2 de septiembre de 2018

S.L.B.: SU MAJESTAD EL DÓLAR, CAMPOS MINADOS, CORRIDAS PREVISIBLES Y APROXIMACIONES AL DELIRIO - LA E.P.E.C. NECESITA MÁS FONDOS DE LOS CORDOBESES QUE SON REHENES - LA BASURA DOMÉSTICA Y CALLEJERA, AL TACHO DE LOS OLVIDOS - MEGACAUSA Y LA ANTICORRUPCIÓN AUSENTE - LLEGÓ LA HORA DE TERMINAR CON LA PELIGROSA SOBERBIA - QUEDARON EN EVIDENCIA LOS GOLPISTAS DE OPERETA NOSTÁLGICOS DE IMPUNIDAD, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” del domingo 02/09/18 emitido en dúplex por AM580 y FM 88.5 ambas de Radio Universidad de Córdoba.

S.M. EL DÓLAR, CAMPOS MINADOS, CORRIDAS
PREVISIBLES Y APROXIMACIONES  AL DELIRIO
   En la Casa Rosada no faltaban los que reclamaban medidas urgentes en materia económica, presagiando que cualquier demora o equivocación llevaría la unidad del billete verde a 50 pesos en pocas horas.
   Fue cuando arreciaron las versiones de cambios tan apresurados como inminentes que pusieron al país en vilo, desataron corridas en procura de preservar el valor de lo que cada quien tenía depositado o a disposición y en tratar de dilucidar un panorama que por lo medianamente imprevisto, impactó duramente.
   Hay que entender que como en medicina, también en la economía y sus variantes antes que nada hay que observar los síntomas, estudiar su evolución y luego realizar el preciso diagnóstico que es la guía para una correcta terapia, dentro de un caos que reinaba tanto en la sala de espera como en el propio quirófano.
   Así anunciaran relevos, enroques, alejamientos y nuevas designaciones la situación no se descomprimiría y peor aún, se agravaría por indecisión o impericia política.
   Papel preponderante cumplieron las usinas generadoras del desencanto, del fracaso y de la caída prematura, que a través de bancos “amigos” movieron el tablero de la moneda yanky y según sostienen aunque callan los entendidos, disponiendo de la enorme masa de dinero rapiñado que no aparece, aunque hayan salido a la luz las maniobras perpetradas, sus responsables ideológicos y sus autores materiales y por más que se pretenda defenderlos, en la actualidad superando ampliamente y por confesiones, el estatus de sospechosos.
   Alguien que todos conocemos y casi nos jugamos la cabeza que es así, manejó remotamente los hilos del operativo con la complicidad de importantes bancos depositarios del saqueo y la ayuda inapreciable de una corporación mediática que se niega hacia adentro pero que existe, magnificando cotizaciones y vendiendo carne podrida que muchos compraron, incluso aquí, en Córdoba.
   No es tranquilizante si evaluamos objetiva y desapasionadamente que esta acción no ha sido un inocente globo de ensayo para medir reacciones, porque también lo fueron el tema del aborto, los eternos conflictos docentes, el caso Maldonado y otros elementos que conmocionaron a la opinión pública.
   Ahora puede que la intención haya sido socavar los cimientos del poder, debilitar a sus principales figuras y crear las condiciones para episodios más graves que suponen violencia en cualquiera de sus variadas manifestaciones.
   Lo conseguido hasta ahora elevando artificialmente el valor del dólar y depreciando nuestra moneda, no puede ser considerado un triunfo porque la mayoría de la gente ha descartado al vidrio como parte de su dieta y sabe dónde y quienes originan estas situaciones de conflicto que pretenden conducir al quiebre de la voluntad popular consagrada en las urnas.
   Es cierto que la gente sufre, que las penurias no son pocas, que la desesperanza abruma, que los precios son incontenibles en mercaderías y en servicios, pero todo esto, y si no es así veamos quién es el dueño de la verdad, que asegure científicamente que no es el arsenal de las bombas de tiempo que nos dejaron como regalo los que se fueron y ahora, sin devolver, quieren volver.
   Buena parte de la culpa, hay que reconocerlo y gritarlo, es de muchos inútiles que se creyeron gurúes de un milagro imposible y esos son los que tendrán que irse cantando bajito y si es posible, pidiendo perdón por sus desaciertos.
   Y que venga gente no tan solo nueva, sino buena, idónea, despojada de soberbia y dispuesta a obrar con honestidad sin subterfugios y comprobada decencia y limpieza prontuarial.
   No será simple encontrarlos con tantas virtudes y tendremos que seguir con la inveterada costumbre de optar por los menos malos, pero algo es algo si queremos encaminarnos hacia la perfección.
   Y los malos comprobados, los ansiosos por recuperar una impunidad a la que se acostumbraron, que apelen a reglas claras y honestas de las tantas que les regala un sistema democrático que se empeñan en vulnerar.
   Si lo tomamos desde el punto de vista práctico, una de las maneras más correctas es aguardar al año próximo, tratar de unirse dejando de lado sus profundas diferencias internas y en las urnas consagrarse si el pueblo con su voto así lo dictamina.
   Todo lo que se haga en contrario, sería la versión civil e ideológica del despreciable cuartelazo.
   Y eso, bien sabemos cómo termina…

LA E.P.E.C. NECESITA MÁS DINERO Y LOS
CORDOBESES SIGUEN SIENDO REHENES
   De todas maneras no significó ninguna sorpresa enterarnos que la EPEC volvería a burlarse de los cordobeses aplicando aumentos escalonados hasta fin de año, sobre la tarifa que desde tiempo atrás es la más cara del país.
   Pero los cráneos de esta empresa deficitaria se defienden pretextando que el costo no es por la generación de energía o algo parecido, sino por el transporte, haciendo gala de ese viejo deporte argentino que consiste en cero autocrítica y que las culpas sean siempre ajenas.
   Los técnicos y los políticos comprometidos con la ciclotímica prestación que muestra más remiendos que progresos en materia de calidad necesitan de alguna forma justificar los desaciertos de la conducción, que en su momento encarara un enfrentamiento con el gremio y después de tener el asunto en la Justicia es como si algo hubiera llevado ese asunto al congelador, porque poco ha progresado, dentro de lo que se conoce.
   Y nada ha cambiado, salvo esa irrefrenable costumbre de hacerle pagar al usuario todos los desaciertos que cometen desde la empresa, con el beneplácito de ese organismo que le llaman Ente Regulador de Servicios Públicos, que es un sello que lo único que hace es convalidar sin protestar cada incremento de tarifas que se dispone desde la conducción de la empresa, por la aplicación de la obediencia debida.
   Y desde el gobierno, poco se hace para controlar este desmadre tarifario que nos afecta a todos, pero de manera especial al usuario residencial porque el sector empresario tengo entendido que goza una tarifa especial.
   Los beneficiarios de la gratuidad legal son pocos porque los empleados de la EPEC no son tantos con relación al resto de la población y pese a la vigencia de una tarifa social los eternos colgadores de ganchos siguen haciendo el doble daño de no pagar un mísero peso y sobrecargar la demanda en perjuicio de quienes pagamos.
   Así las cosas, el costo Córdoba continúa creciendo pero parece no importarles a los que mandan, porque total, una deuda más que tenga la provincia, será para que la paguen otros y no ellos.
   Como siempre ha venido ocurriendo…

BASURA, AL TACHO DE LOS OLVIDOS
   Es como si todos los dioses de las basuras, los olores, las mugres y las pestes se hubieran abatido sobre distintos sectores de la ciudad para hacerle peligrosa y sin exagerar, dramática, la vida de los cordobeses capitalinos.
   El servicio de recolección de residuos domiciliarios y limpieza de calles se presta menos que a medias, por un problema que según me comentaron, se debe a la dilación en el tratamiento y renovación, o no, del nuevo contrato con las prestadoras.
   En consecuencia, la acumulación de porquerías en cualquier rincón de la ciudad incluida la concurrida y turística zona del centro y sus adyacencias, ha provocado la gratuita realización de un hediondo y poco aconsejable festival de la mosca, que con el frio algo se suaviza, pero las narices sufren el impiadoso y nauseabundo ataque.
   En cuando a lo visual, los turistas que pasean por el centro se solazan con las imágenes de las bolsas acumuladas, de los contenedores rebalsados y maltratados en su estructura, de la porquería en calles y veredas y del líquido agregado del sistema cloacal que sale desde las entrañas de sus cañerías en su afán de no perderse el espectáculo.
   No es una urbana visión apocalíptica de la situación, sino el retrato de una realidad que parecen no ver las autoridades municipales, los sanitaristas, los ediles y todos aquellos comprometidos con la salud de la ciudad y de sus habitantes, a quienes presionan cada vez más con impuestos y otros despojos, para no hacer nada, salvo cobrar sueldos suculentos.
   Es hora que se pongan a trabajar en serio, porque los cordobeses y el ambiente no merecen tamaña falta de respeto y todo indica que los días seguirán pasando, mientras con las obras que sí se están concretando, se pretende acallar los efectos de todos los olvidos y las inacciones que demandan soluciones urgentes e integrales.
  Es gracioso y doloroso a la vez, advertir que la Muni y la policía se pelean en adjudicarse responsabilidades con respecto a la creciente e inmanejable inseguridad que es uno de nuestros más despreciables distintivos, sin tener en cuenta que el hampa se fortalece en las penumbras y el ciudadano, aunque algunos tengan luces en sus calles, advierte que su policía no la ampara, porque ni siquiera puede limpiar su propia casa.

MEGACAUSA Y ANTICORRUPCIÓN AUSENTE
    Parece existir una curiosa lentitud de la justicia cordobesa a la hora de investigar denuncias de corrupción que incluyan relación con altos funcionarios o dueños del poder.
¿Qué pasó finalmente con el Fuero Anticorrupción?
Se rumoreó su desaparición, salió a la luz su falta de efectividad, se habló de crear otra instancia, pero finalmente nada se hizo.
Está y no está.
  Las denuncias de corrupción en serio, terminan allí como en un negro agujero sin fondo y como contraparte, hace años se creó una Fiscalía de delitos complejos para investigar la causa del Registro de la Propiedad de Córdoba que, formando una comisión especial con un Juez y una Cámara, juzgaron y condenaron a cientos de personas.
  No está de más aclarar, que la mayoría de esos condenados eran y son trabajadores comunes, carentes de fortuna, y que en nada se ajustan a las definiciones de  delitos de guante blanco o delitos VIP, con las que se los escrachó con gran despliegue y pompa mediática.
  He sabido, porque todo trasciende que aún continúa citando algunos imputados para más juicios por lo mismo.
   ¿Acaso no sería más lógico y también económico, que esta Fiscalía que ya cuenta con presupuesto y recursos asignados para el  tema y además, con supuesta experiencia,  se encargara de las denuncias de corrupción pública en serio?
   Sin intención de desmerecer a nadie, digo y subrayo “en serio”, porque al lado de las denuncias de operaciones millonarias contra figuras públicas de frondosos patrimonios, la persecución sin fin y por las dudas, a trabajadores comunes sin fortuna, representa un chiste, no sólo de mal gusto, sino también de pésima justicia.  

LLEGÓ LA HORA DE TERMINAR CON ESA
FEA  ACTITUD DE PELIGROSA SOBERBIA
   Es doloroso advertir, y para esto no existen los atenuantes, las disculpas ni las justificaciones, cuando desde el poder es como si algunos buscaran devaluar la inteligencia de la gente con medidas que en lo suave pueden ser consideradas antipáticas pero que para muchos son de gravedad y que en ciertos casos, llegar a transformarse en ignominias difíciles de tolerar.
   Así como San Agustín supo sostener que “la soberbia no es grandeza sino hinchazón y lo que está hinchado parece grande, pero no está sano” es todo un acierto, es imposible pensar que las autoridades pueden estar convencidas de haber hecho bien las cosas, porque el resultado demuestra lo contrario.
   Dejando de lado muchas de las censurables actitudes de los eternos nostálgicos que jamás se prepararon para perder, es lógico que por más necesidad y urgencia que nos impusiera la gravedad de la situación frente a una vieja crisis, molesta que se obre dejando de lado las angustias y las necesidades de la gente.
   Pensando con mucho de liviandad pero sin dejar de lado la seriedad que demanda la situación, no pocos piensan que una crisis desde el poder ofrece una visión distinta, porque los dueños de ese poder no sufren ni por lejos, ninguna de las angustias y las privaciones que sufren los de abajo.
   Eso se llama soberbia, que en este caso estaría emparentada con mucho de insensibilidad social que por lo general suele ser atributo de los poderosos.
   Por eso es que la realidad, más que los imprescindibles correctivos que necesita el rumbo que le están dando al país, reclama una elevada cuota de cordura y respeto por las necesidades del prójimo así sean industriales, campesinos, comerciantes, empleados o ciudadanos comunes y corrientes dejando de lado la actitud soberbia de creerse y sentirse infalibles tanto con el diagnóstico como con la terapia que se aplica.
   La gente acompañará como la mayoría lo ha venido haciendo, todas las decisiones que sean racionales y no hará lo mismo con las determinaciones nacidas en el empecinamiento político ni en el desconocimiento o la deformación de una realidad acuciante y penosa para muchos sectores.
   Abandonar la soberbia puede ser una buena señal no tan solo de humildad y decencia, sino de darle lugar a medidas que aunque duelan, puedan servir para superar una crisis que es sólo terminal para los pesimistas alimentados a nostalgias por una parte y alergia a los barrotes por la otra.
  Porque ahora y sin que pueda ser tomado como una visión apocalíptica, es como si para salvarnos la vida nos estuvieran operando el corazón sin anestesia.
   Y eso, supongo, es muy doloroso y para peor, mortal…

QUEDARON EN EVIDENCIA LOS  GOLPISTAS
DE OPERETA, NOSTÁLGICOS DE IMPUNIDAD
   Desde días antes ya se venía insinuando una campaña que procuraba reinstalar esa vieja y percudida costumbre nacional y popular de meterle miedo a la gente con los fantasmas de saqueos, la imagen del helicóptero y el fracaso absoluto del gobierno, que obligara a una entrega anticipada del poder.
   Hasta Duhalde, autor intelectual y material de la doble candidatura kirchnerista entró en acción pontificando ahora, cuando debió obrar con cordura años atrás luego de la apresurada caída de De la Rúa.
   En las redes sociales se intentó viralizar situaciones de saqueos en supermercados de distintos puntos del país, utilizando viejas imágenes incluso de episodios acaecidos en otros países convulsionados.
   Un impresentable e inimputable como lo es ahora Luis D’Elía deudor en varias causas con la Justicia, agitador e incitador a la violencia que actúa en el campo rentado desde su mini-partido piquetero, integrado por algunos violentos que le vienen escapando el traste a la jeringa de la ley con sus traseros blindados de vagancia y agresividad, fue otro de los artífices de este operativo de los nostálgicos.
   D’Elía, ese patotero disfrazado de activista social que facilitó la trenza con Irán para encubrir el más espantoso atentado que se perpetrara en Argentina contra la Amia, ese mismo que se dice pobre y se desplaza en coches de alta gama y viaja por el mundo pagado por sus protectores árabes.
   El supuestamente serio canal de televisión C5N propiedad de un empresario estrechamente vinculado con los “K”, detenido por haberle afanado al Estado 18 millones, no recuerdo si de dólares o pesos, pero 18 palos al fin, transmitió al exterior una situación de saqueos incontrolables que nadie creyó.
   Incluso los troskos hicieron de las suyas, después que se les deshilachó el argumento anterior del artesano Maldonado, de donde no fueron pocos los que engrosaron sus billeteras y aún algunos las siguen engrosando. 
    Es aceptable dentro de la Democracia el uso de razones y argumentos que incluyan la mayor y más sana vehemencia argumental e ideológica, pero el hombre argentino aprendió a fuerza de tiranías, a rechazar todo aquello que sea violencia inútil, autoritarismos e imposiciones por las armas.
   El miedo no puede suplantar a la razón porque estaríamos entregando la racionalidad a la violencia que pretende recrearse como base para la recuperación de un poder que no supieron conservar ni preservar a través de las urnas.
   Duele a muchos eso de tener que unirse, dejar de lado sus profundas diferencias internas y consolidarse para ofrecer pelea con el voto porque íntimamente saben que no será tarea fácil, en virtud de todo lo que ahora se viene ventilando acerca de lo realizado durante los últimos años en perjuicio del país, de su gente y de la imagen argentina en el exterior.
   Avivar las llamas intelectualmente puede ser saludable en política, pero agregarle combustible al fuego no deja de ser una hijaputez.
   Cuidemos todos a esta Democracia que tanta sangre nos costó y tengamos la grandeza del respeto para forjar el destino que nos merecemos.
   Queremos ser la Argentina que soñamos.
   No queremos ser Venezuela…
   Entonces ¿cuál es la mejor salida a la crisis?
   Cambiemos la historia: del “que se vayan todos” al “que no escape ninguno” de cualquier color político.