1 de octubre de 2017

S.L.B.: CON DE VIDO SE INICIA EL DESFILE MÁS IMPORTANTE - EL NEGOCIO POLÍTICO DE LA POBREZA EN CÓRDOBA - LO DEL MUERTO LITIGANTE ¿SIGUE SU CURSO? - HORA DE VOLVER AL RESPETO POR EL PRÓJIMO - LA MEGACAUSA Y EL AMBIGUO TRATAMIENTO - PONER FIN A LA PREPOTENCIA SINDICAL, ETC.

Desgrabación de los principales comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” que difunde AM580 Radio Universidad de Córdoba, edición del domingo 1 de octubre de 2017 en dúplex con 88.5FM
 DE VIDO ENCABEZA EL DESFILE
   En realidad el desfile ya había comenzado pero ahora es como si el paso de quienes están acusados de hechos de corrupción que tanto daño nos hicieron, estuvieran más a la vista de una sociedad que esperaba un despertar de la Justicia para poder así volver a confiar en la democracia.
   No es el primero en sentarse en el banquillo de los acusados, que para muchos por sus efectos suele tener casi idéntica utilidad como el inodoro, pero viene a ser la iniciación de los juicios orales que más ansiaban al menos los que padecieron las consecuencias de tanto saqueo y desprecio por la honestidad.
   Julio De Vido en ese aspecto viene a ser como un símbolo, precursor de personajes aún más importantes que su condición de ex poderoso ministro, porque en lista de espera tenemos nada menos que a un rockero y motoquero ex vicepresidente, a miembros de la familia kirchnerista y la última presidenta que tuvimos los argentinos.
   De niveles inferiores hay muchos más, al igual que pistines que en su momento adquirieron marcada notoriedad por su cercanía y comunión con el poder, tales los casos de Moreno, D’Elía, Schoklender, doña Hebe, Milani, López y varios más, sin contar a quienes aparecen complicados con turbios manejos vinculados con el narcotráfico, caso de la efedrina con quien desde 6-7-8 lo dieron como ganador de la gobernación de Buenos Aires, Aníbal Fernández y algunos otros personeros de la sospecha y del delito.
   Es cierto que hubo en eso de llevarlos ante la ley, más tiempo del que imponían las circunstancias y las prisas, pero es preciso reconocerle al gobierno un buen manejo de los tiempos, administrando las ansiedades con la mira puesta en el calendario electoral, que suele ser el indicador de muchas acciones de los hombres y mujeres que de la política han hecho una religión.
   ¿Que ahora pesa sobre muchos de los actuales gobernantes la sospecha de algunos actos reñidos por la Ley?
   Es cierto, pero también para ellos, si son formalmente acusados, estará la misma vara, esa que por igual condena o absuelve y es cuestión de dejar pasar los tiempos hasta que ello ocurra.
   Porque cuando se impone la presencia y el respeto por la ley, eso vacuna a la Justicia contra toda intromisión del poder político y la ubica en el necesario plano del equilibrio a la hora de juzgar.
   Tengamos entonces la paciencia de esperar, lo que no significa de ninguna manera el camino hacia la impunidad, un sendero que muchos recorrienron por largos tramos, creyendo que los llevaba a la indemnidad.
   Y si las instituciones se fortalecen, es cuando la Ley no tiene dobleces, padrinos ni oscuros personajes que se cansen de quebrantarla.
   Eso es llegar a ser un país en serio…
¡BASTA DE FABRICAR POBRES!
   Lo sabemos por duras e históricas experiencias que uno de los principales objetivos de los políticos es la permanencia en la conducción, lo que a veces se transforma en algo parecido a una vocación por la eternidad y de esos ejemplos tenemos para regalarle al mundo.
  La cuestión es que existen maneras y maneras de alcanzar esa meta que van desde el populismo hasta la correcta administración de los recursos que permita una equitativa distribución de las riquezas, más aún en un país que las cuenta a raudales por su geografía, acceso al mar, industrialización, minería, agricultura y otras fuentes naturales.
Con la aplicación de políticas progresistas se crece cuando es la honestidad el camino sin exclusiones de corte ideológico, religioso, racial o de cualquier otro fundamento que lleve a la marginación de los más débiles y al encumbramiento de los poderosos, porque al medio queda el segmento más importante de la sociedad que vive penando en saber si se ubicarán arriba o irán aún más abajo.
   Evaluando la situación en Córdoba, es complicado aceptar que con su nivel industrial, la producción agropecuaria y su pujanza comercial, tenga para exhibir con mucho de vergüenza, una cantidad creciente de pobres y de pobreza que en las últimas dos décadas no ha sido posible revertir hacia el bienestar, la inclusión y la bonanza que son elementos básicos para recuperar eso que los políticos tan pomposamente le llaman dignidad. 
  Entonces a la hora de sondear la realidad en procura de una explicación certera y coherente para tal desastre social, tenemos que llegar a la penosa conclusión que es desde el poder que se alienta tal situación, o sea la generación de pobreza y de pobres, que es lo que permite luego el triunfo del populismo y la charlatanería a través del subsidio, las becas sin contraprestación laboral y las políticas de ajuste tarifario e impositivo que llevan al achicamiento de las empresas en sus plantas de personal, pero que a la hora de los votos son los postergados, destinatarios de las promesas y los bolsones, los que cegados por esa esperanza que les venden los gobernantes, reinciden en elegirlos.
  ¿Cuántos años llevamos sosteniendo en la cúpula al mismo signo político que no ha sabido, no ha podido o no ha querido solucionar el problema de los pobres y de su pobreza? En la evaluación de los índices estadísticos están las respuestas que muchos pretenden esconder si no las pueden manipular, aunque salen a vociferar tildándolas de irreales cuando poco hacen para superarlas.
Estamos a tres semanas de una consulta popular y llega a niveles de escándalo la publicidad oficial que con su envolvente y oneroso palabrerío asegura que podrá, en el corto plazo, revertir una situación lamentable que a lo largo de tanto tiempo más que mantenerse se agravó, porque ellos, los malos dirigentes, para quedarse necesitan que los voten y para que los voten tienen que seguir prometiendo, mientras vilmente ven que pobres y pobreza siguen creciendo.
   Por suerte también la sociedad de la que los pobres son buena parte, viene aprendiendo en base a dolor de qué manera es utilizada y bastardeada y poco a poco cuando se expresa en las urnas, divulga su mensaje de bronca e impotencia que además tiene un sonoro grito de esperanza, ilusiones y reales perspectivas.
   Es hora que a los pobres se los deje de utilizar como pretexto y se los atienda como futuro, como el porvenir que anhelan, como el venturoso destino que merecen.
   Porque todos los que prometen -todos- seguramente jamás vivieron privaciones.
      Kennedy, quien algo sabía de política, sostenía que “Si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos”.
    Y por tal razón, debe terminar de una buena vez ese perverso negocio político que padecemos en Córdoba, que por claras omisiones, desde el poder sigan fabricando pobres.

SIGUE LA NOVELA DEL MUERTO LITIGANTE

   Novedades precisas, lo que se dicen precisas, no las hay en torno de esa curiosa causa en la que un muerto iniciara una demanda de desalojo contra una viejita enferma y vulnerable, después de haber muerto -no la viejita sino el denunciante- nada menos que ocho meses atrás.
   La cuestión no es tan simple, porque a la orden de desalojo la decretaron en dos instancias tribunalicias y cuando estaba a punto de concretarse el lanzamiento, alguien se avivó de esa situación que es una mezcla de trágica y risible por sus entretelones.
   La vivienda que es en realidad una tapera, está enclavada precariamente en un apetecible terreno de Altos de Villa Cabrera, a poca distancia del shopping, lo que la transforma en un valioso objetivo si de valuación real se trata.
   El tema es que la denuncia de tal anomalía se formalizó más de dos meses atrás con el aporte de pruebas contundentes, citando como ejemplo la presentación de una legalizada partida de defunción del mismísimo demandante, lo que se pasó por alto en dos fiscalías, según se comenta, y en un juzgado de control.
   El tema por su gravedad fue a parar a la Fiscalía Anticorrupción por la sospecha que lógicamente cayó sobre algunos funcionarios judiciales, pero la cuestión tarda demasiado tiempo en resolverse por la vía de una investigación administrativa para deslindar responsabilidades internas, y la otra, que es la acción penal que pudiera corresponder aparte de la acción civil emergente.
   Sea como fuere, la demora ya se pasa de lo corriente y aceptable, aunque es de esperar que en esta semana, una semana más, las cosas se pongan en claro para terminar con esta historia de fantasmas, muertos, enterrados y desaparecidos, propia de algún imaginativo novelista.
   Pero no es cuento. Será sin dudas parte de la historia que leerán las generaciones futuras, cuando alguien les recuerde que en Córdoba, la Justicia le creyó a un muerto y mandó a la calle a una mujer que llevaba viviendo allí cerca de medio siglo.
   Porque muchas veces los cuentos, tienen como base a la propia historia, pero en este caso será totalmente al revés.
   La lucha está entre sacarse un incómodo sayo o aplicar la ley caiga quien caiga.
   Así de simple.

LA MEGACAUSA Y UN CRITERIO AMBIGUO

   Cualquier novedad sobre imputaciones, detenciones, prisión preventiva, juicios o condenas en la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba se convierte en noticia que llega a los medios como “pan caliente” e incluso, ha ocurrido antes de que se enteren los propios interesados.
   No pasa lo mismo cuando se trata de circunstancias favorables a los imputados, como por ejemplo, cuando desde la Organización de las Naciones Unidas se recomendó al Estado argentino la liberación inmediata de uno de ellos por su detención arbitraria.
   Un “papelón cordobés” que nunca fue “noticia” en los diarios, como tampoco otros de corte similar, por lo que el tema ameritaría algún debate sobre las fuentes de información, la libertad, la censura…y esas cosas que tanto se declaman.
    Y es en ese marco que recordé un hecho: en mayo de este año el Fiscal Gavier, que en la causa del Registro ha dictado innumerables prisiones preventivas, denunció según se publicó, al Juez Esteban Díaz Olmos por el supuesto cobro de una coima para liberar a un preso, e incluso  presentó una denuncia penal.
   Cinco  meses han pasado desde entonces y  nada nuevo se ha informado. ¿Alguien sabe qué ocurrió con esa causa?   
   ¿Debería estar el Juez preso, ante la duda, como en el caso de los imputados del Registro? ¿No contaba el Fiscal con pruebas de la situación? O lo acusó sin tenerlas, y lo mismo puede considerarse, entonces, para tantos otros imputados que sí están presos.  
   En el  artículo 16 de nuestra Constitución Nacional puede leerse: “La Nación Argentina  no admite prerrogativas de sangre, ni de nacimiento: no hay en ella fueros personales ni títulos de nobleza. Todos sus habitantes son iguales ante la ley...”  
   En Córdoba no es así.  
   En el Poder Judicial hay fueros y títulos de nobleza, hay prerrogativas y desigualdad, y aunque sea el lugar para buscarla, por lo que se advierte no hay ni un poquito de Justicia.

VOLVER AL RESPETO POR EL PRÓJIMO
 

   No aportaremos ninguna novedad al sostener que la ciudad es un caos dividido en dos aspectos: uno es involuntario y el otro absolutamente voluntario y programado por el poder, pero que en definitiva ambos no caen simpáticos a la población cordobesa.
   El caos voluntario es la cantidad de obras que se realizan y eso altera todo el pulso de la ciudad por los cortes, los desvíos, las demoras y todo el desorden que eso aporta a la vida diaria, pero que es absolutamente necesario porque en materia de ciertas obras veníamos con demasiado retraso.
   El mayor problema es el otro, el caos por la costumbre de ser caóticos e irrespetuosos de la convivencia, violadores de la armonía y reacios al cumplimiento de las ordenanzas.
   Todo eso contribuye a destrozar el respeto por los semejantes, en una actitud de soberbia estúpida que pretende imponer la razón propia por encima de la ley.
   Es cuando desaparecen entre otros atributos humanos la solidaridad, la consideración por los demás, la convivencia que es tan necesaria en los grandes conglomerados urbanos…
   Y como ejemplos hay a montones, es preferible ahora citar tan solo uno, que bien puede compendiar al resto por todo lo que significa.
   Me refiero al estacionamiento, que se viola por falta de controles, porque los inspectores sólo merodean por el centro, porque dejan a los barrios desamparados y es allí donde se cometen los mayores atropellos.
   Eso de estacionar en la puerta de cualquier cochera o garaje, es lo de menos, aunque a veces tal acción genera enfrentamientos violentos que incluyen el uso de armas blancas, de fuego o elementos contundentes como barretas…
   La maldita costumbre de la doble fila en cualquier calle se agrava cuando esto ocurre a la salida de las escuelas, o cerca de hospitales, pero lo peor de todo es la ocupación de las rampas para discapacitados, o para el tránsito de cochecitos con criaturas.
   A los infractores les importa poco el daño que ocasionan, pero dejarían de hacerlo si tuvieran que ir al Tribunal de Faltas y ponerse con una buena suma de multa.
   O si actuara la grúa.
   Mientras eso no ocurra, mientras el rigor esté ausente y sólo dependamos del respeto y la solidaridad, la ciudad seguirá siendo un caos.
   Generado o no.
   A sabiendas o no de la autoridad municipal, es lo de menos.
   Lo importante, es terminar con esa pésima costumbre de no pensar en el daño que se hace.

FIN A LA PREPOTENCIA SINDICAL

   No es la primera vez que me toca sostener que la gran mayoría de los dirigentes sindicales busca perpetuarse en sus mullidos sillones y espaciosos despachos, rodeados de todas las comodidades posibles, y que terminan siendo poderosos y prósperos empresarios a costa de la confianza original de masas de trabajadores que ciegamente los seguían.
   Esa es la emergente de ese poderoso caballero que es Don Dinero, padre de muchos vicios y soberbias; de muchas maffias y acomodos: de demasiada impunidad y mucha bajeza.
   Lejos quedan los tantos ejemplos de sacrificados y comprometidos dirigentes, verdaderos íconos que es preferible no nombrar porque caería en la injusticia de olvidarme de alguno, pero les puedo asegurar que la gente, de los malandrines, no se olvida.
   Y lo recuerda con dolor cuando aparece la implacable mano de ley poniendo en evidencia a los filibusteros del sindicalismo, esos que roban a mansalva, que se enriquecen ellos, sus familias, sus amigos, sus cómplices y sus queridas; los que con sus acciones se mofan de su obligación de servir, que transforman en servirse.
   No es tan solo por el pésimo ejemplo de este muchacho de La Plata, líder del gremio de la construcción -quizás uno de los más sacrificados dada su actividad- que aparece ahora como multimillonario con una o más mansiones, un centenar de autos de alta gama, helicóptero y avión propios.
   Nadie le creerá en la justicia ni en el pueblo, que tenga por ejemplo la costumbre de ahorrar como lo dijera Florencia hija, ni que operando en la bolsa de valores pudo amasar esa fortuna o que todas las semanas ganara el Quini 6 y el Loto.
   Lo importante es que se lo investigue a fondo, sin contemplaciones jurídicas ni padrinazgos políticos como suele suceder.
   Y si le toca que no consiga justificar lo que tiene por malhabido, que lo devuelva, que lo tome el Estado y que se pase entre rejas por una buena temporada, hasta que recapacite por el daño causado y jamás pueda volver a ocupar un cargo en la dirigencia gremial.
   De alguna manera hay que terminar con estas lacras, ejemplos de corrupción que nos humillan ante el mundo y nos hacen desconfiar en todos los que, con buen fe y sentido del sacrificio y del compromiso, abrazan su vocación de representar a los trabajadores con el único objetivo de mejorar sus condiciones de labor y procurarles una mejor calidad de vida.

   Esos, los malos, los ladrones, los estafadores, los vividores a costillas del esfuerzo ajeno, no merecen estar libres.