1 de mayo de 2018

Dujovne, ministro gourmet ------------

SESOS DE CUIS Y PÁRPADOS DE
FAISÁN, CADA  VEZ  MÁS CAROS

   Nunca faltan los indiscretos que buscando un cachito de fama, deschavan a los famosos en sus intimidades ya sean eróticas, domésticas o gastronómicas con tal de trascender y huelgan los ejemplos que sería engorroso y reiterativo recordar.
   Alguien de esos que nunca faltan, cedió a algunos medios valiosa documentación que compromete a un miembro del gabinete nacional, digamos un integrante de la “mesa chica” del gobierno macrista. Las últimas declaraciones del presidente Macri fueron para instar a un achique de los gastos del Estado, que tomando en cuenta la crisis, no puede darse el lujo de ser dispendioso, como se calificaba escandalosamente a las anteriores administraciones.
   Y es precisamente en el ministerio de Economía donde los lamentos son mayores porque desde tiempo atrás está en el ojo de la tormenta, y es de donde surgen las medidas que nos afectan o nos benefician en el caprichoso devenir de nuestra economía, lo que equivale a pensar que su titular debiera ser el más austero de los funcionarios, por eso de dar un ejemplo a la sociedad.
   Pero no, no y no, porque el bueno de Dujovne parece tener veleidades de Tío Patilludo (mal traducido es lo mismo que Tío Rico) y le encantan la buena mesa, el buen trago y los cómodos viajes en aviones privados, dado que en definitiva tiene más de 40 millones de estúpidos que contribuimos para que acceda a todos esos antojos. Y uno lo escucha en sus peroratas y algunos llegan a creerle la cara compungida que a veces muestra como parte de su “acting”.
   Pero lo mejor entonces y antes que le exijan que primero devuelva, después se arrepienta y por fin se mande a mudar a su casa, es conocer algunos detalles de sus costosas andanzas que pagamos todos a fuerza de sacrificio, inflación, privaciones, presión impositiva y falsos ejemplos de moderación que se nos pretenden “vender” precisamente desde un área tan sensible como la que maneja Dujovne.
   Pero su mal ejemplo es contagioso, porque el virus del gasto exagerado con dinero ajeno invadió la mente y el bolsillo de su jefe de gabinete, un tal Ariel Sigal, quien también tiene lo suyo para rendir cuentas si alguien se anima a “mandarlo al frente” formalmente.
   A mediados del año pasado, pese a que existen puntuales servicios de nuestra  línea de bandera, Dujovne contrató un vuelo privado entre Buenos Aires y Posadas y no debe haber sido por ninguna urgencia, que nos costó 172.725 pesos de entonces, ahora equivalentes -precios actuales- a unos 1.125 kilos de buen asado de ternera o más de 8.000 litros de leche o 12.000 boletos del carísimo transporte urbano de Córdoba.
   Y el derrochón de Sigal, como partícipe de la reunión del FMI (Fondo Monetario Intramuscular, porque siempre nos vacuna) convidó a algunos de sus funcionarios a un “almuerzo de trabajo” en el coqueto restó “Fiola Mare” de la capital norteamericana, del que participaron 27 personas de quienes no se conoció identidades pero sí su sed etílica: esa jodita nos costó a los argentinos 5.389 dólares más la propina porque entre otros detallados gastos, se chuparon 8 botellas del rico vino “Nobile di Montepulciano Avignonesi” cosecha del año 2013, que se cotiza a 75 verdes cada vidrio, aparte de cócteles y otros tragos que consumieron como si los pagaran ellos. Es así que a veces se entienden los papelones que hacen a la hora de negociar lo que estamos debiendo al mundo. Y tanto le gustó a Sigal el restaurante -donde según tengo entendido no venden comida por kilo- que unos días después volvió con once amigotes, seguramente conmilitones y allí levantaron un muerto livianito (lo levantamos nosotros) de 2.419 dólares porque en un derroche de discreción y ahorro se limitaron a beber vinos “de la casa” (seis “pingüinos”) de diferentes orígenes.
   Queda para en anecdotario del chiquitaje que en el mismo viaje, Sigal contrató en Washington un chofer -seguramente de subido tono morocho- a quien le pagamos 1.425 dólares por cinco días de laburo. 
   Y si en esta indignante y envidiable comilona hacía falta la frutilla para el postre, se deslizó la noticia que Dujovne, para agasajar a la directora del FMI doña Christine Lagarde el 15 de marzo pasado, en lugar de llevarla a la pizzería “Las cuartetas”, la fonda “Pipo” o deleitarla con un copetín en “La Biela”, con plata nuestra la llevó a su casa y a la mesa se sentaron diez personas. Eso, según quedó documentado, el catering contratado por el ministerio de Dujovne nos salió la baratura de 31.000 pesos a razón de 3.100 por barba salvo el caso de doña Lagarde que es lampiña al menos en su cara.
   Como si hubieran comido guiso de sesos de cuis y brochette de párpados de faisán. Porque como bien se sabe, esos insumos son demasiado caros. ¿A cuánto se cotizará un “berp” de Dujovne?

Gonio Ferrari