2 de junio de 2017

Hay que pagar la campaña ---------------------

LO QUE FALTABA: LA PROVINCIA HACE
CAJA CON UN DESCUENTO ILEGAL QUE
APLICA AL 70 % DE LAS JUBILACIONES

   Es para pensar, cada día con mayor fundamento, que los gobiernos demagógicos que se mantienen con la cosecha de votos lograda merced al marketing, necesitan un financiamiento permanente que aleje las fundadas sospechas de estar colectando dineros de empresas o particulares, los que después se benefician con obras u otras ventajas que reciben por haber prestado su “colaboración”.
   Y como en tal sentido alguien “levantó la perdiz” y tienen que rendir detalladas cuentas, lo que nunca hacen, esa situación lleva a pensar inexorablemente que el equipo gobernante debió echar mano a la ilegalidad para proveerse de fondos, y nada menor entonces que injuriar al sector más desprotegido de la sociedad, que son los pasivos.
   Si el equipo autor de la alquimia matemática de rapiñar a los jubilados en nombre de una ley trasnochada, recibió como premio el manejo de un ministerio como el de Economía y Hacienda, es por algo y ese algo es la facilidad e impunidad con que manejan tanto los números como los escondrijos, vulnerando los derechos de los pasivos cayendo en un error que les puede resultar fatal: especulan con su escaso “poder de fuego” y de protesta aunque olvidan que los jubilados y sus familias también votan.
   El descuento del impuesto a las ganancias a los jubilados es inconstitucional y así lo dice la ley, para aquellos que no tributan por bienes personales pero la Caja de Jubilaciones de Córdoba lo desconoce aduciendo que solo es agente de retención, que no existen precisiones y descargando las culpas sobre la AFIP por descontar desde $ 27.941 en lugar de hacer lo correcto, que es sobre $ 38.369.
   ¿Qué puede pasar?
   A la luz de las experiencias y los padecimientos de los más viejos -o menos jóvenes pero aún pensantes- es altamente probable que el gobierno de la provincia aproveche esta situación para agregar un impacto de campaña: reconocer la falencia y anunciar antes de octubre que son las elecciones, “un acto de justicia” para con los jubilados, actualizando las cifras y prometiendo devolver lo malhabido, con lo que sumarían votos a un caudal devaluado por los desaciertos, el endeudamiento, los alevosos gastos en publicidad oficial y todas las falencias en seguridad, educación, salud, justicia y acción social.
   Tomándolo con liviandad, es para recordar con nostalgioso dolor los oscuros tiempos de las hiperinflaciones, cuando se hacían depósitos de fin de semana para ganar unos pocos pesos que se cobraban el lunes.
   El “cordobesismo” atrasó el reloj y los almanaques, porque está operando a plazos con el dinero de los jubilados, intentando cubrir los huecos de su despilfarro.
   Esos huecos, llegado el momento, se verán en las urnas.

Gonio Ferrari