2 de julio de 2017

S.L.B.: MEDIO AÑO “PASÓ VOLANDO” - EL SUICIDIO DE UN JUBILADO - LA CAMIONETA DE LA FISCALIA GENERAL Y SU MENSAJE - MEGACAUSA: SIN DECAER, SIGUE LA LUCHA - LA INTENSIVA PUBLICIDAD PROSELITISTA, COSTOSA Y FUERA DE TÉRMINO - AVENIDA 9 DE JULIO: ¿SE TRATÓ DE REPRESIÓN O AMPARO AL DERECHO GENERAL? - CONVOCATORIA PARA EL MIÉRCOLES 5 - PASARON 43 AÑOS DE LA MUERTE DE PERÓN, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 02/07/17 emitido por AM580 Radio Universidad de Córdoba y 88.5 FM

SEIS MESES YA QUEDARON ATRÁS 

   Sería caer a un lugar común sostener que parece que fue ayer que festejábamos la Nochebuena y después recibíamos un año que pensamos sería venturoso, con menos sobresaltos y con la reinstauración de la Justicia que terminara con la corrupción estructural que supimos padecer y llegamos a creer que se terminaría.
   Las expectativas eran enormes porque la promesa de cambiar venía demorada y no en todos los casos para bien, porque no han sido pocas las medidas adoptadas de neto corte antipopular aunque fueran necesarias para corregir parte de los descalabros y desactivar los campos de la economía minados a mansalva por administraciones anteriores.
   No es disculpa ya apelar a la herencia porque nos habían dicho que el país florecería casi como por arte de una magia que no existió o al menos está demorando demasiado, agravada esta situación por las burdas maneras que asumió la pléyade desplazada del poder que no se resigna aún a la derrota y sostiene una palabra que cada vez es menos creíble: resistencia.
   ¿Resistencia a qué? ¿A que los investiguen? ¿A que los juzguen? ¿A que los condenen? ¿A que Dios y la Patria les demanden que devuelvan antes de intentar volver?
   Son demasiados los interrogantes que se mezclan con una actitud de creciente desencanto entre los más postergados que esperaban un milagro que solo aparece en los catecismos.
    La verdad es que ha pasado la mitad del año y los progresos se advierten a cuentagotas y siguen molestando la presión fiscal, el estancamiento salarial con relación a los precios que suben en muchos casos con la ayuda del descontrol estatal y la angurria empresaria, empeñada en sostener el visceral “por las dudas” que ya es parte de su añeja y repudiable operatoria.
   Reactivar la economía es una cosa, porque nos hará poner de pié para seguir en esta lucha desigual contra los especuladores de siempre, del gobierno que se fue y de los que vinieron.
   Lo malo es que al medio estamos nosotros, los ciudadanos, que vemos diluirse muchas intenciones y avanzar el desencanto.
   Solo fortaleciendo la cultura del trabajo y recuperando la honestidad, podremos salir del pozo, asomar los ojos al futuro y poder alimentar esa esperanza de una grandeza que tanto nos merecemos alcanzar.

EL ANCIANO QUE DECIDIÓ MORIR

   Es penoso advertir de qué manera distintos sectores de la sociedad reaccionan frente a una muerte, y más aún cuando se trata del resultado de una determinación personal como lo es -con todos sus matices- la autoeliminación.
   Y lo vimos con toda crueldad días pasados cuando un anciano terminó con su vida en las puertas del Anses -no en Córdoba- y a partir de eso salieron a desparramar idioteces a diestra y siniestra, aportando cada quien su visión del episodio, sus consecuencias y lo que es peor, las motivaciones que habrían llevado a la víctima a esa determinación.
   Las especulaciones fueron de todo tipo sin dejar de lado ciertos viles enfoques políticos e ideológicos, que iban desde la angustia económica, el ahogo por la situación, algunos mencionaron con paranoica frecuencia la palabra “hambre” y otros sostuvieron que era un mensaje fatal para las autoridades y su indiferencia frente a los desposeídos.
   Las cosas se fueron aclarando cuando se conoció lo que realmente percibía mensualmente el anciano y otros pormenores incluso del ámbito familiar, que transformaron el drama de la muerte en una feria de vanidades, supuestos, acusaciones, defensas y justificaciones, todo lo cual configuró una póstuma falta de respeto hacia quien había tomado una determinación sangrienta.
   Es cuando se comienza a pensar en que tal decisión es un acto de extrema cobardía por no enfrentar la realidad, o la valentía de sufrir estoicamente y terminar con todo.
   Sea como fuere, se trata de un caso apoyado en un íntimo acuerdo de conciencia, con juicio, fallo y sentencia pensados y elaborados por una persona en sus cabales y con determinación propia.
   Es lo único que se puede pensar razonablemente, sobre todo como expresión de respeto a quien optó por esa salida amparada en su libre albedrio de persona mayor y no demente, como algunos lo llegaron a sugerir.
   El hombre decidió morir.
   Y sin que sea una incitación a nada ni a nadie, debe ser maravilloso poder decidir, cada uno, el momento de dejar este mundo.
   Respetemos entonces a quien lo pensó así y obró en consecuencia.
  
LA CAMIONETA DEL FISCAL GENERAL

   Son tantas las maneras que existen de enviar mensajes mafiosos, como advertencias de males mayores, pero hay algunas que hicieron historia, como por ejemplo en uno de los capítulos de El Padrino, cuando a un adversario le metieron en su cama la cabeza seccionada de un pura sangre de sus propiedad, caballo que costaba millones de dólares.
   Por eso debe ser que no son pocos los que pensaron -o pensamos- que el robo facilongo del que fue víctima la Fiscalía General de la Justicia cordobesa fue uno de esos telegramas cargados de simbolismos aunque de pocas palabras.
   Los motivos, vaya Dios a conocerlos aunque con el nivel delictual de Córdoba, cualquiera puede llegar a las máximas de las fantasías.
   Se llevaron el lujoso vehículo burlando lo que tendría que haber sido una rigurosa guardia policial, por el servicio al que estaba afectada la camioneta y por su elevado costo.
   No tuvieron impedimentos -dicen que fue una mujer- para llevárselo de la playa de
estacionamiento de Tribunales I, donde te piden hasta el certificado de vacuna antirrábica y libre de caspa para entrar o salir con un coche.
   Cuando unas horas después lo encontraron abandonado en una calle de Bella Vista, a menos de 15 cuadras del Palacio de Justicia, estaba intacto, nada le faltaba, tenía su rueda de auxilio que cuesta como 20 lucas y todos los chiches de un vehículo de alta gama.
   Lo único que faltaba era el sobretodo del Sr. Fiscal General Dr. Moyano quien es el funcionario que utiliza la camioneta.
   Versiones hay muchas y delirios son los que sobran en estos casos, atribuyendo a distintos sectores interesados la autoría del momentáneo despojo y la sugestiva “recuperación” del coche.
   Hace tiempo al gobierno de la provincia, muy cerca de su casa, le dejaron un muerto a la orilla del rio y de eso se dejó de hablar, como menospreciando el lúgubre valor del mensaje.
   Esto no significa que ambos episodios tengan conexión, pero bueno sería conocer en su plenitud, los detalles que rodearon al tema del coche.
   Porque con lo del muerto a la orilla del Suquía, las versiones circulantes en nada clarifican un panorama que alguna vez saldrá a la luz, aunque sean muchos lo que en verdad conocen sus pormenores.
   Son, precisamente, los que no quieren recibir ese tipo de mensajes…

LA MEGACAUSA DEL REGISTRO SIGUE ACTIVA

   La post-verdad es una palabra de moda, que, usada fundamentalmente en política, hace referencia a circunstancias donde se genera una opinión pública apelando a emociones o creencias personales más que apoyándose en hechos objetivos.
   Para los más sensatos, es sinónimo de mentira.
   No puede dejar de advertirse que la causa del Registro de la Propiedad se inscribe como claro ejemplo en Córdoba de esta moda, porque apelando al sentimiento de impotencia y al reclamo de justicia de la sociedad contra la corrupción enquistada, que habitualmente goza de impunidad, fue posible instalar la convicción de que se investigaron todos los delitos con inmuebles de la Provincia, y que se logró encarcelar y condenar a cientos de personas que, integrando grandes bandas, eran responsables de los hechos.  
   Si bien hay muchos delitos y varios responsables, sobran pruebas objetivas, que bien analizadas por cualquier pensante, indicarían la no participación de muchísimas personas, que  por el sólo hecho de compartir un lugar de trabajo fueron rotuladas como cómplices, con la finalidad de generar una causa inabarcable, cuya magnitud y difusión fuera por sí sola sinónimo de justicia.
   Y no se puede decir que no lo lograron, dado que en Córdoba cualquiera con quien se hable, más aún periodistas, la han aceptado como tal.
   Por el contrario, son invisibles, ya que nadie las nombra, las rotundas irregularidades como haber encarcelado a todas las personas antes de juzgarlas, durante años; haber nombrado una comisión especial que se encargara de todos los casos; haber condenado personas por ser vecinos o compañeros, y no terminar nunca el proceso, volviendo a citar a la misma gente en forma cíclica.
   Y que nadie se pregunte por qué...

VELADA (NO TANTO) PROPAGANDA PROSELITISTA

   “En esta ridícula intención de vencer a los relojes y a los almanaques, estamos viendo con asombro el enorme despliegue publicitario, en esta etapa de una campaña proselitista disfrazada de difusión de las obras de gobierno.
   Tantos fueron los avisos pagos, que hasta se me ocurre que algunas obras fueron inauguradas más de una vez.
   O por tramos, cuando avanzaban unos kilómetros.
   La maratónica sucesión de actos oficiales para la presentación de realizaciones en caminos, escuelas, plazas, parques, etc., ocupó páginas y páginas de medios gráficos y un exagerado segundaje en televisión y radios.
   Si nos ponemos a hacer cuentas, veremos que, sin exageraciones, con lo erogado por el Estado provincial, o mejor dicho por nosotros, bien se hubieran podido afrontar los gastos de arreglos edilicios en varios colegios.
   Podrán decir, con razón, que toda esa publicidad está enmarcada en lo legal.
   Es cierto.
   Pero no forma parte del respeto a la oportunidad de hacerlo, porque hay dos detalles a tener en cuenta: ¿por qué esas obras no se hicieron antes y se publicitan ahora, muy cerca de las elecciones?
   Y otra más: ¿Por qué no se limitan a la difusión que los propios medios de comunicación, pueden ofrecer a la ciudadanía, como noticia periodística?
   La campaña proselitista no comienza ahora.
   La inició el gobierno de la provincia hace dos meses o más, gastando mi dinero sin consultarme, en apoyo a un partido cuyos postulados no coinciden con el mío ni con el de mucha gente.
   Puede que sea legal, pero no es elegante”.
   Estas palabras corresponden a un comentario en este mismo espacio, de algunos años atrás, pero que no han perdido vigencia porque la situación se repite.
   Si hay que instalar al pibe Llaryora o a la esposa del gobernador en la consideración  de la gente, nada mejor que exhibirlos en inauguraciones, reuniones, cócteles, conferencias, deportes, festivales y en todo lugar donde haya cobertura mediática.
   Y sumarle la costosa publicidad oficial, que a veces es más onerosa que la obra que se promociona o inaugura.
   En la Muni pasa lo mismo, y me dirán que es solo mostrar lo que se está haciendo.
   La situación es lamentable, por el gasto que debemos pagar todos, en detrimento de auténticas prioridades que se marginan.
   Pero no es solo el PJ ni el mestrismo ni nadie en especial.
   En su momento, siempre, cada uno apeló a este odioso estilo de hacer campaña fuera de término, hasta colmarnos anticipadamente la paciencia.

¿REPRESIÓN? FUE SOLO HACER  CUMPLIR LA LEY

   Si nos tomamos el trabajo de consultar que para el mismo día distintas organizaciones, tanto de izquierda como del remanente kirchnerista, habían estructurado actos y manifestaciones en Buenos Aires, veríamos que abarcaban desde la mañana hasta casi el anochecer.
   Con eso que le llaman ”resistencia” pero que en realidad es agresión al ciudadano y burla a las leyes porque impiden al resto ejercer su derecho a circular e ir a trabajar, tenían el objetivo de empiojar la situación creando caos en uno de los sectores vitales de la capital argentina: la
avenida 9 de Julio, considerada la más ancha del mundo.
   Y allí fueron -o los llevaron- los chicos malos que necesitan taparse la cara y portar palos, bates, machetes coloridos y mochilas cargadas con piedras, para hacer prevalecer su pensamiento autoritario y la agresividad de sus convicciones.
   Porque al crear enfrentamientos con la policía es que se genera el peligro de las víctimas fatales, que parece ser el objetivo que los delirantes y trasnochados necesitan como bandera para mostrarle al país y al mundo.
   Bien sabemos que la mayoría de estos especímenes de gladiadores por sus ideales son profesionales del tumulto, dejando de lado el respeto que se merecen los auténticos luchadores que optan por el diálogo, el debate y el intercambio de ideas por encima de la violencia del enfrentamiento.
   La ciudadanía está harta que esas minorías prepotentes les condicionen su desplazamiento y su derecho a circular, lo que genera pérdidas de sueldos, de presentismo y muchas veces impide consultas médicas, el cumplimento de compromisos o lo que fuere, porque el derecho a protestar se impone con armas y golpes sobre el derecho ciudadano a ser respetado.
   Intervinieron efectivos policiales y de gendarmería, los heridos fueron de escasa consideración por ambos bandos y se registraron solamente siete detenciones, de los más revoltosos, agresivos y desacatados.
   Una nueva frustración para los manifestantes, entre los que se divisaron a varios ex funcionarios del kirchnerismo, activistas y los rentados de siempre para estas trifulcas.
   La gente, en su mayoría tomó la actitud como un respiro y un apoyo a sus derechos constitucionales.
   Desde la otra vereda se cansaron de hablar de “represión”.
   Habría que preguntarles entonces, si el reclamo y las causas eran justos, ¿para qué disfrazarse de valientes con palos y tapándose la cara?
   Porque tapados y todo, los tenemos más junados que a cualquiera…

JUAN D. PERÓN, A 43 AÑOS

   Aquel gris día inaugural de julio del 74 moría una parte de la rica historia argentina para hacer nacer simultáneamente, un mito que nos acompaña y lo seguirá haciendo por los años y los años; que seguirá siendo utilizado por unos, bastardeado por otros, amado y odiado.
   Con sus iniciales banderas que abrevaran allá lejos y en la derecha del viejo continente, fue Perón quien primero aplicó esa desusada costumbre de implantar la justicia social que produjo un saludable cambio en los argentinos.
   El tres veces ungido por abrumadoras mayorías para ocupar la presidencia del país supo nacionalizar, industrializar y regalar progreso, ubicándonos dentro de las principales potencias del mundo.
   En cuanto a otros aspectos, no son pocos los que le endilgan la culpa de los males actuales, de las crisis, de los desencuentros, de las caprichosas variaciones ideológicas.
   No son pocos asimismo los que recuerdan pero prefieren no mencionar, aquellas amistades que lo rodearan, tan nefastas de un extremo al otro del pensamiento como lo fueron Lopez Rega, Firmenich y algunos más, todos insignes referentes del caos y de la violencia.
   Es probable que Perón sea el personaje histórico más controvertido; que despierta pasiones y odios: paladín de las lealtades para unos y artífice de las traiciones para otros.
   Y como si se quisiera cubrir una parte de la historia con un manto no siempre piadoso, es imposible borrar de sus páginas de vida y de su orgullo, que antes que político fue militar de la Nación.
   Así las cosas, sin pretender ser reduccionista, de ninguna manera se lo puede soslayar como padre de un movimiento inicial, que con el tiempo se transformó en religión, en culto, en fanatismo y por eso llama la atención el halo que ahora rodea su memoria, que es ese fantasma parecido al olvido.
   Sus retratos ya no son tantos.
   La marcha casi no se canta, porque ahora al capital no hay que combatirlo, sino acostumbrarnos forzadamente a convivir con él.
   Los principios sociales se ven eclipsados por el clientelismo, la dádiva y el aliento al subsidio que son veladas incitaciones a la vagancia, a la desindustrialización y la desocupación.
   Pero no me parece justo, en homenaje a la historia, que no haya tantos actos recordatorios que exalten la figura y la memoria del tres veces presidente a 43 años de su muerte.
   Porque a veces la superficialidad ideológica, la ambición desmedida, la apropiación de consignas y la vocación por la impunidad de los vivos, suelen ser más fuertes que el respeto por los grandes muertos.
   Se los puede endiosar, se los puede odiar, pueden ser ejemplos o pésimos modelos a evitar, pero olvidarlos no deja de ser una injusticia y una afrenta a la memoria colectiva.
   Y apropiarse de sus banderas es peor, tanto como usurpar derechos humanos que son de todos, al menos de los que sufrimos la pesadilla militar y no por eso  sucumbimos a los cantos de sirena que entonaban los que en nombre y por mandato de Perón, vendían su imagen de románticos.
   Perón los echó de la Plaza, cuando debió marginarlos de la historia.
   Ya pasaron 43 años y por allí andan todavía, algunos que se disfrazaron de peronistas, que no terminan de matarlo.