7 de enero de 2018

S.L.B.: ¿VIA LIBRE A LA CORRUPCIÓN? - EL HAMPA HACE LO QUE QUIERE - LOS PORTEÑOS LLORAN POR EL BOLETO DE 8 PESOS - BUEN SÍNTOMA: DECRECIENTE PIROTECNIA - LA MEGACAUSA NO ESTÁ DE FERIA Y UN DESAFÍO - CUIDAR Y MIMAR AL TURISTA - EL SINDICALISTA AHORRATIVO, PRESO EN URUGUAY, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” que emite AM580 Radio Universidad de Córdoba en dúplex con su FM 88.5. En la edición del 7/1/18 estos fueron los temas principales:

¿FRENO Y VIA LIBRE A LA CORRUPCIÓN?

   Suena más cercano a lo inexplicable que desde el gobierno de la provincia se haya decidido cerrar las puertas del fuero anticorrupción, aquella por entonces saludable iniciativa delasotista que puso como cacique de esa toldería a Luis Juez, quien duró hasta que se le ocurrió investigar hacia adentro.
   Eso fue un trompadón al hígado del por entonces gobernador que ni siquiera soñaba con transformarse en creativo, diseñador y modelo de ropa masculina de alto nivel.
   Pero después de todo, y según lo certifican la memoria y la historia, ese fuero fue solamente un decorativo sello que lucía el gobierno de aquellos años para certificar su decencia hacia afuera.
   Ya fue.
   Ya pasó.
   Ya ingresó a los libracos donde se escribe el devenir de los pueblos y de quienes los gobiernan, o desgobiernan según sea cada caso.
   Justo ahora, que los mantos de sospechas se extienden como los puestos callejeros donde venden baratijas, artículos contrabandeados y salames de perro castigados por todos los soles del verano, llega la ocurrencia de terminar con una instancia necesaria ante la gente, si lo que se busca es legitimar acciones y gestión.
   En realidad y para el caso, serían secundarias cualquiera de las explicaciones que se puedan mostrar como motivantes de la clausura, olvidando que mucho se asemeja a una falta de respeto hacia la gente y un reconocimiento implícito de manos no tan inmaculadas.
   Los resultados de las últimas consultas electorales han sido una ominosa señal de alarma para el poder provincial, que aunque lo niegue, está en la ineludible tarea de empezar a despedirse y no es cuestión de dejar para la posteridad pruebas de algunas travesuras.
   Cuando lo que se impone ante la sociedad es profundizar los controles acerca de la gestión, es que se busca instaurar este pretendido manto de silencios que terminan siendo estruendosos.
   Y bueno sería entonces, si lo que se procura es la pureza funcional, ¿por qué alguien no hace suya esa vieja idea de exigirle a la dirigencia sindical, una declaración de bienes -jurada o no, es lo mismo- antes de asumir y después de dejar la conducción?
   ¿Por qué no se instaura un fuero que hurgue sin trabas ni presiones políticas ni ideológicas el verdadero patrimonio -anterior, actual y futuro- de cada uno de los altos funcionarios del gobierno?
    Conseguir que estos detalles sean una realidad, no haría más que rendir tributo a la decencia y reconocer a la honestidad en la función pública como la mejor bandera que pueden enarbolar aquellos que buscan perpetuarse en el poder.
   En definitiva, un homenaje a la democracia y a las manos limpias…

EL HAMPA HACE LO QUE QUIERE

   Días atrás las autoridades policiales formularon declaraciones intentando quitarse el lazo de una realidad indiscutible: el notable incremento de hechos delictivos pese a los remiendos y parches que se colocan en un sistema desactualizado aunque por una cuestión de exceso de adquisiciones parezca eficiente.
   Parece que la consigna -con todas las dudas que despierta- era comprar, comprar y seguir comprando en forma directa sin concurso de precios, con el gastado argumento que las urgencias no permitían los trámites administrativos que diluyeran las sospechas, cuando las estadísticas con suficiente tiempo vienen alertando del feroz crecimiento del hampa en Córdoba.
   Sin una política integral de seguridad, toda acción tiene meta de fracaso, como lo estamos padeciendo desde tiempo atrás.
   Dejando de lado las elucubraciones políticas y técnicas, nada mejor que ilustrar la realidad con un simple ejemplo: una fábrica de aberturas, industria del cordobesismo, instalada en Bulevar De los Rusos al 3.309 ha sufrido en los últimos dos años más de 40 hechos delictivos entre robos, asaltos, daños y otras lindezas, sin que la policía haya sido capaz de neutralizar el accionar de sus autores, cebados frente a la impunidad que gozan, porque ya es viejo y percudido eso de hablar de “zonas liberadas” porque en tal sentido pareciera que toda Córdoba lo es.
   Nadie cree eso que “la delincuencia tiene techo y de allí no pasa”.
   Y si se necesita un par de hechos para incorporar a la antología del ridículo y del absurdo, en esta semana ¡robaron parte del techo! del enorme galpón de 600 metros cubiertos.
   Lo peor de todo es que tal hecho fue perpetrado en la noche del lunes último, la policía paseó por el lugar, tomó datos -como siempre haciéndose ver- y lo peor de todo, aunque no se pueda creer, dos días después ocurrió un nuevo hecho, en el mismo lugar donde habían sido soldadas las chapas originariamente robadas.
   Hay que trabajar un buen rato para romper una soldadura de tal magnitud sin que nadie lo advierta, o es la certificación del patrullaje cero, con cero de prevención como estamos viviendo.
   Sr. Jefe de Policía y Sr. Secretario de Inseguridad: les asiste la razón, la delincuencia de Córdoba ahora tiene techo propio… logrado de manera gratuita.
   Me comentaron que algunas autoridades policiales visitaron la empresa afectada, prometieron investigar y establecieron una especie de cerrada protección para evitar la escandalosa repetición de los hechos.
   Roguemos que no sea como siempre, hacerse ver por algunos días y luego mandarse a mudar y que Dios los ayude.
   Es entendible que no es posible designar a un policía para cuidar a cada empresa de la ciudad, pero los patrullajes intensivos son la mejor manera de prevenir.
   Los móviles, las motos, las bicicletas y los efectivos estacionados en las comisarías, de nada sirven, salvo para alertar a los ladrones que tienen la ciudad a su disposición.
   Tal como ahora sucede…

PORTEÑOS LACRIMÓGENOS


   Les mandamos electricidad nuestra para el Sistema Interconectado Nacional que alumbra las coquetas avenidas de la Capital Federal  y las marquesinas de la calle Corrientes, las peatonales de Florida y de Lavalle; les sostuvimos con nuestros impuestos más de la mitad del boleto urbano que ellos pagaban, les regalamos algunas pulposas con sueños de vedettes, les aportamos varios políticos prominentes (y equilibramos cierta devaluación intelectual y vocación por el silencio con algunos de los otros); hicimos felices a los “bosteros” descendiendo a River, se lucieron urbi et orbe con la pareja bailarina campeona mundial de tango que es cordobesa.
   Dejamos que sin éxito intentaran copiarnos los alfajores, se mataron de risa con nuestra Hortensia, se maravillaron con Antonio Seguí, nos robaron a los periodistas Sergio Villarroel, Pablito Rossi y otro Rossi, el Elio.
   Se llevaron a Daniel Willington (el “Daniel de los estadios”) y nos quedamos piolas…
   Y todavía hay más, poniendo en claro que lo de “Chupete” De la Rúa fue un “derrape” en contraprestación a todos los fracasos que ellos, los porteños, nos impusieron.
   No termina todo con eso, porque les facilitamos la musicalidad de la Mona Gimenez y no hizo falta que reclamáramos devolución.
   Y jamás olviden que si no hubiéramos sido tan generosos al votar a un candidato del puerto, ahora andarían protestando e insultando al ver las puertas cerradas de Comodoro Py y los penales de Ezeiza y de Caseros virtualmente despoblados y volverían a estar incómodos con las cadenas nacionales que les interrumpían el fútbol o el teleteatro.
   Sin que de ninguna manera se trate de una censura nacida en el chauvinismo, vemos con pesar y algo de envidia -¿para qué negarlo?- que los porteños han virado a una especie de unitarismo con disfraz federalista, como los “K” ataviados de peronistas…
   Los “doctos”, graciosos y “pícaros” especímenes del cordobesismo pagamos más de 15 pesos el boleto de ómnibus para un servicio lamentable en muchos sectores, servido por camiones carrozados y manejados por choferes que cobran excelentes sueldos, como cobran los secuestradores el rescate por la ventaja de contar con miles de rehenes que para colmo, pagan el mal viaje por adelantado.
   Un curioso caso de empresas cuyos ejecutivos lloran miserias, manejan el sistema a su antojo y capricho y se hartan de cosechar utilidades.
   Ellos, los porteños, no pueden ahora andar mariconeando (en el buen sentido sea dicho) porque a su boleto lo llevan a 8 pesitos, con la ventaja que si lo combinan en dos horas con el subte y el tren, se supone que casi les pagan por viajar.
   Si hubiéramos visto realizado el delirio de Jaime y de otros vendedores de humo, al menos tendríamos un tren bala urbano para desquitarnos.
   Ni eso…

ALENTADOR: DECRECIENTE PIROTECNIA

   No es necesario que nos remontemos a más de medio siglo en el tiempo, para recordar el festival de explosiones y luces que comenzaba virtualmente a mediados de diciembre y finalizaba ya entrado el mes de enero, después de la llegada de los Reyes.
   No existía ninguna limitación en la venta ni en el uso de la pirotecnia, que no contaba con elementos de seguridad como los que ahora muestra, pese a lo cual se ha venido notando un incremento en el deseo de atemperar las consecuencias de su abuso, por la cantidad creciente de episodios sangrientos y dolorosos que año tras año veíamos ascender a cifras escalofriantes.
   Decenas de heridos y algunos desenlaces fatales después de la Nochebuena y en el cambio de año, certifican que las clínicas y hospitales solían colapsar.
   Una saludable y generalizada toma de conciencia le ganó al contrabando, a la improvisación y a la violación de las leyes, mientras se iba cerrando poco a poco pero inexorablemente el circuito de comercialización de la ruidosa mercadería, que ahora y con total impunidad en su compra y utilización, solamente se comprometen los piquetes sindicales o durante cualquier mecanismo de protesta sin importar a sus responsables por el daño que ocasionan.
   Un detalle que mucho contribuyó a que la utilización de estruendos se suavizara, ha sido el amor por las mascotas cuando la gente entendió que sufren más que los humanos, por una cuestión de mayor sensibilidad.
   El problema en este final de año sobrevino por la falta de control en la comercialización de pirotecnia y en cualquier barrio fue común encontrar puestos que pese a la clandestinidad de lo que hacían, se instalaban a la vista de todos sin que nadie les impidiera violar la ley.
   Y los resultados quedaron afortunadamente a la vista, cuando nos enteramos que la cantidad de atendidos por lesiones o quemaduras producidas por cohetes y otros explosivos ha disminuido notablemente, al igual que las demandas de atención en sanatorios, hospitales, clínicas y dispensarios.
   Un síntoma alentador que certifica que los pueblos maduran en sus conductas y hoy conocen cabalmente las consecuencias de la desobediencia a lo legislado.
   Es parte, sin dudas, del camino a la madurez de nuestra sociedad en eso tan necesario que se llama respeto hacia sus semejantes y hacia las leyes.

LA MEGACAUSA NO ESTÁ DE FERIA
   Es noticia, lo que ya comentara en otro bloque de este mismo espacio, la disolución del Fuero Anticorrupción  y Penal  Económico de la Provincia,  frente a lo cual se me amontonan planteos en relación a la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba.
   El año pasado, la presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba destacó  como ejemplo  de acción de estos fueros la condena de dos fiscales, un ex intendente  y las del Registro de la Propiedad, sin hacer mención de otras 60 causas, publicadas por el diario La Voz del Interior,  la mayoría sin siquiera investigar, que involucran a varios funcionarios y personas vinculadas con el Poder.
   Aparentemente estos casos pasarían a las Fiscalías de Instrucción y me pregunto:  ¿Será por sorteo como dice la ley? Y un nuevo paralelo: En el caso del Registro de la Propiedad no se respetó el  procedimiento establecido  por nuestra Constitución, conocido como Juez natural, y todos los casos fueron derivados a una única “comisión especial”.  
   ¿Qué se hará ahora?  ¿Se los volverá a los jueces a los que les correspondía para que las cosas se hagan como debieron hacerse desde la primera vez?
   En estos 15 años, mientras con gran  pompa mediática  se  encarceló,  juzgó  y condenó  a un puñado de empleados y trabajadores sin cargo,  acusándolos de delitos millonarios que en nada se correspondían con sus patrimonios ni con sus estilos de vida, ningún alto funcionario ni integrante del poder político provincial pisó estas Fiscalías, pese a existir denuncias contra ellos.  
   Y ahora lo cierran.
   ¿Qué se hace en otros lugares cuando un empleado no cumple con su tarea?  En el Poder Judicial, al menos en este Fuero,  se lo asciende o se lo jubila con privilegios, lo que no deja de configurar una alta sospecha de indemnidad consagrada.
   Pruébenme ahora, si es que alguien se anima y tiene riñones y fundamento para hacerlo, que la causa del Registro no fue una enorme pantalla para esconder la corrupción.
   Es un desafío y me encantaría tener una respuesta.

EMPECEMOS POR MIMAR AL TURISTA

   Viene ocurriendo lo de siempre, sin sorpresas en cuanto a la actividad turística en una provincia que tiene a ese quehacer como uno de sus principales ingresos de recursos.
   Por ahora el tiempo viene acompañando al éxito de la temporada, los lagos en estos últimos días vienen recobrando su esplendor con buen nivel y la afluencia de visitantes en muchos casos supera a los más optimistas pronósticos.
   Sin embargo y por noticias que nos llegan desde distintos puntos turísticos de la geografía cordobesa, hay mañas y actitudes que se reiteran pese al paso de los tiempos y de las temporadas.
    Me refiero al maltrato del turista, con ese absurdo criterio de hacerlo que venga, esquilmarlo de mil maneras y dejar de lado el interés que pueda volver, porque si él no lo hace, hay otros miles que lo pueden reemplazar.
    Esa es la costosa equivocación, porque si miramos la situación en su amplio contexto, deberemos coincidir en que no queda descolocado ni señalado el comerciante inescrupuloso, sino el pueblo cordobés por tolerar situaciones evitables, que se diluyen con solo ejercer un control más estricto sobre la actividad.
   Los despojos en los sitios de comidas, los abusos para estacionar en lugares que son de uso público, las exageraciones que se exigen para acceder a sitios de interés general, el maltrato en la atención de ciertos hoteles y hospedajes, juegan siempre en contra y con efecto residual, en la voluntad de regreso que pueden o no tener los visitantes.
   Y otro detalle es la actuación, entre otros organismos, de la Policía Caminera siempre firme en su objetivo fundamental de recaudar, olvidando una cierta flexibilidad en beneficio de los visitantes que muchas veces por ignorancia y algo de candidez cometen infracciones leves que no demandan el correctivo de la multa, la pérdida de tiempo y el quite de puntos en la licencia de conducir.
    Los dueños de la provincia, de sus paisajes, de sus comidas, de su música, somos todos, sin excepción.
   Y debemos ser todos, en consecuencia, los responsables de la llegada de nuestros visitantes, porque tenemos la obligación de ser correctos y generosos anfitriones para hacerles más grata su estadía.
   Sobre todo para no lamentarnos después, cuando los números de la afluencia indican a las claras que no supimos tratarlos bien, como para que regresaran.
   Ese es el precio más caro que no debemos pagar.

UN SINDICALISMO EJEMPLAR
   Meticulosamente, la bruma de los tiempos ha ido devorando con famélico sentido el accionar y en muchos casos el sacrificio de muchos dirigentes sindicales argentinos, ejemplos para las generaciones posteriores y modelos a seguir en el curioso y cambiante mundillo de la actividad gremial.
   Y para no caer en la injusticia de los olvidos, es preferible sintetizar en un solo personaje ese compendio de virtudes, merecimientos y compromiso que puede compendiarse en un argentino como por ejemplo lo fuera el gringo Agustín Tosco, líder del combativo lucifuercismo de la década del 60 y un lustro más también.
   Viene a cuento el recuerdo por los vaivenes de la historia, que fue tejiendo situaciones y personajes que en lugar de emparentarse con la épica sindical de entonces, pasaron a figurar en el oscuro libro de la corrupción donde escribieron -y muchos aún escriben- las páginas más repudiables que sin dudas podrá atesorar la memoria.
   Y para esos casos, lo mismo es acudir a un solo ejemplo, el más reciente, lo que no significa olvidar a quienes tuvieron la caradurez de integrar la nómina de los deshonestos, como lo es de acuerdo con lo que se viene revelando, el secretario general del gremio estatal SOEME,  el ahorrativo Marcelo Balcedo, detenido en Uruguay acusado por la justicia argentina entre otras cosas por vaciamiento del sindicato, evasión y lavado de dinero.
   No faltan quienes vinculan a este oscuro personaje con el tráfico de estupefacientes en Rosario junto a la banda de Los Monos, quien en su lujosa residencia del hermano país tenía casi medio millón de dólares en efectivo, arriba de 5.700 euros, diez lucas de nuestro país, más de 25.000 pesos uruguayos, solamente 6 reales, 10.500 francos y 500 florines de Aruba.
   En su “ranchito” valuado en más de 5 millones de dólares, Belcedo atesoraba varios automóviles de alta gama de las más afamadas marcas europeas incluyendo una Ferrari en la que nada tengo que ver y otros vehículos.
   Sorprendido haciendo pis en la plaza, Balcedo -a quien se relaciona con Julio de Vido y el milico Milani- propietario entre otras empresas del diario “El Día” de La Plata, medio que atribuyó la detención a una persecución judicial, denunciando de paso un ataque a la libertad de prensa.
   Muchos son los detalles que rodean a esta cuestión y en las próximas horas sin dudas se conocerán increíbles circunstancias que se emparentan con la pomposa vida de este espécimen que se decía dirigente sindical, y que les cobraba a los empleados que le recomendaba su amigo Scioli, 2.000 pesos por mes, de sus sueldos, para sus insaciables bolsillos.
   Más que una noticia, esto debe ser tomado como un severo llamado de atención a la dirigencia sindical que más allá de su compromiso con la burocracia, supo aprovecharse de las enormes ventajas que le proporcionaba el acceso a una chequera casi sin límites.
   Sospechas hay muchas, como muchos deben ser los que reconocen tener sucio el tugges y de alguna manera deben prepararse para soportar el aluvión judicial que se les avecina.
   Sobre todo para aquellos que creyeron en la eterna impunidad y jamás se prepararon, ni prepararon sus números para una derrota, que ahora les puede abrir el camino hacia la cárcel.

   De todas maneras, si eso ocurre, seguramente será Justicia.