16 de abril de 2017

S.L.B.: ¡FELIZ DÍA DE PASCUA! - EL MIEDO QUE IMPULSAN LOS "K" - ¿PASARON A LA HISTORIA LOS CONTROLES DE ALCOHOLEMIA? - LLEVAMOS 5 AÑOS CON LA MEGACAUSA - A TRES DÉCADAS DEL CUARTELAZO CARAPINTADA - NOSTALGIAS DE LA ESCUELA PÚBLICA - TRUMP Y EL DRAMA DE LOS QUE JUEGAN CON FUEGO, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 16/04/17 difundido por AM580 Radio Universidad de Córdoba en simultáneo con FM88.5
¡FELICES PASCUAS!  
     Si a la festividad pascual de hoy la despojamos de sus connotaciones religiosas, queda solo el marco de la reunión familiar, ampliamente convocante, bulliciosa y por lo general dentro de un tentador escenario gastronómico donde el lucimiento es para el ácido úrico y el colesterol.
     Pero al enfocarlo desde el mirador de la fé, es el reencuentro con la vida; es la resurrección de los valores y sintetizando, es un anhelo de reconciliación universal.
     Roguemos que al menos sirva para eso.
   En el seno de la familia, que es la base de la sociedad, las rencillas y las diferencias terminan cuando prevalece el atávico y fraternal concepto de unión que la consolida; el amor, la tolerancia y el sentido solidario.
   Se me ocurre que comparándola con la ciudad ocurre lo mismo, pero en escala mayor, porque la ciudad es la casa grande, de la gran familia, donde convivimos.
   Ni que hablar entonces de la situación en la provincia y en el país, que nos demandan siempre mayor indulgencia, para combatir la propia y cerrada incomprensión que por lo general  se ha enquistado en muchos de quienes nos gobiernan.
   Que esta Pascua, fiesta religiosa para la mayoría, y sin distinción de creencias, sirva también a la hora de plantearnos la reconciliación nacional, en momentos críticos para los argentinos postergados y marginados, pese al maquillaje de frescura y lozanía que algunos buscan instalar en la sociedad, como desconociendo la crisis.
    Los que hemos llegado a cierta edad ya no soportamos la cosmética y menos aún, como mágica solución a los problemas.
     Que la Pascua nos una y nos abrace para glorificar el sacrificio en la cruz, y poder asegurar para nosotros, para nuestros hijos y para los hijos de nuestros hijos, que nuestra propia resurrección también es posible.

EL MIEDO QUE IMPULSAN LOS “K”

   Ya resulta agobiante caer en la reiteración de algo que viene minando la calidad de vida de los argentinos y nos sigue alejando de aquel horizonte de grandeza que soñamos desde el fondo de la historia, perfectamente alcanzable si tomamos en cuenta las enormes riquezas de nuestro territorio.
   Ese “algo” no es otra cosa que la reiteración del miedo, la venta del desastre, del crudo enfrentamiento, al que por lógica sólo adhieren los desencantados, nostálgicos de sus buenos tiempos -para ellos, obviamente- y de ese temor que acrecientan frente al avance de la Justicia que puede condenarlos.
   Es alarmante y a la vez ridículo que los inventores, instauradores y reforzadores de la famosa grieta, pretendan ahora cambiarse de bando y colocarse como siempre lo hicieron, en el sufrido rincón de las víctimas.
   Las agorerías tienen su base, a veces crecen y en menos ocasiones es que explotan, porque no olvidemos que nuestro pueblo hace tiempo dejó de ser tan tonto, y observa con mayor atención cuando alguien pretende venderle espejitos y piedras de colores.
   Esa ilegal acción de predecir enfrentamientos civiles, o sea que en buen romance avizoran una guerra interna y fratricida, se llama incitación a la violencia y configura delito, aunque otra vez, si actúan el poder o la Justicia, transformarán a sus mentores en víctimas, inveterada costumbre que los caracterizó durante más de una década.
   Es cierto que la sociedad está en vilo frente a una situacion de crisis que demasiado lentamente viene acomodando sus indicadores, y luchando a la vez con aquellos que jamás pensaron perder, no se prepararon para la derrota, como también es honesto suponer que quienes ganaron tampoco estuvieron convencidos del  triunfo.
   El país y su situación no están para remiendos, parches ni muletas de cartón porque nada de eso sirve si de consolidar un futuro venturoso se piensa.
   Los ominosos predicadores del caos ya son conocidos por su intolerancia, lo que se agrava porque al no marginarlos de su derecho a expresarse, han viajado sin escalas desde el ejercicio de esa libertad que les asegura la democracia, hacia el libertinaje que les ofrece un horizonte sin barrotes.
   Pero si desde la cúpula de la derrota se alientan estas actitudes tremendistas, costará muchísimo, y rogamos que no sea a través de la sangre, purificar a una sociedad ya harta de violencia y de sus conocidos mercaderes.
   Es una obligación de todos escuchar los mensajes de la razón, y no caer al error de terminar siendo víctimas del delirio.

¿LOS CONTROLES DE ALCOHOLEMIA SON HISTORIA?

   Aunque tiempo atrás los pronósticos de los más pesimistas agoraban el fracaso del control de alcoholemia, para la prevención de accidentes ruteros o urbanos, la realidad nos ha mostrado que tanto esa medida como la obligatoriedad del uso del casco para motociclistas y su férreo control, de mucho sirvieron.
   No es tanto por confiar en estadísticas que por lo general son dibujadas a conveniencia y demagogia, pero simplemente por recorrer la ciudad se aprecia, a ojímetro como se dice, que los motociclistas en su mayoría, cumplen con la ley.
   El tema es también otra impresión, como que los controles de alcoholemia no se realizan con la frecuencia de antes, o se llevan a cabo en lugares absolutamente obvios y previsibles, lo que facilita su evasión.
   No faltó quien desde el poder, comentara que los controles sobre el consumo de alcohol para quienes conducen autos, motos, ómnibus o cualquier otro vehículo, no se realizan por lo costosos que son tanto los aparatos medidores, como ponerlos en funcionamiento intensivo.
   La ecuación es simple, si pensamos con criterio netamente matemático, cuánto cuesta atender en los hospitales públicos a las víctimas de los accidentes ocasionados por el exceso de alcohol, a lo que debemos sumar todos los otros gastos emergentes.
   Duele pensar que la falta de criterio de las autoridades para obrar con sentido práctico, sea lo que conspire para que las estadísticas, alguna vez, nos hablen de su seriedad sosteniendo que ningún accidente fue provocado por una borrachera.
   Ese sí será un día propicio para festejarlo con unos tragos.
   Pero sin salir después a manejar …

LA MEGACAUSA SIGUE SU RUTA

   Hoy se cumplen cinco años desde  que, en el 2012, motivados por el reclamo de los familiares, comenzamos a comentar la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba.
   Repasando las noticias de cada domingo de Pascua desde entonces, en el  año 2013 la Federación Argentina de Colegios de Abogados reclamaba la libertad de los detenidos en prisión preventiva, expresando que el estado cordobés invertía el orden lógico, impidiendo el goce de las garantías constitucionales que tiene la obligación de asegurar y resguardar.
   En el año 2014 el Fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación instaba a Córdoba a cambiar su postura en lo que respecta a la prisión preventiva y ajustarse a las normas constitucionales e internacionales.
   En el 2015, a la par de reflexionar acerca de figuras como Jesús, Gandhi, Luther King o Mandela, que conocieron el rigor del encarcelamiento sin haber cometido delitos, cuestionamos la persistencia de la prisión preventiva sistemática en la causa y  de la “comisión especial” única, juzgando repetidamente a los mismos imputados por lo mismo.
   Y en el año 2016 recordamos que  Pascua significa “paso” o “salida” de una situación de injusticia y opresión a manos de algún poderoso de turno, recreando un compromiso activo con la justicia pendiente.
   Es fácil apreciar que el legítimo reclamo en contra del abuso de la prisión preventiva de quienes son por principio del derecho inocentes, en 2017 aún aguarda su Pascua.
   De aquellos presos inocentes de la historia, deberá imitarse también la paciencia, a fin de no claudicar en la búsqueda de la verdad.
   Nosotros, ni los parientes de las víctimas de injusticias, somos de entregarnos ni de bajar los brazos.

30 AÑOS ATRÁS, CUARTELAZO CARAPINTADA

   Fueron muchas, demasiadas,  horribles, las horas que los argentinos vivimos en vilo, al borde del desastre con la posibilidad de un retorno a los tiempos del espanto, del secuestro, de la capucha, de la tortura y de la muerte.
   Allá en el ‘87, cuando la elite militar argentina aún conservaba poder, armas y nostalgias, ese señor que ocupó la presidencia de la Nación tuvo el compromiso, la templanza, la valentía y la grandeza cívica de enjuiciarlos, cuando todavía perduraban entre ellos la soberbia, la revancha y ansias de impunidad, distintivos de la derrota a manos de la democracia.
   Si la historia, los derechos humanos y el nunca más tienen un padre, ese es Raúl Alfonsín porque enfrentó a la ignominia del cuartelazo en días que las sangrantes heridas recién comenzaban a cicatrizar.
   Después, descolgar cuadros de uniformados era fácil porque ya habían mordido el polvo del fracaso, lo mismo que reflotar una dudosa paternidad de aquellos derechos humanos, reivindicados por el ejemplar restaurador de la democracia y de la libertad.
   Han pasado 30 años, demasiado pocos en la historia pero suficientes para ser honestos y sinceros cuando miramos hacia atrás.
   Nunca es bueno apropiarse de banderas ajenas.
   Ni siquiera en calidad de préstamo por algunos años, porque el tiempo, siempre el tiempo y la memoria, son los únicos e insobornables dueños de la verdad.

NOSTALGIAS DE LA ESCUELA PÚBLICA

   En lo más tierno de la memoria  atesoramos aquellos años dorados de la infancia, años difíciles, tan difíciles como todos los tiempos argentinos, que tuvieron breves tiempos de bonanza para tomar aire, hacer envión y seguir viviendo.
   No me lo contaron. Fui alumno de escuela pública.
   Me tocó vivir esos avatares de la afiliación obligatoria, de la asistencia compulsiva a los actos porque pasaban lista, de la cesantía a quienes no eran simpatizantes… y no debemos ser muchos los que recordamos que dejaron en la calle a un padre de 9 hijos, todos menores, que trabajaba en la construcción del dique Los Molinos, y se ubicó del lado de la Iglesia cuando la atacaron desde el oficialismo de entonces.
   Era uno de mis tíos.
   Solo un ejemplo que sirve de vergonzoso símbolo y esto no es gorilismo, porque es historia.
   En los textos de la primaria, ilustraciones como contenidos eran abierta propaganda partidaria y los archivos son contundentes, como lo era la lectura y el análisis obligatorios de “La razón de mi vida”, libro “autobiográfico” atribuido a la Sra. Eva Perón, pero que en realidad escribió el periodista español de nacimiento y luego afincado en Brasil, Manuel Enrique Pennella Da Silva (fallecido en 1969 a los 59 años de edad) según refieren los historiadores más serios.
   En cuarto grado había otro libro de lectura, “La Argentina de Perón” y “Alelí” otro de los “manuales” obligatorios para el primer nivel, con textos imposibles de catalogar como pedagógicos, con resaltadas vivas a Perón y su segunda esposa.
    Angela de Palacio fue la autora también para cuarto grado de “La Argentina de Perón” -aparecido en marzo de 1954- con ilustraciones propias del folklore peronista. Contenía un poema, titulado Tu obsequio, relato de ultratumba que glorificaba a Eva Perón.
   El tiempo pasó como pasaron los gobernantes que no alcanzaron pese a sus empeños a apagar esa llama de peronismo que aún ardía en el país. Claro está que al regreso a la vigencia del movimiento, aquel estilo se mantuvo parcialmente, alentado por los viejos militantes hasta que ciertos vientos fueron alterando el eje ideológico.
   Sin Evita no era lo mismo porque la figura de María Estela “Isabelita” no le llegaba ni a la planta del pie en el recuerdo, a la Abanderada de los humildes.
   Alta vigencia tuvo en el juvenil nivel de aprendizaje la UES, Unión de Estudiantes Secundarios en cuyo nombre, por ejemplo, regalaban motonetas a sus más comprometidos activistas, bonanza que se terminó con el golpe de 1955.
   Surgieron posteriormente otros personajes igualmente inolvidables como olvidables. El viejo líder en el ocaso de su vida, que en su inteligencia era consciente de “estar plumereando el nicho” con la gloria a su alcance, usó en provecho propio a un sector extremo de sus acólitos y luego les mostró tarjeta roja en una tarde memorable.
   La penetración ideológica en las escuelas no era tan escandalosa y sus mentores prefirieron hacerlo adoctrinando en los últimos tramos de la secundaria y más en el nivel universitario, cuando los jóvenes están más cerca de votar.
   Pasó lo que pasó, desde el comienzo del reinado cristinista existió una enfermiza preocupación por captar el sufragio de esa franja etaria apelando a mil subterfugios -muchos legales y otros no tanto- con tal de asegurarse la victoria electoral. 
   Apareció La Cámpora -resabio izquierdoso- llevando su plataforma a los chicos a los que sólo les preocupaban la play, el viaje a Bariloche y el sexo opuesto y allí aprovechando “la edad del pavo” plantaron la demagogia de su semillita y hasta perpetraron la reiterada torpeza documentada de izar su bandera junto a la sagrada Enseña Nacional en varias escuelas.
   Muchos emprendimientos tanto propios como ajenos y privados tuvieron que llevar, bajo presión, los nombres “K” como anteriormente se hiciera con Juan y con Eva Perón, bautizando así en el siglo pasado desde provincias, hasta paradas de ómnibus en lejanos lugares de nuestra geografía.
   La Cámpora reclutó y subyugó a una parte de la juventud, asignándole emprendimientos que en algunos casos fueron positivos. Los “K” se esmeraron en divulgar cada acción que consideraban de ayuda social, cuando lo saludable imponía quitarle toda connotación partidaria porque los fondos eran del Estado y no de esa corriente política.
   Puede que estén quedando en el archivo muchas otras situaciones en que desde el poder se llevó a la confusión en cuanto al Estado y al partido gobernante. La enorme influencia sindical en el gobierno fogoneó demandas apenas cambiaron las autoridades tras elecciones limpias, quedando relegado el Frente Para la Victoria que preso de su soberbia, no se preparó para la derrota ni se resignó a perder el poder y la impunidad.
   Llegaron tiempos de impaciencia y agitación, por la insana pretensión del milagro que pusiera orden al desquicio de la herencia, una bomba de tiempo de acción retardada que día a día estallaba en conflictos que iban -y siguen- saltando de sector en sector de la sociedad argentina, y la actividad educativa no fue la excepción, porque es en ese gremio -bastión “K”- donde se atrincheraron los soldados de la derrota en apoyo de su jefa quien mostraba una débil imagen ante el avance de la Justicia en causas que la involucran.
   Se victimizaron cuando la policía impuso orden, a lo que llamaron represión, frente al alzamiento -operación partidista- del que participaron más activistas de otras esferas que de la docencia, como para disminuir el impacto del fracaso dirigencial en la provincia de Buenos Aires.
   En realidad, mucho les dolió la férrea actitud de la gobernadora Vidal, aunque la Sra. Sonia Alesso, de CTERA, haya amenazado que “…con Baradel vamos a poner la carpa y vamos a dar clases cuando y donde se nos cante el culo”.
   Toda una finura.
   Y ahora para el cierre, tras conocerse un informe de la Universidad de Belgrano que ubica a Argentina como líder mundial en ausentismo docente (casi 2 puntos más que Brasil, 2,3 más que en Chile, 3,7 más que Perú y 59 veces mayor que en Corea del Sur), aparecen Baradel con todas las dudas que ofrece y la ministra de Educación de Santa Cruz, dirigiéndose en un discurso “a los jóvenes y las jóvenas”.
   Todo lo apuntado ha venido ocurriendo en la sufrida escuela pública, lo que desmerece el enorme y monumental trabajo de la mayoría de los docentes, su compromiso con la sociedad y su sacrificio cotidiano, aunque alguna vez e injustamente hayan sido acusados de trabajar 4 horas por día y tener tres meses de vacaciones.

TRUMP Y EL DRAMA DE LOS QUE JUEGAN CON FUEGO

   Si cayéramos al reduccionismo de evaluar a una persona por su gestualidad, seguramente existe coincidencia en sostener que Donald Trump tiene los patitos desalineados, que le están faltando algunos jugadores, que al frasco le faltan varios caramelos o todas las analogías que hacemos los argentinos frente a un loquito, o al menos sospechado de tal.
   Pero cuando tomamos conciencia que lleva las riendas del país más poderoso del mundo; el que tiene a disposición miles de ojivas nucleares, que ha consolidado una maquinaria de destrucción jamás vista y que cuenta con el aliento de un pueblo fanatizado de nacionalismo, estamos obligados a comprender que la soberbia del colorado tiene su fundamento.
   La técnica de mojar orejas sigue vigente como parte de los mandamientos básicos de los gobernantes norteamericanos, con un detalle revelador: eso se hace y se repite siempre y cuando se pueda instalar el escenario bélico alejado de sus fronteras.
   De ninguna manera nadie vaya a pensar que pretendo hacer un sesudo análisis de política internacional, primero porque conozco mis límites y segundo porque no quiero invadir con elementos propios de la lógica, el meticuloso estudio que los verdaderos especialistas hacen de la situación.
   Kim Jong-Un es el presidente coreano del norte que nunca se las anduvo con pequeñeces, porque hizo fusilar a un tío responsable de actos de corrupción, pero no ante un pelotón con armas largas, sino que para asegurarse le hizo disparar un proyectil antiaéreo después de hacerle pintar un blanco, con centro en el pecho.
   También otra hazaña: la de ordenar la ejecución de Hyon Song-Wol, su ex novia, junto a otros 11 integrantes de una banda orquestal acusados de violar leyes sobre pornografía.
   En síntesis, ninguno de los dos es mansito ni criterioso y ambos se dejan llevar por sus íntimas convicciones.
   Habrá que ver qué papel juegan los rusos, qué hacen los coreanos del sur, qué deciden los chinitos y recién entonces tendremos un panorama como para aventurar la fecha de una guerra electrónica y nuclear que puede llegar a durar 48 horas.
   Y sabemos ya que la guerra siguiente, vaya Dios a saber para cuándo la decide el destino, no será por el petróleo ni por los territorios sino por el agua y a pedradones