19 de agosto de 2018

S.L.B.: CUADERNOS: SUERTE QUE PARA MUCHOS SEAN FOTOCOPIAS - LA POLICÍA Y SU IRRESUELTA INSEGURIDAD INTERNA - HABLA OTRA VÍCTIMA DEL HAMPA EN CÓRDOBA - LA MEGACAUSA, CODICIA Y VERGUENZA - LEJOS EN EL TIEMPO, LA NIÑEZ COMO NOSTALGIA - ¿HABRÁ OTRO "BOLETAZO" EN EL TRANSPORTE URBANO?, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del 19/08/18 difundido en dúplex por AM580 y la FM 88,5 ambas de Radio Universidad de Córdoba.

FOTOCOPIAS: CON ADEPTOS Y NEGADORES
SON LA CONMOCIÓN DE LOS ÚLTIMOS AÑOS
   Realmente es tanto lo que se dice, se rumorea, se comenta, se miente y se especula con el tema que más atrae la atención de la gente que son los famosos cuadernos prolijamente fotocopiados, que son tales el barullo y la incertidumbre, que cuesta ponerse en analista de una cuestión que está en manos de la Justicia que es el mejor destino que pudo haber tenido.
   Pero no hay caso: los argentinos somos únicos en el arte de pelearnos apasionadamente o no, por temas que a veces nos dividen irreconciliablemente, y así nos vá…
   Es ridículo descalificar la validez de la documentación entregada por un chofer de remisses que según doña Carlotto escribe demasiado bien, es prolijo en su vocabulario y meticuloso a la hora de memorizar situaciones, lo que no coincide con su evaluación del nivel intelectual de un trabajador del volante.
   Por eso se ganó una denuncia ante el INADI en su contra, por considerarse que se trata de un acto discriminatorio.
   Todos esos argumentos descabellados, a la luz de lo que revelan con quirúrgica precisión los escritos de Centeno, se derrumban por su propio peso político y su contundencia testimonial y si de evaluar se trata, es para no imaginar lo que hubiera ocurrido si los que salían a la luz eran los originales.
   El estadio de River estaría ya desbordado de presos, mientras hacían preparar las instalaciones de algún gran recinto cordobés para albergar a quienes muy posiblemente llegarán a ser moradores temporarios hasta que la justicia resuelva estas enojosas situaciones que tanto afectaron a la gente en particular y a la imagen del país en el exterior, aunque como no hay mal que por bien no venga, sirve para fortalecer la idea que se está procurando poner las cosas en orden.
   Pero hay un doble y perverso juego en todo esto que salpica a las dos veredas, porque desde una por donde transita la minoría nostálgica y aún no resignada a la derrota, se ningunean los elementos probatorios de la rapiña y de la coima, desde la otra se busca utilizar la situación como para aminorar las sospechas que rondan en los procederes de actuales funcionarios.
   Por todo esto y con el debido respeto, a la hora de citar autores de sesudos análisis de las situaciones, me quiero permitir refrescar la actualidad con algunas definiciones, por supuesto partidariamente interesadas, con relación a lo que se viene ventilando con diarios progresos y actualizaciones en función de las declaraciones y confesiones de ex funcionarios y empresarios, que apegados al “sálvese quien pueda” procuran vacunarse y se me hace que tardíamente, contra su alergia a los barrotes.
   El diputado nacional Mario Negri, cordobés, titular de la bancada del PRO, expresó -y lo quiero leer textualmente, por las dudas- que “Cuando se entienda que el saqueo al estado perpetrado durante el kirchnerismo es una de las principales causas del déficit fiscal, de la inflación y de la pobreza que hoy sufren muchísimos argentinos, habremos dado un gran paso para empezar a construir el país que nos merecemos”.
   Indirectamente vuelve a apelar al percudido tema de la herencia, pero me encantaría escuchar una explicación más convincente que se aleje de esa apreciación realmente objetiva porque forma parte de nuestra historia reciente debidamente documentada, aunque sea en fotocopias que algún valor deben poseer por lo temidas.
   Y en cuanto al escándalo de cabotaje, alejado del tema nacional pero formando parte de nuestra agobiante realidad cordobesa, apelo ahora a manifestaciones de un joven político, enrolado en el juvenil partido “Primero la gente” o un nombre parecido. El joven abogado y principal dirigente de esa corriente, Sebastián García Díaz luego de preguntarse si en Córdoba necesitamos elementos parecidos a esos cuadernos, se contestaba, lo que también quiero leer: “Si Jaime fue secretario de De la Sota encargado de hacer las escuelas con Electroingenieria. Y ahora Jaime y la empresa están presos y comprometidos con la cadena de corrupción. Si Odebrecht confesó haber dado coimas por toda América Latina e hizo las obras en Córdoba... Si el titular de Kolektor salió filmado ofreciendo miles a un periodista. Si hay un hotel que salió el triple en Anzenuza. Si la central de Pilar es cuestionable. Y la estatización de Caminos de las sierras. Y la redes que en su momento monto la Olga para corromper a la Apross. Si el juego en la provincia tiene olor raro. Y faltan 1.500 armas en la sede policial. Si un narcotraficante decidió alquilar el campo de un familiar de De la Sota en Río Cuarto para aterrizar allí las avionetas. Si Acastello hizo lo que hizo en Villa María... Si Hak renuncia envuelto en un escándalo por familiares metidos en el narcotráfico y la noche... Si Miro o Britos... Si hasta en las compras del Paicor hay feo olor. Podríamos seguir con municipalidades e intendentes corruptos. Y empresarios que nunca han podido explicar cómo dieron semejante salto en tan poco tiempo. ¿Cuándo llega el "efecto dominó a Córdoba?”, hasta allí lo de García Díaz.
   Tiempo al tiempo, porque los tiempos jurídicos no son los mismos que alimentan las ansiedades populares, que es el primer paso hacia el camino que lleva a la verdad y eso es lo que hay que esperar, sin premuras ni presiones respetando los relojes, precisamente, de quienes juzgan.
   Es probable, dadas las circunstancias y lo último que nos llega desde el Vaticano, que el Santo Padre por eso de las simpatías y posibles acuerdos, les otorgue a sus declarados y promocionados amigos -de él y de lo ajeno- una indulgencia plenaria en un rapto de religiosa y cristiana  generosidad.
   Pero la justicia de los hombres es otra cosa y gracias a Dios -o a quien sea- que es así.

LA POLICIA Y SU IRRESUELTA INSEGURIDAD INTERNA
   Cuando parecía que los vientos desfavorables podían atenuarse en la tormenta interna que castiga a la Policía de nuestra provincia, a uno de sus recientes designados para cuidarnos, se le ocurrió nada menos que asaltar un sex-shop no queremos imaginar si para llevarse dinero o  mercadería.
   Un mal síntoma que se agrega al imparable crecimiento de la actividad delictiva, lo que se intenta aminorar en su gravedad escondiendo hechos delictivos especialmente en los informes a los medios periodísticos, y vaya como ejemplo el curioso e inédito caso de una industria de los Boulevares donde les robaron buena parte del techo, en casi medio centenar de ocasiones, sin que nada se haya hecho para remediar el daño o al menos para impedir su curiosa reiteración.
   Ya estamos hartos y nadie crea que se trata de falta de temas para abordar, porque siempre ha sido parte de nuestro compromiso procurar que el poder salga de su letargo y alguna vez instrumente una auténtica y genuina política integral de seguridad, porque de poco sirven las compras por valores astronómicos y sin concurso de precios que se hacen en armamentos, comunicaciones, vehículos y otros rubros porque no se advierten los progresos que pudieran alcanzarse con esa modernización.
   Hace pocos días presentaron a un millar y medio de nuevos efectivos que seguramente deambularán por las calles para hacerse ver, no ellos sino la fuerza azul, en una actitud preventiva que no existe porque los índices delictuales se han escapado ominosamente hacia arriba.
   Dicen que el padre y la madre de esta situación incontrolable es el narcotráfico que goza de una de las más históricas e inexplicables impunidades, porque los procedimientos que desde el poder les llaman exitosos representan una mínima parte de las sustancias prohibidas que ingresan, se estiran y se comercializan en Córdoba.
   Entonces, si seguimos a expensas de los deli9ncuentes, de alguna manera el poder tiene que cambiar de rumbo o mejor dicho tomar el camino correcto que asegure la protección de la vida y de los bienes de los cordobeses.
   Y vale repetirlo una y otra vez: la inacción estatal ha conseguido subvertir los valores de manera tal que los decentes debemos estar entre rejas mientras los delincuentes están libres.
   Ya se, no lo ignoro: mucha culpa puede tener el costado garantista de algunas leyes que protegen más al delincuente que al decente, pero para eso están los legisladores en cuanto a la actualización de los instrumentos legales adaptados a la modernidad y las circunstancias.
   Y en cuanto a la policía y la llamativa cantidad de hechos delictivos en los que están involucrados muchos de sus efectivos, la frase ya gastada: mientras no limpie la mugre de adentro, es imposible que se ocupe de la mugre de afuera.

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OTRA VICTIMA DEL HAMPA CUENTA SU DRAMA
   El pasado domingo inauguramos un espacio dentro de este programa, destinado a los cordobeses que hayan sido víctimas de la delincuencia y poco escuchados a la hora de requerir la presencia policial. El primer caso que hicimos público fue el de un industrial cuyo establecimiento fabril, ubicado en Los Boulevares, fue despojado casi medio centenar de veces de parte de su techo, en hechos que bien pueden ser considerados insólitos. Jamás tuvo una respuesta efectiva y constante de la autoridad, salvo esa curiosa preocupación inicial que se diluye con el paso de tres o cuatro días, cuando la vigilancia por el sector afectado se relaja y luego desaparece. Este domingo presentamos el caso de una mujer de Alta Córdoba que necesita encontrar la buena voluntad de un vecino que la acompañe en el momento de barrer la vereda o sacar la basura porque ya fue agredida varias veces con propósito de robo, siempre por hombres que la amenazaron con armas de fuego. La conversación de esa ciudadana con el periodista Gonio Ferrari, se puede buscar en la columna derecha, parte superior de este blog.
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MEGACAUSA, CODICIA Y VERGUENZA
 

   Una noticia reciente asocia la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba con la codicia y la vergüenza. Es claro que resulta muy lógica esa relación cuando se trata de investigar bienes mal habidos. Entonces me puse a reflexionar sobre las condiciones de muchos de los imputados y condenados en esa causa, trabajadores que no contaban con ningún tipo de fortuna ni antes, ni durante, ni después de todo el proceso.  Y también reflexioné sobre los muchos personajes del gobierno actual cuyos abultados patrimonios son “vox populi” y que, oh casualidad, se desempeñaron como funcionarios con altos cargos en aquella época y que, extrema casualidad, fueron nombrados, señalados y acusados en los juicios. En mi crítico razonamiento todas estas coincidencias se ajustaban como un molde a la definición de la mencionada codicia. Entonces, por lógica, busqué los juicios realizados a funcionarios o responsables de altos cargos, y nada. Nada, ni juicio, ni imputación, ni siquiera sospecha. Pese a que la relación parecía tan clara. Repasé otra vez las definiciones y sin dudarlo la de codicia se sigue correspondiendo más con los ricos poderosos que con los pobres condenados. Y con respecto a la vergüenza, entendida como pérdida de dignidad por actos que merecen ser reprobados, es la que identifica claramente a aquellos que actuando como ciegos, sordos y mudos, evitan investigar o difundir la verdad.  

LEJOS, EN EL TIEMPO, TAMBIÉN FUI NIÑO…

      Por allí en la evocada bruma de la calle de tierra en el viejo Pasaje Italia entre Augusto López y creo que se llamaba Saravia, andarán paseando el Pichón Rotlhisberger, el Queco Gomez, el Vitrola Leguizamon, el Negro Puerta, el Pelado Contreras, el Chiquito Cuadrado, los Rojas, el Araña Galíndez y otros candidatos a personajes que escribieron su propia historia por aquellos tiempos en que el carnaval seco no existía, poníamos tapitas de coca con clorato de potasio y azufre en las vías del tranvía 7 espantando a mótormans y pasajeros, jugábamos a las bolitas en la calle y corríamos -si, corríamos- por las tapias del vecino para refugiarnos en la maraña del aguaribay de mi casa desde donde espíabamos a las chicas Ribotta por una parte o desprendíamos racimos de la cercana parra.
   Ese vendría a ser el ADN de mi condición de niño mezcla de lector de todo, hasta de la guía telefónica de entonces de cuatro dígitos, con el vándalo que era terror de amigos y vecinos por la contundencia de sus bromas y su precoz facilidad para fabricar explosivos.
 Hoy la niñez que está celebrando su día impuesto seguramente por cuestiones comerciales, debe agradecernos a nosotros que por necesidad y urgencia, reclamábamos los progresos que ahora gozan ellos, los pequeños y nosotros estamos ya demasiado creciditos como para deleitarnos, por ejemplo, con la play -salvo algunas poco honrosas y obesas excepciones- y algún tecnológico reemplazo del barrilete que hacíamos con cañas, papel de seda, hilo común de envolver, engrudo y trapos viejos.
   Todavía me resuenan en los recuerdos los bramadores de los medio mundo y las estrellas que veíamos alejar hacia las nubes hasta casi perderse de vista y mientras la canilla de hilo tuviera resto.
   Jugábamos a las bolitas o a las figuritas en la calle de tierra y casi aplaudíamos si en algún momento llegaba a pasar un auto, la jardinera del lechero o el ciruja “7 sacos” que ni siquiera nos insultaba, lo mismo que el aquel flaco que se creía auto, y en la cintura, costado derecho, llevaba un pedazo de palo de escoba que era el cambio de marcha.
   Bahh… Solo recuerdos que vamos atesorando allí, en ese rinconcito del alma donde reposan las nostalgias, que de vez en cuando evocamos sólo para tener el placer de sentirnos vivos y de haber vivido todos aquellos tiempos.
   Porque, para que se sepa, algo intelectualizado para mi pendeja y tímida condición y vándalo por naturaleza, también fui niño y por eso estoy seguro que a un día como el de hoy, merezco festejarlo.
   Con todo el cariño interior y mi incondicional respeto por la historia y por los tiempos que pasaron…
   No puedo decir que ahora sean peores o mejores.
   De lo que sí estoy seguro, que esos tiempos eran nuestros.

¿OTRO “BOLETAZO” EN EL TRANSPORTE URBANO?
   Todo indica que un equipo técnico de la Universidad Católica elaboró un estudio de costos acerca del transporte urbano de pasajeros de Córdoba, arribando al poco feliz resultado que el boleto debía costar, actualizado, alrededor de 24 pesos.
   Obviamente los insaciables de la FETAP que manejan las prestaciones, las frecuencias y todo el servicio a su antojo y conveniencia, saltaban de contentos y de acuerdo con chismeríos, habrían hecho una presentación formal ante la Municipalidad para reclamar en base a ese estudio, el reajuste de la tarifa.
   Realmente es para pensar en un acto más que de insensibilidad social, de angurria porque si es como lloriquean que las empresas les dan pérdida, que renuncien a las concesiones y pongan un frigorífico, un cabaret, una cadena de mercerías o casas de tolerancia.
   Es inadmisible la porquería de servicio que ahora están prestando, con demoras inimaginables de hasta 50 minutos o más, entre una y otra unidad de algunas líneas.
   Es tal el desmanejo que a veces llegan dos bondis de la misma línea, juntos a la parada y eso es inexplicable, incluso tomando en cuenta el caos del tránsito en la ciudad.
   No vaya a ser que el poder concedente que es la Muni tome en serio esa demanda que no deja de ser otro de los habituales caprichos empresarios, o que negocien con ese techo para terminar ajustando el boleto a 20 o 22 pesos, total la gente se vino preparando para garpar 24…
   Una maniobra de esas características no contaría con la simpatía de los usuarios, obligados rehenes de las presiones a las que deben acostumbrarse, pese a ser los sostenedores de uno de los sistemas de transporte más perversos de los que tengamos memoria.
   Si los de la FETAP dicen que pierden plata, que se vayan y serán despedidos con todos los olores.

   Dije bien: olores…