13 de julio de 2017

“Vittal”, servidora de la Apross -------

UN  MALTRATO  INADMISIBLE EN
LA ATENCIÓN DE EMERGENCIAS

   Hay emergencias en salud que obviamente deben ser atendidas como tales, y nadie mejor que un médico para orientar y contener al afectado, como primera medida que debieran observar los servicios habilitados para ese tipo de contingencia.
   Ese es el concepto en la teoría porque en la práctica -al menos en Córdoba- lo que poco se respeta es la angustia del paciente dado que prevalece el sentido mercantilista o la impersonal indiferencia por encima de todo lo que pueda reclamarse como actitud de compromiso humanitario.
   A un jubilado provincial con un haber mensual medio de 25.000 pesos, puntillosa e infaliblemente le decomisan algo así como 2.000 pesos mensuales para sostener la atención médica domiciliaria en casos de emergencia y la Apross, Administración Provincial de Seguro de Salud (que no es una obra social) cuenta con la asociada empresa “Vittal” para cumplir con esa prestación.
   Pocas horas atrás, ante un pedido frente a un caso de hipertensión que llegaba a una máxima de 18, la contestación de Vittal fue que existía una demora de 8 horas ¡ocho horas! para atender esa emergencia y que había que abonar un “coseguro” de 150 pesos, aunque la operadora después de las preguntas de rigor cuyas respuestas está obligado a brindar el paciente o un allegado cuando debiera ser la evaluación de un profesional, aseguró que sería planteado como prioridad.
   Aparte de advertir el regreso de aquel desterrado “plus”, cabe consignar que el pedido no era para la Pampa de Achala o las Salinas Grandes, sino a media cuadra de la Plaza Rivadavia de Alta Córdoba y como transcurriera cerca de una hora y media y la “prioridad” había caído en el olvido, se optó por acudir a un sanatorio privado donde se recibió la correcta atención que se aplica en estos casos.
   ¿Es que tanto se ha deshumanizado la medicina?
   ¿Se ha transformado el solidario “arte de curar” en el repudiable “arte de currar?”
   El organismo provincial responsable de la atención a la salud (y la enfermedad) de sus empleados, jubilados y pensionados, debiera replantear el desempeño de “Vittal” y tomar seriamente en cuenta el cúmulo de situaciones similares que se vienen repitiendo, de las que seguramente tendrá constancias.
   Es como si se esperara una desgracia irreparable, para actuar de acuerdo con el estilo argentino de aplicar medidas “pos mortem”.
   El servicio de “Vittal”, evaluado al menos con este caso, es un atentado a la supervivencia.
   Algo debieran cambiar y optimizar en cuanto a la censurable calidad de sus prestaciones y no seguir jugando con la vida de quienes sostienen sus ganancias, que no deben ser pocas.
   Por fortuna para ellos y para desgracia de sus afiliados que mientras están vivos, son rehenes.
   Sabia era Mafalda, el personaje de Quino, cuando sostenía que “Hay algunos que amasan su fortuna haciendo harina a los demás”.

Gonio Ferrari