27 de febrero de 2018

Dudoso inicio del ciclo lectivo --------------------------


SOLIDARIDAD DOCENTE ENTRE LA PRESIÓN
GREMIAL, LA  VOCACIÓN Y EL COMPROMISO   


   Cuando creíamos que la prepotencia gremial disfrazada de solidaridad ya no existía, nos encontramos con esta nueva versión virtualmente institucionalizada por la dirigencia sindical de los docentes de la provincia de Buenos Aires, incapaces de cerrar un acuerdo salarial con las autoridades de aquellos pagos.
   Dejando de lado el trasfondo ideológico del diferendo que ha enfrentado a Baradell, patriarca de las aulas, con la gobernadora Vidal, es para pensar que si en Córdoba no comienzan las clases porque la UEPC se acollara con ese curioso personaje y sus caprichos, ha muerto la personalidad de una organización gremial con larga trayectoria de lucha  que no necesitaba nacionalizar ningún conflicto para hacer valer sus derechos.
   Porque la educación y el compromiso no terminan en los límites de una dirigencia ciclotímica que no adoptó -por ejemplo- el mismo temperamento frente al feroz conflicto desatado en la provincia de Santa Cruz que determinó la pérdida del año escolar 2017. Allí triunfó el “vistagordismo” frente a una realidad tan inédita y lacerante.
   Y ahora con sus argumentos debilitados, apelan al interior para fortalecer sus demandas y caprichos y especialmente “aprietan” a Córdoba donde el acuerdo está virtualmente concretado para que una vez al menos, el ciclo lectivo se inicie con normalidad.
   El responsable sentido de la unión de objetivos no es buen compañero de la prepotencia ni de las imposiciones, sino una coincidencia de las bases para obrar con criterio propio, sin que les impongan conductas.
   Esa es la verdadera solidaridad y en este caso se hace preciso dejar de lado el valiosísimo componente de la vocación porque sería apelar a un sentimiento más que a la razón: la vocación docente permanece allá arriba, en su pedestal y no la alcanzan las mezquindades.
   Lo más penoso es que la consecuencia se abatirá sobre quienes menos la merecen padecer, que es el sector más vulnerable de esta situación por su indefensión frente al conflicto no obstante lo cual los transforma en principales partícipes: los alumnos.
   Por eso la pregunta: ¿por qué la dirigencia sindical, alguna vez también, no se solidariza con los alumnos, principales destinatarios del compromiso?
   Louis Joseph Lebret, notable pensador, supo sostener que “Nos hemos vuelto demasiado pequeños para comprender y demasiado egocentristas para atrevernos a cambiar. No es con ajustes insignificantes ni con acuerdos efímeros que se triunfará sobre el hambre y la miseria de los otros… No hay vía válida si la civilización no se encamina hacia la solidaridad universal”.
   Si Sarmiento estuviera vivo, ¡cuántas veces por vergüenza volvería a morir!
Gonio Ferrari