12 de agosto de 2018

S.L.B.: LA HISTÓRICA VIGENCIA DEL "SÁLVESE QUIEN PUEDA" - ¿HABRÁ SOLUCIÓN PARA EL PROBLEMA DE LA BASURA? - ESCUCHAMOS A VÍCTIMAS DEL HAMPA - LA MEGACAUSA Y SUS NOVEDADES - NO SON POCOS LOS QUE ESPERAN COLETAZOS - ABORTO: CÁLIDO Y RESPETUOSO EJERCICIO DE LA DEMOCRACIA , ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” emitido en dúplex por AM580 Y 88.5 FM ambas de Radio Universidad de Córdoba.

NO  PARA  TODOS, PERO SE ADVIERTE
AQUELLO DE “SÁLVESE QUIEN PUEDA”

   Es bueno a veces enterarnos del origen de algunos dichos que por lo general se repiten en ciertas circunstancias de la vida pero pocos son quienes se preocupan por conocer sus raíces.
   La frase "sálvese quien pueda" en líneas generales se utiliza cuando alguien está tratando de salvarse individualmente y sin consideración por los demás y según comentan los entendidos de nuestro idioma, se  trata de un fragmento de un proverbio medieval  originado en Inglaterra que viene de lejos, de allá por el siglo 16 y que palabra más o palabra menos equivalía a suponer que, cada uno a lo suyo y que gane el mejor y ha sabido ser utilizado en situaciones donde hay peligro, pero también convive la esperanza de la salvación. 
   La idea se puede aplicar a los delincuentes que tratan de escapar de la policía, después de, por ejemplo, el robo a un banco ya que al invocar la idea, las personas que huyen esperan que alguien más vaya a ser capturado y que va a sobrevivir, es similar a la broma que una persona no tiene que escapar de un oso en el bosque y que sólo tiene que dejar atrás a sus amigos.
   Curiosa mezcla de percepciones para insertarlas en la situación que se vive desde el momento que fueron divulgados los textos de los cuadernos del horror, que si bien no chorrean sangre, es para pensar que su trascendencia política e histórica supera a lo escandalosamente policial.
   Contribuye en decisiva medida el atávico instinto de conservación y aunque en este caso no se hable de peligro mortal e irreversible, la sola mención a una eventual pérdida de la libertad es lo que motoriza todos los humanos mecanismos de la resistencia.
   Y si a esto le sumamos la perspectiva de un buen y holgado pasar económico aunque las rejas lo posterguen por un tiempo medianamente razonable y con buen alojamiento, las expectativas de quienes empezaron por flaquear en sus convicciones de encubrimiento hacia los amigos… o amigas, transforma en lógica la actitud de quien delinque y desde el poder le muestran una puertita estrecha y costosa, que lo puede llevar a la salvación.
   Es más o menos lo mismo que les ocurriera a muchos de los jóvenes románticos setentistas, aquellos que ofendiendo a la Democracia pretendían hacerse del poder con las armas, y llegaban a salvarse o viajar al exterior después de la delación a sus amigos que era la moneda corriente para ganar una libertad física, pero supongo que una pesada y vitalicia condena de la propia conciencia.
   Ahora todos quieren declarar, mostrarse arrepentidos, olvidarse de complicidades y alcanzar la generosa protección que les regala esa curiosa permeabilidad de la Justicia, que está en el marco de lo absolutamente legal, pero no deja de ser una mancha al respeto por la ley, como si su aplicación tuviera el oneroso costo de quebrar lealtades.
   Es importante, trascendente e histórico que lleguemos a la verdad de todo lo que está sucediendo y venimos conociendo, de esa trama delictiva que tanto daño le hizo al país y no tan sólo por esas malas prácticas de los últimos años, sino en todas las maniobras en que incurrieron los corruptos para quienes no es necesario identificar por su bandera política sino por su llana y simple condición de delincuente, sea del partido que fuere y en cualquier gobierno pasado o actual.
   La aparición en escena de personajes con alguna aureola de impolutos, se mezcló mediáticamente con patéticos testimonios de curiosos seres que supieron tener en sus manos, no tan solo la balanza con los platillos del bien y del mal, sino la propia vida de muchos ciudadanos que dependían de su sentido común y del equilibrio que declamaban, para terminar ahora con maricones lloriqueos que pretendieron lavar su cobardía de plantarse frente a las presiones del poder que no respetaba su independencia y actuar como hombres… si… como hombres de leyes.
   Políticos, funcionarios, empresarios ahora con ajados apellidos y una runfla de segundones que tuvo la fortuna del enriquecimiento súbito, con lo que sus mandantes compraban silencios, hacen cola para confesar ahora ante los fiscales lo malos que fueron por imperio de circunstancias o por anteriores miedos a represalias, desperdiciando las garantías que el sistema democrático les brindaba para recorrer con arrepentimiento el camino de la legalidad y sin contaminarse con la basura de la corrupción, la rapiña y el saqueo.
   Es probable que todo esto responda a una quirúrgica manera de ir ventilando la ilegalidad poco a poco, sin apremio y por parte del poder vigente, como vacuna al cortoplacismo argentino incluso a la hora de la memoria, porque desentrañando todo esto que ahora nos sorprende, de una sola vez, en pocos días tendría que diluirse y se desaprovecharía, entre otros beneficios, el enorme peso preelectoral de las revelaciones.
   En buena hora que con la ayuda de la Justicia vayamos abrevando en la verdad sin maquillajes y podamos tener la certeza legal de quiénes fueron los responsables de la decadencia argentina, aunque ese resultado no sería completo por más que obraran de por medio revelaciones, confesiones y comprobaciones técnicas que culminaran con las condenas a prisión de los culpables.
   Sólo sentiríamos que la Patria está a salvo, que dejó la terapia intensiva y pasó a sala común, cuando en forma paralela se instrumenten mecanismos que lleven a recuperar para las arcas del país, las fabulosas sumas de dinero que los deshonestos acumularon, atesoraron o enviaron al exterior.
   Con ese detalle que no es menor, estaríamos en condiciones de afirmar que la Justicia, en todo su esplendor, tiene su razón de ser y de existir.
   De lo contrario, seguiríamos siendo candidatos al despojo masivo y a la consagrada impunidad.


 ¿ENCONTRARÁN SOLUCIÓN AL TEMA DE LA BASURA?
   Distintos sectores de la ciudad, olvidados por el poder pero puntualmente recordados a la hora del envío de cedulones de impuestos municipales y no vaya a querer atrasarse en el pago, muestran el abandono absoluto del sentido de la salubridad, invadidos por la mugre que se acumula debido al deficiente aunque costoso servicio de recolección de residuos.
   La verdad en lo personal ignoro si siguen peleados con la Muni, si avanzó el mecanismo de la adjudicación, si siguen discutiendo las condiciones o si estamos en eso que los optimistas a ultranza le llaman “normalidad”.
   Eso es lo de menos, porque lo trascendente es la salud de la población rodeada por focos de pestes, olores que lejos están de las fragancias delicadas, lo que se acentúa en los sectores donde las cloacas se cansaron de ser prisioneras de viejas cañerías y optaron por ganar la libertad, una libertad que a todos nos ofende hasta dañarnos la sensibilidad del olfato que se resiste a la inoperancia municipal.
   Como viene sucediendo hace tiempo, los recolectores pasan los días que quieren, por donde quieren y a las horas que se les antoja, como si “hicieran cáscara” por el peso sindical del que se enorgullecen.
   Ignoramos si alguien del poder concedente ejerce controles en cuanto al cumplimiento de las prestaciones, pero es fácil advertir que están sujetas al capricho de los empresarios que se hicieron de las concesiones.
   Por fortuna la mayoría de los cordobeses y pese a la crisis está bien alimentada, como para  acumular anticuerpos que le permitan enfrentar esta situación lamentable.
   Si la concesión sigue en el ring de los desacuerdos, es hora que se termine la pelea, porque dudo que los cordobeses tengamos la templanza de soportar uno o dos rounds más.

ESCUCHAR A LA VÍCTIMA

   Es sabido que no todos los delitos que se cometen en Córdoba toman el debido estado público, porque para la inteligente como penosamente equivocada percepción de las autoridades, la gente entraría en un pánico demasiado complicado de contrarrestar.
   Entonces, lo mejor para ellos es ocultar los hechos de robos, ataques, entraderas, salideras, arrebatos, acción de motociclistas entrenados para atacar, despojos barriales y otros delitos, pero bien se ocupan de informar cuando secuestra tres o cuatro elementos robados o realizan algún exitoso procedimiento en el marco del incontrolable narcotráfico.
   Por eso, para despertar en la autoridades su sentido del respeto por la realidad y por su compromiso con la gente, hemos decidido habilitar un espacio en este programa, dedicado a que todos aquellos ciudadanos que necesiten divulgar sus  desencantos en materia de atención oficial a sus reclamos, de negativas por atenderlos o de exageradas demoras en acudir cuando convocan a la autoridad.
   Tiempo atrás se llegó a decir con énfasis, que la autoridad policial estaba en condiciones de acudir operativamente en tres minutos a cualquier sitio de la ciudad desde donde fuera requerida, lo que está muy lejos, demasiado lejos de lo que actualmente se vive.
   Hoy tenemos un caso bastante curioso, porque se trata de un empresario a quien ya lo han robado cerca de 50 veces en las instalaciones de su industria, de maneras insólitas.,
   Lo mejor es que escuchemos al Sr. Ricardo Cuesta, instalado desde años con su empresa industrial en Bulevar de los Rusos al 3.300 en la zona de Los Boulevares.
   El audio completo de la conversación que mantuvieron el Sr. Cuesta y el periodista Gonio Ferrari está incluido en la columna respectiva, ubicada en el costado derecho de este blog.

LA MEGACAUSA CONTINÚA EN MOVIMIENTO

   Es patrimonio del sentido común  la asociación entre negocios ilícitos, veloces patrimonios abultados y  altos cargos en la función pública y bien sabemos que sobran los ejemplos en donde se los quiera buscar.
   En Córdoba  se mediatizó como escandaloso proceso de corrupción a la causa del Registro de la Propiedad, difundiéndose durante años una ruidosa y detallada seguidilla de juicios y condenas a un gran número de empleados y trabajadores comunes.   
   El Ministerio de Finanzas de la Provincia publicó en el año 2014 un colorido esquema gráfico en el que acentuaba la actitud denunciante del gobierno de turno y el proceso de carácter inédito con numerosas condenas de prisión efectiva.  
   Más allá de pasar por alto el detalle, incuestionablemente inédito de la  prisión preventiva sistemática, que como antesala de la mayoría de las condenas,  le imprimió un giro de debatible legalidad a muchísimos casos,  lo verdaderamente destacable, y absolutamente preocupante, es la ausencia en esa línea de razonamiento de funcionarios de altos cargos  responsables de la corrupción, de los que ejercían la máxima función pública en ese momento.  
   Nada se dice al respecto, no se buscan  los veloces patrimonios abultados y  la curiosidad investigativa mostrada en otras circunstancias donde no se veían comprometidas las jerarquías en estas esferas, desaparece como por encanto.  
   Un oportuno vacío en el que no se quiere saber, ni se quiere que se sepa, lo que parecería que ya se sabe, y que más que un trabalenguas es una lamentable demostración de dolorosa impunidad.

VARIOS A LA ESPERA DE LOS COLETAZOS
   Las últimas revelaciones conocidas con relación a turbios manejos que se habrían concretado en la realización de obras públicas, es como si hubiera alertado todos los mecanismos de defensa de cierto empresariado, precisamente vinculado con ese tipo de operaciones.
  Bien sabemos que en ese rubro se manejan cifras astronómicas no tan solo en pesos sino en billetes verdes, lo que configura para los deshonestos una atracción más que suculenta especialmente por tenerla virtualmente al alcance de la mano… y de sus ávidos bolsillos.
   Y eso a veces se mezcla con las campañas políticas, en las que ciertos empresarios invierten para recoger los frutos a futuro razón por la cual no ayudan -por así decirlo- a una sola corriente política sino a dos o tres que pudieran obtener una cuota de poder.
   Pero la angurria suele ser tan marcada e incontrolable, que los malos políticos mezclan su billetera con la del Estado y las componendas aparecen tan escandalosas que llevan naturalmente al terreno de las sospechas.
   ¿Por qué? Simplemente porque evaluando ciertos números que trascienden, se llega a la conclusión que algunas obras han sido ejecutadas con llamativos sobreprecios y que teóricamente, las diferencias serían generosamente repartidas.
   Es por eso que sería saludable para la decencia popular que se revisaran todas las obras públicas encaradas en los últimos años, con verificaciones de las empresas contratantes aparte de evaluar la calidad de los trabajos, que por lo general no llegan a satisfacer las necesidades para las que fueron ejecutados o simplemente no era necesario hacerlos realidad.
   No son pocos los ejemplos a los que se puede apelar y basta con citar el Camino del Cuadrado como ya lo señaláramos tantas veces, las 200 y pico de escuelas, el centro cívico, el lujoso hotel junto al Mar de Ansenuza, el inútil faro sin mar y otras realizaciones abiertamente cuestionables.
  Nadie del poder puede sentirse ofendido si hipotéticamente se creara una comisión especial de estudio sin participación política y eminentemente técnica y sin compromisos partidarios e ideológicos, para llegar a la verdad absoluta en materia de transparencia y calidad.
   Son los coletazos lógicos de la honestidad que reclama la gente.
   El que tenga la casa en orden, no debe preocuparse que los vecinos curiosos lo vayan a visitar.
   ¿Será por eso que hay tantos viajes, idas y venidas, cabildeos y otras acciones eventuales?
   Aquí lo del tren bala fue más para risa que para investigación…
   Cuando vuelven a ganar la opinión pública nombres como Electroingeniería, Odebrecht y Roggio y palabrejas como  fiscalización o control, a más de uno se le erizan los pelos del cu…tis.

ABORTO: LA MEMORABLE SESIÓN EN EL SENADO
 No fue tan sólo una jornada de disputa ideológica, científica, política o religiosa sino la más bella manifestación de lo que se llama el ejercicio y el goce de la Democracia.
   No es para hablar de vencedores ni de vencidos, porque el tema del aborto es tan amplio que seguramente no pasará mucho tiempo hasta que nuevamente ocupe un lugar de relevancia en la consideración de la comunidad, que demostró un elevado sentido de la participación que es una de las más sobresalientes formas del compromiso.
   Es cierto que hubo algunas agresiones pero de ninguna manera pudieron nublar la diafanidad de un disenso ejemplar dentro del recinto del Senado como en la calle con los cánticos, las pancartas y los colores verde y celeste que pugnaban por prevalecer.
   Dicen algunos que el resultado de la votación tuvo algunas contradicciones por esa vieja costumbre que no pocos aún alientan, de la disciplina partidaria, cuando en realidad todos los legisladores -al menos en eso coincidieron- votaron por criterio propio y auténtica e íntima convicción y no por obediencia debida.
   No faltaron los que le restaron trascendencia y lo adjudicaron a una maniobra oficial para distraer a la gente de la crisis que estamos viviendo en lo económico y con una inflación que se desmadra día a día, en mucho atribuible al empresariado ávido de utilidades que reajusta precios cuando el dólar sube y le agregan el “por las dudas” pero que nunca bajan cuando la moneda norteamericana baja su cotización.
   En suma, un ejemplo de civilidad que veníamos necesitando casi con desesperación, a lo que debemos sumar el hecho del anuncio presidencial previo, que no pensaba vetar la ley saliera como saliera.
   En estos casos, hay que reconocer la sana prescindencia del poder en una cuestión tan delicada, aunque la Iglesia por su parte haya jugado un papel preponderante.
   No para todos tal actitud fue aceptada.