12 de septiembre de 2017

¿No hay cuestiones más importantes? --------

LA INTRASCENDENCIA DE ESCONDER EL
AZÚCAR,  ANTOLÓGICAMENTE RIDÍCULA

   Con la descarnada sinceridad de ser diabético incipiente que ni siquiera está medicado sino que mantiene su peso ideal y se cuida en las ingestas, puedo considerar que el tema del azúcar si o azúcar no a la vista en los bares, es para inscribirlo en el risueño catálogo de las estupideces argentinas.
   Así como sería más importante ocuparse del descarado, nocivo e impune comercio del alcohol a menores en los bares y boliches a horas inapropiadas, es hora que nuestros políticos se preocupen por cuestiones serias, necesarias y prioritarias y se alejen del riesgo de ser considerados cultores del alpedismo, la falta de imaginación y la carencia del sentido del compromiso con la sociedad por dedicarse a tonteras que más sirven para crear nuevos frentes de tormenta como si no tuviéramos ya demasiados.
   Es atinado especular como probable que Tucumán nos declare la guerra al ver disminuida su producción cañera y la consecuente caída de la demanda laboral por culpa de la limitación cordobesa al consumo de azúcar en los bares, confiterías, restaurantes y comederos.
   Y que Córdoba en una de esas reaccionaría impidiendo el ingreso de tucumanos a nuestros hospitales, universidades y fuentes de trabajo. Hasta suena lógico: la provincia norteña está gobernada por un remanente “K” y en Córdoba sigue al frente -por ahora- una corriente política basculante en sus simpatías, porque supo coquetear y andar de amores con los que se fueron, con paréntesis de ciclotímicos reclamos, juicios en demanda de cobros y otras diferencias.
   Suena ridículo pensar que bajará el consumo del dulce y refinado producto porque en ciertos negocios se escondan las azucareras y los sobrecitos fraccionados se entreguen solo por pedido expreso del cliente. Al que antes tenía a disposición el azúcar, ahora le bastaría sólo con pedirla.
   Entonces entramos al terreno de las conjeturas, evaluando cuál sería el secreto de una actitud tan intrascendente tanto de una
como de otra provincia: aquí, que si lo que se busca es sobreproteger al cordobés complicándole la ingesta, sería una costosa pérdida de tiempo que no ahorraría ni un kilo de azúcar ni disminuiría el nivel de diabetes. Y para los tucumanos, ¿en qué nivel descendería la producción porque aquí, incluso sumando a Mendoza y al resto del país, se condicionara el consumo?
   ¡Vamos, señores políticos!
   La república, su gente, necesita medidas de fondo y no remiendos demagógicos, absurdos, cómicos e ineficaces…
   Faltaría sólo que se creara, por ejemplo, un Ministerio Para la Evaluación de la Tersura del Papel Higiénico, y cada usuario necesitado, por lo general en circunstancias incómodas y apremiantes, tuviera que pedir las hojitas de acuerdo con su trasera sensibilidad.
   Es penoso advertir que cuando más seriedad demanda el pueblo a sus gobernantes en la gestión, tengan que surgir payasadas de las que ni siquiera se haría cargo Piñón Fijo.

Gonio Ferrari