13 de marzo de 2018

Lucha contra los murciélagos --------


¿EL GOBIERNO QUIERE FORMAR
UN REGIMIENTO DE GUASONES?


   Es harto conocida la preocupación del gobierno de la provincia en su “lucha sin cuartel contra la delincuencia”, para lo cual utiliza una de sus mejores armas que es el ocultamiento de hechos gravísimos con lo que consigue suavizar las estadísticas y seguir vendiendo esa falsa y peligrosa imagen de seguridad cuando no existe.
   Pero no es la única preocupación que se abate sobre el castigado cordobesismo, ahora beneficiado con una sucesión de obras necesarias aunque algo inoportunas, salvo para vender en épocas preelectorales como anestésico de una realidad apremiada por otros severos problemas prolijamente descuidados.
   En los últimos tiempos, la cuestión de la invasión permanente de murciélagos en el Colegio Alejandro Carbó ha desnudado algo que era una certeza pero que ladinamente se escondía bajo un manto de complicidades y silencios: como siempre, los tres meses de vacaciones sirvieron para la patriótica practica del alpedismo mientras muchas escuelas seguían con agudas falencias edilicias, de mobiliario y de otras carencias fáciles de superar sólo con buena voluntad y correcta gestión.
   Pero no.
   A último momento se avivaron que los murciélagos ooootra vez se habían adueñado de una de las escuelas más emblemáticas, activas y concurridas de la provincia y pretendieron desalojarlos en una semana, cuando se habían iniciado las clases superando la mayoría de los docentes un ridículo paro ordenado por la conducción gremial nacional.
  Tropezaron con los proteccionistas que se empeñan en sostener y aconsejar que esos bichos son buenos, que hay que acostumbrarse a convivir con ellos pese a ser en muchos casos portadores de pestes, pero a ninguno de esos defensores se les dio por llevarse cuanto menos cinco o seis murciélagos a sus casas, para que ellos, los chicos y los vecinos se deleitaran con el vuelo majestuoso, el olor y la caca de estos mamíferos voladores.
   Es probable que la ciencia esté del lado de quienes sostienen la bondad de los animalitos, pero la realidad, nuestras costumbres y los riesgos tienen otra perspectiva al analizarse la situación. No sería suficiente el reclutamiento de “guasones” para combatirlos, porque seguramente el pretexto sería utilizado por las áreas de (in)seguridad y (des)gobierno para ubicar a los parientes, amigotes, amigas, activistas y partidarios con atractivos sueldos y poco esfuerzo.
   Es para pensar que las autoridades de Educación, al menos sospechadas de inteligentes cuentan entre los servicios que contrata, con alguna empresa encargada de controlar pestes y si eso no se hace, es porque no la tienen o si la tienen no le pagan.
   La notable imprevisión tuvo lógicos resultados con un daño directo a la educación del alumnado y la vida y costumbres de sus mayores, que a ciencia cierta no saben, diariamente, si las clases se dictan o el colegio permanece cerrado por la invasión que seguramente enviara el espíritu de un Batman dañino, superior y anticordobesista.
   Si esto fuera la primera vez que ocurre, bien valdría un voto de apoyo a las autoridades lógicamente afectadas por una situación imprevista, porque los murciélagos no suelen avisar con anticipación el lugar donde se aposentarán, se reproducirán, provocarán asco y por otra parte, lástima, consideración y respeto de los proteccionistas.
   Cada año es la misma historieta: muchas escuelas que arrancan el ciclo lectivo con deficiencias que debieron solucionarse con tiemplo durante los tres meses de receso o la porquería de tener que aguantar el insalubre vuelo y la presencia de bichos que a lo mejor son útiles para comerse los insectos, pero no caen simpáticos a los niños, a los jóvenes ni a los padres que deben tolerarlos dentro de una escuela.
   Está visto también en este caso que el gobierno de la provincia se empeña, año tras año, en tropezar con la misma piedra.
Gonio Ferrari