23 de abril de 2017

S.L.B.: CARACAS Y SANTA CRUZ VÍCTIMAS DE LA REPRESIÓN – 400 “K” SE PASARON AL JUSTICIALISMO CORDOBESISTA – EL “POLLO” DIAZ, VILLA “LA TELA” Y LA MÚSICA – CURIOSO CASO EN LA MEGACAUSA – LA “TRIBUNA SEGURA” ES UN CUENTO – EL CASO DE EMANUEL, A LA JUSTICIA – EL PERIPLO DE “ELLA” POR EL EXTERIOR, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del domingo 23/04/17 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.

SANTA CRUZ Y CARACAS UNIDOS EN LA REPRESIÓN

   Suelen ser curiosas las interpretaciones tanto de explicaciones como de estilos, cuando de acciones violentas se trata.
   En el caso de Venezuela, para los “k”adictos es imponer el orden porque los opositores
pretenden derrocar al bolivariano Maduro, a la vez que alientan la "cubanización" del país, si nos atenemos a las sesudas manifestaciones de Luis D'Elia, paladín de la democracia y del voto popular.
   En el caso de Santa Cruz, la policía dependiente de la gobernadora cuñada, apalea, balea por ahora con gomas y gasifica a quienes protestan, porque no queda elegante demandar el pago de cuatro meses o más de atraso salarial, entre otras exigencias.
   Dentro de este panorama de doble caos geopolítico, lo más significativo -como siempre
sucede- es el absoluto silencio de quienes, cuando es a la inversa, levantan sus voces y acosan mediáticamente invocando los derechos humanos.
   Y no se los escucha evaluar Venezuela ni Santa Cruz.
   Nos pongamos de acuerdo: cuando apalean, balean, reprimen, lastiman o matan en nombre y por mandato de un gobierno, lo que menos interesa es buscar los costados políticos o ideológicos que expliquen tales acciones.
   Son tan necesarias las evaluaciones de los kirchneristas como de los bolivarianos chavistas.
   A los plañideros y victimizados "maestros" baradelianos los torturaron con gases, balas disuasorias y les hicieron sentir la dureza y el rigor de los bastones.
   Pero en Venezuela y en Santa Cruz, son simples tareas tendientes a imponer el orden.
   Y para estas penosas y sangrientas circunstancias, nada más salvajemente sonoro que ciertos y sugestivos silencios...


400 CAMBIOS DE CAMISETAS, DE LOS “K” AL P.J. 

   Es para rogar que ahora los auténticos peronistas no les pasen factura a los flamantes injertados, por haberles robado y usufructuado sus banderas por casi tres lustros, costumbre que instauró el kirchnerismo con las sacras enseñas del peronismo inicial devenido en Justicialismo. Si bien el acuerdo de incorporar al justicialismo cordobés a cerca de 400 activistas “K” es a nivel de conducción, no ha sido mirado con simpatía por los peronistas históricos ni por aquellos que se sintieron marginados, agraviados y humillados durante el delasotismo con la discriminación de la que resultaron víctimas no tan sólo en lo económico.
Y ahora que están tomados de las manos, comulgando idénticos proyectos, inquietudes y logros, verán -ambos sectores- llegado el momento de brindar una que otra explicación de esas que no se exigen entre ellos, porque son más saludables y menos comprometedores los silencios. Una de ellas, tomando en cuenta que la actual esposa del gobernador Schiaretti está siendo marketineramente catapultada a precandidata a pelear por el sillón mayor del Panal, o Rayador de Queso, como quieran llamarle a la nueva sede de la conducción provincial, qué definición de la realidad le darán al pueblo cordobés, por ser la provincia con más irritante índice de pobreza estando ella, precisamente, a cargo de una faceta de la acción social en este importante distrito electoral argentino, como lo es la Secretaría de Equidad y Promoción del Empleo.
   Eso no es para lucirse.  
   Y los militantes que seguramente por respetable convicción o conveniencia no dejarán de ser adoradores del cristinismo, aunque ahora estén acollarados con el cordobesismo schiaretista, tendrán la obligación de poner en claro -entre un cúmulo de interrogantes- por qué Santa Cruz que recibió proporcionalmente más partidas de dinero de la Nación que cualquier otra provincia, cayó a la bancarrota con escandalosas demoras en las liquidaciones de salarios a los estatales, con el ciclo escolar desquiciado y clamando ayuda al poder central.
   Y dejemos de lado todo lo que huela a grieta o herencia recibida.

   Un  detalle más que no sería bueno dejar caer en el olvido: si lo que buscan con este tardío “hermanamiento” es un fortalecimiento común para enfrentar al adversario, o el abrazo que los emparente y les permita quedar en segundo lugar.
   Así alcanzarían bancas con fueros parlamentarios incluidos, en beneficio de muchos personajes que bien pueden ser nominados como partícipes de resonantes hechos de corrupción que se vienen ventilando y seguirán “apareciendo”, tanto a nivel nacional como en el ámbito provincial.
   Asegurar la continuidad del signo político parece ser la consigna, escondiendo que para ello deban abrazarse y franelearse ideológicamente, muchos de los que hasta ayer nomás vociferaban intercambiándose odios, acusaciones, reproches y denuncias.
   Parece ahora que al estar unidos por la preocupación, la compartida y practicada vocación de eternidad y la alergia a las condenas, han acordado entonar a dúo un inédito aunque no sorpresivo himno a la hipocresía.

EL “POLLO” DIAZ ANDA PIANDO POR “LA TELA”

   Este comentario, si en mi ánimo estuviera enfrentar a quienes sostienen que la buena música es sólo para los ricos, subrayando más todavía ese concepto cuando se trata de música clásica o culta -como algunos le llaman y no es tan así- vendría de periquete porque desmitifica ese concepto tan tirado de los pelos.
   En el sector Este de nuestra extendida Córdoba de las campanas, saliendo por la avenida Fuerza Aérea en dirección a Punilla, está uno de los enclaves emergentes más poblado de la ciudad, que es “Villa La tela”, donde según las últimas estimaciones conviven cerca de 15 mil almas.
   Viviendas precarias, escasos servicios que dignifiquen la vida teniéndolos tan cerca, carencias por donde le busquen y una mala fama que nace de los prejuiciosos que cometen el error y la bajeza de confundir o hacer sinónimos entre pobreza y delincuencia.

   Aparte de mirar hacia otro lado cuando esa delincuencia tiene base en barrios coquetos o cerrados, cierran también sus bolsillos cuando se trata de dar una mano a los desposeídos; a los que claman no tan solo el pescado sino la caña y el anzuelo para conseguirlos.
   Por fortuna, hay más excepciones de las que uno supone y volviendo a la música, un personaje cordobés ha conseguido unir en la búsqueda de aquella dignidad que muchos le niegan, a la pobreza con la música.
   ¿Usted imagina a niños y jóvenes de “La Tela” ejecutando a Mozart, a Beethoven, a Ginastera o a Vivaldi?
   Yo sí…
   E imagino asimismo que ese personaje entrañable de quien le hablo, “El Pollo” Díaz, también lo siente así …

El audio de la jugosa y por momentos emotiva conversación que mantuvieron el “Pollo” Díaz y Gonio Ferrari, con relación a esa orquesta para la música clásica creada en Villa La Tela -un asentamiento de carenciados de nuestra ciudad con 46 niños y jovencitos- había sido dispuesto para poder ser escuchado en la columna respectiva, ubicada en el costado derecho de este blog. Pero una desafortunada circunstancia ajena a nuestro control hizo que no contáramos hoy con esa grabación aunque abrigamos la casi certeza que este lunes antes de mediodía podremos tenerla. Lo que están haciendo en ese asentamiento informal que cuenta con una población que supera las 15.000 almas, es una muestra cabal que la música no es tan solo para el deleite del alma, sino también para enriquecer el espíritu y en el caso de los menos afortunados, para estimular en ellos el arte y enseñarle a los poderosos que no siempre es acertada aquella mezquina costumbre de equivocarse al hacer sinónimos entre pobreza y delincuencia. Un niño que ejecute un instrumento musical, difícilmente alguna vez empuñe un arma de fuego. Toda una auténtica definición que los enaltece en su pobreza.

CURIOSO CASO EN LA MEGACAUSA

   El Sr Ramón Andrés Pérez trabajó en el Registro General de la Provincia de Córdoba, durante treinta años. Por concurso llegó al cargo de Jefe de Sección. Es una realidad que si uno pregunta su currículum y antecedentes, a cualquiera de los más de 200 empleados del Registro,  en Tribunales Civiles, en el Colegio de Martilleros, en el Colegio de Escribanos, en el  Colegios de Abogados, las personas que lo conocen afirman que jamás en su vida fue corrupto, o instó a alguien a cometer delito.  
   Por el contrario, lo combatió, haciendo él mismo más  de 200 denuncias ante las distintas Direcciones del Registro, de las cuales me ha enviado copia que las prueban.  En  el año 2009 se lo imputó en una causa junto  a un señor Nores y otros más  que no conocía, a los que vio por primera vez en el Tribunal el día de su juicio.
   Fue encarcelado el 11 de agosto de 2009, y liberado el 11 de julio de 2012, casi tres años de prisión  preventiva, siendo jurídicamente inocente, trabajador común, sin fortuna ni contactos.
   En el juicio  se han denunciado vicios,  irregularidades y fundamentalmente inexistencia de pruebas, pese a lo cual recibió condena de cuatro años y tres meses.
   Más que muchos que asesinan.
   El día 20 de este mes recibió una nueva citación judicial, otra vez como imputado en la causa. Dado que lo dejaron sin trabajo  el mismísimo día de la detención, hace ya 7 años, 8 meses y 12 días, nada hay que el Fiscal no pudiera haberle reclamado al momento de juzgarlo.
   Es evidente que alguien está haciendo honor al concepto de reciclado, volver a procesar, para que siga siendo útil, claro está, que no a la justicia, sino al encubrimiento e impunidad de los verdaderos culpables.
   Y hay una duda que me carcome el alma: ¿investigó nuestra Justicia, alguna de las fundamentadas denuncias que uinterpuso oportunamente el Sr. Perez?
   Si no lo hizo, qué bueno sería saber por qué…

LA “TRIBUNA SEGURA”, NO ES PARA NADA SEGURA

   Los expertos que asesoran en marketing a los gobiernos comparten una costumbre generalizada en tal actividad: bautizar con nombres o designaciones altisonantes a cada plan, operativo o gestión especial a cargo del poder, con el seguro propósito de impactar a la sociedad y meterle a la gente en su cabeza un elemento fácil de recordar.
   Eso de “tribuna segura” ha hecho, hace y seguirá haciendo agua porque es imposible modificar la argentina cultura de dictar leyes y después no tener estructura para controlar que se cumplan. Y eso sucede en todos los ámbitos de la vida ciudadana, cuando el reduccionismo indica que solo cumpliendo los 10 mandamientos el mundo estaría ordenado.
   En el Kempes exigían documento de identidad a todo el mundo incluyendo a periodistas -acreditados con su credencial, fotografía incluída- y a niños que no pasaban de los 12 años.
   Y después tuvieron que ver que se les escapaban las tortugas.
   ¿Cuántos prontuariados e inhabilitados burlaron los “celosos” controles? Imposible saberlo.
   No es para generalizar porque sería injusto, pero alguna vez la policía y quienes tienen la obligación de verificar todo lo que sucede y cobran por ello, debieran advertir (aunque ya lo hayan hecho pero guardaron silencio) la cantidad de alcohol que se comercia dentro del estadio y las sustancias prohibidas descaradamente negociadas y consumidas a la vista displicente de la propia autoridad, más enfrascada en matear y en enviar mensajitos con los celulares.
  La “tribuna cuidada” supone prevención que no existe, porque si se cumpliera dicho objetivo, no sucederían episodios tanto intrascendentes, hasta trágicos como el del sábado pasado.
   Mirando una y cien veces la filmación, a lo largo de varios minutos no se observa la presencia ni siquiera de un solo policía y si alguno estaba camuflado y de civil, se abstuvo de actuar para detener algo que se venía gestando desde una de las puertas de acceso, cuando se generó un áspero entredicho al que pocos se quieren referir.
   El alcohol y la droga en las canchas de fútbol no tienen camiseta, sino el estandarte único de los narcos. Mientras no se termine con ese sucio negocio en la tribuna, tendremos que seguir lamentando desgracias en las reuniones deportivas más convocantes.
   Mientras los violentos sigan siendo sostenidos por los malos dirigentes y viceversa, nada cambiará en beneficio del espectador que es uno de los más sufridos sostenedores del espectáculo. Y si alguien -desde el poder- se animara a implantar un control de alcoholemia en los ingresos a los estadios, mucho se ganaría en prevención, que es la madre de la seguridad.   
   Y los responsables de cada operativo en los estadios tienen la obligación de controlar severamente la ubicación de los efectivos y el cumplimiento de los objetivos para los que fueron asignados. Si la tarea se limita a una desordenada presencia, en ese caso los policías es más lo que molestan e incitan que lo que resultan útiles.
    No les pagan para mirar el partido ni para entretenerse con los celulares.
   Porque “estando en babia” es cuando por sus narices pasan el alcohol, la droga, la pirotecnia, los enormes “trapos” y lo que es peor, los indeseables que tienen prohibido el acceso o registran pedidos de captura. Alguna vez el ciudadano honesto, espectador inocente, tiene derecho a ser protegido para contar con la seguridad de volver a su casa y en una de esas, al verse amparado, la próxima vez se animará a recuperar esa dominguera costumbre de ir a la cancha con su familia, aunque los encuentros sean con la presencia de las dos hinchadas.
   Culpa de los inadaptados, de los malos dirigentes y de la falta de autoridad, todo eso se ha perdido.
   Es un deber de todos luchar para recuperarlo.
   ¿Se acuerda de los temibles e “indómitos” hooligans ingleses?
   Sin alardes, los británicos terminaron con la criminal violencia que desataban, solo aplicando la ley y algunos bastonazos.
   Tenemos leyes aplicables y por si hacen falta, también sobran bastones.

PESE A TODO, CONFIEMOS EN LA JUSTICIA

  Los detenidos son varios, aunque no todos los que el mundo vio insultar, golpear, torturar, empujar, matar y robar a una víctima indefensa como era Emanuel Balbo, 22 años, hincha de Belgrano al igual que todos los responsables de su muerte y de la indiferencia de hacer y ver lo que estaba sucediendo, sin actuar en defensa de alguien que estaba siendo acosado y condenado sin juicio, por una exaltada multitud tribunera.
   Párrafo aparte para la penosa y delirante postura “profesional” de la defensora de uno de los por ahora sospechosos, que mofándose de la realidad, de la contundencia de las imágenes y del masivo dolor ajeno, pretende instalar la absurda, ridícula y descalificante postura del “suicidio”, en una afrenta al sentido común y al propio Derecho.
   No en vano caben las alusiones a las chicanas y las interpretaciones, pero frente al cúmulo de probanzas documentales como otras testimoniales, era para pensar que nadie se atrevería a cuestionar la gravedad del caso y sus letales consecuencias, pero jamás podía cruzarse por la cabeza de cualquier ser racional, una concepción tan cercana al desvarío y socialmente monstruosa como plantear la teoría de la autoeliminación como causal del deceso.  
   La Justicia está en lo suyo y en ese ámbito los tiempos no se miden igual que en el resto de la sociedad, por lo que será necesario convivir con los plazos que se estiran, con las gestiones que no se concretan por falta de movilidad o de personal, por las trabas -algunas legales y seguramente otras no tanto- que serán interpuestas porque nadie, en su sano juicio, puede estar resignado a una pena severa o a la posibilidad del encierro vitalicio que más allá de lo temporal, lleva el espanto de pensar en la convivencia con seres ya jugados, a los que poco les importaría acentuar los efectos de la condena por eso de los severos y a veces sangrientos códigos no escritos que rigen en los establecimientos carcelarios.
   Emanuel Balbo ya es recuerdo. Demasiado cercano, pero recuerdo al fin.
   Es para rogar para su familia y seres más queridos -en lo formal- por eso que esperamos en el prójimo pero íntimamente no lo aceptamos, que le llaman resignación. 
   Ya no es necesario rogar por su alma, porque Emanuel ya había ganado el cielo si es que existe, al recibir el primer golpe artero.
   Roguemos, si, por una Justicia sin vacilaciones ni vericuetos. Sin contemplaciones ni atenuantes porque no existen. Con la firmeza de estar escribiendo para los tiempos una parte de la historia que estamos viviendo como si fuéramos protagonistas de una película de terror.
   También imploremos que esos tiempos no tengan la dimensión de las tardanzas provocadas que caminando por las demoras, nos llevan fatalmente a la inmerecida ignominia del  olvido.
     La causa está en manos de la Justicia.
     Así nos cueste, confiemos en ella…

ELLA, CON IDA Y VUELTA, VIAJA AL EXTERIOR

   No me parece alocada la determinación de la Justicia de permitirle a Ella, La Que Ahora Quiere Volver a gozar del poder, viajar al exterior para cumplir según sus declaraciones, con visitas a importantes dignatarios y a dictar algunas conferencias para las que habría sido invitada.
   Es de suponer que los magistrados que llevan sus causas habrán debatido acerca de los riesgos que se corren frente a una eventual como remota intención -como ellos le dicen- de profugarse, lo que en buen romance significa pasar a la categoría de prófuga de la ley.
   Hay que entender que la doña pese al cúmulo de acusaciones en su contra sostiene su inocencia y habrá de hacer lo propio cuando enfrente a cada uno de los tribunales que la juzgue, así que es para pensar que de ninguna manera, ella dilapidaría una ocasión de probar su inocencia y pasar al frente en la consideración de los argentinos.
   Por otra parte bien sabe esta Sra. que para candidatearse con miras a las elecciones de octubre necesita estar absolutamente libre de condenas y por su carácter férreo y combativo, es para pensar que dará pelea en el terreno donde el árbitro es esa otra doña, la de los ojos vendados.
   Además si en su pasado fue juvenilmente transgresora, es la mejor oportunidad que tiene para mostrar que su incorporación y crecimiento dentro de la burguesía política le ha enseñado -y aprendió- que las leyes han sido creadas para ser respetadas y no burladas.
   Son tantas las especulaciones que acompañan esta alternativa de la ex presidenta, que van desde imaginarla en los grandes foros internacionales mostrando lo que sigue sosteniendo
fue lo bueno de su gestión, como de aquellos otros infaltables escépticos que minimizan la trascendencia de los escenarios donde se presentará, suponiéndolos de bajo nivel como si fuera a disertar en clubes de barrio.
   Sea como fuere no es para escandalizarse que se vaya del país pese a la inminencia de su nueva convocatoria a Comodoro Py, para responder a las acusaciones que pesan sobre ella y su actuación en la más alta magistratura del país.
   Lo importante, en todo caso, es que podamos ir siguiendo las alternativas del periplo no tanto para asegurarnos de su regreso, sino para evaluar con conocimiento de causa, el verdadero nivel de los organismos que según sus partidarios, la han convocado.
   Porque salga de nuestro territorio y haga todo lo que se le ocurra, no es otra cosa que gozar de la libertad que nos merecemos todos los argentinos.

   Aunque en realidad, lo más importante, sería que no se olvidara de regresar.