15 de septiembre de 2017

Consigna mapuche ------------------------------------------------

“SI NO HAY SOLUCIÓN QUEMAREMOS SU NACIÓN”
   Poco a poco, demasiado lentamente, están apareciendo detalles vinculados con el caso del joven artesano Santiago Maldonado y su misteriosa desaparición, supuestamente “secuestrado” o detenido por un grupo de efectivos de Gendarmería Nacional durante una protesta que consistió en el bloqueo de una ruta en el Sur del país.
   Más especulaciones que certezas son las que ganaron la opinión pública, con un llamativo aprovechamiento político de la situación de incertidumbre por parte de algunos apresurados nostálgicos, que asignan toda la responsabilidad a la ministra de Defensa Sra. Patricia Bullrich y por ende al gobierno nacional de cuyo gabinete forma parte.
   Conocidas ya todas las alternativas alrededor de este suceso con distintas teorías desde una vereda como de la otra, van surgiendo los resultados de algunas pericias realizadas por organismos técnicos, que están aclarando lentamente las dudas aunque desde la oposición se considera que esas investigaciones “hacia adentro” carecen de valor.
   Dejando de lado esta reiteración de “gataflorismo”, en las últimas horas se ha conocido que en poder de un hermano del activista del memorioso y desmemoriado Jones Huala -requerido en Chile por un doble homicidio según se comenta- fue encontrado un papel donde estaría resumido el curso de acción que tomaría ese grupo de mapuches, lo que luego fue confirmado por la realidad.
   Lo mejor es mostrar esa hoja, donde claramente se advierten las intenciones fundamentales: como consigna, ”Si no hay solución quemaremos su nación” y la recomendación de “Generar  golpe de prensa”.
   Ahora, que han quedado con los fósforos mojados, alguien les dirá dos cosas: que hay cerca de 40 millones de argentinos que podemos ser bomberos y que se decidan finalmente en cuanto a sus raíces porque a esos violentos que masacraron a nuestros tehuelches no los podemos considerar compatriotas.
   Y los chilenos dicen que ellos tampoco.

Gonio Ferrari