10 de diciembre de 2017

S.L.B.: LAS PROTESTAS SALVAJES Y LOS FISCALES CIEGOS Y SORDOS - EN SALVAGUARDA, LA SALUD DE LA REPÚBLICA - CIUDAD OSCURA, HAMPA FELIZ - LA MEGACAUSA CONTINÚA ACTIVA - MOLESTAN, PERO LAS OBRAS SON NECESARIAS - EL MÁS POSTERGADO DE LOS SECTORES - UNA CONVERSACIÓN CON LISETTE, QUIEN NOS VISITARÁ EL DOMINGO PRÓXIMO PARA LA TRANSMISIÓN ESPECIAL DESDE EL CABILDO DE LA CIUDAD, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” emitido en dúplex por AM580 Radio Universidad de Córdoba y FM 88.5 FM. En la edición del 10/12/17 estos fueron los temas abordados:

FISCALES CIEGOS, SORDOS Y MUDOS

   Es sumamente doloroso acostumbrarse a que la transgresión tenga vigencia por encima de la legalidad, porque es cuando el ciudadano pone en duda algunos valores del sistema democrático.
   Eso de la igualdad de derechos suele recibir penosos cachetazos porque algunos son más iguales que otros y la prepotencia reina para imponer sus caprichos avasallando a buena parte de la sociedad que ya se hartó de esperar que la Justicia actúe en su salvaguarda.
   Eso tan cierto que veinte loquitos paralizan media ciudad es tan cierto como lamentable, porque lo vemos casi a diario en las interrupciones que se hacen a la circulación vehicular y peatonal, en nombre de demandas que pueden ser justas, pero equivocadas en su planteo.
   No es posible que invocando el derecho a la protesta constitucional se vulneren los derechos del resto de la comunidad, que pierde parte de su sueldo por presentismo, se ve impedida de llegar en horario a sus trabajos, a consultas médicas, o a la escuela.
   Es imperdonable que los protestones de siempre, generalmente con el amparo que le brindan corporaciones sindicales, perjudiquen a la enorme mayoría de la ciudadanía cordobesa.
   Existen las leyes y las ordenanzas que regulan la práctica de esas demandas, pero la Justicia parece no verlas, escucharlas ni olerlas y es entonces que la policía que también arrastra su culpa por el vistagordismo frente a hechos flagrantes, se niega a proceder en la espera de una resolución judicial que nunca llega.
   En definitiva, el perjudicado de siempre es el pueblo que quiere trabajar pero los imbéciles y prepotentes no lo dejan.
   Y los fiscales con su apatía e indiferencia, contribuyen a que el caos reine en la ciudad.


LA SALUD DE LA REPÚBLICA

    Ya adelantamos la postura de este espacio el mismo jueves cuando comenzaron a desencadenarse hechos trascendentes en cumplimiento de trámites judiciales con relación a resonantes causas en las que estarían involucrados ciertos personajes estrechamente vinculados con el gobierno kirchnerista que rigió hasta dos años atrás.
   Y decíamos entonces que el reciente aumento en el precio de los combustibles es munición gruesa contra el bolsillo de la sociedad argentina porque es el desencadenante ineludible de todos los demás incrementos en cualquier rubro sujeto a comercialización o prestación y porque genera inflación, que es uno de los elementos que lleva a la pobreza.
   Hacer esto sin reactivar la economía y con suma lentitud en la impostergable tarea de recuperar fuentes de trabajo, que a la vez reinstauren la cultura del esfuerzo por encima de la dádiva y la beca, es temerario porque estimula el desencanto y crea malestar social que a veces explota al agotarse la paciencia, lo que a su vez abre el camino a la represión con lo que se conformaría un panorama virtualmente ingobernable.
   Van dos años con el nuevo gobierno y emerger de entre las ruinas es demasiado lento y oneroso además de enfrentar la obligación de buscar otros pretextos más allá de la herencia recibida, que justifiquen tal desquicio como para calmar las agitadas aguas del desencanto y la creciente protesta.
   Si buena parte de la sociedad argentina esperaba con ansias y dentro de la ley con todas sus garantías que los responsables de la corrupción y el saqueo respondieran por tales conductas, puede ser un argumento válido, aunque se lo mezcle con la liviandad de suponer tal accionar como “cortina de humo” para atemperar los efectos de un duro ajuste que se manifiesta día a día.
   ¿Qué no se consumó delito a través del protocolo de impunidad con Irán?
   Es probable técnicamente que así sea, pero fue la consecuencia de un enorme costo en vidas humanas con el atentado a la AMIA.
   Frente a la comprensible y humana alergia a los barrotes que casi patológicamente aterra a ciertos ex funcionarios, será la Justicia con su accionar la que determine culpabilidades o inocencias, razón por la cual a quienes tengan tranquilidad de conciencia nada tiene que inquietarlos.
   Que más de uno -y una- estén “preparando el bolsito”, es lo que ocupa la imaginación transformada en anhelo de mucha gente que sigue apegada a la recuperación de la decencia, a la vigencia de la honestidad y al regreso a ese sacralizado respeto por la señora de los ojos vendados, tan devaluada en su imagen por culpa de quienes la politizaron -desde todas las corrientes- para incorporarla a su plataforma ideológica con la emergente instauración del deleznable estilo de la obediencia debida.
   Esto que está sucediendo cerca y durante un relajado fin de semana largo le aporta letra a todos, o mejor dicho a cualquiera.
   Como anécdota, hasta el propio Leopoldo Moreau, ex radical, censuró ante los micrófonos y las cámaras la actuación de la Justicia utilizando conceptos descalificadores, olvidando que es poco serio hablar desde la traición.
   La verdad, la condena o la absolución están en las 500 páginas de los fundamentos de Claudio Bonadío para tomar esta determinación que como iniciativa propia o cortina de humo, está provocando encontradas reacciones en la comunidad y un desborde mediático mundial.
   Lo del pasado jueves -que ya parece tan lejano-  debe ser tomado también como un severo llamado de atención no tan solo para quienes se fueron dejando atrás el incendio, sino también para los que vinieron que no supieron extinguirlo y crearon nuevos focos, algunos inmanejables.
   Celebremos que exista la Justicia y su presencia entre nosotros y rindamos culto a una contundente definición de San Agustín: “Sin la Justicia, ¿qué son los reinos sino una partida de salteadores?”.
   La integridad republicana quedará a salvo precisamente con la aplicación de la ley por lo que nos pasó, nos pasa y nos seguirá pasando porque a la justicia no se le puede poner la camiseta de ningún partido político, y el respeto por la independencia de los poderes, alguna vez tiene que ser recuperada.
   La Justicia está actuando con todas las garantías que asegura la Constitución.
   En tal sentido, la República está firme y consolidada como tal.
   Que sigan con sus delirios aquellos trasnochados que aún no se resignan a la derrota ni a la pérdida del poder y vociferan derrocamientos, puebladas y otras necedades.
   Esos disparates tienen su razón de ser, porque lo que más extrañan, sin dudas, es la impunidad que supieron consagrar.

LA CIUDAD A OSCURAS, EL HAMPA FELIZ

   Los cordobeses bien sabemos por percudidas y dolorosas experiencias, que las oscuridades son los mejores cómplices de la delincuencia.
   Por eso el vandalismo callejero, que primero se ocupa de oscurecer antes de regalar el escenario al delincuente.
   Por eso el aprovechamiento de la pachorrienta demora municipal en reponer las luminarias.
   Por eso es que el trabajo artesanal más requerido en los últimos tiempos es la fabricación, colocación y el mantenimiento de rejas domiciliarias, con lo que se confirma que los honestos estamos detrás de ellas y los hampones andan sueltos, para una patética confirmación de esta penosa subversión de valores.
   Algunos esfuerzos hace la Municipalidad en lo que le atañe, ocupándose de restaurar alumbrado en sectores críticos de la ciudad que ya no están delimitados, porque toda Córdoba se ha transformado en una gigantesca zona roja.
   Pero últimamente se suma otro factor negativo: los cortes del servicio eléctrico no tan solo cuando caen cuatro gotas o sopla el viento, sino en días de apacible y casi bucólica calma.
   Ese elemento, le llamemos sorpresa, beneficia a los amigos de lo ajeno que se hacen un picnic incluso en barrios cerrados, en edificios con custodia o en cualquier vivienda del amplio éjido urbano.
   Pese a que la Policía desconoce la realidad del crecimiento delictual, si el vecino contara con ese básico elemento que es la iluminación, ya tendría parte de la batalla ganada.
   Por lo menos, estaría en condiciones de ejercer su legítima defensa en situación favorable, lo que ahora lamentablemente está reservado solo a los ladrones.

LA MEGACAUSA Y SUS NOVEDADES
   Si las palabras marcar, señalar, manchar, mancillar, infamar, son sinónimos de estigmatizar, es inevitable referirse a esta acción cuando se repasan algunos casos en la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba.
   Ya se ha relatado la extrañeza de que la mayoría de los imputados sean personas comunes, sin antecedentes penales, con vidas y trabajos estables y sean acusados con frecuencia por  ser conocidos, compañeros o familiares de otro imputado.
   Sin embargo, la especial rigurosidad, rayana en la saña practicada para con ellos, contrasta notoriamente con otras actitudes del fuero penal, como la reciente noticia sobre un condenado por ser cabecilla de una organización del narcotráfico, a quien se otorgó la libertad habiendo cumplido sólo la mitad de la condena por el beneficio de haber estudiado en prisión, o el femicidio de Tuclame, cuyo victimario estaba libre pese a poseer antecedentes de gravísimos delitos.
   En lo económico, podemos recordar al conocido ex vocero del gobierno local, múltiplemente denunciado por emitir cheques sin fondos, o a los altísimos funcionarios acusados de adueñarse de inmuebles, o a los magistrados que permitieron a un muerto desalojar a una anciana, sin que ninguno de ellos haya sido tan sólo citado a declarar.  
   Aunque los imputados  en la causa del Registro en nada se parecen a los arriba descriptos,  cumplen condenas mucho más largas, incluso como prisión preventiva, sin ninguna certeza de su culpabilidad, no gozan de beneficios, y son rápidamente marcados, señalados, manchados y mancillados con una persistencia que excede el reclamo social y la objetividad de la justicia. 
   Muchos han muerto sin la justicia de un justo juicio, claramente estigmatizados y en la ominosa oscuridad del ¿para qué? 

OBRAS NECESARIAS EN LA CIUDAD
   Realmente provoca indignación en un vasto, poblado y muy concurrido sector de la ciudad, vehicularmente hablando, por los cortes, los desvíos, las incomodidades, las pérdidas de tiempo y otras lindezas, motivadas por el pago de eso tan saludable que es el progreso.
   En las horas de mayor movimiento, las tardanzas se han multiplicado especialmente en la zona de la avenida Nuñez a la altura de donde estaba la Comisaría 14, ahora uno de los nudos viales más importantes de la ciudad.
   El alocado crecimiento del parque automotor hizo lo suyo y empujó a transformar en imprescindible terminar una obra gigantesca que supo iniciar años atrás ese modelo de intendente municipal que fuera el Dr. Rubén Martí.
   Pero claro, todo eso lleva tiempo… pero más que nada dinero, que no estaba en las arcas del Palacio 6 de Julio, en alguna medida por la enorme incidencia salarial que se lleva más del 60 por ciento de la recaudación.
   La competencia que se entablara con la Nación por parte de la Provincia con sus reclamos y la Muni con sus necesidades de equilibrar ambas cajas, hizo que desde la Casa Rosada se giraran importantes partidas que fueron aplicadas a la iniciación y la terminación de obras largamente postergadas no tan solo en esta capital mediterránea.
   En definitiva, ganamos los cordobeses por el mimo recibido que lógicamente no es gratuito, sino que suena a pago del poder central por el comportamiento del electorado cordobés en el último acto comicial y con miras al 2019.
   En buena hora que ello ocurra, aunque la Provincia viene jugando con marcado retraso, porque la deuda que mantiene con su clase pasiva sigue en aumento, como aumenta también la indignación del sector por los recortes en sus haberes y el descuento -ahora ilegal- del impuesto a las ganancias.
   Bien lo sabe el actual gobernador y seguramente le molesta al anterior.  
   Así el panorama, bienvenidas las obras en ejecución, y aprendamos a tolerar las demoras y los inconvenientes porque lo que ahora nos enoja, indigna y malhumora, mañana servirá para gozar de una ciudad muy cercana a la que nos merecemos.


DESDE EL CABILDO, EL DOMINGO PRÓXIMO
   La transmisión en vivo que habíamos programado y anunciado para este domingo debió ser postergada por razones operativas por una semana, es decir para el domingo próximo en el horario habitual de 16,30 a 18,30 aunque las actividades en dicho recinto se harán entre las 16 y las 19 con la presentación de artistas en vivo pero manteniendo el estilo habitual de “Síganme los buenos” con los comentarios de actualidad y opinión comprometida.
   El cambio de fecha fue profusamente comunicado durante esta última semana a través de las redes sociales, con un formal pedido de disculpas.
   Contaremos entonces con la presencia y la actuación de algunos elencos que integran el plantel de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Córdoba -un quinteto y un duo de saxofón y piano- aparte de Marcos Palacios en violín y Javier Arce en el teclado.
   Y como siempre que hemos tenido que contar con exponentes jóvenes de la música ciudadana, no podía faltar la presencia de la bella y talentosa Lisette quien pese a sus 17 años ha compartido escenarios con figuras de la talla de Raul Lavié (su padrino artístico), Horacio Ferrer, Esteban Morgado y José Colángelo entre otros.
   Precisamente con ella y durante la emisión del programa de este domingo por Radio Universidad, Gonio Ferrari mantuvo una charla informal, adelantando su presencia del domingo próximo en el Cabildo de la ciudad para esta emisión de “Síganme los buenos” con motivo de la finalización del año.
   El audio de esa conversación puede ser ubicado en la columna respectiva, en el costado derecho de este blog.
  
EL MÁS POSTERGADO DE LOS SECTORES

   Cuando a veces me toca comentar la situación por la que atraviesan tantos jubilados del orden nacional, con sus haberes por debajo de la mitad de la línea de pobreza, lo que es francamente inhumano, de manera especial los extranjeros con quienes me toca conversar, es como si lo tomaran como una mentira o una exageración.
   No conciben que ese universal y atávico respeto por la ancianidad sea vulnerado de manera tan brutal y sintomática, sin que nada hagan los gobiernos por remediar esa dolorosa situación, mientras despilfarran enormes partidas de dinero en cuestiones no tan prioritarias como la atención a los pasivos.
    Tendrán que reponerles, con los debidos controles para evitar las avivadas y los negociados de siempre, de los medicamentos básicos para la atención de la salud y los servicios emergentes de ambulancias, por ejemplo, bastante devaluados en su calidad, sumado esto a las sillas de ruedas, los pañales y otros elementos...
   Esos detalles de las prestaciones son fundamentales, porque el anciano no puede andar deambulando en demanda de atención, porque es como si el Estado protector se burlara del sacrificio de aquellos que dejaron más de la mitad de sus vidas en la fragua del trabajo, en el compromiso del esfuerzo…
   El de los jubilados nacionales, hoy por hoy, debe ser el sector más descuidado y peor atendido del país, sobre todo por el daño que se le asesta a un segmento etario desprotegido y condenado virtualmente a la inanición en muchos casos.
   Es hora que los señores legisladores, potenciales herederos de jubilaciones de privilegio al igual que los jueces y los políticos encumbrados, tomen conciencia, también a futuro, que será la memoria la que los condene o los absuelva, por este abandono que están perpetrando con los más viejos.
   Ellos no merecen el maltrato, porque también son como los que más, merecedores del respeto a sus derechos que no todos supieron proteger.