18 de mayo de 2017

Una realidad que duele ----------------------

LOS NIÑOS, PARTE DE LA POBREZA
LOGRADA POR EL CORDOBESISMO

   Dolorosos e impactantes datos acerca del análisis de ingresos, canasta básica alimentaria y otros detalles, revelan una de las ocultas verdades de la realidad cordobesa: el Centro de Investigaciones Participativas en Políticas Económicas y Sociales (Cippes) dio a conocer cifras alarmantes, peores aún que las de días atrás, cuando colocaron al Gran Córdoba en la cúpula del podio en cuanto a pobreza estructural, superando a la mayoría de las provincias argentinas.
       Y resulta que ahora también en el Gran Córdoba la pobreza infantil está superando en 11 puntos al Gran Rosario de acuerdo con lo
informado por el Cippes, que tomando en cuenta una evaluación reciente que realizara el Indec (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) más de la mitad de los niños y adolescentes de la provincia del
“cordobesismo” crece en un escenario de pobreza, dado que sus familias no alcanzan a solventar las necesidades básicas porque no cubren esos rubros fundamentales y el 55,6 por ciento de los niños y adolescentes (alrededor de 564.000) crecen dentro de un marco de precariedad en vivienda, alimentación, vestimenta y transporte.   

   Vergonzoso panorama es el que muestra la indigencia infantil que representa un 15,38 por ciento en el seno de hogares que no alcanzan a cubrir la canasta básica alimentaria, alrededor de 156 mil casos de niños condenados a la pobreza.
   Todo esto lleva a la conclusión que con relación a esa pobreza, las cifras del “cordobesismo” se ubican por encima del promedio nacional donde los menores de 17 años en esa precaria y dolorosa condición llegan al 46 por ciento y la indigencia al 10.
   Es cierto que en Córdoba la ayuda estatal es de 1.022 pesos mensuales por familia pobre, en comparación con los 612 pesos que reciben en Rosario, números que de nada sirven si lo que avanza es la indigencia.
      Será tarea de los finos analistas evaluar el panorama en función de quiénes nos vienen gobernando en los últimos lustros para que más allá de desenmascarar a los conocidos culpables, se instrumenten las soluciones que nos alejen de tan lacerante realidad.
  ¡Y pensar que a cada niño cordobés le corresponde un pedacito del faro sin mar, unos granos de arena y cal del hotel de Ansenuza, algunos centímetros del camino El Cuadrado, una mínima parte de lo que le confiscan a los jubilados y un par de segundos de las fortunas que se dilapidan en la demagógica publicidad oficial!
   Eso, para los que pretenden seguir alternándose en el poder y en los errores, se llama gobernar con sentido social.
   Que Dios los perdone porque octubre no los perdonará.
   Ni siquiera los perdonará la memoria de Perón, por aquella bandera -ahora con crespón negro- que desde sus orígenes enarbolara el justicialismo: “Los únicos privilegiados son los niños”.
Gonio Ferrari