25 de diciembre de 2018

¡Feliz Navidad!

HA LLEGADO LA HORA DE LOS
“SALDOS Y RETAZOS” Y PARA
ALGUNOS,“REQUECHO PARTY”
   Vivimos la Nochebuena en el final de un día maravillosamente tibio y claro, llegó la Navidad, y la mayoría de las familias está agotando aquello de los saldos y retazos de pocas horas atrás, luego de los ronquidos, los alikales, uvasales y otros desahogantes digestivos tales como el fernet, una birra helada o el clásico y antisocial pato.
   Para sintetizarlo, es el festival familiar de la ojera.
   Es una verdad ansiada o por diferentes causas la pirotecnia tuvo un menguado protagonismo con relación a tiempos pasados, esta vez atribuible a la crisis o a la toma de conciencia que la agresión acústica es evitable en mucha medida -en salvaguarda de la integridad física especialmente de los niños- o por respeto a las mascotas que tanto sufren la impotencia de no poder modificar costumbre tan dañina.
   Esto no significa cuestionar los juegos de luces sino los estruendos y sus consecuencias para los bichos indefensos en ese sentido, sobre todo porque las estadísticas muestran que son escasos los hogares donde no hay al menos una mascota y por fortuna no ocurrió como en años anteriores, que a la mañana nos enterábamos de la enorme cantidad de afectados por las bombas y los corchazos y también por la elevada cantidad de accidentes de tránsito ocurridos en la noche y madrugada.
   Como es añeja costumbre en muchos casos disimulable porque todos tenemos -y tienen- derecho al festejo con la familia o con los amigos, los servicios de transporte fueron grandes ausentes lo que es medianamente comprensible aunque no justificable.
   Pasó una de las noches más esperada por los niños muchos de los cuales debutaron en el insomnio y se ha visto una vez más de qué manera el consumismo nos llevó al Niñito Dios y trajo a Papá Noel con su símbolo cocacolero y sus ropas, su “movilidad” y otras costumbres que no son las nuestras.
   Una Navidad que también por la humana angurria nos obliga a tragonear calorías propias del invierno, cuando estamos transpirando como testigos falsos y después tenemos que caminar por lo menos hasta La Quiaca ida y vuelta para quemar grasas.
   Como bien sabemos cuáles son nuestras preocupaciones acerca de la necesaria disipación que adormezca agorerías, ahora para divertirnos nos queda el Día de los Santos Inocentes y la espera del 2019.
   Roguemos que los ataques de hígado de anoche nos permitan subsistir para alcanzar tal objetivo.
   Y sin distinción de credos religiosos, con augurios de felicidad y buena salud para todos y todas.
   O todes, si así lo prefieren.
Gonio Ferrari