y la solución no se avizora cercana.
   Baradell, líder del alzamiento sindical, se reporta al kirchnerismo, más allá que su esposa sea legisladora por esa corriente en la provincia de Buenos Aires, creo, o en la ciudad autónoma.
   Y en Córdoba, bien sabemos que la conducción de la Union de Educadores es demasiado cercana y comprometida con los nostálgicos del poder, porque sus antecedentes políticos muestran una marcada simpatía con el kirchnerismo, al menos cuando ocupaban los cargos más elevados en el concierto nacional.
   Entonces, es para pensar que la marcha federal que convocaran, más que principios sindicales de los maestros, los motivos eran otros, como parte de esos curiosos movimientos que vienen desarrollando los no resignados a la derrota, los mismos que hablan de helicópteros, destituciones y otros mecanismos totalmente divorciados de la democracia a la que ofenden.
   La marcha federal, que para muchos docentes era una civilizada manera de protestar frente a la situación que padecen, fue más que nada y las imágenes, los discursos y los cánticos así lo certifican, una expresión partidista que alentó el quiebre de las instituciones como puerta de acceso a la recuperación de un poder que no supieron administrar.
   Una pena, porque las buenas intenciones de los docentes humillados y maltratados en sus salarios y en otros aspectos, se diluyeron al ritmo de expresiones golpistas, por parte de los mismos personajes que tiempo atrás, cuando eran poder, utilizaban para amedrentar y meter miedo a la oposición.
   Desvirtuar así una expresión pretendidamente popular y sindical, es aprovecharse de la buena fé de los luchadores en serio; de los gremialistas comprometidos con sus bases y no con las nostalgias.
   Las cosas retomarán su cauce normal, cuando los docentes, todos, entiendan que en su justa lucha, no necesitan ofender a la democracia que tanta sangre y dolor nos costara reconquistar.

DOÑA HEBE EMULA A HERMINIO IGLESIAS
   Si existe una manera de retener a doña Hebe y su verborragia cloacal y golpista mientras pregona su desprecio por Videla y compañía, seguramente está desvelando a los responsables de la campaña política de Macri.
   Solo dejándola hablar y cuidándola para que nadie la toque para evitar que se transforme en la víctima que los “K” están buscando, es suficiente para que la ciudadanía tome conciencia de lo que significaría un hipotético regreso.
   Es que los argentinos ya estamos cansados de soportar prepotencias, saqueos, vendedores de humo y ciertos ejemplares con vocación mesiánica, entronizados por la violencia y alimentados desde el Estado.
   ¿Sería capaz esa señora del insulto alevoso y de su ceguera hacia adentro, explicar la relación, por ejemplo, que tuvo con el general Milani?
   A lo mejor allí, es que acude a reconocer su ancianidad -que es respetable solo por eso- y la decrepitud de su razonamiento, si es que alguna vez lo tuvo.
   ¿Recuerdan lo del Rey de España al bolivariano Chávez, cuando lo interrumpía en su discurso?
   Lo más sano para la República, sus instituciones y la preservación de la democracia, sería que esa señora se llamara a silencio, antes de caer al reconocimiento de su deteriorada salud mental.
   Porque actualmente, ni estando loco a ningún argentino bien nacido se le ocurriría alentar cualquier acción que injurie el mandato de las urnas.
   De cualquier manera y por piedad, es para hacer propias aquellas palabras de Cristo en la cruz: “dejadlos, que no saben lo que hacen”.
   Pareciera que doña Hebe, pese al paso del tiempo, lleva en su cartera y aunque parezca un delirio, todavía con su llama el encendedor con el que una vez, Herminio Iglesias en el cierre de campaña del ’83, quemara aquel ataúd ante un millón de personas y el azorado pueblo argentino.
   Que alguien, por favor, le pida a la doña que la apague, porque pese a ser historia antigua, su costo será eterno.
   Y de arrepentimiento, ni hablemos …