19 de noviembre de 2017

S.L.B.: ARREPENTIRSE O ENCUBRIR ¿ES EL DILEMA? - ¡BASTA YA DE OCULTARNOS LA INSEGURIDAD! - SIGUE EL CASO DEL MUERTO LITIGANTE - LA IMPUNE Y PELIGROSA PIROTECNIA - MEGACAUSA ACTIVA - LOS MAFIOSOS QUE MANCHARON LA PELOTA - LA DESVINCULACIÓN DE VICTOR HUGO MORALES - UN PACTO CON LOS GOBERNADORES PARA ALLANAR EL CAMINO, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” que emiten en dúplex AM580 Radio Universidad de Córdoba y FM 88.5, edición n° 489 del 19/11/17.
LA DISYUNTIVA DE ARREPENTIRSE O ENCUBRIR

   Esa atávica postura humana frente a la adversidad, de plantearse una elección de sacrificar algo material por seguir gozando la libertad o mitigando los efectos de una condena, es lo que seguramente alienta a todos aquellos que vienen apareciendo en la escena de la realidad como arrepentidos y dispuestos a ayudar a una justicia todavía semi adormecida.
   La causa, la más importante según se comenta, que involucra entre otros al ex vicepresidente de la Nación, el joven rockero Aimée Boudou, es un claro ejemplo de tal sospecha, porque bien vale recordar que tiempo atrás la segunda autoridad del país supo decir que no conocía a ese tal Vandenbruele, que según lo que confidencia en el proceso puede ser la llave de su libertad o el cerrojo de su prisión.
   Es claro que sin dudas mucho tiene que ver eso que le llaman conciencia, que es la que con equilibrio dictamina hacia adentro las inocencias o las culpabilidades del individuo, si es que la escucha y sigue sus dictados.
   Entonces, lo que sigue es la posibilidad de aportar evidencias que aseguren el aceleramiento de las investigaciones de los delitos que son parte de la acusación, lo que lleva después al arrepentimiento, o el ingreso al terreno del encubrimiento, que es casi tan grave como la responsabilidad de delinquir.
   Debe ser horrible cargar en esa conciencia que acusa o redime el peso enorme de una responsabilidad de esa trascendencia, aunque visto desde el punto de enfoque lógico, lo más probable es que se opte por aquello que le asegure evitar la prisión tratando de minimizar la responsabilidad de la falta cometida y asegurándose, por las dudas, que el patrimonio no sufra deterioro en el caso que esté depositado en lugares inaccesibles.
   De cualquier manera es un paso enorme de la Justicia llegar a tal instancia que facilita el proceso o en el peor de los casos, que lo empioja hasta llevarlo a la no deseada prescripción o al archivo de las actuaciones, como muchas veces suele suceder.
   Es un deber asimismo reconocer la actitud de los arrepentidos como un acto de valentía para enfrentar las consecuencias de tal determinación, pese a que los escépticos lo plantean de otra manera.
   La equiparan con el suicida potencial que sabe cuál es el final de una decisión como esa, porque si la culpa que se carga tiene el peso de una segura y prolongada condena, es para suponer la muerte cívica y el repudio casi unánime de la sociedad.
   Y digo “casi” porque con asombro advertimos que todavía desde algunos sectores del fanatismo político e ideológico, consideran a esta situación como la emergente de presiones mediáticas que están en la persecución y buscan la destrucción total de algunos personajes.
   Sea como fuere, no podemos restarle trascendencia a un hecho virtualmente inédito en nuestra historia.

¡BASTA DE OCULTAR LA INSEGURIDAD!
 

   Los políticos, cuando no tienen manera de justificar sus desaciertos o fracasos, caen en el absurdo de reiterar errores y apreciaciones que, curiosamente, los llevaron a esas frustraciones.
   En materia de seguridad en Córdoba, o mejor dicho inseguridad porque es lo que prevalece, desde el gobierno de la provincia no escarmientan con los reiterados mensajes que la ciudadanía les envía a través del voto: estuvieron casi dos décadas y no han sabido, no han podido o no han querido solucionar la mayor preocupación de los cordobeses que es la vigencia creciente de la inseguridad.
   Se pretende hacernos creer que no existe una ola delictiva en aumento, cuando las radios, los canales de televisión y la prensa escrita dedican diariamente inusuales espacios para cronicar los hechos delictivos.
   El vistagordismo hacia el narcotráfico consiguió dos indeseados objetivos: que el ingreso o el debut en el delito fuera más precoz y a la vez más violento.
   ¿Y así pretenden que creamos que están haciendo bien las cosas para protegernos?
   Cuando se registra algún hecho resonante la policía hace acto de presencia en el sector que fue su escenario por dos o tres días y luego se muda, dejando a esos vecinos en  peor desamparo que antes…
   Eso se llama marketing liso y llano y de nada sirve.
   La policía barrial fue un invento preelectoral y no se sabe qué fue de su operatividad, al igual que todavía esperamos un mea culpa sobre el papelón de las motos con side-car y otros bloopers similares, como el robo de armas de la Jefatura o la participación de tantos efectivos en distintos delitos.
   Ya se sabe que si la Policía no se limpia por dentro, es difícil que pueda limpiar afuera.
   No se puede proteger a una comunidad a través de los remiendos, cuando necesita en realidad una conjunción entre policía y Justicia y es el peor momento para que se peleen entre ellos, creyendo cada uno tener razón y eso no lleva a nada, salvo a un aumento de la impunidad y los niveles del delito.
    Antes se hacía un mapa del delito en Córdoba y seguramente se dejó de hacer porque ahora toda Córdoba es una gigantesca zona roja, que desde el poder se empeñan en ignorar a sabiendas que es la realidad.
   ¿Hasta cuándo habrá que seguir padeciendo angustias?
   ¿Cuándo el ejecutivo equilibrará las relaciones entre la policía ineficiente y la justicia pachorrienta, garantista y apegada a viejas y percudidas costumbres de no ver el penoso escenario delictual que nos rodea?
   Mientras la controversia siga anidando allí, deberemos resignarnos a un estado de enfrentamiento permanente contra quienes buscan dañarnos y habremos de actuar en legítima defensa, por culpa del desamparo al que nos condenan las estériles y absurdas peleas políticas.
   Y eso, de ninguna manera lo merecemos.


NUEVAS ALTERNATIVAS EN EL CASO DEL MUERTO LITIGANTE

   Con el paso de los días, se han producido algunas novedades acerca del curioso caso del muerto que después de ocho meses de “vivir” en esa condición, demandó desalojo a una mujer que moraba en una precaria vivienda -de alguna manera hay que llamarla- enclavada en un terreno de buena superficie, enclavado a un par de cuadras de un coqueto shopping cordobés, ubicado en Altos de Villa Cabrera. Lo llamativo del caso es que la Justicia decretó el desalojo de la anciana sin advertir la anomalía acerca de quien presentaba la demanda, trámite que pasó sin que nadie se diera cuenta -y firmara- por dos fiscalías y un juzgado de control. La demandada, presa de estrés y angustia propia de la inminencia de perder la vivienda donde moraba desde medio siglo atrás, falleció y a los pocos días, algunos parientes que llegaron de Buenos Aires pretendieron usurpar lo que ya era una tapera. Acerca de las novedades acerca de esta cuestión, Gonio Ferrari mantuvo una interesante conversación con el abogado patrocinante de quien en vida ocupara la casita de escaso valor, pero ubicada en un apetecible terreno rodeado de importantes residencias. El audio de la entrevista con el Dr. Marcelo Durieux puede ser consultado en la columna respectiva, ubicada en el costado derecho de este blog.

MALDITA E IMPUNE PIROTECNIA

   Como siempre ocurre, hay leyes represivas que se aplican cuando suele ser demasiado tarde, o frente a episodios que pudieron evitarse, precisamente, si se hubiera respetado la ley.
   El uso de pirotecnia y explosivos en las manifestaciones callejeras es parte de la incultura ciudadana en la que se enrolan gremios, partidos políticos, defensores de derechos tanto humanos como de cualquier otro tipo, asociaciones de cualquier índole o los mangueros de siempre que lamentablemente consiguen objetivos cuando se juntan 20 personas y paralizan a media ciudad cortando calles y puentes.
   Tardíamente el gobierno escuchó el clamor popular, las quejas de los comerciantes afectados, el dolor de ver el vandalismo en el mobiliario urbano y en todo esto el detalle mayor: la llamativa impunidad que amparó y sigue amparando a los artífices de tantas agresiones.
   El ataque acústico se perpetra aunque los manifestantes se ubiquen frente a sanatorios o en las puertas de hospitales o clínicas y eso alguna vez se tiene que terminar, lamentablemente con la aplicación de mayor violencia contra la violencia organizada por los prepotentes de siempre.
   Una reciente marcha de taxistas que protestaban pidiendo mejores tarifas y su queja por la inminente aparición en escena de un sistema que competiría con ellos, derivó en heridas a una criatura de pocos años que junto a su madre tuvo la mala suerte de caminar cerca de los inadaptados que sin ningún miramiento, arrojan a mansalva explosivos frente a la mismísima policía cuyos efectivos parecieran estar para proteger a los vándalos más que a la gente.
   Y no es el primer caso de heridas, que desde tiempo atrás vienen sufriendo transeúntes, periodistas y efectivos de las fuerzas de seguridad porque en general las conducciones sindicales protegen, precisamente, a quienes generan disturbios en peligrosos actos de obediencia debida.
   Ahora, por fin, actuó la Justicia y el responsable del episodio ya está entre rejas, lugar que debiera compartir solidariamente con sus patrones, esos vivillos que desde sus escritorios arengan para la violencia y alientan el desorden.
   Una buena temporada de encierro suele operar milagros en aquellos acostumbrados a protestar mediante la prepotencia y el vandalismo.

LA MEGACAUSA

   No deja de ser noticia en los medios la causa relacionada con inmuebles en la que se encontraría involucrado un sobrino del Papa, ni los pormenores del caso Petrone cada vez que solicita la libertad a la Cámara que lo juzgó.
   Tampoco faltan los cuasi voceros judiciales que periódicamente publican, en relación a la causa del Registro, la cantidad de juicios pendientes y el altísimo número de condenados y de encarcelamientos por el tema, destacando como ejemplar la acción de la Justicia.
   Sin embargo, y cabe aquí preguntarse por la objetividad, el énfasis para transmitir dicha información se contrapone con la inexistente mención de los ciudadanos que en la misma causa fueron absueltos después de estar años presos, ni de los que murieron encerrados sin haber sido juzgados, ni mucho menos, del caso de la señora recientemente fallecida, a quien un muerto y varios más intentaron desalojar de su humilde vivienda.
   En estos casos no hay noticia, ni se publican los nombres de los funcionarios, ni existen para la Justicia asociaciones delictivas entre los que solicitaron y los que autorizaron. Es casi obligado preguntarse por qué este caso no se incluye como uno más en la causa del Registro, y es investigado por el mismo Fiscal y la misma comisión especial.
   Más aún, cuando a diferencia de muchos otros de la causa en cuestión, en éste están más que claras las fechas, los nombres y las connivencias, y por sobre todo, existe un claro damnificado denunciante.
   Es fácil concluir que falta justicia y sobra impunidad.  El desafío, para agudizar los ingenios, es cómo revertir la ecuación.
   Para pensarlo y actuar antes que el daño siga siendo irreparable.
   Como por ahora lo es… 

LA MAFIA MANCHÓ LA PELOTA

   Desde los tiempos en que los dineros de la Ansses se aplicaban a fines muy alejados de sus auténticos destinatarios, es que las dudas nos carcomían porque esperábamos que en cualquier momento se correría el velo de incertidumbre que rodeaba esa generosa invención nacional y popular que fue el fútbol para todos.
   No quiero citar por archiconocido el ejemplo de pan y circo, porque a veces el pan escaseaba.
   Pero una maraña de entramados políticos en el que se cruzaban dirigentes deportivos, jugadores, altos funcionarios, empresarios y vaya Dios a saber qué otros especímenes, nos fue llevando al sopor que derivo en indignación, por esa fea sensación de sentirnos robados; que alguien nos estaba metiendo no la mano, sino miles de manos en los bolsillos para perpetrar con nuestro dinero quitado del sueldo, una de las estafas más resonantes e hijaputísima, más importante de la historia.
   El entramado de coimas se había quedado casi sin dígitos porque las calculadoras más modernas operan con 12, pero eso ya no alcanzaba para calcular las utilidades delictivas que cada uno de los actores de esta maléfica novela recibían, para ingresar a sus bien escondidos patrimonios personales.
   Desde la mafiosa conducción grondoniana hasta el último pichi algo recibían por nada, salvo por abrir puertas, aceitar contactos, facilitar encuentros o designar sedes para los campeonatos mundiales.
   Cuando la limosna es grande… reza el dicho y tiene razón, porque en el mundo del fútbol se manejan sumas astronómicas y era extraño y casi imposible de aceptar que los políticos, frente a esa abundancia de dinero, no se metieran a intentar algo, y al final lo hicieron todo.
   Lo más triste de la situación es que en la volteada caen también algunos decentes que vendrían a ser la excepción y desacredita esa dudosa seriedad que alcanzó el fútbol como deporte, en el que todavía militan sacrificados cultores, alejados de las componendas y de los negociados.
    Maradona no es un autor que me guste citar a menudo, pero una vez supo decir que la pelota no se mancha.
   Pese a haberse constituido en su momento en uno de los mayores ensuciadores del fútbol, más allá de su sublime manera de jugarlo, derrapó en la droga, sembró hijos, no reconoció ni reconocerá a todos y le entregó su conducta a los perros.
   Pero en algo tuvo razón: la pelota no se mancha, pero estamos viendo cuántas porquerías de personas, aunque luzcan trajes, estuvieron inmersos en la mugre y jugando con esa pelota.
   Si es para llorar de dolor en cualquier tribuna…
   Y en todos los potreros…

VICTOR HUGO NO QUEDA EN LA CALLE

   Debo dar fe por experiencias propias, que el hecho de ser despedido de un trabajo no es nada grato más allá de las implicancias en la economía del hogar, en la preocupación por la familia, en el eventual incumplimiento de compromisos financieros y por otras razones demasiado extensas para enumerar pero fáciles de comprender.
   No han sido pocas las voces que se alzaron para protestar por el reciente despido de Victor Hugo Morales de un canal de la TV porteña, propiedad según se sabe de Cristóbal Lopez, o de alguien que se lo hubiera comprado.
   En síntesis, la determinación de la desvinculación estuvo a cargo de una empresa privada y no de un organismo del Estado, como pudieran ser la TV pública, la agencia Télam, Radio Nacional o algún otro.
   El empresario privado está facultado a despedir, en el caso de los periodistas, de dos maneras.
   Una, por causa debidamente comprobada mediante sumario interno o esas instancias que se deben respetar y siempre que se compruebe una culpabilidad del afectado.
   Pero lo que más se aplica es la compra de la renuncia negociación mediante o el despido sin causa, para el cual la ley 12908, Estatuto del Periodista Profesional aplica a las empresas severas condiciones en lo económico a la hora de la indemnización, que suele llegar en no pocos casos a los siete dígitos, de no mediar juicio laboral que supieron tener una duración de más de 7 años, con la consiguiente acumulación de intereses.
   O sea que el patrón te puede echar, te manda telegrama, te notifica mediante un acta notarial o te hace firmar la comunicación del despido.
   Y si no le gusta tu cara, tu pelo, tu barba, tu manera de pensar o tu elección sexual, o piensa que hay demasiados empleados, cuenta con la ley para echarte y no hay pataleo.
   A Victor Hugo Morales lo prescindió una empresa privada cuyo propietario lo incorporó en su momento por ser del palo y coincidir ideológicamente.
   Entonces no es bueno ni correcto victimizarlo por dos cuestiones: puede llegar a cobrar cinco o seis palos de indemnización, que podrá agregar a su nutrido colchón que tuviera momentos de gloria con el dinero nuestro, de los argentinos, cuando era vocero extrafronterizo nacional y popular, beneficiario de jugosa pauta publicitaria estatal.
   O cuando formó esa dupla con el inefable,  verborrágico y ahora entrecortado comentarista que llegó a ser Dieguito Armando en su patria chavista.
   Victor Hugo  no queda en la calle.
   Se supone que un profesional de su valía consigue laburo en cuestión de horas, siempre y cuando prefiera el sacrificio y el compromiso del trabajo por encima de sus veleidades de aplaudidor serial al mejor postor.

   PACTO PARA QUE TODO CAMBIE
   Lástima que el bueno de Rodriguez Saa se estaba tostando en el extranjero y no pudo concurrir a la reunión con Mauricio Macri para suscribir, como lo hicieron todos los otros gobernadores, el pacto que aseguraba un cierto grado de gobernabilidad y la subsistencia del sistema jubilatorio junto a otros importantes aspectos.
   Las jubilaciones provinciales están a salvo y especialmente la de Córdoba, maltratada con legalidad y cinismo, transformada en caja recaudadora para afectar sus dineros a otros destinos que no son exclusivamente los aportantes de un alto porcentaje mayor que en el resto del país, pero engañados legalmente por una curiosa alquimia matemática que les paga alrededor del 58 por ciento de los activos pero desde el gobierno le hacen creer a la gente que se respeta ese idílico porcentual del 82.
   Y es momento de reproducir parte de un comentario que hiciera por este mismo espacio en enero del 2015 cuando decía: “Días pasados un informe de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de la Provincia señalaba con bombos y platillos que se había duplicado la cantidad de beneficiarios que ganan más de 24.000 pesos mensuales.
   Lo que no explica ni aclara el informe es que esos pasivos durante 30 años, y más en muchos casos, dejaron religiosamente para la Caja el 18 por ciento de su salario y que ahora las mensualidades se ajustan a la inflación oficial.
   Así las cosas en esta campaña presidencialista del inventor del cordobesismo, que pretende mostrar el paraíso mediterráneo, al igual que tiempo atrás lo fuera la isla del Pocho Angeloz, se olvidó quien elaboró ese informe pleno de optimismo, que los jubilados y pensionados cordobeses ya padecieron los recortes del mestrismo en su momento, los descuentos y títulos virtuales implementados en la emergencia previsional por Schiaretti, y la frutilla del postre, el despojo delasotista de seis meses para cobrar los reajustes”.
   Hoy las cosas poco han cambiado: la Caja de Jubilaciones sigue despojando a los jubilados provinciales del 82 por ciento móvil y no cumple con su obligación de devolver el ilegal descuento que les hace con el Impuesto a las Ganancias, tema ya resuelto en el máximo nivel judicial.
   No escarmienta Schiaretti con la resonante derrota electoral en la que mucho tuvieron que ver los pasivos que votaron indignados y De la Sota, otro de los artífices del desmanejo con los fondos de los pasivos, que zorro viejo en las lides políticas hizo un paso al costado dejando la derrota para otros, y que no le salpicaran sus intenciones de ser presidencialista dentro de un par de años.
   Por ahora en lugar de reconciliarse con los jubilados que lo volverán a repudiar en las urnas, ha buscado refugio en la moda aunque por las imágenes divulgadas, no se sabe si promociona trajes de fiesta o peinados.
   La reunión para la firma del pacto con las provincias, un interesante paso en la búsqueda de soluciones definitivas, sirvió de paso para que se ventilaran otras cuestiones, como fue la comidilla de la actitud del mentor del “cordobesismo” que mandó al frente al Gringo para que perdiera, salvando De la Sota su propia ropa, su ropa política.

   La que solía vestir, y la que ahora promociona…