21 de mayo de 2017

S.L.B.: LA LUZ, EL ALQUILER Y LAS PERSIANAS BAJAS - OTRO CAPRICHO EN LA INTERNA DE LA U.T.A. - UNA INJURIA A LA INOCENCIA - LA MEGACAUSA Y UN BUEN ARCHIVO - A LA POBREZA NO HAY QUE MEDIRLA SINO ATACARLA - EL USO Y LIMITACIONES CON EL CANNABIS MEDICINAL (REPORTAJE) - HEBE, AHIJADOS Y FUNCIONARIOS, AL BANQUILLO, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 21 de mayo de 2017, que difunde AM580 Radio Universidad de Córdoba.

LUZ + ALQUILER = PERSIANAS BAJAS
   Pueden llegar a ser desastrosas las consecuencias del exorbitante incremento en la tarifa del suministro eléctrico en la enorme mayoría de los hogares cordobeses, frente a la pasividad mezclada con soberbia e indiferencia que exhiben las autoridades provinciales y los eficientes directivos de la EPEC.
   La ingrata sorpresa de un cobro confiscatorio por un servicio que es de regular hacia abajo,
aumenta la indignación popular y más allá de la reacción emotiva está la otra, la de impotencia frente al abuso porque son miles las familias que no están en condiciones de afrontar una suba tan desconsiderada.
   Se dan casos, los más comunes, de haber estado pagando 600 pesos el bimestre y las nuevas facturas, con casi igual consumo que en la anterior, se elevan por encima de los dos mil pesos.
   Si a este panorama desolador en lo social le sumamos que la nueva tarifa está llevando al quebranto de muchos comercios, le estamos sumando a ese malestar social las emergentes de los cierres, el incremento en la desocupación y otros males agregados a las penurias que suelen pasar muchos negocios de alimentos que ven podrirse su mercadería por las reiteradas y prolongadas faltas de energía, por lejos la más cara del país, hasta el punto que la de Puerto Madero es más barata.
   Se dan casos en que la factura de la electricidad llega a duplicar el valor del alquiler de un local, lo que lleva esta situación al campo del ridículo por excesiva e impagable en un escenario de crisis como el que nos toca compartir.
   No se asombre entonces el poder si se produce una lógica reacción, no de rebeldía, sino en defensa propia frente a lo que ahora es un enemigo que nos ataca con armas poderosas, como es su ceguera social y su necesidad de equilibrar los desquiciados números de la EPEC, ante una honda con la goma tizada por el tiempo, la paciencia y la indignación.
   No alcanzarían las cuadrillas para cortarles el servicio a todos aquellos que no por capricho sino por imposición de circunstancias, dejaran de pagar lo que parece ser una medida que el gobierno provincial ni piensa en rever.
   Después, a la hora de las lamentaciones que vendrán en octubre con el castigo de la gente en las urnas, que no lloren sobre la leche derramada cuando tengan que pagar esa factura política con la que la gente no perdona.
   Aquello de que el pueblo unido jamás será vencido, tiene ahora la posibilidad de manifestarse.


OTRO CAPRICHO EN EL TRANSPORTE
   Días pasados de repente y como siempre en una afrenta a los más humildes que necesitan del transporte urbano para llegar a sus trabajos, muchos de los trabajadores mejor pagos de Córdoba los dejaron de a pié para que perdieran presentismo, puntualidad y algunas otras ventajas que se ganan con el cumplimiento del horario.
   Los señores de la UTA que están cerca de las elecciones gremiales volvieron a tomar de rehenes a muchos más trabajadores que ellos, los injuriaron con la indiferencia y volvieron a la ilegal práctica de los paros encubiertos que son las asambleas por turno.
   Importa tres carajos el motivo que esgrimieran para volver a dañar el tejido social de la comunidad con una medida inconsulta y sectorial, fascista y prepotente nacida en el poder que les otorga el servicio que debieran prestar a sus semejantes.
   Pero mientras el poder concedente que es la Municipalidad no actue para reubicar las cosas en orden, estas situaciones se volverán a repetir siempre con las mismas consecuencias para el usuario: que los reclamos sindicales de la UTA, con el apoyo -aunque usted no lo crea- del sector empresario, tendrán respuesta positiva.
   Igual que en el caso de las tarifas de luz, que directa o indirectamente benefician a un determinado sector laboral, los pasajeros injuriados suelen hacer tronar el escarmiento insultando o cacheteando a quienes los dejaron como postes en las paradas, donde esperan el servicio, al igual que la electricidad, más caro del país.
   Llegará el día de la justicia, cuando se dejen de tolerar estas actitudes patoteras por parte de ciertos sectores sindicales que en la lucha interna de sus organizaciones, perjudican a la gente sin importarles un bledo del daño que provocan.
   Los usuarios del transporte público de pasajeros ya están hartos de los caprichos sectorizados de los gremios, pero parece que al gobierno poco le importan.
   En estos casos, ni los conflictos y menos aún la gente.

LA NIÑEZ, LA MISERIA Y EL CORDOBESISMO
   Dolorosos e impactantes datos acerca del análisis de ingresos, canasta básica alimentaria y otros detalles, revelan una de las ocultas verdades de la realidad cordobesa: el Centro de Investigaciones Participativas en Políticas Económicas y Sociales (Cippes) dio a conocer cifras alarmantes, peores aún que las de días atrás, cuando colocaron al Gran Córdoba en la cúpula del podio en cuanto a pobreza estructural, superando a la mayoría de las provincias argentinas.
       Y resulta que ahora también en el Gran Córdoba la pobreza infantil está superando en 11 puntos al Gran Rosario de acuerdo con lo informado por el Cippes, que tomando en cuenta una evaluación reciente que realizara el Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos)
más de la mitad de los niños y adolescentes de la provincia del “cordobesismo” crece en un escenario de pobreza, dado que sus familias no alcanzan a solventar las necesidades básicas porque no cubren esos rubros fundamentales y el 55,6 por ciento de los niños y adolescentes (alrededor de 564.000) crecen dentro de un marco de precariedad en vivienda, alimentación, vestimenta y transporte.   
   Vergonzoso panorama es el que muestra la indigencia infantil que representa un 15,38 por ciento en el seno de hogares que no alcanzan a cubrir la canasta básica alimentaria, alrededor de 156 mil casos de niños condenados a la pobreza.
   Todo esto lleva a la conclusión que con relación a esa pobreza, las cifras del “cordobesismo” se ubican por encima del promedio nacional donde los menores de 17 años en esa precaria y dolorosa condición llegan al 46 por ciento y la indigencia al 10.

   Es cierto que en Córdoba la ayuda estatal es de 1.022 pesos mensuales por familia pobre, en comparación con los 612 pesos que reciben en Rosario, números que de nada sirven si lo que avanza es la indigencia.
      Será tarea de los finos analistas evaluar el panorama en función de quiénes nos vienen
gobernando en los últimos lustros para que más allá de desenmascarar a los conocidos culpables, se instrumenten las soluciones que nos alejen de tan lacerante realidad.
   ¡Y pensar que a cada niño cordobés le corresponde un pedacito del faro sin mar, unos granos de arena y cal del hotel de Ansenuza, algunos centímetros del camino El Cuadrado, una mínima parte de lo que le confiscan a los jubilados y un par de segundos de las fortunas que se dilapidan en la demagógica publicidad oficial!
   Eso, para los que pretenden seguir alternándose en el poder y en los errores, se llama gobernar con sentido social.
   Que Dios los perdone porque octubre no los perdonará.
   Ni siquiera los perdonará la memoria de Perón, por aquella bandera -ahora con crespón negro- que desde sus orígenes enarbolara el justicialismo: “Los únicos privilegiados son los niños”.


LA MEGACAUSA Y LOS FISCALES
   Fue noticia de la semana un escandalete  judicial en el que el Fiscal Enrique Gavier acusó al Juez de Control Esteban Díaz de haber recibido dinero nada menos que para liberar a un preso. 
   Desde un medio periodístico se informó que el Juez  habría respondido, como en un acto de reclamo: “en cuántas causas del Registro le di la razón”, lo que puede interpretarse como “cuántas veces  le di la razón aunque no la tenía”.  Los jueces de control tienen por función “controlar” que los actos de los fiscales estén acorde con la ley.
   Veamos entonces un ejemplo en la causa del Registro: el  30 de noviembre del 2011 el Juez Esteban Díaz respondió a los abogados que solicitaban la libertad de dos imputados que se encontraban en prisión preventiva, que era real que se carecía de prueba sobre su participación en los hechos, como sería documentación o firmas de sus manos.
   Tampoco había testigos que los acusaran, pero estaba convencido de la participación de esas personas, por lo que avalaba la postura del Fiscal, pronosticaba larga condena, y confirmaba la prisión preventiva.
   Estos dos imputados permanecieron 2 años y 8 meses presos y en el juicio fueron absueltos. Escúchese bien que es para tomarlo en cuenta: absueltos, después de 2 años y 8 meses de prisión injustificada.
   Díaz lo sabía, puesto que él mismo había escrito que no había pruebas.
   Este hecho, vaya paradoja para el archivo de las ridiculeces, sí es prueba de las irregularidades y abusos denunciados por los familiares de los imputados.
   ¿Cuántos más estuvieron injustamente presos porque el Juez avaló siempre la postura del Fiscal? ¿Cuántos fueron injustamente condenados porque los juzgadores se repiten y la pena se cumple anticipadamente con prisión preventiva?  
   Como están las cosas, sólo una mirada desde muy afuera de esta provincia podrá dar una respuesta certera. 

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La utilización de compuestos medicinales con la incorporación de cannabis ha generado polémicas por una parte y esperanzas por la otra, si de reducir el sufrimiento ante ciertos males o la posibilidad de suavizar los efectos, entre otros, de la epilepsia o del Mal de Parkinson, aunque no son pocos los artríticos que han usado ese elemento obteniendo resultados más que satisfactorios. Y como en este caso por la utilización de una sustancia prohibida -el cannabis es la marihuana, por si alguien no lo sabe- puso en alerta a entidades manifiestamente opuestas incluso a la utilización del cannabis con fines terapéuticos, nada mejor que escuchar -con absoluto respeto por la ciencia médica- la palabra de quien está enfrascado en la tarea de dar a conocer los beneficios que aporta ese compuesto, los peligros si es que los contiene y las ventajas en ciertas terapias puntuales. El Lic. Daniel Landgren es el vocero y difusor de la Comunidad Cannábica Córdoba, quien mantuvo una interesante conversación con el conductor de “Síganme los buenos”, que usted podrá encontrar en la columna del audio completo, ubicada en el costado derecho de este blog.
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POBREZA: NO HAY QUE MEDIRLA, SINO VENCERLA
    El tema de ninguna manera es plantearse una lucha por los números de la pobreza que mide uno o que miden otros.
   Como si fuera una insólita e inútil competencia el gobierno de la provincia -que ahora quiere hacer mediciones propias- no le cree a un organismo que estudió a la pobreza en todo el país y obtuvo resultados alarmantes.
   Esos números se hicieron más resonantes y ofensivos cuando nos enteramos (nosotros y al parecer, también la cúpula del “cordobesismo”) del nivel de carencias en los niños y adolescentes, precisamente en un país y en una provincia como la nuestra que tiene riquezas para derrochar.
   Así planteadas las cosas, es para gritarles a los gobernantes, de todos los niveles,
corrientes políticas, organizaciones de base, sindicatos, entidades afines o simplemente los que siempre buscan más culpables que soluciones o estadísticas benévolas y manipuladas antes que referencias científicas y ciertas, que es hora de bajar las armas de esa disputa imbécil e inútil y ponerse a trabajar para encontrar las soluciones que devuelvan la dignidad del sustento y de la calidad de vida a todos los desposeídos y postergados.
   Los gritos, las peleas y las disputas por dejar en la historia los nombres de los responsables de haber llegado a este deplorable estado de cosas, tienen que quedar arrumbados en el lugar de los absurdos porque con manejar números e indicativos nada se soluciona y sólo se logra enervar los espíritus más sensibilizados por esta realidad de indigencia.
   Mida quien mida la pobreza, la pobreza es inocultable y no es la cantidad que falta en cuanto a posesiones, sino las carencias hasta alcanzar algo de dignidad que les arrebató un sistema perverso que se hartó de alentar el consumismo, la evasión, la indiferencia hacia el prójimo y en su retirada, el “sálvese quien pueda”.
   No vayamos a volver al festival de subsidios, de planes y de becas, porque habremos entrado en la repetición del asistencialismo izando otra vez la bandera de un populismo que opta por la dádiva, en lugar de la dignificación por el trabajo, el esfuerzo y el sacrificio. Manejen la economía de manera tal que se creen fuentes de trabajo genuino y no sólo en la órbita estatal, como ahora sigue sucediendo aunque en su momento de oposición el macrismo lo hubiera combatido.
   Señores gobernantes desde la presidencia de la Nación hacia abajo pasando por gobernaciones e intendencias, es hora de abandonar el verso, las promesas, los estudios, las evaluaciones y todo el bla-bla para ponerse a trabajar en serio que para eso les pagamos y no poco.
   No les reclamo lo mismo a los legisladores porque lo primero que harían sería formar “comisiones de evaluación y estudio de campo” que nunca sirvieron para nada, salvo para poner allí a los amigos, cobrar buenos cospeles y “hacer la plancha”.
   Total, las víctimas son pobres…

HEBE, DE LOS SUEÑOS A LA PESADILLA

   Si el tema está en manos de la Justicia es por algo y quien piense en una maniobra política pergeñada en año electoral, puede visualizar dos opciones: una, que era hora de empezar a terminar con un despojo mayúsculo que se habría perpetrado en nombre de los derechos humanos, un sentimiento que a lo largo de la década saqueada fue a parar -de manera casi exclusiva- al bolsón de los argumentos del kirchnerismo una vez aferrado al poder, porque según la historia que se remonta a Santa Cruz poco había hecho en tal sentido el matrimonio que creyó ser padre y exclusivo propietario.
   La otra opción puede que también tenga su fundamento en lo que es la moderna concepción de las campañas preelectorales: mostrar logros y propuestas propias sin dejar de desnudar pausadamente y día a día toda la mugre residual que pudieran cargar en sus espaldas derrotadas y sin arrepentimiento, aquellos personajes ahora opositores, que al amparo de la impunidad que les consagró el poder, se sirvieron precisamente de los derechos humanos para estafar los pesares ajenos y en su lacrimógeno nombre enriquecerse a costa del Estado, que somos todos.
   Nadie cuestiona la lucha que en su momento liderara doña Hebe, que en cierta medida fue desvirtuada por sus aristas de venganza más que de Justicia; de revancha por sobre la
reparación; de represalia más que desagravio a la memoria. El movimiento que generaran las Madres de Plaza de Mayo adquirió relieve internacional mientras fue una bandera que enarbolaron en la búsqueda desesperada y en el castigo exigible para los genocidas que instrumentaron la vigencia del secuestro, de la capucha, de la tortura, de la muerte y de la desaparición.
   Esa, vale reiterarlo, fue una dura y valiente contienda entre el desacuerdo ideológico y el imperio del terrorismo de Estado.
   Penoso fue lo posterior, que bajo la protección y la complicidad de funcionarios del mismo Estado, esta vez salpicado por las dudas, la corrupción  y el “congelamiento” de la causa emergente en un juzgado adicto como lo era el de Norberto Oyarbide.
   Fue así que se encubriera el despojo mayúsculo que con la caída del kirchnerismo en elecciones libres, que la causa fuera avanzando hasta llegar a la incriminación de Hebe, los hermanos Schoklender y varios funcionarios más del anterior gobierno por administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública y otros cargos, disponiéndose embargos preventivos que sumados, rondarían los mil millones de pesos.
   Doña Hebe por su lucha supo ser ejemplo para el mundo, despertando lógica admiración y encumbrando su figura pese a las burdas descalificaciones que tuviera con la figura y la universal investidura del Papa Francisco, con quien luego haría buenas e inexplicables migas. Mandó a sus fanáticos seguidores a utilizar como baño el atrio y el interior de la Catedral, se abrazó con su amigo el genocida general Milani a quien no cuestionó por ser del mismo palo político y por fin naufragó en el ambicioso plan de construir viviendas para los más desposeídos, con dinero nuestro; con dinero del Estado.
   Respondiendo cloacalmente a las acusaciones de la Justicia jugó a la rebeldía, para que la policía fuera a buscarla y poder representar una vez más su estudiado y perenne papel de víctima, lo que sumado a la carencia de autocrítica fue como si suscribiera un pacto de fidelidad al estilo “K”.
   Aunque sea lerda, la Justicia también llega para que los acusados le respondan, que es lo mismo que responderle al pueblo sobre todas las dudas y las sospechas, porque el Fiscal sabe que ella -doña Hebe- avaló como titular de su Fundación todas las decisiones de Schoklender y conocía de los desmanejos financieros pero aprobó los balances irregulares.
   Es bueno ir conociendo la realidad y desmitificando ciertas posturas guerreras y falsa e hipócritamente solidarias, porque son las que minan la confianza de la gente en instituciones que aparecen como sensibles y responsables frente a la necesidad ajena.
   Más allá del rugiente y ominoso silencio kirchnerista sobre el tema, la mudez de su militancia y la llamativa exclusión de funcionarios de inevitable conexión con esos delitos, es para pensar que si el abrigo de un techo es un derecho humano que de sueño compartido termina en pesadilla, el juicio de los hombres es secundario.
   Si en gente tan desalmada existieran la voz y el juicio de la conciencia sería suficiente, justo y eterno castigo.

   El pañuelo blanco, siempre lo dijo doña Hebe, no se mancha.