17 de junio de 2018

S.L.B.: ATRAPANDO RECUERDOS EN EL DÍA DEL PADRE - EL ABORTO LEGALIZADO, CON MEDIA SANCIÓN - DOÑA "ALE" VIGO, DESCONCERTANTE - LA MEGACAUSA Y LA JUSTICIA MODERNIZADA - ELECCIONES EN LA OBRA SOCIAL DASPU - EL BOLETO URBANO, CÁNCER SILENCIOSO - DÍA DE NUESTRA BANDERA - LOS 100 AÑOS DE LA REFORMA UNIVERSITARIA, ETC.

 Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 17/06/18 emitido en dúplex por AM580 y FM 88.5 ambas de Radio Universidad de Córdoba.

ATRAPANDO RECUERDOS EN EL DIA DEL PADRE

   La verdad, es un paradigma que me encanta recrear en cada Día del Padre, como hoy lo es.
   Porque no es bueno hacer de la paternidad una simple cuestión de hijos más o de hijos menos y ya que la atención argentina está más en Rusia que en nuestra tierra pese al papelón, veamos un caso de la vieja Unión Soviética que puede ser emblemático aunque tengo dudas que sea ni remotamente imitable.
   Quiero hablar otra vez de un fornido granjero ruso, el rubicundo Igor Vasilet, quien en las soledades esteparias le produjo a su esposa, única mujer que habitaba por esas lejanías allá por el remoto 1816 nada menos que 27 embarazos:16 de mellizos, 7 de trillizos y 4 de cuatrillizos, para hacer una nutrida descendencia de 69 hijos.
   Si hubiera sido argentino no llego a imaginar lo que cobraría si tuviera planes.
   Haciendo números, la matrona rusa  estuvo embarazada 20 años y 3 meses de su vida y el resignado y erotizado Igor se pasó nada menos que 1.080 días bufando y pateando el piso en cuarentena, que si hubieran sido sin interrupciones de vez en cuando, equivaldrían a tres años ¡tres años! de obligada abstinencia sexual y de respetuosa castidad.
   El dueño del supermercado del pueblo los aplaudía cada vez que los veían llegar para la compra mensual.
   Otro drama eran los trámites, porque cuando a Igor le preguntaban los nombres de los hijos, nadie le creía que los hubiera olvidado y los llamaba por un número.
   Salvando distancias y tiempos mi amigo y vecino Alcides,  en 30 años de matrimonio con la misma mujer, tuvo un solo hijo.
   Sin embargo y pese a la contundencia de las estadísticas, Alcides es tan padre como tantas veces lo fue Igor.
    Tanto en tono de broma o con absoluta seriedad es  lo que se puede decir acerca de la paternidad y sus misterios, que prefiero no caer en una previsible y barata ordinariez, y menos aún en reflejar una mirada sensiblera.
   Prefiero hablar como hijo y que a la vez en su momento sean mis hijos los que hablen de mí.
   Mi Viejo el Coco era un luchador de la vida, laburadicto incansable, guarda de tranvía, los fines de semana boletero en el hipódromo, empleado contable en Casa Vives de calle Dean Funes y se murió a los 42 años, siendo administrador del entonces hospital Eva Perón, actual Hospital Córdoba.
   El tipo más que nada, era una buena persona, peronista de los de antes, respetuoso, decente, derrochón de cariño y de muy buen humor.
   Entonces con tan reducido curriculum, como para ampliarlo necesito agregar que le encantaban las bromas, las morochas y esos entreveros de luchita a los almohadazos con sus cuatro hijos.
   No alcancé a gozarlo en plenitud tantos años como hubiera querido.
   Prefiero extrañarlo y atesorar en el alma al tipo vital, enérgico, incorruptible, responsable, risueño, ejemplar en el trabajo, buscando siempre alguna otra ocupación.
   Y olvidarme lo deplorable que es ver a un ser amado cuando ha dejado de ser materia, para  transformarse en  recuerdo y en modelo de persona.
   No se trata de convocar a una memoria que viene sola, trayendo su enorme y dulce carga de nostalgias porque no es malo extrañar o llorar al que se fue, aunque es mejor recordarlo vivo, y como ejemplo.
   Y si lo tiene cerca, abrácelo, béselo, apriételo, despéinelo si todavía no es pelado y dígale solamente esa breve, deslumbrante y seductora palabra: Papá …
   Y aunque no le regale nada, no se imagina lo mágico, pero mágico de verdad, que es escucharla.

EL ABORTO LEGALIZADO, CON MEDIA SANCIÓN

   Más allá de los detalles técnicos, científicos, religiosos y de cualquier otro orden que se puedan considerar, la sesión de tantas horas continuadas llevada a cabo en la Cámara de Diputados de la Nación para debatir el tema del aborto, fue una cabal demostración de que con respeto y altura, es posible la sana práctica de la democracia en todo su esplendor.
   Las posturas enfrentadas, todas ellas con alto contenido político, religioso, ideológico y científico fueron la base para exposiciones brillantes unas y acaloradas otras, mientras la calle vivía la algarabía de los militantes tanto verdes como azules a lo largo de más de 20 horas de exposiciones del más de un centenar de oradores.
   Un detalle de lo reñido del debate y de la votación final emergente, sirve para calificar como histórica esta instancia, por cuanto existieron notorias diferencias incluso dentro de los mismos partidos o alianzas, con argumentos tan válidos desde un punto de vista como del otro, dejando atrás aquella rigidez de la obediencia debida, que dio lugar a las posturas individuales tomadas seguramente a conciencia y dejando de lado los principios aglutinantes que enarbola cada corriente política.
   La ley ya tiene media sanción y habrá que esperar ahora la sesión de la Cámara de Senadores que es donde se definirá el asunto, quedando luego la instancia que al entender de los técnicos de la actividad legislativa es la más complicada, como lo es la reglamentación de la ley que surja.
   Han aparecido en las últimas horas algunas complicaciones en este panorama que muchos consideraban como finalizado, porque se alzaron voces desde el ámbito de los médicos, anestesistas y todos aquellos que estarían involucrados en la práctica de un aborto, y que es nada más ni nada menos que la objeción de conciencia.
   Algunos cirujanos ya adelantaron que precisamente por una cuestión de conciencia, se negarán a llevar a cabo una interrupción del embarazo por vulnerar en cierta medida sus íntimas convicciones ya sean religiosas, científicas o éticas.
   Pero lo más trascendente y vale repetirlo, es la calidad del debate que se contrapuso a ciertas declaraciones desubicadas por parte de personajes más esmerados en trascender por la vía del escándalo mediático que por el valor de los argumentos, inclusive un caso que es mejor olvidar de quien no pudiendo parir pretendió erigirse en paradigma de mujer.
   No se trata de vulnerar ni cuestionar la diversidad de género, pero a las cosas las llamemos por su nombre, para evitar que tanta calidad legislativa como la apreciada en esta instancia, se desdibuje por algun inoportuno derrape.
   La democracia ha triunfado en esta etapa y es de esperar que el ritmo del tema aborto continúe por esta senda de respeto por las opiniones antagónicas, lo que servirá para demostrar que contra la opinión de muchos, el sistema aunque perfectible, es lo mejor que pudiéramos estar viviendo.
   El pueblo se ha manifestado a través de sus representantes y saludable sería que a nadie se le ocurriera el delirio de quebrar una realidad de la que los argentinos, legítimamente, debemos sentirnos orgullosos.

DOÑA ALEJANDRA VIGO, DESCONCERTANTE
   Seguramente por falta de situaciones similares, no fueron pocos los sorprendidos por la divergencia de criterios dentro de los mismos partidos políticos y alianzas, cuyos representantes debatieron la cuestión del aborto en la esfera de los diputados nacionales.
   Había pronósticos y movedizos números en cuanto a lo que sería la votación final, coincidiendo, eso si, en que las preferencias estaban más reñidas que nunca y que hasta sería necesario el voto para desempatar, facultad reservada al Presidente de ese cuerpo legislativo.
   Más de uno recordaba aquel histórico “voto no positivo” en el tema del campo, pero pocos o casi ninguno se inclinaba por un número importante del voto que en la mayoría de los casos no dice nada, como lo es la abstención.
   Y la única manifestación de ese tipo surgió de Córdoba, nada menos que de doña Alejandra (“Ale” en la campaña) Vigo, diputada y a la vez esposa de nuestro gobernador Juan Schiaretti.
   Se supone que la Sra. es ya mayor como para que alguien le pida explicaciones que no corresponderían, por tratarse de una persona genuinamente dueña de sus actos.
   Pero si hay alguien que debe estar esperando no una explicación -y menos una confesión- pero sí una respuesta, es nuestro Arzobispo Monseños Ñáñez, a quien la Sra. Alejandra le prometiera e hiciera pública esa promesa, de votar por la negativa y sin embargo terminó absteniéndose.
   Raras son a veces las intimidades funcionales de la mayoría de los políticos.
   Pero más intrincadas suelen ser sus conductas…
  
LA MEGACAUSA Y LA MODERNIDAD JUDICIAL

   En el curso de esta semana se ha firmado un convenio entre los Poderes Ejecutivo y   Judicial con la finalidad de modernizar el servicio de Justicia para lograr, según se afirma, procesos judiciales más ágiles, agregándole el  ahorro de recursos.
   El acuerdo contempla la construcción de nuevos espacios en el edificio de Tribunales II como salas de audiencias con equipamiento de videograbación que permitirán  grabarla, oficinas de apoyo para la implementación de la oralidad de los procesos, expedientes digitales en los procesos penales para  disminuir los abultados papeles, e  incorporación del sistema de videollamadas y videoconferencias que permitan tomar audiencias a distancia.
    El Ministro de Justicia de nuestra provincia ha expresado que con este programa Córdoba podrá cumplimentar lo que establecen los tratados internacionales sobre derechos humanos, y el responsable de la iniciativa por parte del Tribunal Superior de Justicia,  expresó que  se trata de un profundo cambio que la sociedad y los justiciables esperan.
   Y cómo no sentir con esto un déjavú de los reclamos de muchos imputados en la causa del Registro de la Propiedad, quienes a lo largo de todo el proceso, y en especial durante los juicios, gritaron sordamente por la implementación de lo que hoy se anuncia.
   Grabar  las audiencias resultó una difícil batalla, en la que muchas veces se ordenaba detener la filmación cuando los testimonios comprometían a personajes del poder, y el excesivo e innecesario abultamiento de los expedientes sirvió de excelente excusa para justificar prisiones por la complejidad de la causa. 
  Esperemos que de verdad esto no quede en anuncio demagógico y se ponga en práctica, para poder acercarnos, entonces, a la Justicia verdadera que todos necesitamos.

HABLEMOS DE LA REFORMA DE 1918
   Para hablar de un tema tan delicado como es la Reforma Universitaria del año 18, fueron consultadas diversas fuentes a los fines de documentarnos con el mayor rigor histórico que fuera posible.
   Una de las publicaciones es el Noticiero de América Latina, donde encontramos interesantes definiciones del sociólogo Aritz Recalde.
   La Reforma Universitaria fue la expresión de una lucha nacional más amplia, tendiente a la democratización política y electoral del país. El reclamo de las Casas de Altos Estudios formó parte de la tendencia política que promovió la Ley Sáez Peña (1912) y el voto femenino en San Juan (1927).
   La iniciativa retomó la agenda social del Gobierno Nacional, cuyas expresiones más avanzadas se formularon en las gobernaciones de Mendoza (Lencinas) y de San Juan (Cantoni). En el año 1918 muchos sindicatos no eran reconocidos legalmente. El límite que encontró el reclamo de cambio de sistema se evidenció en los conflictos de los Talleres Vassena (1919) y en la Patagonia (1921). El Gobierno Nacional y los paramilitares reprimieron a los trabajadores y bloquearon sus demandas y los obreros no obtuvieron un gesto de solidaridad por parte de las universidades.
    En el plano internacional, la Reforma estuvo influenciada por la Guerra Mundial y por la Revolución Rusa. La crisis política y civilizacional europea propició la construcción de una nueva cultura iberoamericana de vocación universal. La Revolución bolchevique favoreció la conformación de una agenda de reforma social y de crítica al liberalismo
   Originariamente, la Reforma universitaria se construyó con los aportes intelectuales y políticos de dirigentes y de pensadores sudamericanos. La experiencia se irradió por todo el continente y se extendió centralmente en Uruguay, Perú y México.
   Hubo varias iniciativas de Reforma universitaria en un mismo proceso. La iniciativa fue disímil en las tres universidades nacionales de la época (La Plata, Buenos Aires y Córdoba). Sus principales miembros eran de distintos partidos (UCR, socialistas, conservadores e independientes) por lo que fue heterogénea la ideología de origen de los reformistas.
   La Reforma articuló, al menos, a tres generaciones. La primera, fue la antecesora y la forjadora de los marcos culturales de la época (Martí, Darío o Rodó). La segunda generación integró a distintos pensadores que oficiaron como los “maestros de la juventud” y que orientaron doctrinariamente al Movimiento (Ingenieros, Korn, Ugarte, Palacios, Vasconcelos o Taborda). La tercera, la generación joven, fue centralmente estudiantil, protagonizó la jornada y la continuó en el tiempo (Roca, Ripa Alberdi, Del Mazo o González).
   La Reforma constituyó un ideario centrado en cinco pilares que son la autonomía, el compromiso social, el antiimperialismo, la centralidad política de la juventud y la vocación sudamericana de las universidades.
    El año 1918 fue un importante catalizador de nuevas agrupaciones y federaciones de estudiantes como es el caso de la FUA. Los jóvenes exigieron un lugar central en el debate político argentino, regional y  mundial.
   La Reforma impulsó un programa de cambio político y cultural y no meramente un sistema de gestión universitaria. En sus orígenes, buscó la autonomía y no el gobierno tripartito, que fue alcanzado recién en el año 1956 (docentes, alumnos y graduados) y resignificado en 1974 (docentes, alumnos y no docentes). La historia de la universidad muestra que los claustros docentes y graduados ingresaron al cogobierno con el apoyo de las elites económicas y políticas. Los alumnos y los no docentes consiguieron su derecho a intervenir en el cogobierno, en base a la organización propia y a la disputa política.
   El proceso reformista se modificó a lo largo del tiempo. El peronismo impulsó la Segunda Reforma y mantuvo los cinco elementos de su ideario, pero actualizándolos a la dinámica de la democracia social de masas. Con este fin, creó en el año 1948 la Universidad Obrera Nacional (UON), declaró la gratuidad universitaria en 1949 y sancionó los derechos laborales de sus miembros. La UON integró a representantes del trabajo (CGT) y de la producción, y tendió a regionalizar las funciones docentes y de investigación. En 1974 los no docentes articularon la representación de su claustro con la organización sindical, aplicando un concepto de la democracia social propio del justicialismo de los años cincuenta.

El abogado Héctor Mario Silvestro, quien en sus años mozos tuviera una activa como destacada actuación en los ámbitos universitarios, aportó su memoria y sus conocimientos acerca de algunos interesantes pormenores de aquella gesta que está cumpliendo un siglo. Puntualizó Silvestro la trascendencia de la Reforma, cuyas derivaciones sirvieron para acercar las universidades -por aquellos años de perfil elitista- al pueblo. Parte de sus conceptos aparecen en la columna derecha de este blog, en la sección de audios.

EL BOLETO URBANO, CÁNCER SILENCIOSO
   Realmente han sido muy tibias y escasas las quejas de los cordobeses capitalinos cuando por decreto municipal y sin que interviniera el Concejo Deliberante aunque haya sido legal, se aumentó el precio del boleto para el servicio del transporte urbano de pasajeros.
   No son sólo los dos pesos más, sino que el cordobesismo alumbraba la esperanza de ver algo mejoradas las prestaciones, que han transformado al servicio de ómnibus y trolebuses citadinos en el más caro y peor atendido del país.
   Basta con ubicarse en cualquiera de las paradas para advertir que pese al aumento del boleto, la angurria de los empresarios no ha sido saciada porque las demoras son iguales o más prolongadas que antes del ajuste.
   Son ellos quienes a discreción manejan las frecuencias.
   Ese es el cáncer silencioso de los cordobeses, que aún les falta soportar y enfrentar lo que seguramente será un nuevo y prepotente capricho de la dirigencia de la UTA reclamando un nuevo aumento salarial, lo que servirá de presión conjunta con la FETAP para demandar lo que le llamarían “actualización” de la tarifa.
   Es la historia de siempre; es la película que tantas veces vivimos con impotencia e indignación.
   Lo peor de todo es que los amos del transporte que tienen dominado al poder concedente que es la Muni, cuentan con el apoyo precisamente de quienes son los más perjudicados: los usuarios que a muy elevado costo están obligados a ser rehenes de caprichos y desplantes.
   Y eso, alguna vez, se tiene que terminar.

   EL DÍA DE NUESTRA BANDERA
 
   Para nada se equivoca el pensador Jaime Barylko al sostener que “El abanderado tiene sentido si se integra a todos los elementos simbólicos. Hoy, las fiestas patrias son para lavar el auto”.
   Los argentinos en materia de amor a nuestros símbolos no somos lo que se dice un ejemplo, porque enarbolamos la bandera si la recibimos de regalo, no cantamos el himno sino que hacemos playback, en los encuentros deportivos hacen que las tribunas lo “murmuren” y ponernos una escarapela para muchos insensibles es como si les violaran el corazón.
   ¡Cuántos argentinos harían un papelón si les pidiéramos, simplemente, que hicieran tan solo una somera descripción de nuestro Escudo Nacional! No es un ataque de nacionalismo, sino pintar una realidad, que por lo general tratamos de pasar por alto cuando somos mayores, porque al hacer  memoria advertimos cuán pocos se ocuparon de que sintiéramos en el alma los colores celeste y blanco.
   Los intentos de la escuela no siempre se ajustan a una normativa, o no alcanzan.
   Es en el hogar donde se deben fortalecer los lazos entre la persona y la Patria en lo cotidiano para no llegar a este ahora, que se considera más a la bandera de un partido político o de un equipo de fútbol, que a la enseña nacional.
   Nuestra bandera merece respeto y reverencia y la mejor manera de respetarla es ser fieles a los principios,  preceptos, derechos y también obligaciones que encierra en sus pliegues ese sagrado trozo de tela.
   Un lejano mundial de fútbol seguramente despertará ese lacrimógeno gigante dormido de la argentinidad, que se transformará en recuerdo cuando el campeonato termine y los compatriotas retomen su habitualidad del desdén, el desamor y la displicencia
   La Patria es posiblemente como la familia: solo sentimos su valor cuando la perdemos.
   La Bandera Nacional no es tan sólo un paño con nuestros colores ni un símbolo reservado a los desfiles y a los mástiles.  
   Es un  sentimiento celeste y blanco que llevamos prendido en el pecho, allí donde anida el patriotismo

   Si a veces, duele ver esa inexplicable indiferencia, que es la hermana menor de esa otra tortura a la que muchos le llaman olvido.

10 de junio de 2018

TRASNOCHADO AUMENTO EN EL PRECIO DEL BOLETO URBANO - EL ACUERDO CON EL FMI Y LOS CRÉDITOS EXTERNOS - LA EPEC SIGUE EN CONFLICTO CON SU GREMIO - NUEVOS IMPUTADOS EN LA MEGACAUSA - UNA PREGUNTA SOBRE EL ABORTO - MUSEO DEL CUARTETO Y OLVIDO PARA EL "CORDOBAZO" - PASÓ EL DÍA DEL PERIODISTA, ETC.

 Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 10/06/18 emitido en dúplex por AM580 y FM88.5 ambas de
Radio Universidad de Córdoba.

INTEMPESTIVO  INCREMENTO  EN EL BOLETO DEL TRANSPORTE URBANO
   Ya se veía venir y no por brujos ni adivinos, desde este espacio dijimos un par de semanas atrás que era inminente lo que desde la Muni le llaman ajuste, los empresarios lo denominan actualización de tarifa y los usuarios, eternos rehenes de un sistema perverso, lo catalogan como un nuevo despojo al bolsillo popular instrumentado por sus tres patas: el poder concedente, el gremio de la UTA y los insaciables de la FETAP.
   Por supuesto que la mal llamada sorpresa vino de noche en fin de semana, como esas oscuras sesiones legislativas en que se aprueban leyes resistidas por la población.
   No hay vuelta atrás: el boleto aumentó y basta.
   A llorar al campito, como se dice…
   Pero son oportunas algunas reflexiones al respecto y no es para llamarle la atención a una administración comunal a la que no le entran balas y demuestra una curiosa insensibilidad a sabiendas que permite el boleto más caro del país en grandes ciudades, con prestaciones a ciertas horas deplorables y ofensivas para el pasajero.
   La otra pata, la sindical, debe estar festejando lo que seguramente es la inminencia de un pedido de aumento salarial que en una de esas viene disfrazado como plata en negro o cualquier otra imaginativa denominación, pero que les aumentarán los sueldos, no existen dudas.
   Vendría a ser el cumplimiento del tácito o no concubinato sindical-empresario acordado para presionar al permeable y siempre generoso poder concedente, que es la Muni,
   No hay lloro, hay que pagar el aumento.
   Y ya verán que por unos días mejoran las frecuencias que actualmente y por falta de controles, manejan impunemente las empresas con el beneplácito gremial.
   Y pasado un tiempito que no llegará a los tres meses, la rueda volverá a girar en el mismo sentido y con idénticos argumentos, para que el único que deba joderse sea el pasajero, irónicamente sostenedor de un servicio público que hace agua por todos lados.
   Lo malo es que no hay armas para luchar contra ese contubernio, porque quienes más necesitan el transporte urbano son precisamente los menos afortunados, que con cada paro de la UTA o con las salvajes demoras que maquiavélicamente maneja la FETAP, pierden una serie de conquistas legítimas como lo son el plus por puntualidad y asistencia.
    Y no hay manera de escarmentar a los rebeldes servidores, porque ellos son los dueños del volante, de las demoras, de los recorridos y de las infracciones frente a un poder acostumbrado a no verlos.
   Esto será hasta que la gente, de alguna forma incluyendo las urnas, haga tronar el escarmiento.

ACUERDO CON EL F.M.I. Y PRÉSTAMOS EXTERNOS
 
   Realmente uno puede llegar a avergonzarse tratando de evaluar el acuerdo entre el gobierno nacional y el Fondo Monetario intramuscular, así llamado -y vale repetirlo- porque siempre, inexorablemente nos vacuna.
   Se recibirán unos cospeles más de los originalmente anunciados, sumados a otra alcancía que los chinos rompieron para acudir en nuestra ayuda.
   Y como en este mundo materialista nadie regala nada, habrá que hacer los deberes exigidos por el organismo internacional de la usura, como por ejemplo bajar el déficit fiscal y controlar la inflación que es la madre de todos nuestros males.
   Allí radica el mayor de los desafíos porque para cualquier gobierno eso de achicarse le ha sonado como utópico o políticamente demasiado costoso, si se toman en cuenta las consecuencias sociales de disminuir rápidamente el empleo público que en muchas provincias es la principal ocupación de sus habitantes.
   Nada se dijo acerca de la disminución de los cargos políticos, la reducción del gabinete, el ajuste de sueldos para legisladores, gobernadores, obispos y otros destinos difíciles de establecer.
   Poco se sabe de eventuales créditos internos para el estímulo de las fuentes productivas ni fondos destinados a rescatar a las PYME, que son las grandes generadoras de demanda laboral.
   No es posible que sean los más desposeídos y la pequeña empresa los que deban soportar sobre sus espaldas las exageraciones en el cobro de impuestos, servicios, especialmente de energía eléctrica o alternativa.
   Hay que dejar atrás esa horrenda costumbre  de tomar medidas que sólo benefician a la banca especialmente internacional, que nunca se cansa de enviar las utilidades a sus países de origen y les importa tres bledos el sufrimiento de los argentinos que les dimos cabida y sustento.
   Es cierto que se requiere sacrificio para remendar una situación dispendiosa que vivimos en los últimos años, pero el pretexto de la herencia recibida ya está demasiado percudido como para seguir tomándolo como explicación de la crisis actual.
   De todos modos, si resulta complicado levantar sólidos muros sobre los escombros, que el Estado protector nos ayude al menos a removerlos y consolidar los cimientos de un país en serio que retome la posición internacional que supo lucir décadas atrás, hasta el advenimiento del peronismo.
   Y es para repetirlo: no se trata de gorilismo, sino el respeto innegociable por la historia.

EPEC, EL GREMIO Y LOS CAPRICHOS SINDICALES
   Es para arrancar con la actualidad más cercana, tomando como ejemplo esta mañana en vastos sectores de la ciudad, con la indignación entre la gente que provocaron cuatro o cinco cortes en el suministro de energía eléctrica, esa energía que es por lejos la más cara del país, sin que se hubieran hecho anuncios como para que los cordobeses tomáramos ciertas precauciones.
Me comentaron, detalle al margen, que los reclamos por la quema de artefactos son más para despertar la hilaridad de los funcionarios de la EPEC que para reconocer la culpa por los excesos de tensión, medidos a veces en más de 300 voltios, con los que se reanudan las prestaciones después de un corte.
   Lo de esta mañana, si es por ser malpensados, es el anticipo de lo que se viene en la lucha sin cuartel que se está librando entre el gobierno de la provincia y el gremio Luz y Fuerza, por lo que consideran un avasallamiento a las conquistas legítimamente logradas en beneficio de sus trabajadores.
   Pero alguna vez habría que revisar ese curioso estado que bien puede ser considerado como una monarquía ridículamente con demasiadas cabezas, que sirven para el ingreso de personal siempre y cuando sean parientes de los actuales empleados de la EPEC o recomendados por Luz y Fuerza.
   Las ventajas en el precio de la energía por el volumen gratuito que reciben puede ser tomado como una conquista, pero es a la vez una ofensa al resto de la masa trabajadora porque por ejemplo los empleados de Rentas no tienen descuentos en los impuestos ni los municipales pagan menos en el rubro automotores.
   Los sueldos, muy por encima de la media normal digamos que no se toquen, pero que existan controles en los gastos y citemos como ejemplo el de esa empleada que a la vez es concejal en Rio Segundo, que en un año cobró más de 700 mil pesos por viáticos.
   Por allí tenemos que entender a la luz de tantos desajustes, que el precio real de la energía se encarece con todos esos rubros fantasmas que son beneficio para unos pocos, con relación a la población de la provincia.
   De plano, eso sí, debiera quedar sin efecto la famosa BAE, que es la bonificación por eficiencia que reciben todos los que revistan en la empresa eléctrica y por ser buenitos, pidamos que sean los funcionarios los que dejen de cobrar cifras de engordados seis dígitos, al menos hasta que demuestren que manejan una eficiencia inexistente, porque si en una mañana hay cinco cortes, es porque más que buenos técnicos y jerarcas, sobran los inútiles.
   Y una más: se viene el mundial de Rusia y los chicos malos del gremio, muchos de los cuales debieron prestar sus dedos para que se los pintaran por agresión a sus directivos, tendrán motivo y escenario para demostrar que son ellos los que dominan la situación.
   Bueno sería que desistieran de esa posibilidad, porque aunque sea el fútbol, con eso no se juega…

LA MEGACAUSA Y NUEVAS IMPUTACIONES
   Con pocas novedades públicas, la causa del Registro de la Propiedad de la  provincia de Córdoba sigue calentando motores desde Tribunales, imputando ahora a viejos empleados en relación al trabajo realizado.
   En el año 2006 el Registro fue intervenido por el gobierno de turno  y durante un mes estuvo cerrado, quedando toda  información, documentación y lo que sea que allí hubiere,  en exclusivas manos de quienes intervinieron.
   ¡Qué ganga!  
   Qué se hizo allí durante 30 días es probable que muy pocos lo sepan, pero la información para el público fue que se habían acomodado las cosas, se habían ubicado los ilícitos y nada más volvería a ocurrir.
   Han pasado  12 años.  
   Primero se asistió a un pomposo proceso donde cientos de personas fueron imputadas como partícipes de supuestos negocios millonarios y nada hubiera podido cuestionarse salvo cuando la lógica racional advirtió que la mayoría eran trabajadores comunes sin fortuna,  que fueron encarcelados inmediatamente sin que mediara ningún juicio y que los directivos,  funcionarios y demás gozadores de los altos cargos y abultados sueldos, brillaban por su ausencia.  
   Después fue llamativa la repetición de procesos.  
   Cuando alguien estaba por  terminar su juicio  se lo imputaba nuevamente por algo de la misma época.  ¿No habían tenido tiempo para ver todo junto? ¿O no convendrá terminar esta causa?  ¿Ahora se buscará entre los viejos empleados  desprolijidad  o errores de ortografía?  
   Porque las cosas que al sentido común suenan serias como las denuncias y testimonios  contra los responsables de turno, aparecen insignificantes al Poder Judicial.

POLÉMICA FRENTE AL ABORTO
   Hace días que se vienen escuchando opiniones diversas, posturas inclaudicables, posiciones dispuestas al diálogo, burdas amenazas según lo que cada legislador vote, participación de algunos especímenes que jamás han podido ni podrán convencer al mundo que sienten como mujeres, tal el caso de Florencia de la V y otras manifestaciones a favor o en contra del aborto libre, gratuito y seguro.
   La mayoría de quienes opinan dejan a salvo los casos especiales por violaciones, malformaciones insalvables u otros motivos que justifiquen la interrupción de la gestación.
   Tampoco la cuestión radica en una posición interesadamente equidistante por eso de quedar bien con Dios y con Satanás, lo que vendría a configurar una notable falta de criterio y también de valentía cívica a la hora de las decisiones importantes y una postura demasiado cómoda que eluda el debate.
   Se han escuchado condenas anticipadas y delirios con los que Freud se haría un pic-nic.
   Es entonces cuando uno como es mi caso  de pisar la tierra, es íntimamente consciente de sus limitaciones y con una licuadora mediática que le entrecruza los cables del cerebro, se pregunta y esa pregunta va dirigida a todas las que opinan y pontifican aceptando y exigiendo el aborto y las que siguen sosteniendo con base científica que el aborto es un asesinato: ¿podrían acaso debatir esta cuestión tan delicada, por el sí o por el no, si hubieran sido víctimas de un aborto?
   Simplemente, estarían muertas.
   Y los muertos no opinan…

ARRIBA EL CUARTETO, CHAU “CORDOBAZO”
   Nuestro gobierno provincial en sus características inclinaciones musicales, ha demostrado más de una vez su casi fanatismo por el tunga-tunga hasta el punto que edificaron una ciudadela motivada por el ritmo que dicen es cordobés, pero que no a todos les cae musicalmente potable.
   Es probable que en las altas esferas exista algo parecido a la memoria selectiva, porque se acuerdan de cuando nació el cuarteto, de quién era Leonor la pianista y los cantantes que frecuentan ese género y trabajan casi todos los días.
   Pero craso error, se olvidaron por ejemplo del “Cordobazo” una gesta popular que no necesita que se le refresque la memoria a nadie para evocar esas duras jornadas en las que obreros y estudiantes se abrazaron para luchar contra una expresión tiránica.
   Ahora los cuartetos tendrán su museo, y vaya Dios a saber cuál será el costo que afrontará el sorprendido cordobesismo, porque ninguna construcción es gratis y mejor sería que la hicieran bien de arranque, para no caer el ridículo del Camino del Cuadrado que hubo que hacerlo cuatro o cinco veces y por esas veces se multiplicó su costo.
   Podríamos también citar la nueva terminal de ómnibus, maravilla de la ingeniería lacustre que debió ser replanteada porque fue construida para Venecia y no para nosotros.
   El faro sin mar, monumento a la inutilidad salvo para disfrazarlo de arbolito navideño 20 días al año.
   El gobierno desoyó los pedidos de los 29 testigos de la historia, periodistas, fotógrafos y camarógrafos a los que nos tocó ser protagonistas del Cordobazo, cuando planteamos la necesidad de algún apoyo para la subsistencia institucional y física.
   Nos cansamos de pedir audiencias al area de Cultura a donde fuimos derivados y el ultimo pedido, creo del 20 de abril último, no tuvo respuesta.
   La intención era armar un museo del “Cordobazo” con todos los elementos imaginables que fueron parte de esos días de angustias.
  Pero no, no y no…   
            Eternizar un negocio que es para pocos, en detrimento del respeto por la historia.
      En el Cordobazo hubo bombas molotov, gases lacrimógenos, balas y barricadas; en el tunga-tunga suelen encontrarse otros elementos.
   Para el gobierno de la provincia es más importante resaltar la trascendencia folclórica del cuarteto.
   Porque si miramos de reojo, llegaremos a la convicción que hay más cultores del tunga-tunga que de la memoria de un pueblo.

PASÓ EL DÍA DEL PERIODISTA
    A toda persona que ejerce el periodismo pero tiene colgado en alguna pared el diploma que lo acredita como tal que le fuera entregado en una solemne ceremonia académica y social, le asiste el legítimo derecho al orgullo de haber plasmado una vocación o una meta vital.
   Pero estamos los otros, los que abrazamos si, una fuerte propensión a informar, a analizar, a dar a conocer lo oculto, encubierto o ignorado sin pensar en la notoriedad o en la fama propia ni con delirios de marquesinas ni tumultos callejeros por firmar autógrafos. Somos -y descaradamente lo confieso- los que sin estudiar estilos, poses, silencios o elegir ropa de última moda, el mejor peinado y más cinematográfico maquillaje, nos lanzamos a esta cotidiana aventura de sentirnos útiles a la sociedad.
   Muchos somos el resultado -o la consecuencia- de habernos iniciado en esta atrapante pasión a mediados del pasado siglo, cuando el periodismo no se estudiaba sino que se ejercía por vocación y compromiso.
   Somos -porque en verdad no somos pocos- los que hacemos periodismo procurando las reacciones hacia afuera, hacia la gente y no hacia adentro como parte de esas sórdidas batallas mediáticas internas que desgastan a la persona humana y pretenden transformarnos en objeto negociable.
   Venimos del tiempo en que el ejercicio de esta maravillosa actividad nació como una adicción; como un vicio porque escribíamos o hablábamos desde el alma, sin antes hacer pasar la opinión por los bolsillos, en una actitud más emparentada con lo romántico que con el compromiso laboral que era dentro de todo prolijamente respetado.
   No deja de ser una piadosa mentira eso de la vieja bohemia, de las cabareteras trasnochadas al fiado o las interminables y amanecidas cafeteadas, sino una verdad de aquellos tiempos en que el periodismo era casi hermano de la literatura y no una parte esencial del marketinero divismo actual.  
   Somos de los tiempos del archivo, de la memoria, de recorrer bibliotecas y de andar las calles en el diario sacrificio de informar; de aquellos ayeres de vigilias y de temores, a diferencia de algunas jóvenes generaciones más hijas de Google que del esfuerzo.
   De todas maneras y dejando al margen a ese engendro -pariente de la promoción ideológica- que le llamaron “periodismo militante” y es una ofensa a la honestidad de informar, tenemos la obligación de unirnos los académicos y los líricos a la hora de la celebración, por el simple hecho de coincidir en lo que hacemos.
   Y rindamos homenaje -a Mariano Moreno ya le hicimos muchos- a Goethe quien tuvo la genialidad de sostener que “Solo es digno de libertad aquel que sabe conquistarla cada día”.
   Los periodistas comprometidos -todos menos aquellos a los que prefiero ignorar- que hacemos lo nuestro como un mimo para el espíritu y un virtuoso desenfreno para la propia intimidad, sabemos que nunca se llega a la meta y la desaparecida colega Oriana Fallaci definía magistralmente esa actitud: “Yo quiero caminar, no quiero llegar. Llegar es morir”.
   Es por eso seguramente y no porque tenga vocación de eternidad que más allá del diploma, prefiera esforzarme cada día en ser un periodista correcto y decente.
   Con eso soy feliz

7 de junio de 2018

Hoy, Día del Periodista --------------

EL PERIODISMO ES SIN DUDAS
LA  PROFESIÓN MÁS  INVADIDA
   A nadie se le ocurra pensar que son todas graciosas delicias, jaranas, trasnochadas y disipación integral las que jalonan la vida del periodista, al menos de aquellos amantes de la libertad y cultores del compromiso con la sociedad.
   La historia sigue cronicando que son las primeras víctimas de los autoritarios, de los dictadores, de los fanáticos fundamentalistas y de aquellos censores que los someten a barrotes o a mordazas. Muchas veces son destinatarios de presiones de conciencia.
   Tambien suelen ser mártires en los conflictos armados que los muestran actuando en el frente, junto al máximo peligro.
   Entre nosotros, la genuina libertad de expresión no es ni ha sido la generosa concesión de ningún gobierno, sino el ejercicio de la tarea de informar y emitir opinión al amparo de la Constitución, de las leyes y del sentido ético.
   Los periodistas de ley no necesitamos que nadie nos indique lo que debemos decir o nos impongan lo que debemos callar, porque tenemos pensamiento y criterio propios, siempre que por la pauta publicitaria o por conservar el puesto no vendamos nuestra honestidad intelectual. Los periodistas de Córdoba sabemos que mientras impere el respeto a los preceptos básicos y el pensar distinto no nos transforme en enemigos, no habrá sombras que perturben la certeza absoluta de libertad.
   Una libertad que no necesita padrinos ni leyes que la regulen, la condicionen o la impongan, porque el único reaseguro de gozarla radica en el simple respeto por la Constitución. Todo lo demás es inútil y disociante pirotecnia y bien sabemos, los periodistas, que formamos parte de una profesión impunemente invadida.
   Invadida por médicos, actores, deportistas, curas, rabinos, vedettes, manosantas, dietistas, funcionarios desocupados, pitonisas, empresarios, modelos, abogados, economistas, corredores de autos, políticos en decadencia, cocineros, vendedores de humo o mercaderes de grasa de serpiente. Son ellos, los invasores, quienes reivindican la vigencia discepoliana de la Biblia junto al calefón.
   La base moral es el mejor reaseguro para edificar desde allí la honestidad de informar, de opinar, de criticar o de aplaudir. Solamente quienes la poseen se sienten libres y están en condiciones de transmitir esa convicción de libertad que se fortalece día a día, solo en la fragua del trabajo y no a través de ese engendro al que supieron llamar “periodismo militante”, de donde surgía el falso y unilateral periodismo solamente interesado en imponer autoritariamente su ideología y el hermético discurso, por encima del sano y saludable disenso que es el mejor antídoto contra la censura.
   Porque si hablamos de ese ultrajante agravio, tengamos presente que tal metodología de amordazar, desde el fondo de la historia, ha sumido en el fracaso a todos aquellos a quienes quiso servir.
   Los periodistas nos hemos acostumbrado a respetar los silencios ajenos y a no desertar de los propios. Confucio supo sostener que “El silencio es un amigo que jamás traiciona”.
   El de hoy es un dia propicio para renovar íntimamente el sano compromiso de la honestidad a la hora de informar y los votos de hacer prevalecer la legítima e innegociable convicción en el momento de opinar.
   En síntesis, cumplimos con nuestra vocación de anoticiar a la sociedad sobre una realidad que no podemos modificar.
   Y somos poética y asexuadamente hablando, seres marinos que vivimos en tierra soñando con ser pájaros.
Gonio Ferrari

   

Una confesión necesaria -------------------------

SOY DE AQUELLOS QUE CADA DÍA MÁS
SE ESFUERZAN POR SER  PERIODISTAS
    A toda persona que ejerce el periodismo pero tiene colgado en alguna pared el diploma que lo acredita como tal que le fuera entregado en una solemne ceremonia académica y social, le asiste el legítimo derecho al orgullo de haber plasmado una vocación o una meta vital.
   Pero estamos los otros, los que abrazamos si, una fuerte propensión a informar, a analizar, a dar a conocer lo oculto, encubierto o ignorado sin pensar en la notoriedad o en la fama propia ni con delirios de marquesinas ni tumultos callejeros por firmar autógrafos. Somos -y descaradamente lo confieso- los que sin estudiar estilos, poses, silencios o elegir ropa de última moda, el mejor peinado y más cinematográfico maquillaje, nos lanzamos a esta cotidiana aventura de sentirnos útiles a la sociedad.
   Muchos somos el resultado -o la consecuencia- de habernos iniciado en esta atrapante pasión a mediados del pasado siglo, cuando el periodismo no se estudiaba sino que se ejercía por vocación y compromiso.
   Somos -porque en verdad no somos pocos- los que hacemos periodismo procurando las reacciones hacia afuera, hacia la gente y no hacia adentro como parte de esas sórdidas batallas mediáticas internas que desgastan a la persona humana y pretenden transformarnos en objeto negociable.
   Venimos del tiempo en que el ejercicio de esta maravillosa actividad nació como una adicción; como un vicio porque escribíamos o hablábamos desde el alma, sin antes hacer pasar la opinión por los bolsillos, en una actitud más emparentada con lo romántico que con el compromiso laboral que era dentro de todo prolijamente respetado.
   No deja de ser una piadosa mentira eso de la vieja bohemia, de las cabareteras trasnochadas al fiado o las interminables y amanecidas cafeteadas, sino una verdad de aquellos tiempos en que el periodismo era casi hermano de la literatura y no una parte esencial del marketinero divismo actual.   
   Somos de los tiempos del archivo, de la memoria, de recorrer bibliotecas y de andar las calles en el diario sacrificio de informar; de aquellos ayeres de vigilias y de temores, a diferencia de algunas jóvenes generaciones más hijas de Google que del esfuerzo.
   De todas maneras y dejando al margen a ese engendro -pariente de la promoción ideológica- que le llamaron “periodismo militante” y es una ofensa a la honestidad de informar, tenemos la obligación de unirnos los académicos y los líricos a la hora de la celebración, por el simple hecho de coincidir en lo que hacemos.
   Y rindamos homenaje -a Mariano Moreno ya le hicimos muchos- a Goethe quien tuvo la genialidad de sostener que “Solo es digno de libertad aquel que sabe conquistarla cada día”.
   Los periodistas comprometidos -todos menos aquellos a los que prefiero ignorar- que hacemos lo nuestro como un mimo para el espíritu y un virtuoso desenfreno para la propia intimidad, sabemos que nunca se llega a la meta y la desaparecida colega Oriana Fallaci definía magistralmente esa actitud: “Yo quiero caminar, no quiero llegar. Llegar es morir”.
   Es por eso seguramente y no porque tenga vocación de eternidad que más allá del diploma, prefiera esforzarme cada día en ser periodista.

Gonio Ferrari