1 de julio de 2018

S.L.B.: FINAL DE SELECCIÓN PARA MESSI Y OTROS APELLIDOS - JUAN PERÓN Y LA INMORTALIDAD - LA PREPOTENCIA Y EL RESPETO A LAS INVESTIDURAS - LUCES QUE NO TENEMOS LOS VECINOS Y LA MUNICIPALIDAD TAMPOCO - MEGACAUSA, LOS RECURSOS Y LAS DIFERENCIAS – EL "POLLO" SOBRERO, UN GOLPISTA DESPLUMADO - ARTURO ILLIA, UN MODELO DE DECENCIA, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 1 de julio de 2018, emitido en dúplex por AM580 y la FM 88.5 ambas de Radio Universidad de Córdoba.

MESSI, LOS HISTÓRICOS Y
EL  DOLOR  DE YA NO SER
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   Pocas palabras porque no valen la pena, sobre todo al comprender y asumir con madurez y sin fanatismos que el fútbol es un juego y no una instancia de vida o muerte entre los pueblos, las ciudades o los barrios.
   El clásico triunfalismo argentino padeció un duro golpe no de nocaut, pero sí doloroso como para hacerle pisar una realidad palpable pero el existismo exacerbado la ignoraba.
   Para Argentina terminó el mundial de Rusia.
   Ya hicieron las valijas los jugadores, el cuerpo técnico, los que se quedaron con poco dinero y la legión de periodistas que fueron en parte responsables de endiosar a un equipo mediocre y tan vulnerable como cualquier otro.
   Los históricos tras el golpe que le asestaron a la endeble autoridad de Sampaoli, producto del desmanejo institucional de la AFA o de su manejo mafioso, se enteraron que no eran lo mejor y así lo demostraron sepultando ilusiones y esperanzas.
   Para ellos se terminó la Selección que supo ser orgullo.
   Se terminó Messi; se terminaron otros apellidos.
   Por entrega y pudor deportivo, en lo personal quiero dejar aparte a Mascherano y a quienes llevaron más de paseo que para integrarse al equipo, los casos de Dybala, Pavón, Guzmán, Ansaldi y algún otro.
   De paso, proponer para Director Técnico a Mascherano, quien quiso erigirse en líder de un plantel disociado por envidias, intrigas y otros intereses.
   Y a Sampaoli, que le brinden una prolija patada en el tugges y le obliguen a devolver lo malcobrado.
   Y al “Chiqui” Tapia, capo de la AFA, que se borre por inútil.
  ¡Que viva el fútbol!
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JUAN PERÓN A 44 AÑOS DE SU
INGRESO A LA  INMORTALIDAD
   Aquel gris día inaugural de julio de 1974 moría una parte de la vívida historia argentina para hacer nacer simultáneamente, un mito que nos viene acompañando y así lo seguirá haciendo por los años y los años; que seguirá siendo utilizado por unos, bastardeado por otros, amado y odiado.
   Con sus iniciales banderas que abrevaran allá lejos y en el tiempo en la derecha del viejo continente, fue Perón quien primero aplicó masivamente esa desusada costumbre de implantar la justicia social que produjo un saludable cambio en los argentinos.
   El tres veces ungido por abrumadoras mayorías para ocupar la más alta magistratura del país supo nacionalizar, industrializar y regalar progreso, ubicándonos dentro de las principales potencias del mundo.
   En cuanto a otros aspectos de su vida o de su gestión, no son pocos los argentinos que le endilgan la culpa de los males actuales, de las crisis, de los desencuentros, de las caprichosas variaciones ideológicas.
   No son pocos asimismo los que recuerdan pero prefieren no mencionar, aquellas amistades que lo rodearan, tan nefastas de un extremo al otro del pensamiento como lo fueron López Rega, Firmenich y algunos más, todos insignes referentes del caos, de la violencia y del desencuentro y las grietas entre los argentinos.
   Es probable que Perón sea el personaje histórico más controvertido; el que despierta pasiones y odios: el paladín de las lealtades para unos y el artífice de las traiciones para otros.
   Y como si se quisiera cubrir una parte de la historia con un manto no siempre piadoso, es imposible borrar de sus páginas de vida y de su orgullo, que antes que político fue militar de la Nación.
   Así las cosas, sin pretender ser reduccionista, se me antoja que de ninguna manera se lo puede soslayar como padre de un movimiento inicial, que con el tiempo se transformó en religión, en culto, en fanatismo y por eso llama la atención el halo que ahora rodea su memoria, que es ese fantasma parecido al olvido.
   Sus retratos ya no son tantos.
   La marcha casi no se canta, porque ahora al capital no hay que combatirlo, sino acostumbrarnos forzadamente a convivir con él.
   Los principios sociales se ven eclipsados por el clientelismo, la dádiva y el aliento al subsidio que llegaron a ser veladas incitaciones a la vagancia, a la desindustrialización y la desocupación.
   Pero no me parece justo, en homenaje a la historia, que no haya tantos actos recordatorios que exalten la figura y la memoria del tres veces presidente a 44 años de su desaparición física.
   Porque a veces la superficialidad ideológica, la ambición desmedida, la apropiación de consignas y la vocación por la impunidad de los vivos, suelen ser más fuertes que el respeto por los grandes muertos.
   Se los puede endiosar, se los puede odiar, pueden ser ejemplos o pésimos modelos a evitar, pero olvidarlos no deja de ser una injusticia y una afrenta a la memoria.
   Y apropiarse de sus banderas es peor, tanto como usurpar derechos humanos que son de todos, al menos de los que sufrimos la pesadilla militar y no por eso  sucumbimos a los cantos de sirena que entonaban los que en nombre y por mandato de Perón, vendían su imagen de románticos.
   Perón los echó de la Plaza, cuando debió marginarlos de la historia.
   Han transcurrido 44 años y todavía, algunos de los tantos que se disfrazaron de peronistas,  no terminan de matarlo.

LA PREPOTENCIA  CONTRA LA INVESTIDURA
ES UNA GRAVE AFRENTA A LA DEMOCRACIA
   Al ser la Democracia el gobierno del pueblo, duele cuando se la ataca a veces de las maneras más burdas o violentas como por ejemplo con la agresión contra cualquiera que por legítimo derecho consagrado por las urnas, la esté ejerciendo.
   Se puede coincidir o no; simpatizar a no con Juan Schiaretti, con su gobierno o con su gestión, pero las diferencias se desmadran cuando las actitudes hostiles pretenden reemplazar la vigencia del diálogo respetuoso, de la confrontación inteligente o de las discrepancias llevadas a una mesa de negociación.
   Si bien es entendible que los ánimos crispados del sindicalismo lucifuercista y de otros ámbitos llevan a muchos de sus trabajadores a perder la calma y la compostura, está en la dirigencia evitar que se generen situaciones de violencia en que suelen caer los inadaptados, mostrando un costado que debieran al menos disimular: la falta de argumentos que destierren en la sociedad la certeza del privilegio y del abuso de lo que toman como beneficio o conquista gremial.
   Lo repudiable y a la vez penoso en los tiempos que vivimos con el goce y la práctica de garantías constitucionales, es el ataque contra la investidura de quien gobierna la Provincia no por imposición de nadie, salvo de las urnas con su veredicto inapelable.
   Apedrear el vehículo en el que se trasladaba a un acto el mandatario provincial, más allá de configurar un episodio de prepotente cobardía, desnuda la impotencia de oponer la razón en los reclamos por encima de la agresión.
   La dignidad que adquiere un funcionario elegido por el pueblo debe ser inviolable porque es más que nada una demostración de confianza de la mayoría que lo elije y es una abyección desvirtuar la validez suprema del mandato popular, aunque existan motivos legítimos para la protesta civilizada o esa acción fuera el resultado de discrepancias que deben ser tratadas en la mesa de negociaciones.
   Por suerte existen mecanismos al amparo de la Justicia para que los responsables de esas embestidas inoportunas, reciban el tratamiento que la ley impone para tales excesos.
   No importan las banderas, los estandartes o las consignas que alentaran a los revoltosos, porque lo trascendente es, realmente, salvaguardar el respeto innegociable por las investiduras.
   Porque injuriarlas es un penoso síntoma de fanatismo.

LA MEGACAUSA SIGUE ACUMULANDO
SITUACIONES  CURIOSAS  E  INÉDITAS
   En esta semana ha sido noticia que el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba concedió al ex intendente Kammerath la posibilidad de presentar ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación un recurso extraordinario para que revise su sentencia, con lo cual no quedaría firme aguardando la palabra final del máximo tribunal.  
   Cuando, por el contrario, no se concede este recurso y el imputado insiste en su reclamo, debe acudir ante la Corte en situación de queja, pero la provincia considera el asunto cerrado poniendo en marcha la decisión tomada.  
   Y así ocurrió en la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba en el caso de varios imputados contra quienes el Tribunal Superior de Justicia permitió prisiones preventivas de hasta tres años sin haber sido juzgados, y cuando solicitaron autorización para reclamar en la Corte, se las negaron.
    Por tanto, debieron acudir al Tribunal Supremo en queja, queja que además,  viajó legitimada por numerosas Organizaciones No Gubernamentales que se pronunciaron en contra del  abuso de esta prisión. El resultado de dicha queja es conocido,  porque la Corte avaló el reclamo y le indicó al  Tribunal Superior cumplir con la normativa legal en la materia, que establece la libertad previa al juicio.
   Lamentablemente los tiempos de estos procedimientos son tan dilatados que la larguísima prisión ya estaba prácticamente cumplida y la libertad penosamente perdida.
   En los últimos tiempos se ha manifestado desde el Poder Judicial la necesidad de generar una relación de mayor hospitalidad  y confianza con la comunidad, situación que difícilmente podrá lograrse si desde el interior de sus despachos no se cumple con las leyes en igualdad para todos.
   ¿Cuándo llegará ese mágico día?

LAS LUCES QUE LE FALTAN AL GOBIERNO
MUNICIPAL SON NUESTRAS OSCURIDADES
   A veces son abrumadoramente agobiantes las publicidades oficiales anunciando obras, mejoras, adelantos, proyectos o iniciación de trabajos, todo lo que se multiplica en etapas preelectorales.
   Es cuando más se aceitan los mecanismos de la promesa que motorizan la captación de votos, aunque los desencantos hayan sido la resultante de tan costosa cháchara.
   Y cuando los frentes de problemas se van sumando en una ciudad como la nuestra, es que más se notan los desaciertos y el incumplimiento de lo anunciado tiempo atrás.
   Se proclamó tantas veces la solución al problema del transporte urbano, que la gente ha caído a un plano de resignación por impotencia, mientras sigue juntando bronca e indignación frente al tema irresuelto de la recolección de residuos, del caos urbano, de las cloacas reventadas y de otras carencias urbanas.
   Pero lo más acuciante por su parentesco con la inseguridad, son los barrios y todos los sectores sumidos en las oscuridades por falta de alumbrado público, pese a que se anuncia el cambio de miles de luminarias por lámparas led, de mayor duración y menor consumo.
   Es cierto que el vandalismo hace lo suyo, porque los ladrones necesitan tinieblas, pero algún mecanismo de protección se debe implementar para evitar los reiterados destrozos en las redes de alumbrado céntricas y barriales.
   Hay un caso emblemático que lleva al menos tres años sin solución y es el de las oscuridades en Alta Córdoba, verdaderas bocas de lobo, reino de arrebatos, entraderas, salideras, robos de vehículos y toda la gama de delitos que nos podamos imaginar.
   Y dentro de ese panorama desolador, tomemos como emblema a tres cuadras, las de Fragueiro entre el 1700 y el 1900 vecinas a la Plaza Rivadavia, consideradas las de mayor movimiento comercial del sector por la presencia de numerosas firmas y negocios importantes: por lo menos desde tres años a esta parte, si no fuera por las luces que dentro de sus horarios de atención encienden los comerciantes, la oscuridad sería completa y absoluta.
   Eso si: la Muni viene agobiando e insistiendo con impuestos y tasas por servicios que no presta, porque también allí se revientan las cloacas y el río de caca corre atrayendo a los vecinos y turistas  en la esquina de Fragueiro con Antonio del Viso.
   La gestión municipal con tantos frentes en su contra por impericia, ignorancia o falta de presupuesto -casi el 70 por ciento de lo que se recauda se destina a sueldos- debiera respetar el compromiso asumido de atender primordialmente todos aquellos aspectos de su incumbencia, emparentados con la lucha contra la inseguridad.
   Pero si lo importante para la Municipalidad son otras obras de mayor impacto en la gente, en detrimento de una añeja demanda, que no espere apoyo electoral y vaya evaluando que los vecinos, por sufrimientos y carencias, están pensando cada vez con mayor fuerza en eso que le suelen llamar rebelión fiscal.
   Porque no es justo que la gente pague onerosa y puntualmente por servicios que no recibe.

LO QUE NOS FALTABA: LA APARICIÓN
DE UN  RARO  GOLPISTA DE OPERETA
   Llama la atención que al amparo de la democracia y las libertades que garantiza, algunos personajes le den rienda a sus históricos instintos golpistas, en la íntima certeza de no acceder jamás al poder a través del democrático sistema del voto.
   En realidad no hay que tomarlos como peligrosos, sino más bien y con indulgencia, como elementos del folklore político en un país como el nuestro que en ese aspecto no tiene muchas sorpresas para ofrecer, pero siempre hay alguna que rompe la monotonía de lo tradicional.
   El “Pollo” Sobrero supo estar en Córdoba en aquellos días calientes del salvaje paro instrumentado en disidencia con la conducción local de la UTA por ese otro muchacho de mente acelerada de apellido Marín, que se erigió en paladín de un movimiento que terminó con la cesantía de más de un centenar de sus compañeros choferes y varias compañeras trolebuseras.
   El tema fue que al apersonarse Sobrero a la barricada de Avenida Vélez Sársfield se topó de una con Marín quien lo abrazó en una pretendida demostración de agradecimiento a algún apoyo recibido -que no existió- y todavía está en la memoria la cara de disgusto del porteño por sentirse gratuitamente calcinado e incinerado porque así quedaba enfrentado a la conducción nacional de la Unión Tranviarios Automotor.
   Eso al menos en lo risueñamente anecdótico, aunque luego la debilidad del poder permitió que quienes tanto daño le hicieron a buena parte de la masa trabajadora cordobesa, al privarla de movilidad para concurrir a sus obligaciones, fueran paulatinamente reincorporados como para que con el tiempo, seguramente puedan reincidir en su actitud disociadora del resto.
   Y ese “aparato” por designarlo de alguna manera, quien supo confesar que su peluquero le había deteriorado su imagen, no  tuvo mejor idea para intentar destacarse que incitar a la rebelión que terminara antes de tiempo con el mandato legítimamente obtenido a través del voto popular, por las autoridades nacionales.
   Cuando desde todos los sectores se ha venido repudiando aquella vieja costumbre, gracias a Dios desterrada con el “nunca más”, de apropiarse del poder mediante la violencia armada al menos del sector militar que tantas veces desconociera una Constitución a la que jurara defender, aparecen estos monigotes, revolucionarios de telgopor, delirantes trasnochados incapaces de gobernar ni en su casa.
   Pero debemos tener cuidado porque no son tan inofensivos como cómicos, porque suelen esmerarse en sembrar semillas en los sectores más postergados de la sociedad argentina, allí donde anidan muchas carencias y algunas esperanzas.
   Ese es el peligro de seguir a cualquier loquito que se disfraza de líder y no lo sigue ni la familia…
   Bueno… algo rescatable en el encendido discurso del mandamás de la Ferroviaria en Buenos Aires, el lanudo -o plumudo en este caso- “Pollo” Sobrero, trotskysta en ideología y violento en sus procederes, cuando dijo que iba a trabajar hasta acabar con el gobierno nacional.
   Positivo: al menos prometió que iba a trabajar…        

PASARON 52 AÑOS DE UNA INFAMIA QUE
ALTERÓ LA HISTORIA DE NUESTRO  PAÍS
   Recordemos con patriótico pesar que el 28 de junio de 1966, la soldadesca del onganiato junto a un periodismo golpista y luego arrepentido, encarnado entre otros por Jacobo Tímerman y Tomás Eloy Martínez y la ayuda de algunos sectores clericales, derrocó de la Presidencia de la Nación al más cruzdelejeño que porteño Dr. Arturo Umberto Íllia.
   Hasta la Casa Rosada se llegó un contingente militar que previamente había aterrorizado a los pocos transeúntes de la fría noche con su despliegue de tanques, camiones, ametralladoras y toda la parafernalia pagada por el pueblo pero utilizada para atacar a la democracia, como casi siempre ha venido ocurriendo.
   Fue el coronel César Luis Perlinger el encargado por sus superiores de amenazar con un desalojo armado y violento al presidente constitucional Dr. Íllia, quien le reprobó tal actitud tratándolo de vulgar sedicioso, que deshonraba el uniforme.
   Penoso fue este tramo de nuestra historia en que prevalecieron la violencia instaurada desde el poder de las armas, con absoluto desprecio por las libertades, luego de derrocar a un gobierno que entre otros logros, hizo crecer el producto bruto interno en alrededor de un 10 por ciento en cada uno de los tres años en que duró la democracia.
   Por primera y es para estimar que por única vez, el presupuesto para educación superó el 25 por ciento.
   Así y todo los estudiantes universitarios en todo el país fueron duramente reprimidos y numerosos científicos, intelectuales, investigadores y académicos  terminaron siendo condenados al exilio.
   Onganía tuvo relaciones carnales con  las corporaciones y ya ataviado como tiranuelo con pretensiones monárquicas les otorgó a los sindicatos el manejo discrecional de las obras sociales y le obsequió a jueces la eximición del pago del impuesto a las ganancias.
   Desde entonces se acentuó la tendencia en la mala dirigencia sindical, de utilizar al gremio y a sus trabajadores como trampolín para sumergirse en el mundo empresarial y amasar cuantiosas fortunas, pésima costumbre que aún ahora goza de lozana vigencia.
   Y los capitostes de la justicia, ya de por si en la mayoría de los casos reservada a la alcurnia y los apellidos patricios, pasaron a conformar el privilegio de su propia casta que desterró la obligación moral de tributar impuestos y gozar de otras prerrogativas que irritan a la sociedad.
   Aquellos trasnochados que falsamente en nombre de una Patria que no representaban sino que injuriaban, terminaron con un gobierno democrático que estaba mostrando señales de mejoras en lo económico, político, educacional y en otros aspectos de la vida ciudadana, claudicó en sus falsos objetivos y terminó siendo parte de una interna militar que lo cocinó en su propia salsa.
   Recordemos a Íllia en su grandeza, honestidad y humildad, hombre probo, respetuoso y progresista que hasta permitía el diario insulto de sus opositores que lo ridiculizaban y descalificaban como gobernante, porque nunca se rindió a los designios de las corporaciones ni de las componendas entre el poder y la dirigencia sindical…
   A 52 años de aquel delirio uniformado, el homenaje que merece un grande de nuestra historia como lo fue el médico Arturo Umberto Íllia, ejemplo y modelo digno de ser imitado.
   Y colocado también en el sitial de prócer que bien conquistó.

EPEC Y LUZ Y FUERZA NO GANAN NI
PIERDEN: PIERDEN  LOS  USUARIOS
   Por el momento aparecen como irreconciliables las posturas tanto del gobierno de la Provincia y la conducción de la autárquica Empresa Provincial de Energía y el poderoso Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba en el conflicto -uno más- que se desatara en los últimos días.
   Finalmente el tema fue judicializado por las partes y bueno sería aguardar el dictamen de la Justicia, no obstante lo cual continúan los encuentros conjuntos en procura de encontrar una salida decorosa para los sectores en conflicto, lo que suena como absolutamente positivo y razonable
   Sin embargo a la hora de evaluar integralmente la situación, se vería con agrado que quienes luchan cada uno sustentando posiciones propias, no se olviden del sector al que menos en cuenta se lo tiene y que es a la postre el sostenedor de un sistema que hace agua por los cuatro costados.
   Estoy hablando del usuario, convidado de piedra y legítimo como el que más, principal actor de este sainete que en el tira y afloja entre políticos, técnicos, chantas, sindicalistas y otros actores, resulta el más directamente perjudicado.
   Los cordobeses, si los números que se conocen son exactos, estamos pagando por lejos la electricidad más cara del país y como ejemplo, citemos que cuesta al menos cinco veces más cuando hacemos comparación con Capital Federal y lo que allá se paga en consumo familiar.
   Es probable que mucha de la culpa sea la dispendiosa e histórica administración de la EPEC en casi las dos últimas décadas, con actualizaciones tecnológicas salteadas y esporádicas, desde que se aplicó la costumbre de sufrir mala calidad del servicio culpando al calor en verano y al frío en invierno, como si eso no fuera previsible.
   Todavía en espera seguramente en vano, el funcionamiento pleno de la central Pilar y otras mejoras en el equipamiento que son sólo remiendos al crítico estado de las instalaciones.
   Muchos dicen que la culpa es de los altos salarios y los exagerados beneficios que recibe el personal, que lo transforma en más privilegiados que los legisladores, pero la incidencia de esos detalles en los números no es lo significativo que se pudiera suponer.
   ¿Y entonces?
   Dejemos que las cosas se diluciden en los niveles judiciales, suponiendo que sea real y verdadero aquello de la independencia de los poderes y la nula injerencia del gobierno en este agudo diferendo que tanto daño ocasiona a la sociedad.
   Eso de vivir pendientes de los cortes de luz, de las dañinas sobrecargas y de otras situaciones francamente evitables, no creo que sea para pensar que los cordobeses las merecemos.
   Llevamos demasiados años penando con prestaciones lamentables, por parte de una empresa plagada de conflictos, que para colmo se olvida del actor más importante en su vida.

   Se olvida del usuario.