4 de octubre de 2017

Mugrón y Basurita, presentados “en suciedad”

VIVIMOS A MERCED DE LOS INEPTOS
QUE DICEN RECOLECTAR LA BASURA

   Habrá sido por una causa o por otra aunque eso es lo de menos, porque los muchachos se tomaron franco de prepo para ir a alentar a sus dirigentes o porque estuvieron de festejo por su día, pero la verdad es que Córdoba estuvo a merced de la mugre, acosada por la mierda, mientras los responsables de la limpieza y la salubridad desaparecieron, dejaron las cosas como estaban y nos condenaron al riesgo de enfermedades, hedores, molestias y otras lindezas.
   Por demasiadas horas se fue acumulando la basura y el centro era la imagen del abandono, con las bolsas apiladas en las esquinas, a mitad de cuadra, en la peatonal y en todas partes, para que los perros callejeros hicieran su propio festival y los cordobeses comenzáramos a pensar en la inminencia del barbijo obligatorio.
   Nadie dice que los recolectores no festejaran su día, que fue el lunes, pero las empresas ¿responsables? del servicio tendrían que haber previsto el desastre y la amenaza al medio ambiente disponiendo turnos especiales desde la medianoche del lunes, para regularizar la prestación.
   Nada de eso ocurrió: fueron los versos de siempre, que en pocas horas la situación estaría controlada lo que no ocurrió ni por cerca y es cuando nos vino a la memoria todo el discurso bien pago que los medios repitieron como loros, con ese personajito animado y “vocero” de una de las empresas contratadas, que aconseja no tirar basura en la calle.
   ¿Dónde se habría escondido el mocoso mentiroso, a la hora de informar que las cosas se normalizarían cuando fuera necesario y no cuando se le ocurriera al gremio? Porque es el gremio el que manda, el que establece los recorridos y los horarios y maneja a su capricho la recolección y es por eso que día a día son incontables los sectores de la ciudad que no son atendidos.
   De ahora en más desde este humilde espacio, nos vamos a ocupar puntualmente de todo esto que tanto daño nos hace a la salud, a la higiene y al paisaje urbano: tenemos nuestros propios voceros, a los que desde este momento “presentamos en suciedad”: Mugrón y Basurita, quienes tendrán a su cargo todo lo relativo a la evaluación del servicio que debieran prestar dos empresas que se dicen eficientes y responsables, pero que en realidad se dejan manejar por sus empleados.
   Espero que Mugrón y Basurita sean recibidos sin reparos por la “alta suciedad”.

Gonio Ferrari