6 de mayo de 2018

S.L.B.: OTRA VEZ LAS MENTIRAS Y LOS MIEDOS - DÍA DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN - LOS LADRONES COPARON EL CENTRO DE CÓRDOBA - LA MEGACAUSA Y LA SAÑA - ES IMPERIOSO ACHICAR EL ESTADO - LA OBRA SOCIAL DE PRENSA, ALLANADA - INTERESANTE CHARLA CON DANTE LEGUIZAMON, ETC.

 Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” n° 514 emitido en dúplex por AM580 y FM88.5 ambas de Radio Universidad de Córdoba

PARA  CALIFICAR DE DEMENCIAL, QUE OTRA VEZ
SE BUSQUE INSTAURAR LA CULTURA DEL MIEDO
   Sin dudas una de las sensaciones más espantosas que puede acunarse en la mente humana es el miedo. Miedo a cualquier cosa que pudiera llegar a suceder, miedo al futuro, miedo a la impericia de los gobernantes, miedo al delirio de los no asumidos ni resignados a la derrota y con un fracaso a cuestas, pero miedo al fin.
   Lo malo o mejor dicho lo peor, es cuando se lo pretende instaurar cayendo a la amnesia de olvidar el propio miedo que desde el poder supieron maquinar en su momento, planteando la disyuntiva de hierro que significaba “nosotros o el precipicio” cuando la realidad demostró después, en el breve plazo, que ya habíamos sido residentes de ciertos abismos que se
llamaban -y se llaman- corrupción, saqueo, desocupación, endeudamiento y otras emergentes de una política tan errática como soberbia.
   “Ser argentino, entre otras cosas, es tener miedo a que algo terrible puede ocurrirte cualquier día a la vuelta de la esquina. Todos los argentinos mayores de 50 años han sido contemporáneos y sobrevivientes de cinco crisis económicas dramáticas que transformaron sus vidas y dejaron una huella indeleble de alerta y temor. Y los que son menores de eso han recibido, casi por transmisión genética, la memoria emotiva de esos traumas”
   El párrafo es de una nota escrita hace un par de días por Ernesto Tenembaum y es cierto, sobre todo cuando agrega “Por eso, esta semana, cuando el peso argentino volvió a hundirse, cuando su depreciación fue la más alta del continente, cuando el Banco Central debió vender 6.000 millones de dólares de reservas sin lograr contener el alza del dólar, cuando la revista Forbes titulaba: Es tiempo de huir rápido de la Argentina, todos los miedos volvieron a instalarse en el corazón de los habitantes del país.
   Y el miedo, se sabe, no es un componente que ayude demasiado a superar una situación así”.
   ¿Cómo se desencadenó la tormenta? La reserva federal  norteamericana elevó las tasas de su tesoro y desde todo el mundo y en fuga, viajaron millones de dólares hacia Wall Street y los grandes inversores optaron por deshacerse de los dineros extranjeros y la mayoría de esas monedas se devaluaron, aunque ninguna como la nuestra ya que el peso argentino cayó casi un 14 por ciento.
   Nuestros elevados déficits fiscales y comerciales se financian con deuda y la salida de capitales fue trascendente, conceptos todos que palabra más o palabra menos, sostienen la explicación de Tenembaum.
   Y es entonces que apoyados por las usinas de la mala onda y la vocación destructiva de ciertos sectores, se vuelve a instaurar el miedo apenas el dólar se mueve algo hacia arriba y es cuando todos, sin saber por qué ni para qué, se lanzan a la frenética búsqueda de los billetes verdes y generan una subida artificial que bien aprovechan los especuladores de siempre.
   Todo esto es por eso del miedo instalado y fogoneado, con lo que los precios del mercado interno, aunque no tengan un pito que ver con el dólar, se reacomodan siempre para arriba con el agregado del “por las dudas” emergente, creando escalas artificiales que poco tienen que ver con la realidad.
   No sucede lo mismo en Brasil, Uruguay y Chile donde también devaluaron su moneda con la diferencia que allá esa operatoria no se refleja en los precios, porque no todos viven pendientes de las pizarras como si fueran grandes inversionistas que especulan con el dólar y aquí entre nosotros hasta los jubilados con la mínima preguntan a cuánto está el verde.
   No es una tormenta pasajera como el Gobierno pretende hacer creer porque las raíces son
más profundas.
   Pero molesta, duele y desorienta que las otras usinas, las de la mentira descarada, activen sus mecanismos del desprestigio e inunden las redes sociales con información trucha y malintencionada que augura el caos, el quiebre de las instituciones y el regreso a la conscripción de socios en el “Club del helicóptero”.
   Hacen aparecer, utilizando fotografías de años atrás, como que se estuviera vaciando al país de sus dineros, cuando fue una costumbre que no es de ahora y bien que lo sabemos.
   Lo importante es no caer en la celada que están buscando tender aquellos que tiempo atrás trataban de “destituyentes” a quienes se oponían al decadente modelo nacional y popular y seguir péleándole ya no a la herencia recibida porque es un pretexto vetusto, sino a la especulación actual de los grupos empresarios y financieros, insaciables aquí y en cualquier parte del mundo donde vean la oportunidad de hacer daño , engrosar sus utilidades y aumentar su poder.
   No hay que tenerles miedo aunque sus armas sean poderosas, sino oponerles ideas superadoras, acciones directas y sobre todo, unión para enfrentarlos exigiéndole al Gobierno la aplicación de medidas que ataquen a esos oportunistas y no a la gente, ya harta de vivir décadas de sacrificios.
   Los argentinos en general, no merecemos tamaño maltrato y peor aún cuando los torturadores están entre nosotros, con la ideología que quieran, pero torturadores al fin.

DIA MUNDIAL DE LA LIBERTAD  DE  EXPRESIÓN

   Suele ser un argumento de los gobiernos autoritarios, sostener que le está otorgando a los medios periodísticos y por ende a la ciudadanía, el beneficio o la gracia de poder decir lo que se les antoje.
   La necedad está en que ningún gobierno debiera asumir esa temeraria potestad, porque la verdad sea dicha, es un derecho consagrado en nuestra Constitución Nacional y es básico en los genuinos sistemas democráticos.
   Si desde el poder se pregona la generosidad de dejarnos opinar o hablar, es cuando más se esconde la censura disfrazada de varias sutiles maneras, como son el condicionamiento económico a través de la pauta publicitaria que suele ser llamativamente generosa, la discriminación a la hora de informar eligiendo al destinatario según sea como piense, o el perverso y tan aplicado sistema de premios y castigos.
   Existe entre nosotros y ya es conocida por su práctica habitual, la malsana costumbre oficial de suponer que con la onerosa y por lo general inoportuna publicidad de los actos de gobierno, que es un disfraz de promoción partidaria, se compran aplausos.
   O que con los montos exagerados que se destinan a los medios de mayor audiencia, se pagan silencios.
   Ambas posturas, en definitiva, son dos de las visiones que nos aporta esa insuperable vocación por la hipocresía que caracteriza a muchos de nuestros políticos, y más aún cuando manejan eso tan sensual que es el poder.
   Después de todo, el hecho de sentirse salvajemente libre está en cada uno de nosotros, con una sutil diferencia: los que tomamos esa actitud como una forma de vida, y los grises que al quedar bien con Dios y con Satanás, creen que transmiten una imagen de libertad que mal suponen se transforma en credibilidad.
   Y a la hora de hablar de libertad de expresión, mi abierto desdén profesional hacia aquellos que se dicen colegas, enrolados antes de la derrota y firmes ahora por su postura negadora, en esa curiosa figura del “periodismo militante”, cuando solo fueron y persisten en su actitud de exagerados propagandistas de un modelo que fracasó en las urnas, pese a lo cual no asumen la realidad.
   Y siguen operando más que informando o comentando, como si nada hubiera pasado ni hubiera cambiado.  
   Por suerte, nos conocemos todos.

LOS DELINCUENTES YA SE
ADUEÑARON DEL CENTRO
   Tiempo atrás y no hace tanto, eran sinónimos los términos delincuencia y zonas marginales de la ciudad, por esa pésima costumbre de igualar pobreza con esa amistad hacia lo ajeno.
   Las cosas han cambiado para mal o es que se ha generalizado de tal manera la vigencia del hampa, que toda la ciudad ha pasado a ser una gigantesca zona roja, de la que se venía salvando el centro debido a un equívoco criterio de saturación de la vigilancia, que solo existió esporádicamente después de algún hecho resonante y hasta que se calmara el furor mediático.
   Desafío a cualquier funcionario policial o del área que sea, a negarme que apenas comienza a oscurecer, el centro de la ciudad con sus coquetas peatonales deja de ser lugar seguro para recorrer caminando, mirando vidrieras o cualquier otra actividad lícita.
   Es al atardecer cuando se apropian del centro las mal disimuladas gavillas de arrebatadores, oportunistas y charlatanes o marginales de otras actividades tampoco lícitas.
   Cada anochecer es para el espanto y el temor de tantos empleados de comercio que deben volver a sus hogares, transitando por esas oscuridades o expuestos al despojo, al ataque o a peores consecuencias,
   Solía haber tiempo atrás efectivos que patrullaban “de infante” como lo consigna la jerga policial, pero tal prevención cayó en el olvido porque prevalece la utilización de patrulleros, motos y bicicletas para otros sectores, aunque no sea frecuente su presencia.
   Los ladrones se apoderaron del centro gozando una llamativa impunidad que les regala la inoperancia de las autoridades policiales que siguen intentando que compremos el idílico engaño de una protección que no tenemos.
   ¿Cuánto tiempo trabajaron los cacos para vaciar nada menos que una joyería en pleno centro, sobre la peatonal 9 de julio, a 30 metros de una de las avenidas más concurridas de la ciudad?
  ¿Ni un solo agente de esos que dicen que patrullan pasó por ese lugar como para advertir los ruidos de una amoladora que según se sabe, no tienen silenciador?
   Son tantas las preguntas, que abruman los silencios a la hora de las respuestas.
   Desde el poder siguen en su fantasía de una prevención inexistente pese a las fortunas que se gastan en equipamiento, que para nada sirve, salvo para que algunos los roben desde adentro, sin que siquiera hayan establecido de quiénes se trata.
   Alguna vez esto se tiene que mejorar o terminarse, porque pagamos impuestos demasiado elevados y a veces confiscatorios, para que desde el gobierno no reaccionen, no den la cara ni aporten soluciones.
   Es como si los funcionarios fracasados, a las renuncias las tuvieran cosidas en sus bolsillos.

MEGACAUSA: ¿ES POSIBLE HABLAR DE SAÑA?

   Podríamos  aplicar como slogan en la causa del Registro  de la Propiedad de Córdoba la rima  que “los  peces flacos  se reciclan y los peces gordos se resignan”.
   Esto particularmente referido a los juicios que se siguen repitiendo a unos pocos imputados, a quienes se juzga, se re-juzga, se condena, se re-condena,  siempre dando vueltas sobre lo mismo.  
   Y en este devenir, es inevitable  incursionar en los recovecos de la “saña”. El vocablo se asocia, en nuestro idioma,  a distintas acciones carentes de cualquier tipo de humanidad que aumentan el dolor de la víctima y que están teñidas de rencor o resentimiento, pudiendo ser ejercidas por diferentes actores.  
   La Real Academia Española define a la saña como: “Intención rencorosa o cruel. Furor, enojo ciego”.  
   A la luz de esta definición es evidente que alguna ceguera existe en la causa por parte de quiénes juzgan, ya que “no viendo” (ni escuchando, ni leyendo) las denuncias contra los altos funcionarios del momento, siguen responsabilizando, machacando, martillando, escrachando y encarcelando  al mismo grupo de imputados.
   ¿Será esto furor o enojo?
   La crueldad se relaciona con la producción de dolor o sufrimiento innecesario. ¿Quién valora los límites entre lo necesario y lo intencional?  
   La línea es bien delgada, y es probable que la prisión preventiva sistemática, la comisión especial para juzgar y los juicios siempre a los mismos la hayan borrado.
   Todo esto que no es poco, ubica a esta causa no sólo muy lejos de toda Justicia, sino también, muy por fuera de la Ley.

ES IMPERIOSO ACHICAR EL ESTADO
   Comentan las crónicas más recientes, y es textual: “Según dijeron en la Casa Rosada en el recorte de estos cargos de segunda línea del Gobierno hubo de todo: desde direcciones que se superponían en sus funciones, hasta coordinadores que no cumplían con su trabajo y cargos extraescalafonarios que habían sido designados por mandato político con salarios muy elevados y con funciones de directores que en los papeles no existían.
   Muchos funcionarios optaron por no perder sus trabajos y reasignaron cargos para poder quedarse en el Estado. Esta decisión implicó para muchos ministros reasignar tareas a varios funcionarios.
   El Gobierno dejó un total de 95 secretarías, 127 subsecretarías y 91 unidades de coordinación en todos los ministerios, incluida la Jefatura de Gabinete”.
   Como si con eso alcanzara, cuando en realidad es en los niveles medios y bajos donde se concentra la superpoblación de cargos, que hace incluso que ni tengan donde sentarse en las oficinas a las que están asignados.
   La incidencia de esos “ajustes” en altos niveles es mínima en el presupuesto, mientras no se apliquen recortes en las cámaras legislativas, en la Justicia y en otros organismos donde los políticos -y en esto sin distinción de banderías- los tomaron como bolsa de trabajo para sus activistas, los parientes de los activistas, sus amigos y las infaltables amigas.
   Al achicamiento del Estado hay que llevarlo al máximo para estimular las fuentes laborales genuinas que sean en el campo de la productividad y no en el de las becas, porque el “ñoquiato” debe ser una costumbre a desterrar del mapa de la sociedad argentina, en homenaje al sacrificio de los que realmente trabajan y no comen gratis a costillas de los que cumplen con sus obligaciones.
   Hay empresas del Estado o dependientes de alguna manera, donde el exceso de personal es escandaloso y no me pidan ejemplos porque sobran, en casos que bastan 120 empleados pero les deben pagar a 300 con el agravante que lo único que producen son gastos y conflictos.
   Cuando al Estado lo achiquen realmente, contra viento y marea, contra quejas sindicales, contra protestas callejeras y toda la parafernalia que suelen oponer los enemigos del esfuerzo, habremos dado un paso fundamental hacia dos metas: una, la del adecentamiento del Estado y otra, la obligación que lleva a crear fuentes laborales fuera del aparato estatal.
   Será el tiempo en que algo habremos avanzado hacia la normalización del país.

ALLANARON LOCAL DE LA
OBRA SOCIAL DE PRENSA
   En consonancia con los reclamos reiterados ante las autoridades de Anses y Superintendencia de Servicios de Salud y la posterior denuncia penal que iniciaran jubilados adheridos a la Obra Social de Prensa en el año 2016 por la falta y corte de servicios que prestaba esa entidad y la vaguedad de las respuestas recibidas, este viernes último se concretó en la sede de la entidad un allanamiento ordenado por la Fiscalía actuante en este caso particular, tras reconocer que la denuncia presentada en tiempo y forma está totalmente acreditada en autos, con lo cual se ameritaba el procedimiento respectivo.
   Y en cumplimiento de esa orden, integrantes de la Unidad Judicial de Delitos Económicos realizó el allanamiento respectivo por espacio de algo más de cuatro horas, bajo la atención de la secretaria general del gremio Maria Ana Mandakovic, interviniendo elementos contables valorativos junto con archivos relevantes para la causa desde el año 2009 a la fecha y entre ellos, datos de Afip, Ansses y Superintendencia de Servicios de Salud, entre otros, los que serán analizados con detenimiento para cuantificar el monto de la cifra denunciada.
    El hecho en cuestión fue determinante para que medios periodísticos de Córdoba se hicieran presentes en la sede de Obispo Trejo 365 e intentaran conseguir alguna nota sobre el tema, lo que resultó muy desagradable para el equipo de Canal 10 que intentaba saber cual había sido el problema y fue duramente rechazado por la titular y responsable del gremio de prensa, la señora Mandakovic, quien recientemente se manifestó democráticamente en favor de la libertad de prensa, y quien además hace unos meses expulsó literalmente a los jubilados por “no disponer de fondos” y “sin presupuesto” para su atención.
    Por otra parte, la preocupación del diezmado personal de la propia obra social y del gremio, que ha visto afectados sus salarios y aun no cobra haberes atrasados del año anterior, lo cual está demostrando la incapacidad administrativa que un grupo de jubilados se atrevió a denunciar frente a la inoperancia de los estamentos gubernamentales que debían intervenir en ese momento, haciendo oídos sordos a los reclamos justificados.
    De los 116 jubilados que tenia la obra social en el año 2016 solamente quedan 67 en razón del cambio de obra social del resto, sin contar con numerosos afiliados efectivos de diversas empresas que se han visto aquejados de diversas patologías no cubiertas por la hipocresía de quienes pregonan defender a sus afiliados.
   Todo indica, asimismo, que sería parte de la investigación emergente del allanamiento, el incierto destino que tuviera una importante suma de dinero estimada en unos 18 millones de pesos.

CON DANTE LEGUIZAMON, UNA
CONVERSACIÓN INTERESANTE
   El programa "Otra vuelta de tuerca, conversatorio de la tarde", espacio que conduce el periodista Dante Leguizamón por esta, nuestra AM580 Radio Universidad, contó con mi presencia en su emisión de este miércoles, por invitación del joven colega.
   La conversación casi espulgatoria pero respetuosa, para ser informal en su evaluación, giró alrededor de diversos enfoques de la misma temática, como lo es el periodismo y la intensa actividad que genera en estos dinámicos tiempos de la explosión tecnológica y lo que ocurriera en décadas anteriores más cerca de la precariedad que lo hacía distinto y casi artesanal, considerando que en mi caso y aunque algunos no lo crean, me apresto a cumplir 60 años de labor ininterrumpida en la misma y apasionante como comprometida profesión, si la asumimos con responsabilidad y fervor.
   Anécdotas, vivencias y otros interesantes detalles se fueron desgranando a lo largo de una hora, con activa participación de los oyentes a través de los mensajes que cursaban telefónicamente al espacio.
  Momentos distendidos y situaciones dramáticas también desfilaron entre dos escribas a quienes separan no tan solo algunas diferencias políticas e ideológicas sino al menos un par de generaciones teniendo en cuenta nuestras edades, transcurriendo todo en un marco de respeto profesional como tributo a la democracia y su ejercicio generando algunas coincidencias propias de dos personas que abrazaron el periodismo casi como vicio, por encima de la obligación laboral.
   Realmente y a título personal, debo confesar que me sentí plenamente cómodo, que el diálogo fue sumamente interesante y de esta calificación puedo dar fé por la innumerable cantidad de mensajes recibidos en tal sentido, y otras expresiones de beneplácito.
   Por supuesto y sería anormal que no fuera así, nunca faltan los descerebrados que piensan que dos personas que piensan distinto tengan que carnearse frente a un micrófono o ante una cámara.
   Esos son los encubiertos enemigos de la democracia y del imperio del respeto entre dos periodistas separados por varios años y de ideologías distantes, pero unidos por una pasión que no tiene banderías políticas.

   El audio completo del encuentro entre el joven y promisorio Dante Leguizamón y el veterano Gonio Ferrari -colegas apasionados- puede ser ubicado en la parte superior de la columna respectiva, en el costado derecho de este blog.