20 de febrero de 2018

Hoy, al menos doble bofe --------


EL GATO, UNICO ANIMAL QUE
PUEDE FESTEJAR TRES VECES AL
AÑO SU “DÍA INTERNACIONAL”


   Hoy es uno de los tres días del año que por diversos orígenes y circunstancias se celebra el ”Día internacional del Gato” y suspicacias políticas aparte con alguna figura presidencial, con la colonia artística, la TV basura, los boock’s y otras especulaciones, es oportuno consignar que en 2002 el Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW) y otros grupos de derechos de los animales lo instituyeron para cada 8 de agosto.
   Pero en el final de la primera década de este siglo una experta en estilos de vida de los irracionales, Colleen Page lo estableció para el 29 de octubre aunque el más cercano antecedente se remonta al 2009 fijado por cuenta de los usuarios de Internet en homenaje al viejo gato de Bill Clinton, fallecido (se comentaba que había sido sacrificado) debido a un cáncer con casi 20 años de vida -una edad gatuna más que avanzada- como Día Internacional del Gato al 20 de febrero.
   Por todo lo que es, sugiere, confirma, acaricia, ronronea, regala y enternece esta mascota cuyo número supera a los perros en todo el mundo, se me ocurrió escribirle algo una vez que mi Fellini con actuales 18 años, se fue de mi casa durante más de dos meses, haciéndome pensar en un abandono, cuando en realidad estuvo involuntariamente encerrado en una pieza -a donde entraba agua- en una obra en construcción.
   Cuando consiguió zafar de su  “cárcel” volvió sin fuerzas ni para maullar, pero sí para recuperarse con amor y sobrevivir. Todavía me acompaña y si contara todas sus “hazañas” y actitudes casi humanas, estaría confesando algo parecido a la “chochera” que todavía y pese a los años no me alcanzó:
        “Únicamente el Dueño de Todos los Relojes y los Tiempos sería capaz de explicar por qué los seres que amamos, alguna vez se van.
    Únicamente El que Hace y Deshace Todas las Cosas, sabe que a veces se van, se pierden en los lugares que conocen y un temor atávico los lleva a esconderse, acurrucados en sus cuevas junto a sus pasiones, sus ausencias y sus nostalgias.
    Siempre ocurre lo mismo, alguna vez, con quienes uno idealiza la vida.
    Lloramos, o no, cuando se van.
    Pero si vuelven, lloramos.
    Y si no vuelven no mueren porque los recuerdos son las fotos sin poses ni olores pero con un dulce y brutal ropaje de presencia.
    En pocas palabras, volvió al lugar de sus primeros ronroneos.
    Casi igual a la conducta humana.
    Por eso nos parecemos tanto a los gatos.
G.F.
   Por su parte el genial Jorge Luis Borges también se ocupó de los gatos, plasmando su amor y su homenaje en un imperdible soneto:                  


A UN GATO

No son más silenciosos los espejos
ni más furtiva el alma aventurera …
Eres, bajo la luna esa pantera
que nos es dado divisar de lejos.

Por obra indescifrable de un decreto
divino, te buscamos vanamente;
más remoto que el Ganges y el Poniente.
Tuya es la soledad, tuyo el secreto.

Tu lomo condesciende a la morosa
caricia de mi mano. Has admitido,
desde esa eternidad que ya es olvido,

el amor de la mano recelosa.
En otro tiempo estás. Eres el dueño
de un ámbito cerrado, como un sueño.

JORGE LUIS BORGES

   Puede Ud. hacer lo que quiera, homenajear o no a su gato (de 4 patitas) pero lo peor que se aconseja es ignorarlos porque de alguna manera merecen que les paguemos su compañía, sus maullidos, sus golpes con la cabeza demandando caricias, su pedido de agua, la pulcritud de su higiene, el valor de su conmovedora cercanía en la enfermedad de sus amos y otras particularidades que sólo tienen los reyes de este día.
   Hoy merecen doble ración del alimento, así como ellos que no tienen idea del Día del Humano, tanto nos obsequian -siempre- sólo a cambio de agua, un rincón para dormir y un lugar en nuestro corazón.