17 de mayo de 2018

Valiosa contribución cordobesa ------------------

UN HUMILDE APORTE AL “MANUAL PARA
SEDUCIR RUSAS” EDITADO POR LA A.F.A.
    Pese a los cuidados que tuvieron los directivos en ocultar el “Manual de atraque de minas rusas” que entregarían a los jugadores, cuerpo técnico, administrativos, dirigentes de la AFA e inevitables colados, no faltó el resfriado que lo hiciera conocer a través de las conventilleras redes sociales para que se enterara la sociedad argentina el marcado nivel de imbecilidad que suele ser distintivo de algunos que se creen pícaros con tal de afanar un cachito de notoriedad, hasta que se descubre la maniobra, urdida con pretensiones de pasar por simpática, transgresora y descontracturada.
   Son muy graciosas algunas de las recomendaciones que aparecen en esa especie de “compendio del levante” y los consejos para seducir mujeres en el país anfitrión. Contiene un listado de ocho puntos mechados con frases más cómicas que ingeniosas o sensatas con lo que se ofende la mínima, mediana o máxima inteligencia que pudieran tener los destinatarios.
   Dice entre otras pavadas que las mujeres rusas son hermosas, razón por la cual muchos hombres quieren arrugar sábanas con ellas ¡vaya novedad! aunque aclara que “tal vez ellas también lo quieran, pero son personas que quieren sentirse importantes y únicas”. Todo un hallazgo de lo que es la sicología integral de las féminas de cualquier nacionalidad.
   Otra de las apreciaciones del seguramente sesudo autor de este histórico macaneo -que pagamos todos, vale aclararlo- descubre que “A las mujeres rusas les gusta que los hombres tengan la iniciativa…”
   Tras aconsejar a los que serán devoradores de esos textos no por
desconocimiento o ignorancia en la materia sino por curiosidad mezclada con indignación, termina exhortando sobre la conveniencia de “ser selectivos” como si fueran a comprarse un par de timbos, un gorro cosaco o alimento para perros de trineos. Y lo más lamentable es que este “manual del atraque” partió de la Comisión de Deportividad, Responsabilidad Social y Sustentabilidad de AFA Educación y todo indica que la autoría de tan imaginativa y didáctica
pieza literaria, sería del abogado Eduardo Pennisi, profesor de idioma ruso y director de un coro quien a lo mejor como “mea culpa” (que no es la acción de tomar diuréticos) reconoció que “son consejos muy inocentes, absolutamente ingenuos”.
      Por todo esto, desde nuestra mediterránea geografía y como servicio a la comunidad, con autorización para su difusión a través de las agencias de viajes, empresas aéreas y organismos vinculados con el fútbol, me permito sugerir 10 puntos o recomendaciones que debieran ser respetados a rajatabla tanto por nuestros millonarios representantes deportivos como por los miles de compatriotas que viajarán a esas soviéticas lejanías para presenciar la participación de nuestra Selección en el Mundial de fútbol 2018:
1°):  A la hora del piropo, sepa que “mamuschka” no es sinónimo de
       “mamasa” sino de muñecas unas adentro de otras.
2°):  No les diga “judíos” a los rusos ni “rusos” a los judíos.
3°):  Deje en su casa eso de que los usureros son todos rusos.
4°):  La “Rusa María”, emblema prostibulario de Salta, no es rusa.
5°):  El “Ruso” Zielinski nació en Isla Maciel, Buenos Aires y no es                   
        ruso.
6°):  Por más que vivan allí, no todos los rusos son “pechos fríos” y
        según comentan los que saben y los que tocan, ellas menos
        aún.
7°):  No pretenda hacerse el pícaro intentando analogías, por
        ejemplo, con “Vodka Juniors”. Su regreso puede ser   
        anticipado, con escala de 10 años en Siberia.
8°):  Los Sofovich tampoco fueron rusos.
9°):  Si es amante de la política internacional, jamás les recuerde
        que abandonaron a Cuba después de utilizarla.
10°:  Por último, que ni se le cruce por la cabeza hacerse el 
        chistoso diciendo que de niño, el presidente ruso era gay.
   Es para rogar que sepan reconocer la trascendencia geopolítico-deportiva de estos sencillos y cariñosos consejos.

Gonio Ferrari