25 de junio de 2017

S.L.B.: LAS LISTAS PARA OCTUBRE - UTA: ¿UN PERDÓN SIN OLVIDOS? - PODER SINDICAL Y SU SENSUALIDAD - EN LA MEGACAUSA LA JUSTICIA MIRA HACIA ABAJO - ¿SE LLEGARÁ AL FINAL EN COIMAS Y GASODUCTOS? - GARDEL, A 82 AÑOS DE MEDELLÍN (“BONUS TRACK” CON LOS AMORES DE GARDEL Y EL ZORZAL DEPORTISTA)- CORDOBA MARIHUANERA Y DE PASO - LA GALERÍA NORTE Y UN HECHO CURIOSO, ETC.

Desgrabación de los principales comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 25/06/17 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba.

LAS LISTAS PARA OCTUBRE

   Ya se develaron todas las incógnitas acerca de la conformación de las listas para los comicios legislativos del octubre próximo y por más que para muchos hayan crecido las dudas, el panorama tiende a aclararse al menos en el seno de cada corriente política.
   El problema no son los nombres de quienes integran las nóminas y los lugares que ocupan, con posibilidades mayores, menores o nulas según sea cada partido, sino las ausencias, que son las que después del escrutinio comienzan a pasar las inevitables facturas.
   Se han dado varias curiosidades aunque no tanto, como por ejemplo eso que le llaman la “atomización” del justicialismo, cuando en realidad es repartir su propia torta y en caso de llegar a las bancas, allí consagrar la unión, los perdones, los disimulos y las hipocresías y operar para restarle gobernabilidad al gobierno nacional.
   En realidad esa ha sido la postura histórica del peronismo en situación de oposición, pese a que algunas vertientes lejos están de los auténticos postulados que en su momento planteara el viejo general, a quien muchos ni siquiera permiten recordar que más que político, fue militar que abrevara en la derecha europea.
   Todo indica que la pelea de fondo, lo que decidirá en gran medida el futuro del país, será la elección bonaerense donde hay tanto en juego en todos los aspectos, y la polarización sin dudas será marcada entre los pro y los anti Vidal, una mujercita de aspecto vulnerable pero que viene demostrando firmeza y convicción en las determinaciones que recientemente adoptara.
En La Rioja, ¡oh milagro de la política! el condenado ex presidente de la Nación Carlos Saúl I de Anillaco se postula por un nuevo período en el Congreso Nacional, y a ciencia cierta las opiniones acerca de su participación navegan en la disyuntiva de haberlo hecho por convicción ideológica, vocación de servicio o conservación de los fueros que le garantizan su libertad.
   Aquí en Córdoba las cosas están surtidas porque los macristas acordaron frente a un rugiente radicalismo (o fue a la inversa), los peronistas buscarán su mejor candidato y seguirá el estilo “tomala vos, dámela a mí” que fortalece la salteada continuidad del binomio que en los últimos 18 años no ha conseguido poner a la provincia en marcha, aunque lo haya hecho en reversa en muchos aspectos tales como seguridad, justicia, acción social, educación, respeto por los jubilados, endeudamiento y algunos otros aspectos.
   Los partidos minoritarios son los que han mostrado mayor capacidad de debate interno hasta conformar las nóminas donde no aparecen muchas caras nuevas, salvo en Primero la Gente que asoma nuestro colega Beto Beltrán en las huestes del joven y emprendedor García Díaz.
   Octubre está demasiado cerca aunque parezca lejano.
   Hasta entonces mucho será lo que sucederá entre nosotros, hasta que veamos disipados algunos nubarrones que los agoreros de siempre se empeñan en soplar.
   Lo bueno, que la mayoría de esos nefastos y no resignados personajes, ya se quedó sin pulmones.

UTA: PERDÓN SIN OLVIDO
   Tomando en cuenta la enorme calentura que ocasionara en la población cordobesa el más reciente y salvaje paro de los "chicos malos" de la UTA llevados de sus narices por delegados ávidos de "chapa combativa", sería de interés ciudadano que se los obligara a sacudirnos con esos caprichosos desplantes únicamente en los crudos días del invierno cordobés.
   Y también ellos saldrían ganando porque después de pasarse unos días entibiándose por dentro, bailando y calentando las manos en las fogatas de las barricadas, les declararían ilegales las medidas y sobrevendrían los consabidos telegramas.
   Y el calor también sería para los revoltosos a quienes poco les preocupan los otros trabajadores que quedaron en la calle, muertos de frío, de necesidad y de angustias, hasta que surgiera algún "iluminado en campaña" que pretendiera reivindicar esa agresión a la comunidad disfrazándola de acto de justicia.
   Pero a esa película ya la vimos demasiadas veces.
Nunca es bueno ser espectadores cuando se conoce el final y
es cuando la ciudadanía tiene la obligación cívica que le impone ser protagonista más que testigo.
   Por eso debe haber sido entonces la casi absoluta unanimidad popular cuando desde algunos sectores se pedía la opinión ciudadana con relación a una eventual reconsideración de los despidos, a todos aquellos choferes que se colocaron al margen de la ley.
   Dejando de lado el alto nivel de agresividad de muchas posiciones, es para entender la postura de la enorme mayoría laboral que perdió incalculables beneficios por el empecinamiento de esos choferes que ahora peregrinan por volver a trabajar.
    En la sociedad cordobesa se ha dado esa situación de repulsa como hacía tiempo no ocurría, porque a veces el tiempo borra sinsabores, desplantes y equivocaciones que se cometen en perjuicio de la comunidad.
   Pero cuando eso se transforma en costumbre por impunidad y capricho, esa misma sociedad no perdona.
   A lo mejor los más indulgentes lo hagan.
   Pero olvidar, no lo olvidarán jamás.

SENSUALIDAD DEL PODER SINDICAL
   Mucho es lo que han estudiado los sociólogos acerca de la sensualidad del poder, ese atractivo que suele ser fatal para los golosos o empecinados en mantenerlo y alimentarlo diariamente.
   El poder y la fama a veces suelen ponerse en contra de algunos que se sienten tocados por la varita mágica del destino y por razones que los estudiosos sabrán dilucidar, gozan de momentáneas notoriedades que van alimentando su ego hasta desbordarlo en la imprudencia.
   Eso puede haberles ocurrido a algunos delegados de los trabajadores de la UTA que borrachos de aplausos y vítores cuando llamaban a la rebelión, se paseaban por las barricadas buscando micrófonos y cámaras, porque ya tenían una incipiente vocación de trascendencia.
   Y así les fue cuando la realidad les pinchó el globo de sus desmedidas ilusiones y pretensiones, dejándolos solos y abandonados, librados al telegrama de despido y lo que es más grave, al cumplimiento de la ley.
   Ese fue seguramente el factor desencadenante del fracaso, por llevar a una extensión de infinito un conflicto que era para resolverse en pocas horas, si hubieran mediado la mesura y la intención de dialogar.
   Los fracasados pichones de dirigentes debieron morder el polvo de la derrota y será muy difícil reconquistar el consenso que alguna vez los encumbró como representantes de las bases,
   Porque si ellos, los delegados, hicieron privilegiar sus ideologías y siguieron instrucciones de sus mandantes políticos para endurecer la posición, la realidad los despertó con la adversidad de la que no pudieron evadirse.
   Esos suelen ser los riesgos de las famas momentáneas, pasajeras, tontas, a la que muchos se aferran hasta que les llega la hora del llanto o del íntimo arrepentimiento.

MEGACAUSA: DESVIAR LA ATENCIÓN HACIA ABAJO

   En una reciente entrevista televisiva, un funcionario judicial presentó a la  causa del Registro de la Propiedad como el más reconocido exponente en Córdoba de la investigación del delito organizado y profesional.  Manifestó que se había procurado llegar hasta el último responsable de las maniobras, y no solamente a los más expuestos.  
   Estos máximos responsables, que la población reclama a diario están muy arriba, según cualquier  lógica y sentido común. En la causa del Registro, sin embargo, el Poder Judicial  mediatizó la mirada para los costados, para abajo y más abajo, y así  desparramó la responsabilidad a cualquier contacto de los principales imputados, a  los empleados o compañeros de trabajo, a los familiares o vecinos y hasta a quien realizaba tareas de limpieza.
   No es mi intención ni jamás la fue, llegar al cansancio que supone la derrota de una postura. Y en el caso puntual de esta megacausa tampoco me cansaré de repetir que ningún importante funcionario del gobierno está imputado ni condenado en tan larga y declamada investigación.
   Más grave aún, se ha hecho creer, con la sugestiva réplica de algunos medios,  que por detener y condenar a personas con un título profesional,  la justicia en esta causa es distinta, persiguiendo a todos por igual. Así, quienes se esforzaron por estudiar fueron colocados en lugar de los poderosos, protegiendo así las espaldas de los verdaderos responsables.
   Nadie dijo que la mayoría de ellos son trabajadores como cualquiera, sin poder ni fortuna.  Bien se sabe que hay personas culpables  y bien condenadas en esta causa, y también se sabe,  y no hay manera de entenderlo, que por cada culpable hay tres o cuatro en la misma bolsa,  que en nada se beneficiaron, ni se organizaron con los responsables.
   Y esto, es algo que la Justicia, aún tiene que explicar. 

COIMAS Y GASODUCTOS

   Nadie sabe si la fatalidad o qué otro factor, vino a hacer que reventara esa bomba de tiempo que representa la sospecha acerca de las coimas que habrían rondado en torno del tendido de los gasoductos troncales, que tocan de manera directa a Córdoba.
   Y como esos perritos que se hacen los distraídos cuando… bueno, usted me entiende, quienes debieran aportar detalles reales, creíbles y documentados de su inocencia, prefieren acelerar los acontecimientos con miras a las elecciones de octubre y enfrascarse en esa lucha interna dejando de lado aquello que a todos nos preocupa, y sin dudas a ellos también, pero lo pasan a segundo plano.
   Como en todos los actos de corrupción que se han ventilado últimamente a nivel de sospecha, seguramente nada se conocerá hasta pasado un tiempo, o si llegara a sobrevenir un cambio en la conducción política de la provincia con una nueva corriente y vocación esclarecedora, porque la actual es como si le diera al tema Odebrecht muy escasa trascendencia.
   Están pendientes todavía y con lejanas posibilidades de clarificar las situaciones de varios asuntos que son más dudas que verdades, como la inaudita resolución judicial que hizo archivar -en medio de otros conflictos sociales- las sospechas de sobreprecios es la construcción del hotel Ansenuza, originariamente cotizado en menos de 50 millones de pesos pero que los cordobeses estamos pagando casi o más de 500 millones.
   El camino de El Cuadrado y sus tantas versiones, una más onerosa que la otra, sin que exista un responsable ante la ley por los desmanejos de dineros allí advertidos a simple vista y sin necesidad de investigaciones.
   Lo que ocurre es que en el tema sobrepecios, si existe una voluntad férrea de hurgar hasta
el hueso, se transforma en una simple y mera cuestión matemática que los expertos dominan a la perfección solo con los números reales a su alcance y una calculadora de 100 pesos.
   Pero cuando la palabra coima es la que sobresale en cualquier operación, es como si la sensibilidad de muchos funcionarios los llevara a alejarse geográficamente del problema, o se llamaran a sugestivos silencios.
   Los cordobeses con nuestro vapuleado cordobesismo, seguimos esperando que alguien se juegue y nos muestre la verdad.
   Pero no la verdad de los políticos, sino la verdad incuestionable de los números y de los testimonios de quienes conocen a fondo la cuestión gasoductos y están ansiosos por ser escuchados.
   Somos todo oídos, y si es posible, antes de octubre …

LOS AMORES DE GARDEL

   Ayer se cumplieron 82 años de la muerte de Carlos Gardel, acaecida en Medellín el 24 de junio de 1935 en un accidente aéreo cuando reiniciaba una gira artística. No queremos abundar en los detalles tan conocidos de su vida ni de su muerte, pero como homenaje, me voy a permitir leerles una nota que me tocó redactar para el portal Tangocity unos años atrás, que nos muestra al Gardel y su amor por las mujeres y una en particular: su Mamá Berta.
   Y en el final de esta entrega de hoy, incluiremos otro comentario, relacionado con Gardel y los deportes.
   “En cuando a las mujeres, el Zorzal y sus conquistas:
   Siempre, los ídolos populares vivos o muertos, están rodeados de una aureola de misterio que procura, por lo general con relativo éxito, preservar los pormenores de su íntima vida amorosa. Las certezas y las habladurías alimentan el imaginario colectivo, que como si faltaran nombres y situaciones, suele inventarlas. Y un personaje como Carlos Gardel, de ninguna manera podía ser la excepción.
   Es probable que no existan registros con rigor histórico de sus andanzas de adolescente, porque recién con la notoriedad y la fama fue virtualmente imposible ocultar sus preferencias y sus escarceos. Además allá por 1916 con jóvenes 26 años a cuestas, sobrellevaba un peso de 118 kilogramos que lo obligaron a frecuentar el gimnasio, trotar y practicar pelota vasca bajo la atenta mirada y la supervisión del catalán Enrique Pascual, ex luchador grecoromano, kinesiólogo, boxeador, violinista y bandoneonista que atendía en YMCA (sigla en inglés de la Young Mens Christian Association). En sus incursiones como cantor debutante en cafés y restaurantes de la zona del Abasto y luego en lujosos cabarets, Gardel rindió sus primeros exámenes de efímeros romances.
   Terminaba 1913 cuando Razzano, para que se hiciera de unos pesos, lo llevó a cantar a un lupanar de la calle Viamonte  que regenteaba Madame Jeanne. El éxito fue notable y terminaron la noche en el Armenonville donde vocalizaron juntos y fueron llevados en andas por los concurrentes, entre los cuales estaba Jorge Newbery acompañado por varios amigos de la alta sociedad porteña. Los dueños del local quedaron tan fascinados, que contrataron al duo por 70 pesos, comida y bebidas a discreción por cada noche y Gardel, por entonces con 23 años, respondió que por esa plata cantaba y lavaba los platos. Fue el nacimiento de Gardel-Razzano y del romance entre el Zorzal y la madama, también apodada Ritana”.


   A continuación el resto de la nota aparecida en www.tangocity.com tiempo atrás, con el agregado, más abajo, de “El Zorzal deportivo” que comenta la afinidad del eterno Carlos Gardel con varias disciplinas de las que fue cultor por una parte y asiduo asistente por la otra:

   “Corría 1921 y de manera fortuita, Gardel quedó impactado por una jovencita de solo 14 años, al verla cruzar la esquina de Carlos Pellegrini y Sarmiento. Como se estilaba por aquellos tiempos, pidió que se la presentaran. Se trataba de Isabel Martínez del Valle, quien vivía con su madre viuda y varios hermanos. Al día siguiente el astro que ya era bastante conocido y con buenos ahorros, fue a almorzar con ella y su familia que de ninguna manera se opuso al romance pese a que la niña, de llamativo cuerpo y profundos ojos negros, era menor de edad. Gardel tenía 31 años y vivieron en concubinato por más de 12 años en una casa de Corrientes al 1700 sin descuidar la vivienda que compartía con doña Berta en Rodriguez Peña 451. Ireneo Leguisamo, mito viviente del turf al que Gardel era adicto, supo decir que ninguna mujer, como Isabelita, había dejado huellas tan profundas en el alma del cantor.
   La pareja durante un tiempo compartió techo con Doña Berta y la relación no prosperó porque ella no estaba muy conforme por la diferencia de edades, y por la enorme influencia que ejercía la familia de la piba, que permanentemente reclamaba dinero y obsequios. Isabel se enteró de las incursiones de su amado por la pensión de Ritana y un día decidió encarar a la madama que hablaba un español afrancesado. Ella reconoció que Gardel era su amante y que al cantor le había regalado un perrito pekinés (¡el mismo que Gardel le obsequió días después a Isabelita!). Eran tan firmes las evidencias, que la adolescente exigió a su amado que optara, recibiendo como explicación que solo se había tratado de una aventura intrascendente. La niña supo contar a sus íntimos que recibió como respuesta el consabido “…vos sabes gorda, que este grone te quiere solo a vos y nunca te olvidará ni te cambiará por otra”. La historia, ese implacable testimonio de la realidad, demostró que Gardel siguió con las dos.
   Corría 1931 cuando el Zorzal viajó a Francia, acompañado por Isabel, quien tenía el objetivo de estudiar canto en Milán con la profesora Gianina Ruzz. Allí se trasladaba el astro en los intervalos de sus actuaciones y esa ocasión de lejanía fue propicia para que le encomendara a su viejo amigo, el periodista Edmundo “Pucho” Guibourg, que hablara con Isabel para encarar el punto final de la relación, deteriorada por las ingratitudes y la prepotencia de la familia.
   En una carta a su administrador Armando Defino, Gardel le dice “Se acabaron las subvenciones mensuales y bajo ningún concepto debes darle un centavo más… quiero trabajar para mí, para poder darle una situación a mi viejita y para poder disfrutar con cuatro amigos viejos el trabajo de treinta años. Estoy dispuesto a no hacer más tonterías. La de Isabel y Cia. será la última (…) Si siguen cargándome se quedarán sin el pan y sin la torta. Que elijan”. Todo esto no impidió que tras la tragedia de Medellín, Isabel asumiera el papel de viuda, se unió en el dolor y en el luto a doña Berta y con frecuencia se las solía ver, juntas, en el cementerio de la Chacarita.
   Dentro de ese entramado que conformaban Isabel y la veterana madama Jeanne -o Ritana- durante su paso por Francia, Carlitos intimó con la matrona Sally Barón Wakefield, hija de Bernhard Baron, quien le había dejado una herencia que allá por 1929 se estimaba en cinco millones de libras, una cifra abrumadora para aquellos tiempos. Además, era dueña de la fábrica de cigarrillos Craven, razón por la cual sus íntimos la llamaban Madame Chesterfield. Ella, que se daba lustre con la amistad de Gardel lo distinguió con finas atenciones y apoyo monetario para la realización de sus películas. El matrimonio Wakefield ganó mucho dinero con los filmes y le cedían al Zorzal una enorme mansión en Niza, a donde solia aposentarse junto a su amigo Ireneo Leguisamo.  
   La millonaria, de acuerdo con lo que sostienen algunos historiadores era norteamericana. Esta sexagenaria, si tenemos que hablar de presentes fastuosos supo regalarle un imponente auto negro con sus iniciales en oro colocadas en las puertas como así también una cigarrera del mismo metal con el monograma hecho en brillantes, pieza que está en poder de un coleccionista particular. La coupe Chrysler blanca modelo ‘31 única en Buenos Aires, fue también un regalo de los Wakefield y Gardel la usó hasta 1933.
   Asimismo entre sus conquistas de la ciudad luz aparece el nombre de Gaby Morlay, actriz de renombre con mansiones en París y en Niza que eran asiduamente visitadas por el cantor. Igual suerte tuvo en España con la tonadillera Teresita Zazá y una tal Blanquita, de Barcelona. Ni siquiera viajando Gardel perdía el tiempo: en el barco que lo llevaba de regreso a Buenos Aires entabló relación con una vedette que estaba noviando con un conocido deportista argentino: Gloria Guzmán, a quien consideraban la más bella de los escenarios porteños. Ambos artistas, según refieren los memoriosos de la época, compartieron muchas cosas durante la navegación pero al llegar al puerto cada uno volvió a sus menesteres. 
   También ciertos historiadores refieren la convivencia que tuvo en 1925 con una joven brasileña que en 1923 viajaba en el mismo barco hacia Europa. Existe una carta de ella -la paulista Elsa Braga- que nunca llegó a manos del Zorzal, pues quedó en poder de una persona que recibía su correspondencia.
   Gardel y la actriz argentina Mona Maris, estrella de Hollywood donde trabajó con Gary Grant Y Humphrey Bogart, tuvieron una relación tan breve como intensa, dado que compartieron cinco semanas en Nueva York filmando Cuesta Abajo y la simpatía era recíproca, hasta el punto de plantearse la realización de otros filmes. Después de separarse, llegado 1935 Mona Maris se encontraba en el Hotel Savoy de Londres cuyo maître, gran admirador de Carlitos tuvo que darle la triste noticia de su muerte. Fue tal el impacto que según lo relatara la actriz, estuvo recluida, casi un mes sin comer.
   Un diario madrileño hizo alusión a la vedette Perlita Greco como novia del artista. En declaraciones periodísticas la dama supo afirmar que “A veces he pensado que él no quiso de veras a ninguna mujer, que su única y verdadera pasión era su madre”. Y en Montevideo, cuando corría 1937 apareció otra novia de Gardel, Magalí de Herrera, quien se dedicaba a la declamación cuando le dejaba tiempo libre su ocupación de manicura.
   Gardel las prefería latinas y bellas, aunque no le disgustaban las europeas consideradas frías. Tomando en cuenta sus amoríos y devaneos, de poco le debe haber servido ser compañero de dormitorio de Ceferino Namuncurá, hoy santo, estando pupilos en el Colegio Salesiano Pio IX entre 1901 y 1902.
   En el diario El Nacional de Bogotá, edición del 18 de junio de 1935, seis días antes de su ingreso a la inmortalidad, se publicó un reportaje a Gardel. Entre otras cosas, le preguntaron si era partidario del divorcio.
   “Debido a mi carrera -respondió- no soy partidario del casamiento”.

EL ZORZAL DEPORTIVO

   No es mucho lo que se conoce, al menos oficialmente, de las preferencias deportivas del Eterno o de sus actividades del músculo, más allá de los músculos de sus mandíbulas que debían rendirse a su fanatismo por la buena mesa y su tendencia a engordar. Coinciden los historiadores en afirmar que Carlos Gardel, allá por 1916 llegaba a pesar 118 kilos por lo que debió someterse a una rigurosa dieta que lo estabilizó, doce años después, acusando 76 en la balanza.
   Si el Morocho fue futbolista es un hecho envuelto por las brumas del pasado aunque un testigo insoslayable como Edmundo “Pucho” Guibourg sostuvo que era muy probable que Gardel hubiera jugado a la pelota en un baldío del Orfanato Francés entre las calles San Luis, Gallo, Anchorena y Córdoba cuando era un muchachito, agregando que después practicó deportes por necesidad habida cuenta de afición a la buena mesa.
   “Por eso salía a correr -refiere Guibourg- aunque le llamara trotar a lo que ahora dicen es la práctica del aerobismo. Salíamos con un grupo de amigos desde Once hasta Palermo y luego volvíamos, corriendo siempre por las veredas de shorts y remera”. Recuerda que los compañeros de trote, entre los más frecuentes, eran José González Castillo (padre de Cátulo), Julio Scarcella y Héctor Quiroga.
   Además, la tendencia de Gardel hacia la obesidad lo obligó a diarias sesiones de gimnasia, ya que en 1916 llegó a pesar 118 kilos y entre 1928 y 1933 se estabilizó en 76. Cuando practicaba gimnasia en la Asociación Cristiana de Jóvenes (YMCA a la que estuvo asociado entre 1920 y 1925) le gustaba jugar a la pelota vasca y también en un frontón de Rivadavia y Anchorena. Y como distracción, optaba por partidas de bochas en la cantina Chanta cuatro y en otra cancha que estaba cerca del tambo de los Pizarro, donde sus compañeros habituales solían ser José Razzano, Alfredo Deferrari y Ernesto Laurent.
   Gardel no pudo sustraerse a su inclinación por el boxeo y el fútbol, las disciplinas más populares por entonces, aparte de su preferencia por el Deporte de los Reyes, el turf. El Zorzal se relacionó con Nicolás Preziosa, técnico de grandes púgiles como Luis Angel Firpo, José María Gatica, Ricardo Calicchio, Andrés Selpa y otros. Además era amigo de Pepe Lectoure, tío de Tito, el responsable del casi mítico Luna Park, una de las “catedrales” del boxeo en el mundo.  
   La amistad de Gardel con Firpo -solían encontrarse en una confitería: La Real, de Corrientes y Talcahuano, también frecuentada por Julio De Caro y Carlos de la Púa- lo llevó a los gimnasios donde entrenaban boxeadores de renombre y asegura Preziosa que vió a Gardel en el “ring side” en ocasión de importantes combates.
   Con respecto a su condición de “hincha” del Racing Club, devino de su estrecha relación con Elías Alippi, fanático de esa divisa al igual que Nicolás Preziosa, quien se ufanaba de haberle presentado a Agustín Magaldi.
   En España, Gardel se manifestó simpatizante del Barcelona, lo que está avalado por Guibourg cuando señala que fue muy amigo de José Samitier y del guardavalla Ricardo Zamora. Acompañó al equipo en varias presentaciones en estadios europeos. Los diarios de la época que se editaban en Londres resaltaban su presencia, subrayando que “el cantor de tangos argentino Carlos Gardel hizo expresamente el viaje desde París” y el resultado no fue muy decoroso, ya que el Barcelona recibió una goleada de 7 a 1, el 9 de diciembre de 1931.
   Nadie mejor que Irineo Leguisamo para referirse a la pasión que Gardel tenía por los “burros”. En un reportaje que publicara la revista Mundo Argentino en 1965, el encumbrado jockey recordó  que al Zorzal lo había visto por primera vez en Montevideo, allá por el año 1920 o 1921. Se lo había presentado un amigo de Francisco Maschio y cuando Gardel lo vió dijo con su sonrisa eterna: “¿Y este chiquitito es el jockey que me presentan?”. El otro le aconsejó que era bueno, que le jugara, que le hiciera caso. De allí surgió una amistad que perduraría por años.
   A Gardel en cualquiera de sus facetas, se lo entiende con solo recordar unos pocos versos de Raul González Tuñón:
“Lo tuvo todo, duende, victoria y muerte trágica.
El don de la garganta
y la gracia de la pinta.
El azar lo hizo suyo, lo eligió la aventura.
Lo atropelló la vida.
Con él crecía el tango, el amor, la garúa,
el boliche, el otoño, los gorriones, la esquina”.
GONIO FERRARI
Fuente:
Eduardo Rafael, Revista La Maga (1995)

CORDOBA MARIHUANERA Y DE PASO

   Suponer que tenga lógico asidero que Córdoba era destinataria de tres toneladas de marihuana, solo para nosotros, se me hace muy cercano a la exageración porque nos obligaría a pensar, haciendo cálculos someros y sin precisión matemática, que cada cordobés consumiría por lo menos unos seis porros al año, humo más o humo menos.
   ¿En qué quedó aquello que Córdoba era ciudad de paso y no de consumo?
   Por eso debiéramos tomar con seriedad algunas versiones que siempre andan circulando en el ámbito de los investigadores de quienes por una causa u otra están allegados a un procedimiento de tamaña trascendencia.
   Tanta, que no tan solo por haber participado fuerzas federales motivó la presencia de la ministra de seguridad de la Nación, la Sra. Bullrich, sino que las malas lenguas llegaron a comentar que el destino final, tras su paso por el cordobesismo donde dejaría una porción moderada de la merca, era el conurbano bonaerense y más aún, centrando el destino en La Matanza.
   Será el tiempo que nada borra cuando quiere, el encargado de sacarnos todas las dudas que existen alrededor de un procedimiento exitoso, que llevó días y días de inteligencia previa hasta culminar en el sonado secuestro que alcanzó notoriedad internacional.
   Bueno sería que la misma notoriedad asumiera el día en que se conozcan algunos detalles por ahora ocultos, como por ejemplo el destino real del cargamento de tres toneladas de marihuana, quienes lo enviaron y más que nada, quién era el destinatario…
   Con la investigación concluída, son detalles que seguramente saldrán a la luz, siempre y cuando exista la convicción política de hacerlo.

GALERÍA NORTE, UN CLÁSICO

   Que allanen la céntrica Galería Norte en la búsqueda de mercadería falsificada, mal habida o de contrabando, ya no sorprende a ningún cordobés, habituados como estamos a leer la noticia repetida con cierta asiduidad.
   Pero esta vez fue grosso el procedimiento por la cantidad de efectivos que intervinieron en la búsqueda -según se dijo- de lo de siempre, con resultados que no eran para hacer cáscara porque nada más se supo de la acción.
   Sin embargo la gente que a veces es mala y comenta, o lanza versiones que ni siquiera el tiempo confirma o desmiente, tuvo algunas reacciones que llevan al menos al terreno de la curiosidad no por alocadas sino por casi verosímiles.
   No están buscando mercadería trucha, ni robada, ni entrada de contrabando, comentaba un muchacho que había podido salir de la galería a donde estuvo pispiando el procedimiento, minucioso en muchos aspectos.
   ¿Sabe que buscaban, tio? comentó el voluntarioso e inocente informante que se tapaba la cara y buscaba no ser enfocado ni de casualidad, por alguna cámara de las tantas que andaban por allí dando vueltas.
   A la vuelta, el tipo se sinceró y contó que lo que en realidad buscaban era un celular.
   ¿Un celular? ¿Y para eso tanto despelote y despliegue?
   No tio, decía el muchacho.
   No buscaban un celular cualquiera de los kilos y kilos que hay allí que reducen los arrebatadores y los choritos comunes; parece que era el celular de un ministro al que se lo afanaron.
   La versión es versión, hasta que se demuestre lo contrario, pero si así fue, ¿Cuánto cuesta ese celular?

   Solamente el chip que guarda los mensajes, se cotizaría a una fortuna.