18 de octubre de 2017

Exabrupto por desesperación ----------

UNA VEZ VOTAMOS PARA DEJAR  
DE SER AQUEL “PAÍS DE MIERDA”


   Sería nada más que para dejar limitados al terreno de lo folklórico-político aquellos conceptos que libremente regalara a la audiencia la Doña que Ahora Quiere Volver, cuando en una reciente entrevista se ocupó de rotular de “choborra” a la ministra Bullrich, decir que Lilita Carrió es una gorda y que el presidente de todos y de todas (actual) era idiota.
   Son a veces tantas las barbaridades que se intercambian de trinchera a trinchera que ahora los sociólogos se devanan los sesos evaluando con certeza, que suelen ganar la guerra los que menos balas les descerrajan a sus adversarios y son las urnas las que actúan como inapelables árbitros de esas batallas.
   Y suele también ocurrir en aquellas personas que durante mucho tiempo se escondieron de micrófonos, cámaras y grabadores que no contaban con sus simpatías ni su generosidad, que de golpe incurren en “destapes” impensados intentando llevarse por delante a la sociedad, pero olvidando que existen dos elementos incuestionables que son los archivos y la memoria, que es en definitiva y como consecuencia el lápiz de la historia.
   Y simplemente como pantallazos para las inevitables y necesarias comparaciones moviendo eso que le llaman cerebro aún activo, entran atropellando ciertos hechos de aquellos días en que un Fiscal de la Nación cayó abatido por las balas de los sicarios que lo suicidaban, con tanta mala suerte que eso le ocurrió cuando le quedaban pocas horas para ser protagonista de un acto jurídico que podía haber llegado  a erigirse en inolvidable, pero no llegó a concretarlo en aquel país que no es el actual “de mierda” según la poética definición de la dama que a veces es preferible ni nombrar.
   Y uno de sus amigos -de Ella- el virtualmente desaforado y “entrerrejado” Julio De Vido según se comenta acosado por la crisis energética que padecíamos los argentinos, habría negociado con Irán la impunidad de la responsabilidad, intelectualidad o autoría  del atentado a la Amia a cambio de una buena provisión de petróleo.
   En el país actual “de mierda” y durante el gobierno que lo precedió se dibujaban las estadísticas y al esconder la realidad, los imbéciles pretendían vender que los crímenes no existían, pese a que un organismo encargado de estudiar la represión policial e institucional (no recuerdo exactamente su nombre) reveló que entre los años 2003 y 2015 en plena vigencia del kirchnerismo murieron 3070 personas asesinadas a razón de una cada 34 horas, por efectivos policiales de provincias y agentes penitenciarios. A todo esto el Centro de Estudios Legales y Sociales durante el mismo período que delirantemente algunos rotularon como ”la década ganada”, reportó que las fuerzas de seguridad porteñas y de sus aledaños contabilizaron 1549 muertes de las que más de la mitad eran menores de 25 años.
   ¿Desaparecidos?. Cuando no éramos “país de mierda”, en 2009, un tal Luciano Arruga, pibe de 16 años, se negó a robar para la policía bonaerense siendo gobernador ese muchacho Scioli, ahora candidato a legislador por la lista de Ella la que Ahora Quiere Volver, fue torturado y asesinado. Se supo que tiempo después habría sido enterrado como NN en el cementerio de la Chacarita.
   Recordemos con respeto a Jorge Julio López, allá por el 2006.
   Otro caso, año 2011 en Rio Negro, el del salteño Daniel Solano, de una comunidad guaraní de Tartagal, golpeado y torturado por la policía lugareña luego de una protesta. Solano era cosechador de manzanas, le dijeron que cobraría 200 pesos diarios pero le liquidaron nada más que 43. También era un muchacho de 26 años, procesaron por su “desaparición forzada de persona” a siete efectivos policiales, pero el joven jamás reapareció y la Doña Ella nunca siquiera lo recordó en sus frecuentes peroratas televisivas cuando se empalagaba con los derechos humanos.
   Quien proclamó urbi et orbe que no quiere vivir en este “país de mierda” sólo pone sus manos (con guantes de amianto) en el fuego por sus críos y por nadie más, a lo mejor para esconder que la Hija de, había encanutado cinco palos verdes de origen desconocido (ahorrativa la jovencita) y que su Nene de, líder de una devaluada La Cámpora se daba el lujo de gastar 55 mil pesos diarios durante el año pasado, cuando en el barrio lo conocían como “El Esquimal” porque no había transpirado nunca.
   Agradezcamos entonces con patriotismo vivir ahora en este “país de mierda”, celebrando que la amnesia haya sido otra de las pestes que como daños colaterales, los artífices del modelo nacional & popular nos inocularon durante tantos años de bonanza, decencia y honestidad.

Gonio Ferrari