20 de julio de 2018

¡FELIZ DÍA, AMIGO!



   Hay cientos de definiciones, citas y célebres frases que hablan de los amigos, de la amistad, de la casi hermandad y de esa química especial que rodea y distingue a quienes se consideran amigos.
   Aunque el día instituido para celebrar esa relación sea medio tirado de los pelos, porque la verdad la idea de festejarlo porque el hombre llegó a la Luna, está más cerca del despiste que de la realidad.  
   Cuestionamientos aparte, al igual que en el día de la madre, del padre, del abuelo, de la patria, de la libertad, de la mujer o del niño, es como que sobrara eso de asignarle un día al año cuando el amor, el cariño, el afecto debieran manifestarse todos los días, sin esperar que los intereses comerciales los impongan.
   Pero así somos en esta sociedad exageradamente consumista por una parte y lacrimógena por la otra, cuando se lamenta de manera desmedida por la crisis económica, pero prolija y plásticamente se endeuda para no marginarse de esas comerciales celebraciones.
   Sea como crean que es, bien vale de vez en cuando acercarnos al amigo, a esa alma melliza puesta en el cuero de otro que cuando la miramos es como si estuviéramos frente a un espejo y decirle que lo extrañamos, que lo amamos, que estaremos siempre que nos requiera y no tan solo para la joda.
   Los amigos no necesitan -no necesitamos- estar todo el día franeleándonos para expresar nuestros sentimientos fraternales, que muchas veces se confunden con la más penosa de las hipocresías.
   Basta con que el amigo, nuestro amigo, sepa que siempre en las buenas o en las malas, sin distancias ni adioses, estaremos con él.
   Y a eso si, tenemos la obligación y el mágico placer de festejarlo, considerando que el amigo es un regalo que podemos hacernos.
   El viejo dicho es muy cierto: un amigo es una persona con la que se puede pensar en voz alta.
   La amistad verdadera es asexuada.
   No tan solo se abrazan los cuerpos.
   Las almas también pueden hacerlo.

Gonio Ferrari