9 de diciembre de 2018

S.L.B.: ESPAÑOLES ENTRE LA AMNESIA Y LA HIPOCRESÍA - LILITA CARRIÓ, SU AUSENCIA DE LA CUMBRE DEL G20 Y EL GATAFLORISMO - LOS ATROPELLOS EN LA MEGACAUSA - PRECIOS Y LAMENTOS PARA LAS CERCANAS VACACIONES - UN ANGELITO Y SUS RECETAS PARA EL DELEITE - HEBE Y LOS SUEÑOS COMPARTIDOS, AL BANQUILLO, ETC.

Desgrabación de los comentarios del periodista Gonio Ferrari en su programa “Síganme los buenos” que emitiera la FM88.5 Radio Universidad de Córdoba, en su edición n° 546 del 9/12/18.
  
Tanto les dimos …
JUSTICIA  Y  RECIPROCIDAD, ES  LO
QUE ESPAÑA NOS SIGUE DEBIENDO
   Cada vez que alguien me comenta algún episodio vivido a su arribo a la que aún se le llama la madre patria, España, me viene a la mente y al alma una situación que me tocó vivir cierta vez en el aeropuerto de Barajas, en las afueras de Madrid.
   Con cara de póker y actitud rayana en la soberbia, el funcionario de migraciones abrió mi pasaporte, lo leyó tres o cuatro veces, vio los sellos que tenía en casi todas sus páginas y cuando esperaba que me preguntara a qué iba a España por tercera o cuarta vez, me descerrajó una pregunta indecorosa e insultante: “¿Cuántas pelas traes” pretendiendo conocer el estado de mis bolsillos y de la billetera cuando “pelas” era como llamaban a las pesetas.
   Por un momento me sentí lejos de ser pacifista, enemigo de las peleas y le estaba midiendo el cuerpo al galleguito que tenía la brida de su gorra apretada en la base de su nariz a manera de ridículo bigote de cuero.
   Y entendiendo como en muchos deportes que la mejor defensa es un buen ataque, levantando la voz le pregunté si tenía algún pariente en Argentina.
   Me respondió que sí, y entonces levantando mi voz casi hasta el nivel del grito y perforándole los ojos, le pregunté si cuando su pariente llegó a mi país, alguien le había preguntado cuánto hambre llevaba.
   Pensé que cesaría en su actitud descomedida pero en lugar de pedir disculpas, llamó a un superior y le mintió que “este argentino me acaba de ofender con un insulto que no merezco” dijo el mozalbete.
   El superior lo miró desde el copete de su gorra hasta las botas lustrosas y le preguntó a su subordinado, sin dirigirme la mirada, si tenía algún pariente que hubiera llegado a la Argentina en aquellos años críticos de la vieja Europa, desahuciado y buscando horizontes nuevos.
  El tipo le contestó con una afirmativa inclinación de cabeza, a lo que su jefe le ordenó me pidiera disculpas a título personal en tanto él lo hacía, casi aparatosamente, en nombre de España.
   Todo esto viene a cuento porque en realidad durante estos últimos tiempos no despertamos en el mundo ciertas simpatías y agradecimientos de antaño.
   España progresó y tuvo la actitud del nuevo rico que se olvidó de las penurias y privaciones y es por eso que las nuevas generaciones que crecieron considerándonos sudacas, nos perdieron el respeto y se olvidaron del eterno agradecimiento que merecemos por nuestra hospitalidad.
   Una hospitalidad que ahora nos daña hacia adentro, porque seguimos siendo generosos con los visitantes extranjeros brindándonos de manera absoluta, en una actitud muy distinta a la que recibimos cuando somos visitantes.
   Alguna vez aprenderemos, y nuestros legisladores tendrán que elaborar leyes, para que así como somos de puertas abiertas al mundo, que el mundo tenga hacia nosotros idéntica generosidad.
   No es un tema de chauvinismo, sino de simple y elemental justicia y reciprocidad

Cambios en seguridad
“LILITA” CARRIÓ, LA CUMBRE
DEL G20 Y EL GATAFLORISMO
     Resultó demasiado sugestiva y notoria la ausencia de Lilita Carrió en las múltiples actividades que se desarrollaron en la reciente cumbre del G20 en Buenos Aires y los estudiosos de conductas políticas, casi de inmediato y con marcadas coincidencias, lo atribuyeron a una pérdida de protagonismo que tendría la mediática dirigente frente a la talla de personajes como Trump, Putín, Macrón, la princesa Máxima y otros.
   No faltaron quienes aseguraron que Lilita estaba estudiando el respectivo campo y las consecuencias, porque le habían adelantado que doña Bullrich cambiaría radicalmente el panorama de la seguridad, adoptando resoluciones que permitirían a las fuerzas nacionales el uso de armas contra quienes quisieran atacarlas, aspecto en el que la fornida legisladora desde tiempo atrás enfocaba desde un punto de vista tan afirmativo como el de Bullrich.
   Salió la resolución respectiva y doña Lilita puso el grito en el cielo, empleando términos fuertes como “condena a muerte”, “legalización del gatillo fácil” y otros conceptos semejantes, exigiendo que la medida tenía que pasar por el Congreso y no se arreglaba con un simple y casi berreta decreto.
   Tal actitud que bien puede incluirse en las más brillantes páginas del gataflorismo argentino, lo único que ha logrado es dilatar una solución que es cierto que reclama debate, pero hay casos en que las propias urgencias demandan celeridad de acción.
   Solía sostener Perón que para congelar un proyecto que demandara inmediatez, nada mejor que crear una comisión bicameral de estudio que produjera dictamen en el perentorio término de un par de años.
   La delincuencia no espera y tiene mayores prisas que la honestidad y las necesidades de protección de las que carece la ciudadanía, desde el momento que los índices delictivos pese a los edulcorados dibujos de sus estadísticas, crecen alocadamente y lo que es más grave, alentados por un narcotráfico imparable pese a algunas acciones concretadas en su contra.
   No es posible que vayamos a la zaga de países desarrollados donde existe legislación clara y contundente al respecto, incluyendo eso del derribo de aeronaves vinculadas con el contrabando a nuestro país de sustancias prohibidas.
   Son los políticos quienes antes que nadie deben procurar acelerar los trámites conducentes al logro de una seguridad que el Estado nos cobra con sus impuestos cada vez más onerosos, pero que lejos está de brindarnos, a la luz de lo que diariamente padecemos.
   Basta ya de dilaciones, que las urgencias no satisfechas nos están empujando al abismo de la total impunidad para el hampa.
   Y de ese infierno -pregúntenle a Colombia y a México por ejemplo- es muy difícil volver.

Curiosos detalles
LA MEGACAUSA DEL REGISTRO
Y  SUS  COSTADOS  NEGATIVOS
   A lo largo de estos años acompañando  la causa del Registro de la Propiedad  de Córdoba, y conjuntamente con el reclamo primordial del abuso de la prisión preventiva, utilizada como regla y no como excepción,  hemos referido curiosos  detalles de juicios, irrazonables decisiones de jueces o brillantes alegatos de defensores.
   También escuchamos telefónicamente los relatos y pedidos de justicia de numerosos  imputados, cumpliendo condenas anticipadas en la cárcel de Bower.  Acompañamos juicios, con cuestionadas condenas o con absoluciones después de años de  innecesaria prisión.  Y continuamos  transmitiendo hoy los pedidos de quienes  reclaman esa justicia que aún no llega.  
   En estos días hemos sido espectadores del  escándalo del hijo de una fiscal, que  siendo acusado de graves delitos, apenas rozó la cárcel. Y si volvemos a Córdoba y a la causa, encontraremos enorme semejanza con  los altos funcionarios del poder político que fueron señalados y acusados con nombre y apellido y no pasó nada, o con parientes de funcionarios judiciales  incluso imputados en los hechos,  con quienes tampoco pasó nada.
   Vivimos bajo un sistema judicial discrecional  que a la hora de medir inclina la balanza hacia los  poderes.
   Cada año se publica en el mundo el Rule of Lax Index o Índice de Estado de Derecho que evalúa la calidad del sistema judicial en 113 países valorando entre otras cosas, los límites a los poderes del gobierno, el respeto por los derechos fundamentales, el cumplimiento de las leyes y la justicia penal.  
   O sea, todo lo que se viene atropellando en esta causa.
   Ese detalle nos permitió acceder en el ránking, a un poco decoroso lugar 46.

Responder ante la Justicia
HEBE Y LOS DOLOROSOS SUEÑOS
QUE TERMINARON EN PESADILLAS
   Por una simple cuestión de coherencia profesional y de honestidad intelectual, quiero reiterar un comentario que difundí esta mañana en una radio colega, referido a la situación procesal de la Sra. Hebe Bonafini:
   Mucho nos ha indignado a la mayoría de los argentinos, esa metamorfosis  desde aquellas viejas y comprometidas luchas por saber dónde estaban los seres queridos arrebatados por la sinrazón, hasta la penosa actualidad de reconocer, a través de la historia, el dolor que provoca eso de los sueños que terminan siendo pesadillas.
   Poco afortunadas fueron las declaraciones de doña Hebe de Bonafini con relación a la cumbre del G20 referidas a la gala en el Teatro Colón, al sostener que ese final con el grito de 'Argentina, Argentina'… era el mismo sonido que en el Mundial, el mismo sonido que en las Malvinas. No tenía otro sonido, tenía sonido de muerte", dijo en tono agresivo.
   Y puede que tenga razón en las comparaciones. O posiblemente cansada de andar arrastrando ataúdes es que advierte tan cercano un sonido que le resulta característico.
   No hay que devaluarle a esta señora su lucha inicial, pero tampoco merece olvido todo aquello de sus diarias y cloacales ofensas ni los penosos despertares de sus "sueños compartidos" junto a los hermanos Schoklender.
   En pocos días deberá responderle a la Justicia sobre esa cuestión. Nos preparemos para un festival de la negación y del insulto.
   Para entender, siendo indulgentes, muchas de las actitudes de doña Hebe no sería honesto marginar su padecer ni la lucha que emprendiera por la pérdida sin destino de algunos de sus afectos, pero a la hora de colocar en la balanza su inclinación por el escándalo es que se desdibuja una cruzada que emprendiera al amparo de los derechos humanos.
   Lamentablemente y también en nombre de esos derechos humanos y sólo para la construcción de viviendas, recibió del Estado -que somos todos- más de 200 millones de pesos librados por el poder de años atrás autotitulado nacional & popular.
   Los exagerados desmanejos financieros que ella conocía e instrumentaban los apoderados de la Fundación que presidía, los hermanos Sergio y Pablo Schoklender llegaron a la Justicia, ámbito en el que se determinó que configuraban defraudación por administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública, perpetrada en connivencia con funcionarios, para gestionar y obtener fondos del Estado de manera ilegítima.
   En su momento el diligente Oyarbide la había separado de la causa pero ahora la fiscal federal Paloma Ochoa la volvió a incluir por estimar que Hebe no ignoraba esos turbios manejos.
   Es entonces, cuando las reacciones de esa señora se enmarcan en una reiterada intolerancia junto a otros exabruptos, que se desmorona su lucha inicial cuando incorporó a su personalidad la certeza de estar persiguiendo más venganza que Justicia.
   Mucha fue la gente, en su mayoría marginada en la humildad, que padeció y aún sufre las consecuencias de aquellos sueños compartidos que mutaron a la categoría de pesadillas, lo mismo que para cientos de trabajadores comprometidos en aquel promocionado emprendimiento, que pasaron a las huestes de la inmerecida desocupación.
   Madres y abuelas aparecían como paladines de los derechos humanos a través de los cuales no son pocos los que amasaron fortunas y se burlaron precisamente de uno de los sacros derechos consagrados, que es el del acceso a la Justicia intentando -ellos y ellas- esquivarla con dilaciones.
   Sentarse ahora en el banquillo de los acusados es también parte de la Justicia de los hombres, a veces tardía y pachorrienta y podrán allí comprender y asumir -en nombre y espíritu de esos derechos humanos- que las pesadillas que provocaron fueron tan espantosas como aquellas que tiempo atrás, por ausencias, tuvieran que padecer.
   Las pesadillas son una tortura, sumada a que la justicia suprema y los sueños, no prescriben jamás.

Siempre ocurrió lo mismo
LOS PRECIOS  EN  GENERAL ANTE
LAS YA INMINENTES VACACIONES
   Al leer o de alguna otra manera tomar conocimiento de los preparativos en los que están enfrascados los comerciantes que algo tienen que ver con el turismo y las vacaciones, se nos enciende una luz de alarma acerca de los excesos que históricamente se suelen cometer y reiterar.
   Algunos alquileres de cabañas, casas de veraneo o propiedades similares en algunos casos se han duplicado con relación a la temporada pasada y es un índice más que negativo porque hay rechazos y los propietarios se ven luego impelidos a rebajar a la mitad sus pretensiones.
   Lo mismo sucede con la hotelería porque se especula con las necesarias reservas a las que están obligados quienes pretenden contar con la seguridad del alojamiento, que pagan bobadas al menos para las primeras quincenas.
   Y cuando el resto descubre los abusos, ya es tarde para quienes pagaron y para los que concretaron anticipos porque los números no se modifican, pero los propietarios son los que pierden operatividad a partir de febrero, cuando casi tienen que regalar los alquileres.
   En los lugares de comidas es donde más abusos se consuman y se llega a verdaderos absurdos, como por ejemplo que un café con leche y un criollito salen lo mismo o más que dos litros de nafta Infinia, lo que es una locura insostenible.
   Botellas de medio litro de agua con gas que se cotiza en unos 12 pesos, al llegar a la mesa está con un 500 por ciento de recargo y lo mismo sucede con las comidas, rubro que suele lucirse con un plato de tallarines con salsa que ya viene ensobrada, al módico precio de 250 pesos.
   De todas maneras los abusos en estos rubros deben ser alguna vez sancionados porque son los verdaderos “espanta turistas” que si bien están ansiosos por el descanso de las vacaciones, son cada vez menos los que están dispuestos a dejarse robar.
   Ahhh! Y antes de olvidarme ya debemos estar en guardia, porque los hoteleros harán la de siempre: difundir mediáticamente que las reservas están en un cercano ciento por ciento y cuando llega la hora de pagar los impuestos, sobrevienen las acostumbradas crisis de llanto aduciendo que jamás sobrepasaron el 50 por ciento de ocupación.
   Alguna vez debemos ser correctos y sinceros, si lo que ansiamos es consolidarnos como destino durante todo el año.


Angelito
LA COCINA PRÁCTICA CON LO
QUE TENGA EN LA HELADERA

Cuando de cocinar con lo que se tiene y sin necesidad de apelar a las recetas de los grandes creadores de platos, es que se requiere la sabiduría de los cocineros acostumbrados a la improvisación, esos que no necesitan insumos sofisticados . En tal sentido Angelito ha sido una grata sorpresa, porque se ajusta a los requerimientos de los tiempos de crisis, cuando por encima de lo coqueto y visualmente atractivo se impone el sentido práctico de elaborar gustosas creaciones. Por razones técnicas no contamos con la desgrabación de la participación de Angelito ante los micrófonos de “Síganme los buenos” pero en la columna respectiva, se puede buscar el audio correspondiente.


DESGRABACIÓN DE LOS COMENTARIOS DE
GONIO FERRARI EN  EL PROGRAMA “MITRE
CLUB”  CONDUCIDO  POR  PABLO  COLAZO

En su condición de periodista independiente, Gonio Ferrari participa como columnista en el espacio “Mitre Club” que el colega Pablo Colazo conduce en las mañanas domingueras por la frecuencia de AM810. A continuación, la participación de Ferrari en la edición de este domingo 9 de diciembre de 2018 con dos temas resonantes: la impunidad de las barras bravas del fútbol y la situación de doña Hebe de Bonafini con relación al “affaire” de los “Sueños compartidos”. 


LAS BARRAS BRAVAS, DEL FERVOR  A  LA  IMPUNIDAD
 
 Los fanáticos existen desde siempre y así lo certifican decenas de historias que a veces nos han mostrado conmovedores ejemplos al menos en cuanto a lo deportivo.
 Hay mucho para decir acerca del fenómeno de las barras bravas especialmente del fútbol, porque son un caso no universalizado en cuanto a los métodos que aplican, aunque coincidan en los resultados que se logran con su accionar en cualquier parte del mundo.
 Pero cuando lo deportivo es condicionado por otros componentes más allá de las pasiones y se ingresa al terreno de la violencia, la sociedad enciende sus alarmas porque el contagio es emergente de tales actitudes que están por encima de la razón. El no tan lejano ejemplo de los “hooligans” británicos demostró que toda situación es superable si se aplica una metodología de contención enmarcada en la ley.
 Las barras bravas argentinas, sacralizadas de impunidad, representan el pésimo ejemplo de lo que no debe ser y así lo entiende una enorme mayoría de la sociedad que repudia sus procedimientos.
 Y a la hora de buscar las raíces de tan sorprendente indemnidad, inevitablemente debemos trasladar el asunto a la mala dirigencia que los aprovecha para sus campañas, pagando por ello elevado precio al concederles la descarada práctica de la reventa de entradas y tolera mirando hacia otro lado, los abusos en el manejo del estacionamiento en las cercanías de los estadios.
 Bueno sería, en honor a la verdad, investigar a fondo otros quehaceres ilícitos como por ejemplo las sospechas acerca de la comercialización de sustancias prohibidas y es allí donde lamentablemente la acción de los poderes se detiene como en un escalón insalvable.
 No olvidemos que como actividad paralela, muchos de los apasionados aparentemente por un color de camiseta, son funcionales a ciertos políticos apoyando sus campañas proselitistas, erigiéndose en dueños de los aplausos y las silbatinas, según sea lo que cobren o no les paguen.
 Los recalcitrantes patrones de cada barra y muchos de sus seguidores recorren el mundo a costa de sus víctimas que son los “apretados” por una violencia tan detectable como controlable siempre y cuando se la quiera atacar.
 Y ahora cuando la globalización les reduce la geografía de sus métodos siniestros, vemos con espanto aunque no con sorpresa, que los representantes del pueblo postergan el dictado de instrumentos legales para atacar este mal, paradigma del subdesarrollo e himno a la impotencia que padecen los decentes que son arrastrados por la intolerancia.
 Porque los malos políticos, aquellos cuyos escrúpulos pasaron a ser lejano recuerdo, también se sirven de los fogosos barrabravas para sus campañas preelectorales, en una actitud que muchos no abandonan llegados al poder.
 Hagamos homenaje a la memoria, cuando una barra local fue distinguida por la Unicameral cordobesa como si hubiera sido ejemplo de cordura, pese a que varios de sus integrantes debieron responder por delitos ante la Justicia. Los barrabravas son directos responsables de ausencias en los estadios; del alejamiento de la familia que solía poblar tribunas; de la crisis de calidad que padece ese juego tan maravilloso que es el fútbol.
Aunque no todo está perdido: si bien futbolísticamente no amamos a los británicos, les rindamos justo reconocimiento por el valioso hecho de haber neutralizado a los “hooligans”.
 Y lo hicieron sólo con la ley.
 ¿Qué diría San Martín -me pregunto- al ver que en España cuna del histórico dominio que muchos calificaron de “conquista”, se disputa para el fútbol argentino una copa bautizada como “Libertadores de América?

VAN A LA JUSTICIA LOS SUEÑOS COMPARTIDOS

   Mucho nos ha indignado a la mayoría de los argentinos, esa metamorfosis  desde aquellas viejas y comprometidas luchas por saber dónde estaban los seres queridos arrebatados por la sinrazón, hasta la penosa actualidad de reconocer, a través de la historia, el dolor que provoca eso de los sueños que terminan siendo pesadillas.
   Poco afortunadas fueron las declaraciones de doña Hebe de Bonafini con relación a la cumbre del G20 referidas a la gala en el Teatro Colón, al sostener que ese final con el grito de 'Argentina, Argentina'… era el mismo sonido que en el Mundial, el mismo sonido que en las Malvinas. No tenía otro sonido, tenía sonido de muerte", dijo en tono agresivo.
   Y puede que tenga razón en las comparaciones. O posiblemente cansada de andar arrastrando ataúdes es que advierte tan cercano un sonido que le resulta característico.
   No hay que devaluarle a esta señora su lucha inicial, pero tampoco merece olvido todo aquello de sus diarias y cloacales ofensas ni los penosos despertares de sus "sueños compartidos" junto a los hermanos Schoklender.
   En pocos días deberá responderle a la Justicia sobre esa cuestión. Nos preparemos para un festival de la negación y del insulto.
   Para entender, siendo indulgentes, muchas de las actitudes de doña Hebe no sería honesto marginar su padecer ni la lucha que emprendiera por la pérdida sin destino de algunos de sus afectos, pero a la hora de colocar en la balanza su inclinación por el escándalo es que se desdibuja una cruzada que emprendiera al amparo de los derechos humanos.
   Lamentablemente y también en nombre de esos derechos humanos y sólo para la construcción de viviendas, recibió del Estado -que somos todos- más de 200 millones de pesos librados por el poder de años atrás autotitulado nacional & popular.
   Los exagerados desmanejos financieros que ella conocía e instrumentaban los apoderados de la Fundación que presidía, los hermanos Sergio y Pablo Schoklender llegaron a la Justicia, ámbito en el que se determinó que configuraban defraudación por administración fraudulenta en perjuicio de la administración pública, perpetrada en connivencia con funcionarios, para gestionar y obtener fondos del Estado de manera ilegítima.
   En su momento el diligente Oyarbide la había separado de la causa pero ahora la fiscal federal Paloma Ochoa la volvió a incluir por estimar que Hebe no ignoraba esos turbios manejos.
   Es entonces, cuando las reacciones de esa señora se enmarcan en una reiterada intolerancia junto a otros exabruptos, que se desmorona su lucha inicial cuando incorporó a su personalidad la certeza de estar persiguiendo más venganza que Justicia.
   Mucha fue la gente, en su mayoría marginada en la humildad, que padeció y aún sufre las consecuencias de aquellos sueños compartidos que mutaron a la categoría de pesadillas, lo mismo que para cientos de trabajadores comprometidos en aquel promocionado emprendimiento, que pasaron a las huestes de la inmerecida desocupación.
   Madres y abuelas aparecían como paladines de los derechos humanos a través de los cuales no son pocos los que amasaron fortunas y se burlaron precisamente de uno de los sacros derechos consagrados, que es el del acceso a la Justicia intentando -ellos y ellas- esquivarla con dilaciones.
   Sentarse ahora en el banquillo de los acusados es también parte de la Justicia de los hombres, a veces tardía y pachorrienta y podrán allí comprender y asumir -en nombre y espíritu de esos derechos humanos- que las pesadillas que provocaron fueron tan espantosas como aquellas que tiempo atrás, por ausencias, tuvieran que padecer.
   Las pesadillas son una tortura, sumada a que la justicia suprema y los sueños, no prescriben jamás.